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Cultura-hombre-sociedad

versión impresa ISSN 0716-1557versión On-line ISSN 0719-2789

Cult.-hombre-soc. vol.29 no.1 Temuco jul. 2019

http://dx.doi.org/10.7770/0719-2789.2019.cuhso.01.a05 

Artículo de investigación

La autogestión en la diversidad económica. Cooperativas, clubes y talleres productivos en la provincia del Marga Marga, región de Valparaíso de Chile

Self-management in economic diversity. Cooperatives, clubs and productive workshops in the Marga- Marga province in the Valparaíso region, Chile

Nicolás Gómez Núñez 1  

Pilar Rojas Torrejón 2  

María Francisca Benítez Zamudio 3  

Álvaro Sánchez Arellano 4  

1. Escuela de Sociología de la Facultad de Ciencias Sociales Universidad Central de Chile. Chile. Correo electrónico: nicolas.gomez@ucentral.cl.

2. Universidad Central de Chile. Chile. Correo electrónico: pilar.macarena@gmail.com

3. Universidad Central de Chile. Chile. Correo electrónico: ma.fancisca89@gmail.com

4. Universidad Central de Chile. Chile. Correo electrónico: sanchez.arellano25@gmail.com

Resumen:

Este artículo presenta los resultados de la comparación de tres tipos de organizaciones autogestionadas que produce bienes y servicios, y su valor puede o no traducirse en precios y en dinero. Además, describe las interacciones que estas organizaciones tienen con los actores económicos y agentes políticos en la provincia del Marga Marga.

A nivel conceptual, se utilizan las categorías de comunidad efectiva y sistema ecológico, para interpretar los datos que fueron construidos entre 2016 y 2017, a través de una metodología de estudio de casos. En este ejercicio se buscó responder la siguiente pregunta: ¿qué dimensiones de la autogestión son significativas para comprender la trayectoria de una organización que produce bienes y servicios?

Entre los resultados destacó que el mantenimiento de la trayectoria de una organización económica autogestionada adopta dos maneras. Por un lado, las cooperativas y los talleres productivos participan en aglomeraciones de organizaciones productivas y comerciales de pequeña escala. Por otro lado, los clubes y agrupaciones de arte, crecen en sistemas ecológicos homogéneos donde la municipalidad cumple un papel importante.

Palabras clave: Autogestión; Comunidad Efectiva; Sistema Ecológico

Abstract:

This article presents the results of a comparison between three types of self-managed organizations which produce goods and services, and their value may or may not be translated into prices and money. It also describes the interactions that these organizations have with the economic actors and political agents in the province of Marga Marga.

At a conceptual level, the effective community and ecological system categories are used to interpret the data. These were constructed between 2016 and 2017, through a case study methodology. In this exercise we sought to answer the following question: What dimensions of self-management are significant to understand the trajectory of an organization that produces goods and services?

Among the results, it stands out that maintaining the trajectory of a self-managed economic organization takes two forms. On one hand, cooperatives and productive workshops participate in agglomerations of small-scale productive and commercial organizations. On the other hand, clubs and art groups grow in homogeneous ecological systems where the municipality plays an important role.

Keywords: Self-management; Effective Community; Ecological System

Introducción

Las organizaciones que estudiamos en la provincia del Marga Marga en la región de Valparaíso en Chile, producen bienes y servicios gracias a una administración de los recursos guiada por las decisiones que han acordado sus integrantes, los cuales reflexionan y deliberan en asambleas. Algunas de estas organizaciones venden a un precio igual o más bajo del que usa la empresa de capitalización individual, en otros casos sus servicios o productos son brindados de manera gratuita y ese ejercicio se mantiene gracias al pago de cuotas.

Si buscamos un elemento común, observamos que todas estas organizaciones están emparentadas porque no buscan lucro, es decir, se incorporan a los sistemas de intercambio que les proveen de recursos, entre ellos los monetarios, para mantener sus trayectorias y a esas acciones le asignan criterios de justicia, asistencia al que ha tenido una desgracia y de cuidado del medio ambiente. En nuestro estudio se comparó a tres tipos de estas organizaciones en cuanto a las cualidades que los entrevistados destacan de ellas, según su misión y las razones de sus vínculos intersectoriales. El primer tipo estuvo conformado por las cooperativas de agua, las que gozan de una larga trayectoria en la región; el segundo fue el de las agrupaciones de productores de artesanía que utilizan la figura jurídica del micro empresario para ingresar a los beneficios de los mercados locales, y el tercero estuvo compuesto por las organizaciones que brindan servicios comunitarios.

Antes de continuar es necesario advertir el principal sesgo de nuestro estudio, erigido gracias a que el Estado chileno no utiliza exclusivamente la noción de cooperativa para clasificar estos modos de producción de bienes y servicios basados en la democracia directa. Sabemos, por ejemplo, que en 2014 en la región de Valparaíso la Dirección de Cooperativas registró: 23 cooperativas junto con 43 asociaciones gremiales. En el mismo periodo, el Instituto Nacional de Desarrollo Agropecuario (INDAP) trabajó con: 1 cooperativa campesina, 20 organizaciones funcionales, 2 asociaciones gremiales, 2 comité agrícolas, 1 comunidad agrícola, 11 comunidades de agua, 3 organizaciones de hecho, 1 federación gremial, 2 federación sindical, 2 sindicatos, 7 sociedades de responsabilidad limitada, 5 sociedades agrícolas, 4 sociedades anónimas y 9 sin identificar (DAES, 2014:31-36, 40).

Estas diferencias se explican por el alcance operativo de las reparticiones del Estado. Por ejemplo, la División de Asociatividad y Economía Social (DAES) del Ministerio de Economía, Fomento y Turismo, registra y supervisa cooperativas que ya están constituidas, e INDAP brinda apoyo financiero y técnico a todas las organizaciones que se crean en el sector agrícola, incluso a las que no tienen personalidad jurídica y que demuestran una obra basada en la asociatividad y la asamblea. Esta diversidad nos adelanta que existen discontinuidades entre los actores públicos y los agentes económicos en la provincia del Marga Marga, lo cual se traduce en acepciones diferentes sobre lo que es una organización económica. Y esta ausencia de nombres para las expresiones de la economía fijan un límite a nuestra exploración haciéndola menos fidedigna, especialmente cuando abordamos las doctrinas de los partidos políticos que tratan lo económico desde los gobiernos locales de las comunas.

Otro ejemplo. Sabemos que buena parte de las organizaciones económicas que estudiamos están clasificadas como territoriales funcionales, esto se debe a que la política pública local las formaliza de esta manera en las herramientas de gestión como el Plan de Desarrollo Comunal (PLADECO). En consecuencia, al abrir esa denominación se amplían las posibilidades de expresión de la autogestión productiva.

En este contexto el presente artículo busca aportar antecedentes tanto para reconocer los espacios de diversidad económica que quedan a mitad del camino de su reconocimiento jurídico y administrativo, y para ensayar una mirada de conjunto que en esta oportunidad se inicia sosteniendo que las personas practican la pluriactividad para lograr realizar sus capacidades y satisfacer sus necesidades. Ambos aspectos dan origen a una introducción que subraya la ausencia de un ordenamiento desde el Estado. El siguiente capítulo pretende situar al lector en el desempeño económico de las comunas donde están los casos que se comparan, y se realiza evocando una diferencia en los ingresos de sus habitantes sucedida entre 2003 y 2006, lo que permitiría suponer que hay personas que no están en el mercado de trabajo asalariado y parte de su vida estaría dedicada a la mantención de las organizaciones que estudiamos. Después hay un breve capítulo metodológico donde reconocemos las limitaciones de los resultados. Antes, se proponen interpretaciones sobre el contexto que anida a las organizaciones autogestionadas por sus propietarios y trabajadores. En el capítulo “las herramientas de gestión de la reciprocidad funcional”, se ensaya una descripción sobre la composición de los consejos comunales, mediante el cual elaboramos la hipótesis que explica la imposibilidad de la legitimación de esas organizaciones en las políticas económicas locales. El artículo cierra con tres conclusiones referidas a la existencia intersectorial de las comunidades de las organizaciones económicas estudiadas.

