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Logos (La Serena)

Print version ISSN 0716-7520On-line version ISSN 0719-3262

Logos vol.29 no.2 La Serena Dec. 2019

http://dx.doi.org/10.15443/rl2918 

Artículo de Investigación

El sistema de valoración como herramienta teórico-metodológica para el estudio social e ideológico del discurso

The APPRAISAL system as a theoretical-methodological tool for the social and ideological study of discourse

Teresa Oteíza1 

Claudio Pinuer2 

1Pontificia Universidad Católica de Chile, Chile, moteizas@uc.cl

2Universidad de Concepción, Chile, cpinuer@udec.cl

Resumen:

El propósito principal de este artículo es presentar un modelo teórico-metodológico de estudios del discurso desde una perspectiva social e ideológica y precisar el papel de los recursos interpersonales del lenguaje para dar cuenta de la explicación de fenómenos sociales. De manera particular se describe y explica el potencial analítico que ofrece el sistema de valoración (Martin & White, 2005; Oteíza & Pinuer, 2012; Oteíza, 2017a) para los estudios del discurso. Con el objeto de dar cuenta de una manera comprehensiva de este sistema, se ilustra cada uno de los sub-sistemas y categorías propuestas con ejemplos provenientes de un corpus oral y escrito sobre las prácticas discursivas de transmisión pedagógica de las memorias históricas de un pasado reciente de violación a los derechos humanos cometidos durante la dictadura civil-militar de Augusto Pinochet en Chile (1973-1990).

Palabras clave: sistema de valoración; lingüística sistémico funcional; estudio social del discurso; transmisión pedagógica de memorias históricas

Abstract:

The main purpose of this article is to present a theoretical-methodological model of discourse studies from a social and ideological perspective and to specify the role of interpersonal resources of language to account for the explanation of social phenomena. In particular, it describes and explains the analytical potential offered by the appraisal system (Martin & White, 2005; Oteíza & Pinuer, 2012; Oteíza, 2017a) for doing discourse studies. In order to give a comprehensive account of this system, each of the proposed sub-systems and categories is illustrated with examples from an oral and written corpus on the discursive practices of pedagogical transmission of the historical memories of a recent past of human rights violations committed during the civil-military dictatorship of Augusto Pinochet in Chile (1973-1990).

Keywords: appraisal system; systemic functional linguistics; social discourse studies; pedagogical transmission of historical memories

1. Introducción: Estudios del discurso desde una perspectiva social e ideológica

En este trabajo presentamos una propuesta de modelo teórico y metodológico que consideramos contribuye a la compresión de fenómenos sociales desde una aproximación social e ideológica al discurso. En particular, nuestro objetivo es explicar e ilustrar el recorrido analítico que ofrece el sistema de valoración para indagar sobre los efectos retóricos que construyen posicionamientos ideológicos en los discursos, lo que implica en primer lugar situar este sistema en un marco conceptual más amplio que dé cuenta de los posicionamientos, desde los cuales como analistas del discurso nos aproximamos al mundo social. Con el propósito de mostrar nuestra aproximación teórica y metodológica a los estudios del discurso y la relevancia del análisis de los textos desde el sistema de valoración, incorporamos ejemplos de textos que circulan en el contexto pedagógico de los procesos de historización y transmisión de la memoria sobre la violación a los derechos humanos cometidos por la dictadura civil-militar de Augusto Pinochet (1973-1990) en Chile.

Hemos abordado los estudios del discurso desde un enfoque social e ideológico tomando en consideración su expresión multimodal (verbal y visual). En este artículo, nos centraremos por razones de espacio únicamente en el modo verbal y desde una perspectiva de los significados interpersonales, si bien partimos del principio de que los significados ideativos y textuales operan de manera simultánea con los significados interpersonales. En nuestro análisis nos hemos propuesto identificar las estrategias mediante la cuales se construyen los posicionamientos ideológicos de los discursos y las maneras en que se legitiman y deslegitiman posturas sociales respecto de las memorias del pasado reciente chileno.

