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Logos (La Serena)

versión impresa ISSN 0716-7520versión On-line ISSN 0719-3262

Logos vol.29 no.1 La Serena jun. 2019

http://dx.doi.org/10.15443/rl2917 

Reseña

Reseña

Claudia Calquín Donoso1 

1Universidad Central, Chile, claudia.calquin@ucentral.cl

José Carlos Henríquez, deseo de un puto emancipado. Reseña de libro #Soy Puto. Henríquez Silva, José Carlo. Santiago de Chile: Editorial Cuarto propio, 2015. 179p. ISBN: 978-956-260-732-2.

Si pensamos en el lugar que tiene la prostitución en los debates feministas actuales, es claro que hablamos de uno de los fenómenos que ha provocado más divisiones y tensiones, mostrando que la relación entre feminismo y prostitución trata dedos realidades conflictivas, en palabras de Cristina Garaizábal (2017), integrante del colectivo argentino de trabajadoras sexualesHetairas.

#Soy puto, es el primer libro del joven escritor chileno José Carlos Henríquez, autodidacta, de profesión puto, activista y uno de esos escasos intelectuales formados en el afuera de la institución académica. Se trata de un libro que recoge escrituras autopublicadas en medios alternativos como blogs y páginas web. En ese sentido, se trata de una escritura que destaca por su frescura, su resistencia a cualquier intento de edición, insolente, y que pretende en sus palabras esbozar “una poética de la indisciplina como resistencia” (p.125); una lengua que escribe a la vez que goza -y que cobra- y que hace de la prostitución un objeto artístico y filosófico.

#Soy puto es una propuesta que nos permite reformular y refrescar el debate sobre la prostitución, conflictuando sus supuestos desde un lugar otro a la dicotómica alternativa entre prohibicionismos-regularismos con los cuales maniqueamente se ha pensado esta forma de trabajo. Es una postura crítica tanto al feminismo prohibicionista- regularista como también al Estado y al mismo movimiento gay. Es un texto que habla sobre prácticas de resistencia corporales y escriturales, que socava el inmovilismo de las posturas dominantes que hablan por los cuerpos de la prostitución. También es un libro que nos permite evaluar el papel performativo de la escritura biográfica como un lugar de emancipación -“La escritura me ha permitido sobrevivir” (p.169)- en tanto dispositivo de producción de identidades múltiples, polisémicas y analizar desde diferentes prismas las prácticas sexuales de pago como herramientas que ponen también en juego agenciamientos y formas de subjetivación múltiples.

El libro está compuesto por tres capítulos, en el primero de ellos,Puta Vida, a partir del relato de diversas experiencias en el trabajo sexual, el autor ofrece un material que franquea los límites de una narrativa descriptiva y autobiográfica para avanzar hacia un gesto pornográfico, si entendemos por esto a la literatura que enciende las pasiones y produce excitación sexual. El segundo capítulo,Fuego a la Familia, JoseCarlo lanza una dura crítica a la familia en tanto institución y experiencia; si pensamos en la idea de crítica como develamiento de condiciones de producción y emergencia (Foucault, 2011) vemos como la novela familiar se instala en el centro mismo del debate de la prostitución, no tanto como dos elementos antagonistas sino que por el contrario, como instituciones mutuamente dependientes, en tanto la prostitución sería la vía de escape de un deseo siempre renuente a su edipización pero también signo de su fracaso. Finalmente el último capítuloDisidencias, José Carlos apuesta por una anti-manifestación de principios, desarrollando una intensa declaración teórica acerca de un feminismo situado y modelado por la propia experiencia del activismo como de la escritura, lo que de manera necesaria decanta en un alejamiento apasionado y crítico a la tradición poética y literaria chilena signada por la hegemonía masculina: “No me interesa escribir los versos más tristes de esta noche” (p.125).