Las economías de la provincia del Marga Marga

La provincia del Marga Marga es una de las ocho unidades administrativas de la región de Valparaíso, está formada por cuatro comunas: Limache, Olmué, Quilpué y Villa Alemana. Para describir sus economías vamos a interpretar las variables que explican tentativamente por qué en Limache y Olmué los ingresos reales promedio de hogares bajaron en 104.000 pesos chilenos entre 2003 y 2006, mientras que en igual periodo los ingresos reales promedio de hogares aumentaron en 100.000 pesos chilenos en promedio en Quilpué y Villa Alemana (Véase Tabla 1).

Tabla 1: Habitantes, Población Ocupada e Ingresos real promedio de hogares 2003 y 2006, en comunas de la provincia del Marga Marga 

División Administrativa Habitantes (miles) Población Ocupada 2003 Población Ocupada 2006 Ingreso real promedio de hogares1 2003 Ingreso real promedio de hogares 2006
Limache 39.219 14.419 16.845 546.826 433.125
Olmué 14.105 5.55.6 6.329 466.032 371.073
Quilpué 155.578 48.579 60.805 544.400 655.782
Villa Alemana 95.623 33.717 44.865 504.542 595.293

Fuente: Elaboración propia desde los datos aportados por el Censo 2002 y CASEN 2006. A excepción del ingreso real promedio de los hogares, los cuales fueron extraídos desde: Ministerio de Planificación, Encuesta CASEN, citada en Reporte Estadístico Distrito 12, Biblioteca del Congreso Nacional de Chile (2009).

Una primera condición indicaba que la fuerza de trabajo en la región de Valparaíso, con predominio de trabajadores no calificados, tuvo un tasa de desempleo que fluctúo entre el 10% y el 12% entre 1999 y 2003 (Plan Regional de Desarrollo Urbano y Territorial de la V Región de Valparaíso, 2010:3-21). Una explicación que se asumió en esa oportunidad fue que era consecuencia de un mercado interno con bajos salarios atado a una baja articulación de la estructura productiva. Casi diez años después la situación fue diferente, en 2017 la desocupación llegó al 7% (Minuta de Empleo Nacional, trimestre móvil OND, 2017). En un breve repaso se observa que los dos dígitos en la cesantía no volvieron entre 2010 y 2017: el periodo alto fue en 2010 con 9% y luego se mantuvo en 7,7% (año 2015) y 8% (año 2016). También disminuyeron las personas en situación de pobreza, en 2006 eran el 30,6% y para 2015 fueron 12%, y los ingresos del trabajo promedio del hogar pasaron desde los 470.794 mil pesos chilenos a 579.701 mil pesos chilenos (Ministerio de Desarrollo Social, 2016).

Este cambio de escenarios en la regional de Valparaíso sugiere que hubo transformaciones en las economías comunales. Por ejemplo, la expansión de la ocupación informal entre 2016 y 2017, con una tasa de 30% y con más participación de las mujeres (32%), y el crecimiento de la población inactiva, especialmente de los jubilados que son el segundo motivo (72.992 personas) para dejar el empleo entre febrero y abril de 2018 (Banco de datos de la Encuesta Nacional de Empleo, 2018). Esto permite, aquí el supuesto, una mayor dedicación de las personas en el trabajo independiente y en la autoprovisión, lo cual consolida la pluriactividad y su manifestación sería un alza en los ingresos autónomos.

Una segunda condición del contexto es que los mercados de trabajo de las comunas de la provincia del Marga Marga dependen de las relaciones entre sus principales actividades productivas, concentradas en un 80% en el comercio al detalle, alimentos de consumo inmediato, agricultura y electricidad; con los procesos productivos de las ciudades de Valparaíso y Viña del Mar. En la vida cotidiana esas dependencias se expresarían en los mercados ubicados en la economía familiar campesina en las zonas rurales de Limache (11% de población rural en 2011) y Olmué (26% de población rural en 2011), y en las economías urbanas de Quilpué y Villa Alemana (ambas con 99% de población urbana en 2011) (PLADECO Villa Alemana).

Incluso el Plan Regional de Desarrollo Urbano y Territorial de la región de Valparaíso, advierte que las economías rurales y urbanas se basan en la micro y pequeña empresa que brinda ingresos bajos y sin expectativas de aumentar, y que tuvieron dificultades para crecer entre 1994 a 2001, porque la demanda fue estable y no hubo transformaciones en su escala de producción.

Esta conjetura tiene asidero según las empresas que predominan en la región de Valparaíso. Para 2012, según el Servicio de Impuestos Internos (SII), el 78% correspondía a micro empresas, 19% a empresas pequeñas, 2% a medianas empresas y 1% a grandes empresas. Entre 2009 y 2013, se observó que la cantidad de micro empresas aumentan, especialmente las de construcción e inmobiliarias. Esta variación al alza documenta la idea de que algunas comunas se transformaron en zonas dormitorio.

En ese periodo también crecen las empresas relacionadas con el turismo: hoteles y restaurantes. Además hubo un alza en “otras actividades de servicios comunitarios, sociales y personales”, o sea, entre 2009 y 2011 se inscribieron 9 organizaciones en el SII, y entre 2011 y 2013 ese registro aumentó a 171 organizaciones dedicadas a servicios comunitarios. En la materia que trata este artículo, esta variación en las actividades productivas de servicios comunitarios es significativa porque sostenemos que es bajo ese nombre donde se encuentran las organizaciones cuyos trabajadores también son sus dueños, pero ellos no inauguran un sector diferente entre el microempresarial y el funcional-territorial en las herramientas de gestión comunal.

Una tercera condición del contexto se refiere a la ubicación de los mercados de trabajo y consumo. La región ha consolidado estos mercados en las ciudades de Valparaíso y Viña del Mar, donde hay un alto pago por la fuerza de trabajo, las unidades económicas tienen ventas que trascienden a la región y sus modos de producción son complejos. Ambos mercados de trabajo reúnen al 72% de los negocios de las empresas de la región, aun cuando en esas ciudades sólo vive el 36.6% de la población regional, la cual envejece y no crece. Brignardello, Villagran y Gómez (1998), subrayan que hay un Gran Valparaíso en tanto conglomerado de servicios que concentra al 67% del total de las empresas de la región y donde se realiza el 38% del comercio regional.

Entonces suponemos que las personas de las comunas de Limache y Olmué se incorporaron en menor medida al mercado de trabajo de Valparaíso y Viña del Mar. Esta es una razón que explicaría la baja en sus salarios, y una de sus consecuencias fue que al no haber un potencial aumento en el poder de compra, la micro y mediana empresa de esas comunas tuvieron ventas bajas y estables. Por lo cual, sus propietarios no construyeron expectativas para hacer complejo sus proceso de producción. Por tanto, Limache y Olmué son comunas dormitorio, ofrecen vivienda pero no atraen el consumo, gracia a lo cual, el recurso monetario se usó en las ciudades de Valparaíso y Viña del Mar.

Por el contrario, las personas de Quilpué y Villa Alemana se incorporaron al mercado de trabajo de Valparaíso y Viña del Mar. Esta sería una razón del aumento de los recursos monetarios y también justifica el aumento en la cantidad de organizaciones económicas que se dedican al diseño, construcción, reparación y arriendo de viviendas; y el consecuente aumento de trabajadores asalariados dedicados a esta actividad. Entonces, al igual que Limache y Olmué, Quilpué y Villa Alemana son comunas dormitorio que reciben el flujo migratorio del Gran Valparaíso porque ese conglomerado urbano tiene “baja calidad de vida, sustentada en carencias en las viviendas, insatisfacción de necesidades básicas y bajo grado de bienestar social; y en la falta de espacios urbanizables por limitantes naturales, principalmente topográficas” (Brignardello et al., 1998:37). Pero Quilpué y Villa Alemana recibieron una masa monetaria atractiva y así gozaron de un poder de compra en sus barrios, esta situación pudo haber creado expectativas en los dueños de las micro y medianas empresas sobre un aumento de sus ventas si incorporaban servicios y/o productos adecuados a los gustos de sus habitantes, especialmente de la población joven recién llegada.