Desde una perspectiva axiológica, optamos por una aproximación social, crítica (Achugar, 2016; Fairclough, 2013; Pardo, 2011; Ramalho & Resende, 2011) y positiva al discurso (Martin, 2004) con el objetivo de desnaturalizar expresiones discursivas de inequidad social y de visibilizar y relevar discursos celebratorios y de posiciones alternativas. Esta postura como analistas del discurso nos compromete con la realidad social y con las problemáticas sociales, culturales, educativas, ambientales de nuestras sociedades, entre otras. Nos aproximamos al discurso con conciencia de nuestra parcialidad como investigadores en tanto actores sociales con una historia personal y social; sin embargo, al mismo tiempo, exploramos la construcción discursiva de fenómenos sociales desde posiciones informadas teórica y metodológicamente que aseguran la explicitación de nuestros recorridos analíticos y, por lo mismo, abren la posibilidad de que estos sean cuestionados y discutidos por otros investigadores.

Desde un posicionamiento epistémico consideramos que es imprescindible incorporar las reflexiones y categorías analíticas de teorías sociales no lingüísticas que luego puedan ser interpretadas desde un prisma semiótico en su realización discursiva (Oteíza, 2018b, p.61). Así, por ejemplo, si deseamos investigar sobre las manifestaciones discursivas de la transmisión de la memoria a las nuevas generaciones de jóvenes en el país, será necesario incorporar a nuestro análisis nociones fundamentales sobre memoria, transmisión de la memoria, memoria histórica, entre otras.

En cuanto a nuestra aproximación teórica al estudio del lenguaje, nos enmarcamos principalmente en la arquitectura teórica de la lingüística sistémico funcional (LSF) y en las formulaciones de Halliday (1978), quien concibe el lenguaje como un conjunto de opciones para construir significado que operan en una relación de mutua interdependencia con el ambiente social (Halliday & Matthiessen, 2014). En consecuencia, el sistema del lenguaje, por naturaleza dinámico y abierto, es entendido como parte de una práctica social que co-evoluciona a su vez con los sistemas biológicos y físicos (Halliday, 2003). Para esta teoría, el texto es entendido como objeto y como instrumento, esto es, un texto constituye una instancia del lenguaje que nos permite explorar como analistas lo que el texto nos informa sobre el sistema del lenguaje en el que se ha escrito o hablado (Halliday & Matthiessen, 2014). El texto, en tanto unidad semántica, es la unidad de análisis del estrato discursivo-semántico del lenguaje, pero es preciso acceder a él a través de su realización en el estrato inmediatamente inferior, es decir, el estrato léxico-gramatical, en el que la cláusula y el complejo clausular constituyen la unidad central de procesamiento de la léxico-gramática (incluidos por relación de constituencia los rangos del grupo/frase, palabra y morfema). La gramática se considera, por tanto, como el centro en donde son creados los significados (Halliday, 2003; Halliday & Matthiessen 2014; Martin, Matthiessen & Painter, 2010).

Esta dimensión teórica es clave, dado que permite considerar los textos como “data” para elaborar los sistemas del lenguaje, y así evitar la consideración dicotómica del texto y el sistema. Consecuentemente, el lenguaje puede ser interpretado como potencial (sistema) o como instancia (texto o conjunto de textos). Las nociones de realización y de instanciación responden a dos miradas diferentes del lenguaje en cuanto a la serie de redundancia de patrones que se produce de un estrato al otro y que se realiza en cada uno, y el potencial global del sistema de la lengua y el sub-potencial que se instancia en cada texto particular. Asismismo, el abordaje del fenómeno lingüístico ‘desde arriba’ implica de manera fundamental para Halliday que la reflexión teórica del lenguaje se diferencie de las descripciones de los lenguajes particulares (Halliday, 2013; Halliday & Matthiessen 2014); esto es, desde la perspectiva tipológica de la LSF, la teorización del lenguaje humano y de los sistemas que lo constituyen deben distinguirse de las descripciones de lenguajes particulares, los cuales sólo pueden ser caracterizados desde su propio potencial de realizaciones estructurales (Caffarel, Martin & Matthiessen, 2004; Matthiessen, 2004). Así por ejemplo y, de manera relevante para la consideración del sistema de valoración que abordamos en este trabajo, Martin (2017) nos recuerda que este sistema no es una teoría, sino una propuesta de sistematización de los recursos que para el inglés construyen significados interpersonales en el estrato discursivo-semántico.