Cabe destacar que en todo el trabajo el autor proporciona una serie de personajes como “Camilo” el escolar, “Renata” la niña/juguete, “Ignacio” el hijo ejemplar, ficciones que ofrece a sus clientes y lectores como una forma de hacer habitar a la sexualidad en redes semióticas impregnadas por el travestismo y el desacato a la hegemonía de la identidad como mismisidad, desplegando un cuerpo descentrado y desorbitado, que se produce a sí mismo en la performance teatral del fetichismo y el disfraz, situando con esto la producción del placer como transgresión, perversión, desviación, experiencia estética y lúdica para arriesgar una noción y experiencia de una identidad como mutabilidad, juego y ritualización. Es un libro que sin duda nos brinda materiales para mapear nuevos territorios de la política feminista siguiendo las huellas del poder y del placer. Dentro de la literatura especialmente la escrita por varones heterosexuales, la prostitución no es un tema nuevo. Son célebres los personajes femeninos que han inspirado las almas de los escritores de la literatura occidental, basta nombrar a la Colorina (Charles Baudelaire) o a Delgadina (Gabriel García Márquez). La novedad de#Soy putose inscribe en el centro mismo de lo que Georges Bataille (2007) nombró como la transgresión, como “un gesto que concierne al límite”; un deseo que se infiltra en la institución literaria no para reafirmarla y encontrar un lugar autorizado en ella sino para ofenderla e incomodarla en el gesto mismo de cuando los putos se ponen a escribir; los putos matan a sus autores para ser ellos mismos los creadores de sus propias textualidades y por lo tanto de su propio devenir.

También es un libro que trasgrede a la misma institución de la prostitución tal como ha sido creada por los mismos dispositivos que la intentan controlar y proscribir, interpelándonos a una práctica de resistencia que se niega a encapsular en las cómodas paredes de las políticas de integración comandadas por el Estado, “nuestra lucha no es la inclusión. No queremos las migajas condicionales de esos mesías ni queremos la piedad de quienes piensan que nos duele tanto abrir las piernas y meternos sus billetes por el culo...” (p.77)

José Carlos es enfático en que las imágenes de la prostitución como inmolación se deslizan a una práctica de agenciamiento que toma la forma de resistencia, negociación, conflicto y re significación a través de la cual se desafía y destabiliza la matriz ideológica del discurso redentor de la prostitución “no logro comprender a la prostitución bajo ese mismo signo ‘del sacrificio’ para pagar sus carreras. La prostitución simplemente porque nos place putear, lejos de todo ideal” (p.75). Tampoco se trata de un voluntarismo o una nueva vertiente liberal de la prostitución pues José Carlos es consecuente con una mirada del poder como reticular e inmanente, cuyas consecuencias es que las condiciones de producción del trabajo sexual, así como sus formas de expresión y espectacularización, no están fuera de los mismos dispositivos de poder que la intentan prohibir y perseguir. Así el dispositivo moral, médico, estético y penal sitúa el cuerpo de la prostitución no tanto como un cuerpo proscrito -pese a su persecución- sino como objeto de regulación y control. El cuerpo de los putos se inscribe en el cuerpo social como un cuerpo que es preciso higienizar y sanear sobre todo cuando las ansiedades sociales y estatales en torno a las impurezas raciales retornan desde el cruce de un pasado de figuras abyectas y mestizas con la presencia novedosa de los emergentes sujetos de la prostitución en el paisaje chileno: los cuerpos racializados de las mujeres negras, colombianas y haitianas.

Como vemos se trata aquí de complejizar y problematizar las posibles relaciones entre la problemática noción de subordinación que recorre ciertas consignas actuales y las micropolíticas de género y sexuales que surgen en las prácticas de la prostitución manifestando de este modo no solamente las críticas a la dominación de género y sexual, sino también activando resistencias: “Politizar la prostitución como acto subversivo y así también comprenderla múltiple y cambiante. La prostitución es una construcción y en esta ocasión, es delictual” (p.77)

Se trata sin lugar a dudas de un libro fundamental para los estudios de la sexualidad y el género.

Referencias bibliográficas

Bataille, G. (2007).El erotismo .Barcelona: Tusquets. [ Links ]

Foucault, M. (2011). ¿Qué es la crítica?. Crítica y Aufklarung. En ¿Qué es la Ilustración? (pp.3-50). Madrid: Tecnos. [ Links ]

Garaizabal, C. (2017).Una mirada feminista a la prostitución. Recuperado de http://www. pensamientocritico.org/crigar0602.htmLinks ]

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