Metodología

La investigación se orientó a indagar en las similitudes y diferencias entre las organizaciones autogestionadas que produce bienes y/o servicios de consumo inmediato, cuyo valor puede o no traducirse en precios y en dinero; y a describir sus vínculos con otras organizaciones con igual o distinto carácter en las comunas de Limache, Olmué, Quilpué y Villa Alemana. En este sentido, fue un estudio de caso orientado por la construcción de conjeturas desde los datos.

El estudio tuvo dos etapas. En la primera, realizada en 2016, se identificaron las organizaciones que tenían sitios digitales alojados en internet y se revisaron los catastros de las municipalidades de las comunas ya mencionadas. Luego se visitó a las personas que manifestaron ser voceros, dirigentes y/o representantes, para aplicarles una entrevista con una pauta estructurada. Esta herramienta fue proporcionada por el proyecto de Investigación Internacional de Empresas Sociales (www.iap-socent.be/icsem-project), la cual facilita registrar informaciones generales sin ingresar en las biografías de los integrantes o en las dimensiones de los conflictos que emergen en la autogestión. En algunas oportunidades, los entrevistados mencionaron los nombres de otras personas y organizaciones, y así se fue construyendo una muestra por conveniencia de 93 casos.

Tabla 2: Catastro de organizaciones con actividades productivas y/o comerciales que están en la economía solidaria y economía social, según comuna de la provincia del Marga Marga, 2016. 

Catastro Olmué Limache Quilpué Villa Alemana Total
Junta de Vecinos 3 1 0 11 15
Artesanía Folklor Emprendimiento 3 4 9 7 23
Organización Comunitaria 4 3 2 2 11
Ecologista Medioambiental 1 3 2 0 6
Clubes Deportivos 3 1 2 11 17
Cooperativas 3 2 1 0 6
Adulto Mayor 0 1 0 5 6
Otros 0 3 3 3 9
Total 17 18 19 39 93

Fuente: Benítez, Rojas y Sánchez, 2016.

En 2017 se realizó la segunda etapa, la cual tuvo dos objetivos. Primero, reconocer las cualidades del origen de la organización, misión, comunidad efectiva, red e intersectorialidad. En ese curso de acción se decidió trabajar con: cooperativas, clubes de arte y agrupaciones de artesanas. En esta elección incidieron tres criterios: a) la identidad del territorio puede ser explicada por los servicios y/o bienes que produce la organización, b) los tres tipos de organizaciones exhiben diferencias y contribuyen a la construcción de conjeturas, y c) los caso son pertinentes según lo que más abunda, en consecuencia, no son excepciones en sus comunas.

En el primer tipo de organización se trabajó con las cooperativas de agua: El Granizo de la comuna de Olmué y Los Maitenes de la comuna de Limache. En el segundo tipo, los casos fueron: Club de Cueca Ramón Ángel Jara y Centro Cultural y Educacional de Olmué; Club de Huasos Sol y Guitarras de Quilpué y Centro Cultural y Educacional Roberto Matta de Quilpué; y, Centro Juvenil Cultural Raíces de Villa Alemana. Y en el tercer tipo de organización, se estudió la entrevista de la Agrupación Forjando Futuro de Limache y Las Hilanderas de Colliguay de la comuna de Quilpué.

Es necesario advertir que la elección fijó un límite al alcance de nuestra comparación, porque no se consideraron otras organizaciones que son bastante comunes en la provincia del Marga Marga, como lo muestra la Tabla 2. Entre ellas: juntas de vecinos y clubes deportivos. Mientras que otras han ido adquiriendo relevancia por la sequía, como las organizaciones ecologistas medioambientales; o porque afrontan el problema del envejecimiento de la población, como los clubes del adulto mayor. Y al igual que las organizaciones seleccionadas, realizan actividades productivas que les reportan recursos monetarios para resolver sus problemas de infraestructura o esparcimiento.

El segundo objetivo fue ver cómo se expresa, o no se expresa, la diversidad económica en las herramientas de gestión de la política económica local. Aquí nuestro ejercicio sobre el PLADECO nos ayudó a suponer que los actores políticos fijan la acepción de la economía como reglas de los procesos productivos, especialmente cuando realizan el mandato para elaborar un “instrumento rector del desarrollo de la comuna” (Art. 7, Ley 18.695), y así observamos que buena parte de las organizaciones que estudiamos no se encuentran consideradas como prácticas de trabajo, producción y distribución a nivel comunal. Este suceso no es nuevo ni especial, es sabido que Max-Neef, Elizalde y Hopenhayn acuñaron la categoría: “mundo invisible”, para reflexionar sobre esa “vida cotidiana donde las prácticas productivas se entroncan con estrategias colectivas de supervivencia, identidades culturales y memoria popular” (Max-Neef, Elizalde y Hopenhayn, 1993: 94), más adelante y en un contexto diferente, Gibson-Graham (2011) reconoce que la economía capitalista ha colonizado la imaginación impidiendo concebir y ver otras expresiones de lo económico, incluso elimina la diversidad de sujetos colectivos que autogestionan una organización.

Al persistir nos preguntamos, ¿qué hay de economía solidaria y economía social en el PLADECO? Y sólo encontramos referencias colindantes que apelan a la sustentabilidad como mediador del desarrollo económico, social y medioambiental; mientras el argumento contante es el fomento productivo y la competencia. A nivel de acciones sucede lo mismo, ejercicios como la habilitación de centros turísticos, capacitación en cultivos hidropónicos de plantas y hortalizas o conversión a la agricultura orgánica por ejemplo, están próximos a la reciprocidad y solidaridad en la economía; mientras la constante es crear mercados de trabajo asalariado a través de un parque industrial: véase PLADECO de Quilpué y Villa Alemana, por ejemplo.

Estos resultados nos condujeron a indagar en la composición de los gobiernos municipales según la militancia política y los contenidos constantes sobre qué es lo económico en las declaraciones de principios de los partidos políticos. Este camino fue adelantado por Durston y advierte que “los alcaldes (especialmente) y los concejales probablemente tienen hoy más control sobre recursos que en 1969” (Durston, 2005:12). En un recorrido eminentemente exploratorio para pensar una hipótesis y dotar de un orden a un posterior ejercicio sistemático y exhaustivo, construimos tres tipos ideales y a cada uno le asignamos una letra: A, B y C. El primer tipo reúne discursos sobre la reciprocidad, el segundo congrega narrativas sobre la economía cooperativa y el tercero agrupa argumentos sobre la economía capitalista de mercado. El avance logrado, expresado en el capítulo resultados, señala una ruta de indagación sobre el “capital social político” (Gómez, 2017) que está en el sistema ecológico de las organizaciones que estudiamos.

Economía solidaria y economía social: herramientas de gestión en la pluralidad económica

Las organizaciones que estudiamos crecen en sistemas ecológicos basados en las relaciones de intercambio donde concurren los programas del sector público, los servicios de las organizaciones no gubernamentales y los desempeños de las empresas capitalistas. En consecuencia, se despliegan haciéndose parte de una “pluralidad de principios económicos […] y de formas de propiedad” que definen lo económico como un “conjunto complejo” de modos de circulación de bienes y servicios” (Laville, 2009:94).

Desde esta perspectiva, las comunas de Limache, Olmué, Quilpué y Villa Alemana, son territorios cuyas economías no se basan exclusivamente en el negocio con fines de lucro, porque además les son inherentes las organizaciones productivas que reconstruyen las vecindades y vuelven a integrar el comercio en la sociabilidad. Estas organizaciones constituirían los espacios de encuentro donde las personas elaboran soluciones a los problemas derivados de las transformaciones en el mercado de trabajo.

Más allá de Chile, la diversidad económica ha favorecido la creación de tecnologías de gestión en los sistemas políticos-administrativos de los Estados, entre las que se encuentra la economía solidaria y la economía social. Coraggio (2013) las observó en Venezuela (desde 1998), Argentina (desde 2003), Ecuador (desde 2006) y Brasil, desde 2003 hasta 2017, donde los planteamientos del Foro Brasileño de Economía Solidaria fueron incorporados a las políticas públicas. En una ruta similar pero con un final distinto al Brasil de Temer de 2017, se ubica Bolivia donde las reivindicaciones de los pueblos originarios (desde la “guerra” del agua de 2000), han permitido reconoce las economías comunitarias, estatales, privadas y social cooperativa, en un sistema jurídico y político-administrativo nuevo si se lo compara con el que había en el gobierno de Sánchez de Lozada.

Las categorías de economía solidaria y economía social, en tanto dispositivos de gestión política-administrativa, reconocen dos cualidades comunes a las organizaciones económicas que estudiamos. La primera, esas organizaciones reproducen una comunidad efectiva que compromete a sus integrantes en un proceso de integración sociotécnica y su autogestión distribuye el poder mediante la democracia directa en la toma de decisiones, lo cual fija las fronteras de los que se gobiernan a sí mismos (Alburquerque, 2004:39).

En esta comunidad hay relaciones basadas en las “exigencias del sentimiento de deber” del compañerismo, la fraternidad y la cooperación (Tönnies, 1942:67). Así satisfacen la necesidad de sociabilidad gracias a lo cual el desarraigo y la soledad se reducen. Además, el trabajo que implica mantenerlas se complementa con los otros quehaceres de la vida familiar y del mercado de trabajo asalariado apatronado (con o sin contrato laboral indefinido) o por cuenta propia. A esta diversidad laboral concurre el fondo de trabajo de la familia (Coraggio, 1998:74; Loritz, 2016:107). Por lo tanto, lo habitual es ver a mujeres y hombres participando en varios trabajos que forjan las identidades laborales y la memoria compartida, y esa “pluriactividad” explicaría el carácter de la autogestión (Díaz, 2015:124).

La segunda cualidad se refiere a que la diversidad de los modos de circulación de los bienes y servicios indica la existencia de un sistema ecológico que se constituye gracias a todas las organizaciones que comparten una situación geoespacial: la comunal; y donde los “intereses instrumentales” son más relevantes que los “intereses expresivos” (Parsons, 1999:63,67). Esta afinidad electiva promovería asociaciones basadas en “la amistad comercial como relación societaria” (Tönnies, 1942:89), y esas asociaciones adoptan una de las siguientes cuatro formas:

- Mercados de precios articulados por una tecnología social de “oferta-demada-precio” (Polanyi, 2009:216), donde el dinero (metálico, papel o plástico) es fundamental, y sus interacciones favorecen el compromiso breve, la despolitización y el cálculo utilitario (Gibson-Graham, 2011:214).

- Ágora, mercado que no es “ni campo ni ciudad” y donde “el ciudadano por un lado y el campesino por otro se encuentran en terreno neutral”. Estos circuitos cortos de comercialización fomentan un capitalismo transparente, previsible y con ganancias justas o mesuradas (Braudel, 2002:14,22). Aún más, este mercado de alimentos atrae a los que reciclan los desechos de la ciudad, incorporan nuevos productos de uso cotidiano o fabrican preparaciones culinarias. En el ágora se alimenta el trabajador, participa el inmigrante despojado de su red de inclusión y la gente común realiza el esparcimiento (Polanyi, 2009:217).

- Autodependencias interclase jerarquizadas que organizan una tecnología social de burocracia-tecnocracia-clientelismo partidario. Ocurre, siguiendo a Durston, cuando hay desigualdad, estratificación socioeconómica rígida y programas públicos focalizados. Esa tecnología está anclada en contratos que se renuevan entre el campesino que tiene capital social individual (Durston, 2002) y es un líder que recluta a varios socios en un emprendimiento colectivo, y un político caudillo, cacique, broker o gestor. En esa relación diádica, el primero busca acceso personalizado a los recursos de una agencia de la municipalidad o del Estado, mientras el segundo conquista lealtades, apoyo y votos para los cuadros políticos de la comuna y la provincia.

Esas redes egocentradas constituyen un tejido microlocal múltiple, complejo, con alto grado de cierre y tienen un modelo comunitario de resolución de problemas que mezcla los reclamos hacia el gobierno municipal y provincial con el esfuerzo colectivo para mejorar el hábitat y las viviendas (Durston, 2001, 2005).

- Autodependencias de relaciones horizontales que dan cabida a procesos de “participación en las decisiones, creatividad social, la autonomía política, la justa distribución de la riqueza y la tolerancia frente a la diversidad de identidades” (Max-Neef y Hopenhayn, 1993:86). Entonces hablamos de un “ser-en-común económico” (Gibson-Graham, 2011:216) que limita la intrumentalización de las organizaciones para ampliar la acumulación individual hedonista, y está empoderado gracias a la “reconstitución del radio de confianza comunitaria y la reconquista por la mayoría de la institucionalidad en asociaciones locales” (Durston, 2001:36), con lo cual ha ensanchado el capital social comunitario que es la “sustentabilidad sistémica de las instituciones comunitarias”(Durston, 2002:7).

Entre medio de estas cuatro posibilidades de estructuración del sistema ecológico, los integrantes de la organización que estudiamos pueden hacerse parte de las interacciones que tienen los recursos para solucionar los problemas administrativos, productivos y financieros. En esa ruta de integración societaria, ellos se introducirían en encuentros donde se diseña y realiza la política pública a nivel local, también participarían en circuitos sociotécnicos que usan el conocimiento especializado y, en esos términos, serían los representantes de una organización que coopera con el desarrollo local.

Resultados

La autogestión de la comunidad efectiva

En los casos estudiados hay tres tipos de origen de la comunidad efectiva. El primero es el resultado de un grupo de vecinos que resuelve una necesidad y así asumen que contribuyen a mejorar la vida de la comuna. Ellos formalizan su existencia con la personalidad jurídica y un espacio físico. El segundo tipo sucede con la gestión que hace un individuo con un saber sociotécnico especializado, el cual se aboca a reunir a expertos en ese saber, formaliza la existencia con el espacio físico y la personalidad jurídica gracias al cultivo de la reciprocidad con la municipalidad. Y el tercer tipo es un grupo de mujeres que gestiona su plaza laborar para obtener recursos monetarios y usan su fraternidad para crear un mercado.

Tabla 3: Reconstrucciones de discursos sobre tipos de origen de una comunidad efectiva  

Posibilidad 1 Posibilidad 2 Posibilidad 3
Surge por la iniciativa de un grupo de vecinos en el año 1964. Tenemos los registros correspondientes: personalidad jurídica, rut, funcionamos acá como sede, buscamos abastecer de agua potable a los socios, a pesar que hoy en día ha estado muy complicado porque hace seis años que tenemos crisis de sequía. Entonces es súper complicado el abastecimiento del agua potable, hay una demanda impresionante que no se ha podido completar. Llevamos dos años. Yo convoqué a unos amigos e hicimos escultura y se la regalamos a la alcaldesa, quedó contenta y nos regaló un espacio donde tenemos un taller lleno de trabajos. Así se gestó. Ella nos dio la mano por lo que habíamos hecho, es la única ciudad que tienen esculturas en los espacios públicos, ni Viña. No pagamos ni arriendo, pagamos el agua, y como la alcaldesa nos dio gratis eso, nosotros hacemos clases gratis a la gente. Tenemos años de trayectoria, somos una agrupación que reúne a vecinos pero se han incorporado más mujeres trabajadoras, somos mujeres microempresarias. Nuestra intención es salir adelante.

También hay tres tipos de misiones organizacionales. Por un lado, la que busca abastecer a sus socios sin obtener lucro. Esta es una cualidad de las cooperativas. También está la misión que fomenta las técnicas productivas para que pasen a la siguiente generación, la cual se observa en los talleres de artesanía y clubes de danza. Y una misión encaminada a coordinar a las microempresarias. En cuanto a las cualidades de las comunidades efectivas, es común a todas ellas que su integración sociotécnica suceda en las dimensiones de la participación femenina, en términos particulares se trataría de: reproducir la felicidad, buscar recursos para la vida de las familias o constituir un emprendimiento asociativo de trabajo autogestionado (Véase la tabla 4 para el detalle de esta exposición).

Observamos tres formas de autogestión. La primera es mediante los encuentros de las integrantes en las tareas rutinarias del modo de producción, lo cual aparece como una asamblea permanente que analiza la administración, producción y el financiamiento.

Somos como un taller artesanal nosotros nomás […] aquí trabajamos a tiempo parcial, y si hay alguien que necesita nosotros también participamos […] En el taller se hace todo el proceso de la lana porque se lava, se carmena, se hila la lana de oveja, se tiñe, todo. Entonces hacemos ponchos, frazadas, pie de cama, gorros, calcetas, chalecos, chalpes. Nosotros lo hacemos todo a mano nomás […] Nosotras tenemos una caja chica, cuando se va vendiendo vamos juntando y por si hay que hacer diligencias se saca platita. Lo que pasa es que aquí si una persona hila un kilo de lana se anota ahí o se paga por el kilo de lana o por trabajo de poncho, por trabajo. Tenemos una directiva y cuando tenemos que tomar decisiones lo hacemos entre todo el grupo, con la presidenta, la secretaria, la tesorera. Sólo hacemos reuniones como asamblea cuando hay algo importante pero después de veinticuatro años nos conocemos al revés y al derecho […] De los ingresos hay que sacar para la materia prima, comprar la lana, los materiales y lo que queda lo repartimos. (Mujer, taller artesanía, comuna de Quilpué).

La segunda posibilidad es una asamblea de socias que se reúne a observar y deliberar en una fecha y hora consensuada. El que no asiste debe acatar las decisiones. Esta asamblea delega el gobierno a la directiva: presidenta, tesorera y secretaria.

Actualmente la componen sesenta y cinco socios activos pero alrededor nuestro hay más de cuatrocientas personas, si tú vienes a las peñas esto es un hervidero. Los socios son más mujeres que hombres […] Con los hombres cuesta mucho y eso se da en […] juntas de vecino, clubes deportivos, incluso en el fútbol están llegando las mujeres, es un problema que algo pasa que el hombre no quiere. Sabe qué dicen: “anda tu viejita que yo me quedo aquí en la casa”. Todo gratuito pero las peñas, esas cosas no po’, si tenemos que mantener el club. Hacemos muchas peñas, almuerzos que tienes que pagar. Bueno, aquí nadie vive de esto, todos son jubilados o trabajan, estudian, pero aquí esto está abierto cuatro veces a la semana y a veces hasta toda la semana. Por ejemplo, hoy hay curso de pandero, curso de guitarra, aquí siempre se ocupa. Nosotros nos planificamos de esta manera, el club se reúne una vez al mes, automáticamente el primer sábado hay reunión donde se planifican las actividades en forma democrática, se presenta un programa ahora en marzo […] Nosotros como mínimo tenemos que hacer seis actividades externa y mínimo dos actividades locales, o sea, interna fuera de los cursos de guitarra, también ahora se lo están prestando a la junta de vecinos que no tienen local, también vamos a empezar a trabajar con los jóvenes de la escuela con capacidades diferentes que no tienen un gimnasio, y son como sesenta niños que los van a traer aquí, la idea es que esto esté dispuesto para la gente. (Hombre, club de danza, comuna de Quilpué).

Y la tercera posibilidad, a diferencia de las anteriores, muestra más especialización y diferenciación en la comunidad efectiva, a través de un directorio y junta de vigilancia que guían al comité de educación y las relaciones salariales con el personal administrativo.

[…] los socios son dos mil ochocientos y son al mismo tiempo los accionistas. Después está el directorio elegido por la misma asamblea, después está la junta de vigilancia, la gerente y el personal administrativo es entre veinte y veinticuatro funcionarios […] Tenemos socios y usuarios, el socio tiene cuotas de participación. A diferencia de los usuarios, y los socios están exentos de IVA y los usuarios no tienen el mismo trato. […] la cuota de participación queda definida de acuerdo al último balance del último año, se hace de acuerdo a los excedentes, se saca el valor de la cuota de participación y en base a eso los que quieran ingresar como socios tienen que pagar dos cuotas y un valor por incorporación […] Y a la gente lo que le interesa hoy en día es tener agua, no todos tienen el interés de participar como socio de la cooperativa, porque igual tienen deberes como socios y tienen que cumplir. La gran parte de los socios son de este sector de Olmué, igual hay sectores que nosotros no los abastecemos, por ejemplo, hay una cooperativa más pequeña en el paradero veinticinco, en La Campana que debe abastecer a unas ochocientas familias de agua potable, nosotros abastecemos alrededor de tres mil quinientas o tres mil seiscientas familias. De hecho, es la cooperativa más grande del país. […] dentro de los cobros que se hacen en la boleta hay un cobro social. El dinero está distribuido porque los socios tienen beneficios, se les facilita en caso de accidentes, implemento ortopédico […] No podríamos calificar como gratuito lo que se entrega, en el fondo tiene igual un costo para el socio porque pagan mensualmente una cuota social, y no siempre han estado enfermos, ¿entiendes? Eso en caso de que algún momento lo requieran, está. Tenemos tecnología de punta nosotros acá, nosotros sin necesidad de ir a los estanques vemos el nivel que tienen, si hay que cerrar válvulas. Todo desde acá, todo con sistema de telemetría, […] El objetivo ha sido facilitar las cosas y no generar dificultad a los socios cuando hay cortes de energía o alguna falla, cualquier corte de agua en un domicilio te significa de inmediato problema. El único obstáculo en estos momentos es la escasez de agua […] Y lo otro, no sé si tiene que ver, lo que hablamos siempre, acá hay mucho centro turístico, y a ellos se le cobra de la misma forma que a todos los socios, sean chicos o grandes, la idea es como ellos a la vez sacan provecho de eso, deberíamos tener una tarifa diferente para ellos, actualmente no lo tenemos pero sí es algo de lo que siempre hablamos, alguna diferencia que sería tener un valor distinto para ellos porque como te digo, reciben gente y se derrocha mucha agua. Cosa que a nosotros nos perjudica porque no podemos abastecer bien al otro sector que realmente consume lo que es. Si estás ganando con eso igual deberías pagar más, están lucrando y nosotros le estamos dando la posibilidad de que lo puedan hacer, porque les damos agua, sin ella no podrían. (Hombre, funcionario cooperativa, Olmué).

También las reuniones masivas que superan la cantidad de integrantes de la comunidad efectiva son espacios de sociabilidad que contribuyen a desplegar los lazos entre las personas y fortalece el sentido de trascendencia. Incluso, estos eventos y en menor medida el pago de cuotas, son indicadores del cumplimiento del sentido de pertenencia. Se podría decir aún más, las organizaciones estudiadas producen sociabilidad y ese elemento es un factor de inclusión de las personas que no pueden participar mediante la plaza laboral asalariada o por medio del poder adquisitivo que brinda el dinero.

En todos los tipos de autogestión observados, la comunidad efectiva está abierta a recibir informaciones: felicitaciones y críticas por ejemplo, de los consumidores de sus servicios y/o productos, y a tomarlas en cuenta para innovar en los procesos productivos. Incluso, el silencio y la escasa participación de los hombres se los aborda como un problema.

También observamos que hay dos conjuntos de informaciones sociotéctivas eficientes en la autogestión. El primero es amplio y congrega instrucciones sobre: arte, preparaciones y consumos culinarios, administración de fondos, colectas, comunicación y difusión. Mientras que el segundo es especializado y segrega grupos de informaciones que se expresan como: a) administración de fondos, colectas, comunicación y difusión, b) tecnología hidráulica, legislativa y contable; o, c) escultura, pintura y telar.

En estas organizaciones el trabajo tiene una acepción ligada a lo que produce y adopta cuatro formas. En la primera, el trabajo realiza la integración de la comunidad porque usa conocimientos culinarios, por lo cual, siempre hay un tránsito desde el fondo doméstico hacia los eventos de la organización autogestionada. En la segunda acepción, el trabajo usa conocimientos de construcción e hidráulicos de los integrantes de la comunidad efectiva. En la tercera versión, el trabajo se encamina a mantener un espacio físico. Y, en la cuarta versión, el trabajo usa conocimientos heredados desde el fondo doméstico y participa en la autogestión de la plaza laboral que logra un fondo común de dinero que se distribuye entre las integrantes.

Tabla 4 Comparación entre cooperativas, clubes y talleres productivos, según dimensiones del estudio. 

La reciprocidad territorial funcional y las dimensiones de la representación local

En todos los casos revisados, la municipalidad aparece como un punto de referencia. En consecuencia, define qué es y hasta donde se extiende el territorio. Incluso las cooperativas de agua que no tiene necesidad de buscar su alianza, sí se sientan a una “mesa” para concertar un plan frente a un problema: el agua. O, en una segunda lectura, es un problema el que sensibiliza a las organizaciones hasta ubicarlas en calidad de actores políticos.

En una escala menor a nivel local, las juntas de vecinos fijan un punto de referencia, a ella asisten las organizaciones de arte y los talleres artesanales, no así las cooperativas de agua. A esta altura de la descripción estamos dispuestos a sostener que la trama intersectorial del sistema ecológico que construyen las organizaciones que hemos estudiado, tiene soportes en la gestión comunitaria territorial. Es ahí donde se legitima la autogestión económica de los vecinos. Luego, esta reciprocidad territorial funcional incorpora a las universidades mediante los vínculos con los productores de arte y artesanía. El mismo trato no existe con las cooperativas de agua. Entre universidad y organización autogestionada, prima el intercambio de conocimientos específicos.

Son también las organizaciones que producen arte las que extienden el sistema ecológico más allá del sistema político-administrativo comunal, lo hacen con el Ministerio de Educación y el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio (MCAP), también con organizaciones internacionales como la Organización de Estados Americanos (OEA) y la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). Se podría decir más aún. Estas relaciones arrastran las cualidades de la identidad de la comunidad que autogestiona su organización, hacia otros lugares reales o digitales. En este último caso véanse los documentos audiovisuales que están en la internet. Y así contribuyen a crear una representación de la comuna.

Las cooperativas

La comunidad efectiva requiere solicitar y aceptar las donaciones: dinero, subvenciones, asistencia técnica, estudios, resoluciones y certificaciones, de otra organización que supera con creces su ámbito de gobierno, hablamos del Estado chileno, de la DAES y las Direcciones de Obras Hidráulicas. Asegurada está reciprocidad con el sector público, el siguiente vínculo es con las familias que aceptan el agua producida mientras que ellas entregan tiempos para llevar a cabo las asambleas y cuotas en dinero para hacer vida cooperativa (Véase figura 1).

Una interacción paradigmática sucede cuando el agua de la cooperativa es vendida a un precio que permite utilidades que aumenta la acumulación de capital de una empresa con fines de lucro y, de paso, se apropia del excedente social del recurso producido por la gestión colectiva. Mientras el sistema ecológico ve disminuido el recurso hídrico por una sequía prolongada. Este tipo de vínculos también tiene otra faceta, acontece cuando la cooperativa solicita préstamos a un banco para aumentar sus instalaciones y resolver los problemas administrativos y productivos. Aquí el recorrido es inverso, desde el sector con fines de lucro hacia la organización de la economía cooperativa.

Las organizaciones de arte

Buena parte de la reciprocidad de las organizaciones pasa por cultivar la fraternidad con la persona que administra el gobierno local y sus reparticiones: Departamento de Educación Municipal, Dirección de Desarrollo Comunitario y Oficina de Organizaciones Comunitarias Comunales, según sea el caso. Además, requieren buscar resoluciones, directrices y “fondos” en agencias públicas especializadas como el MCAP. Posteriormente, estas organizaciones resuelven el problema de la inclusión a nivel local cuando crean, fortalecen y/o dan continuidad a las experiencias de familiaridad de los hombres y las mujeres que están fuera del consumo suntuario del entretenimiento mercantil. Entre ellos: niñas, niños, jóvenes con capacidades diferentes y hombres y mujeres jubilados.

Aquí son ejemplares el Centro Cultural y Educacional Roberto Matta, el cual fomenta distintas expresiones de arte, a través de una metodología basada en el diálogo en torno a los asuntos significativos para los jóvenes de los liceos públicos. Así, la música, el muralismo, el grafiti o la serigrafía, son excusas para diseñar un plan de vida desde la autoestima y el sentido de trascendencia. Adviértase que tal cual como sucede en el caso paradigmático de la cooperativa de agua, hay personas que se apropian del excedente logrado por el trabajo de la comunidad. Sin embargo, esa práctica fomenta el compromiso con un grupo o con un plan de vida, y silencia y descuida la acumulación de capital y de dinero por medio de la venta del logro colectivo.

El siguiente ejemplo es el Club de Huaso Sol y Guitarras, el cual usa una metodología basada en el baile y la comensalidad, para que las personas pongan en común sus distintos puntos de vista sobre las creencias religiosas, los desafíos de la educación y de la convivencia entre vecinos, o recreen su felicidad y tranquilidad durante la danza. Además, su taller de formación en baile es requerido por diversas organizaciones: con y sin fines de lucro, privadas y públicas, funcionales y territoriales. Llegando al punto que al brindar ese taller, el Club adopta el aspecto de un mosaico con múltiples intersecciones en el sistema ecológico.

Este Club y las otras organizaciones de arte, nos conducen a la siguiente presunción: la gestión de los recursos que hace la comunidad efectiva produce una disposición y una técnica de distribución de los bienes intangibles. Este desempeño está atado a las variaciones en las condiciones materiales de la comunidad efectiva, y esos bienes intangibles transforman la cotidianidad en vida política. En los casos que hemos estudiado destaca el sentir que pertenece a un grupo que acoge las necesidades individuales y las resuelve de manera colectiva, por medio de lo cual es probable que las personas aprecien los afectos y las emociones que se desatan en los encuentros.

Las condiciones materiales de las organizaciones que producen arte, también considera un cargo y un soporte físico cuya función es hacer visible la donación que ha recibido de un “privado”. Este desempeño funciona como un contra-don luego de la petición y aceptación de los pasajes de bus, dinero, alambres, pernos, clavos o pintura, por ejemplo; y esa vuelta de mano es tal en tanto hay seguridad que el resultado con el cual se contribuye: baile, muestra o taller, será parte de lo que verá una audiencia de personas que potencialmente pueden ser clientes del “privado”. En el Club de Cueca Ramón Ángel Jara es una ferretería y una empresa de transporte las que cooperan con el traslado de un elenco de bailarines a un encuentro nacional en Rancagua, y en el Centro Cultural de Olmué es un distribuidor de gas que conoce la cobertura que los medios de comunicación local le dan al taller de escultura en madera (Véase figura 3).

Existe una relación similar entre las organizaciones autogestionadas que producen bienes tangibles e intangibles, y es la siguiente: un usuario de sus resultados los introduce en su gestión para brindarlos como una alternativa dentro de su repertorio de servicios. Esto sucede aun cuando las comunidades efectivas basadas en la democracia directa, diagnostican esas prácticas y reflexionan en sus asambleas, pero no deliberan ni toman decisiones que afecten el comportamiento de los que usufructúan con el resultado del avance de la colectividad.

Aún más, gracias a esa interacción podemos advertir que hay tres sectores que dibujan la intersectorialidad de las organizaciones que estudiamos. El principal está conformado por interacciones distributivas entre los miembros de la comunidad efectiva y los usuarios de los servicios, aun cuando también hay prácticas que ingresan al mercado de precios mediante la venta y compra de preparaciones culinarias por ejemplo, pero que no avivan el regateo ni las prácticas del corredor libre, hedonista y utilitario. El segundo sector como ya hemos indicado, está compuesto por las interacciones de la economía solidaria que subvenciona a la economía con fines de lucro. Y el tercer sector sucede con el paso del tiempo, una vez que el espacio físico es inherente a la organización de la economía solidaria o social, debido a que esa inversión en infraestructura es una posibilidad entre las opciones que tienen los vecinos para realizar sus propias formas de encuentro, por lo cual, una junta de vecinos o un sindicato de trabajadores independientes por ejemplo, le puede pedir en préstamo el espacio físico para una reunión de su asamblea. En esta faceta, la organización autogestionada participa activamente en el tratamiento de los contenidos de la agenda de problemas sociales locales.

Talleres artesanales

Las unidades productivas que descansan en el fondo familiar y la pluriactividad de las integrantes, recrean un mercado que traduce en precio sus productos. Usando una denominación precisa, cada unidad productiva se hace parte de un emprendimiento asociativo de trabajo autogestionado (Véase figura 4), y esta cualidad hace la diferencia con las cooperativas de agua y los clubes. Las siguientes interacciones significativas de los talleres artesanales son las que responden a su objetivo central, o sea: autogestionar el puesto de trabajo. Entonces es fundamental la reciprocidad que beneficia con el derecho de uso de un espacio físico: terreno, plaza, calle o galpón, para ubicar la producción y/o para realizar el mercado, y las relaciones que entregan reputación y que legitiman su modo de producir y vender. Aquí es pertinente el vínculo con el Servicio Nacional de Capacitación (SENCE) y las universidades.

Figura 1: Vínculos intersectoriales de las cooperativas 

Figura 2: Vínculos intersectoriales de los clubes de danza 

Figura 3: Vínculos intersectoriales de centros culturales y educacionales 

Figura 4: Vínculos intersectoriales de talleres de artesanía y productoras  

Las herramientas de gestión de la reciprocidad territorial funcional

Anteriormente subrayamos que la municipalidad es un actor que articula la red donde se inscriben las organizaciones que estudiamos. Por lo cual, es importante informar que en la provincia del Marga Marga no hay alcaldes que basen su ideología política en la reciprocidad, y todos se ubican en la promoción de la economía de cooperación (Tipo B) o en la economía capitalista de mercado (tipo C).

El tipo ideal C, está presente por más de cinco años en tres de las cuatro comunas que revisamos: Limache, Olmué y Villa Alemana; y tiene dos expresiones. La primera. A nivel del recorrido del individuo alcalde, pasa por el hijo de un industrial inmigrante cuya laboriosidad se cultiva en la gestión de las empresas capitalistas. Esta carrera se inicia en los cargos de contador y contralor para luego desempeñar funciones en la gerencia. El recorrido culmina con la autogestión de la plaza laboral en su propia empresa. A nivel político, ese sujeto histórico transita desde el Partido Regionalista de los Independientes (PRI) hacia la Unión Demócrata Independiente (UDI). En 2012, fallece el alcalde de cuño empresarial y asume un individuo de manera interina en la alcaldía que luego se consolida en las elecciones democráticas.

Este nuevo alcalde tiene otro recorrido en las plazas laborales, se inicia con la formación universitaria (desde la licenciatura hasta el postgrado) y participa en empleos en el sector público de la municipalidad, brindando asesorías al Senado de la República de Chile y a la Intendencia Regional. A nivel político, ese sujeto histórico pertenece a Renovación Nacional.

La segunda expresión, al menos desde 2001 a 2010, se caracteriza porque el alcalde es militante del Partido Demócrata Cristiano (PDC), y no aparecen antecedentes laborales que ayuden a describir su participación y formación. Luego, desde 2011, la impronta PDC deja paso a la UDI, porque el individuo candidato gana las elecciones, su formación es la de una periodista que forjó sus herramientas técnico-profesionales en los programas de televisión abierta.

El tipo ideal B, se expresa en la municipalidad de Quilpué, desde 2004, y pertenece al Partido Socialista (PS). A nivel del individuo alcalde, se forja en las organizaciones no gubernamentales en el periodo de dictadura militar, su formación técnica profesional se realiza en centros de estudio en políticas públicas de alcance local y provincial, y se capacita en gestión municipal fuera de Chile. Los resultados de esos aprendizajes son usados para asesorar a la Cámara de Diputados de la República de Chile, se desempeña como asesor en la Asociación Chilena de Municipalidades de la región de Valparaíso y ahí crea la Unidad Técnica de capacitación Municipal (UTAM). Luego, continúa su perfeccionamiento en el extranjero en la misma área de la gestión municipal.

Los alcaldes convocados por las ideologías políticas del sistema capitalista de mercado, asumen que las personas están guiadas por la búsqueda de lucro individual. Desde aquí la economía es la propiedad privada de los medios de producción y la promoción de los derechos de sus propietarios, mientras que el Estado debe subsidiar sus iniciativas y estimular la competencia.

Básicamente, entendemos por capitalismo aquel sistema económico fundado en la propiedad privada de la generalidad de los medios de producción, en la existencia de empresas privadas capaces de representar un porcentaje significativo de la actividad económica nacional, como asimismo en la regulación de ésta -al menos en la medida de lo posible- por las reglas de la competencia y las leyes del mercado. El Estado interviene sí activamente, pero justamente para estimular y garantizar la competencia, y no para impedirla o distorsionarla […] y ya entrando al terreno directamente económico, puede suceder también que nuestra falta de desarrollo no se deba a la parte que nuestro sistema tiene de "capitalista" [...], sino precisamente a lo que le falta para constituirse en un régimen verdaderamente competitivo y regulado en lo fundamental por el mercado (Guzmán, 1972, en Fontein, S/f: 294-297).

Por otro lado, el alcalde que está convocado por una ideología de cooperación en economía, observará que la sociedad chilena está conformada por clases: capitalista, burócratas y productores. Estos últimos son relevantes porque su trabajo asalariado permite la cohesión social y es “la única fuerza que produce valor”. Los antagonistas serían los dueños del capital porque: “el gran fabricante no piensa en lo que la humanidad necesita para su desenvolvimiento y su progreso hacia nuevas formas que le acerquen más y más a una vida mejor, sino en extender su clientela al máximo posible con el máximum de provecho para él” (Declaración de principios del Partido Socialista Independiente, 1931).

En esas condiciones, los productores no tienen injerencia en la distribución de los bienes y servicios que elaboran, menos aún en las fluctuaciones de lo que se paga por la fuerza de trabajo. “Dentro de este régimen anti-social y anti -humano, los productos no responden al cumplimiento preciso de las necesidades humanas, ni en calidad, ni en cantidad, ni en distribución”. Por tanto, la propiedad privada es legítimamente lograda por quienes trabajan los medios de producción. Y a diferencia de la trayectoria C, ese derecho está regido por la obligación de coordinar todas las fuerzas productivas para cubrir las necesidades de la sociedad (Declaración de principios del Partido Socialista Independiente, 1931).

Al revisar la composición de los consejos comunales, se observa que en Limache y Olmué predomina la perspectiva C, siendo coherente con la alcaldía. Una situación distinta sucede en la comuna de Quilpué, donde hay un equilibrio de fuerzas políticas y es el alcalde quien inclina las decisiones hacia el modelo B. Una situación opuesta a ambos consejos comunales ocurre en Villa Alemana, porque hay predominio del caso típico B, mientras el alcalde responde a la perspectiva C (Véase tabla 5).

Además, la composición de los consejos comunales informan sobre otros énfasis en la perspectiva B, se trata de la incorporación de la visión del Partido Radical Social Democrata (PRSD), Partido Demócrata Cristiano (PDC) y Partido Comunista (PC); mientras que en el tipo C, aparece el Partido Amplitud (PA). A continuación, sólo describiremos los que tienen más votos en el consejo comunal.

En Limache, Quilpué y Villa Alemana, el PRSD participa en los consejos comunales. En el programa de gobierno que se encuentra en su sitio digital, asume que la economía responde a las cualidades de las regiones e indica que cuentan con “competencias y capacidades humanas” en las universidades regionales y centros de “pensamiento estratégico regional”. También propone que el Estado es un actor económico relevate, mientras que el “tejido social” es el espacio donde se resuelven los problemas, se realiza “la vida de barrio” y se salvaguarda el “derecho al territorio”. (www.partidoradical.cl).

A nivel de los trabajadores agrícolas y el fomento de la pequeña y mediana empresa, el PRSD usa el concepto de cohesión social para inscribir a la organización campesina, y propone la economía social y solidaria como apoyo a las cooperativas y a las pequeñas y medianas empresas (Programa para un Chile Digno, 2013).

El PDC, con concejales en Olmué, Quilpué y Villa Alemana, sitúa la economía en una sociedad comunitaria cuyo poder emerge en la “trama” de organizaciones. Y si bien acepta la diversidad en las formas de propiedad y la existencia del mercado, no visualiza que sea el mercado el mecanismo para resolver los problemas sociales, por el contrario, se basa en la solidaria donde el garante es el Estado. Debido al lugar que ocupa la solidaridad, las políticas públicas en materia económica se definen por la perspectiva “subsidiaria” para invertir en la producción de bienes y servicios que la empresa capitalista con fines de lucro no aborda. Además, esas políticas sectoriales deberían jugar a favor de los trabajadores y los pobres (Instituto Chileno de Estudios Humanísticos, 1993:9-10).

Al mirar el cuadro completo de alcaldes y concejales, se entiende que los modos de producción de las organizaciones que estudiamos, no empalman con las acepciones que organizan la representación de la economía cuando se reflexiona sobre los dispositivos de la gestión de la política pública local. En consecuencia, los argumentos que responden la pregunta por el desarrollo pasan por las dimensiones del capitalismo de mercado. Así adquiere coherencia interna el PLADECO. Al tomar en cuenta el realizado para el periodo 2016 a 2022 en la región de Valparaíso, se aprecia que esos dispositivos de gestión de la reciprocidad territorial funcional se articulan sobre dos ejes.

El primero, novedoso, busca diversificar la economía regional promoviendo el “emprendimiento” y la “innovación” en un circuito de ciencia y tecnología que tiene dos actores claves: las organizaciones económicas micro y pequeñas y las universidades. Ese rumbo promueve “procesos de innovación en las empresas de menor tamaño”, “aumentar los niveles de inversión en investigación y desarrollo (I+D)” y “consolidar a la región como un polo universitario de excelencia”. El segundo eje articulador, tradicional, mantiene la especialización regional mediante el sector transporte y comunicaciones, o sea: “fortalecer el desarrollo del sector logístico de apoyo al transporte intermodal” y “ampliar, mejorar y definir las redes de transporte terrestre, propiciando la multimodalidad”. En el sector minero espera “promover encadenamientos” y en el sector agrícola avizora “potenciar a la región como un polo agroalimentario” y “atraer inversión extranjera directa” (Plan Regional de Desarrollo Urbano y Territorial de la V Región de Valparaíso, Memoria Explicativa, 4-1).

Tabla 5: Clasificación de alcaldes y concejales según militancia y atribución de ideas sobre lo económico por comunas de la provincia del Marga Marga, 2017. 

Eco. Reciprocidad Eco. Cooperativa Eco. Capitalista
Comuna Tipo de Alcalde Concejal tipo A Concejal tipo B Concejal tipo C
Limache UDI PRSD PS UDI Amplitud UDI RN
Olmué UDI DC PS RN RN PRI UDI
Quilpué PS PS DC PRSD PS RN UDI RN UDI
Villa Alemana Independiente inscrito en Coalición por el cambio (UDI, RN, Chile Primero, Norte Grande y Mov. Humanista Cristiano). DC PS PRSD PC Ind, (PS-PRSD) RN UDI UDI

Fuente: Elaboración propia basada en lo declarado en las páginas digitales de las municipalidades en 2017

Conclusión

La creación de una comunidad efectiva tiene dos posibilidades. Por un lado, es el resultado de un grupo de vecinos que enfrenta un problema a través de la autogestión de los recursos con los cuales disponen. Y, por otro lado, es el logro iniciado por un individuo que goza de un saber sociotécnico especializado que gestiona recursos materiales e invita a otras personas a fines a sus objetivos. En estas posibilidades, el trabajo de creación de una organización cumple un papel reparador de las relaciones, es decir: produce comunidad hacia adentro, o comunidad efectiva, y hacia afuera, o comunidad societaria. Ambos procesos son modos de apropiación del excedente del trabajo de autogestión y prácticas de inversión en infraestuctura comunitaria que acoge al taller productivo, la junta de vecinos, el taller de cueca o al club de arte por ejemplo. En estos términos, el excedente social produce bienes comunes.

Las relaciones de esas comunidades efectivas con otras organizaciones de la comuna, indican que se han especializado y diferenciado internamente. Este aumento en su complejidad es una “tecnificación administrativa” (Reygadas, Pozzio, Medina, 2015:117) que demanda dedicación de los integrantes para realizar las funciones que permiten: aumentar la cantidad de clientes y consumidores, la calidad y variedad de los insumos o concurrir como los representantes que buscan incidir en la agenda del gobierno local, provincial o regional.

El mantenimiento de la trayectoria de una organización económica autogestionada en las condiciones que la hemos estudiado, adopta dos maneras. La primera, en el caso de las cooperativas de agua y talleres productivos, se basa en su participación en aglomeraciones de organizaciones productivas y comerciales de distinta escala que están orientadas por la demanda de los compradores (turistas y familias), y no por los productos y/o servicios que ofrecen. Incluso, la contundencia del excedente social subvenciona la producción de mercancías cuyas ventas aseguran la acumulación de capital, como sucede con las empresas del sector turismo en la provincia del Marga Marga. Esta última observación amplía las cualidades reconocidas por Pérez Sáinz (2002). Y sólo para el caso de los talleres productivos de artesanía, esa participación además incluye las relaciones con las universidades.

La segunda manera es la de los clubes y agrupaciones de arte, cuya trayectoria se logra en sistemas ecológicos homogéneos donde la municipalidad es un punto de referencia, mientras que los actores económicos y políticos-administrativos extra locales no tienen un papel preponderante a medida que pasa el tiempo. Es importante advertir que el estudio no evalúo la relevancia de las cadenas cortas de comercialización, donde el intermediario es reemplazado por el comercio justo, en la trayectoria de las organizaciones autogestionadas.

Finalmente, la relevancia de la municipalidad también está a nivel de la hegemonía que logran las ideas políticas cuando definen las herramientas que administran la reciprocidad territorial funcional de la comunidad societaria. En ese cometido, la ideología de economía de mercado empalma usando un relato articulado con categorías que administran la intersectorialidad, entre ellas: emprendimiento, innovación o asociatividad, las cuales funcionan como bisagras en la diversidad económica y reproducen las interacciones distributivas. Por su parte, las organizaciones que hemos estudiado, particularmente los talleres productivos de artesanías, se han habituado a esa nomenclatura que valora las capacidades individuales y no presentan reivindicaciones sobre cómo deberían ser llamadas en los dispositivos de gestión de la política pública territorial

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* Los contenidos de este artículo están basados en el estudio “Organizaciones económicas solidarias y sociales de la Provincia del Marga Marga”, financiado por la Cámara de Diputados de la República de Chile (Asesoría Externa N 098/003/2016) y el Observatorio de Innovación Social de la Escuela de Sociología de la Universidad Central de Chile . Los contenidos centrales fueron presentados en el coloquio en Sociología Económica realizado por el grupo de trabajo del mismo nombre y la Escuela de Sociología de la Universidad Central de Chile, en octubre de 2017; y en el grupo sobre Trabajo y Reestructuración Productiva de la XXXI reunión del Congreso de la Asociación Latinoamericana de Sociología (ALAS), realizada en Montevideo, Uruguay, en diciembre de 2017

1 El ingreso real promedio de hogares, expresa el resultado de los ingresos autónomos más los subsidios monetarios.

Recibido: 29 de Junio de 2018; Aprobado: 20 de Noviembre de 2018

NICOLÁS GÓMEZ es Doctor en Ciencias Sociales, Sociólogo, Docente e investigador de la Escuela de Sociología de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Central y del Área de Humanidades de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile. Chile. Líneas de investigación: epistemología y metodología de la Investigación en ciencias sociales y sociología económica. Correo electrónico: nicolas.gomez@ucentral.cl.

PILAR ROJAS es Magíster en Planificación y Gestión de Políticas Públicas y socióloga por la Escuela de Sociología de la Universidad Central de Chile. Chile. Líneas de investigación: Políticas Públicas, Tercer Sector y Sociedad Civil. Correo electrónico: pilar.macarena@gmail.com.

MARÍA FRANCISCA BENÍTEZ es Socióloga por la Escuela de Sociología de la Universidad Central de Chile. Chile. Líneas de investigación: Participación ciudadana y Juventud. Correo electrónico: ma.fancisca89@gmail.com.

ÁLVARO SÁNCHEZ es Sociólogo por la Escuela de Sociología de la Universidad Central de Chile. Chile. Líneas de investigación: Sociología Organizacional y Marketing, Sociología Política y Metodologías Participativas. Correo electrónico: sanchez.arellano25@gmail.com.

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