El estudio del discurso nos permite acceder a fenómenos sociales desde una perspectiva funcional que otorga prominencia a las funciones por sobre sus realizaciones estructurales y, como todo analista del discurso, consideramos las prácticas sociales mediadas sólo parcialmente de manera semiótica (Achugar, 2016; Fairclough, 2013; Ramalho & Resende, 2011; Pardo, 2011; Wertsch, 2002). Esta relación de mutua interdependencia entre el lenguaje y la realidad social, la abordamos en nuestra investigación desde una postura superviniente y semióticamente estratificada del contexto (Martin, 2014), como se ilustra en la Figura 1 a continuación:

Figura 1 Contexto y lenguaje estratificados (Martin & White, 2005; Martin, 2017) 

2. El mundo social y el lenguaje para el analista del discurso

El punto de partida de la investigación de un analista del discurso es una interrogante de carácter social, sea esta histórica, educativa, política, u otra. Esto implica que el estudio de un fenómeno social se inicia desde una pregunta que no es lingüística y se responde desde su realización parcialmente lingüística. En nuestra investigación como analistas del discurso hemos tomado la posición teórica de considerar el contexto desde un modelo semiótico estratificado como se muestra en la Figura 2:

Figura 2 Pregunta social y respuesta lingüística desde un modelo del lenguaje semióticamente estratificado (Oteíza, 2018b) 

Esta teorización del contexto requiere, sin embargo, que integremos las teorías sociales que necesariamente precisamos para responder interrogantes relativas a la transmisión de la memoria y a la historización de la memoria de un traumático pasado reciente nacional. Un punto de partida que puede colaborar con una integración coherente de las categorías de teorías sociales y no lingüísticas en una aproximación al discurso es la especificación de lo que Martin ha denominado como un estrato de la “ideología”, el cual se sitúa en un nivel de mayor abstracción que el género como se aprecia en la Figura 1 (Martin & Rose, 2008). De esta manera, nuestras preguntas de investigación sobre los procesos de qué se recuerda y qué se olvida en el discurso pedagógico de la historia reciente en Chile, pueden ser analizadas desde el prisma de teorías sobre la circulación de las memorias sociales y personales en su realización discursiva. Las teorías sociales son necesarias en tanto nos proveen de herramientas conceptuales para abordar los posicionamientos ideológicos de los diferentes actores sociales involucrados en los complejos procesos de construcción discursiva de las memorias históricas que operan a escala local, translocal y regional (Achugar, 2016; Oteíza, 2018b). Esta teorización sobre la interrelación entre las memorias autobiográficas o personales, las memorias colectivas y lo que se ha denominado una cultura histórica, se presenta a continuación en la Figura 3:

Figura 3 Circulación de las memorias (basado en planteamientos de Halbwachs, 1992; Ricoeur, 2010; Stern, 2013 y Autor, 2017b). 

De acuerdo con lo expresado sobre la conceptualización estratificada del contexto, se parte de la consideración de que no es que estas estructuras sociales “circunscriban” al lenguaje, sino que más bien lo construyen y atraviesan en sus diferentes niveles y dimensiones. Esto es, planteamos que las prácticas sociales “pueden integrarse al modelo de contexto desde una perspectiva superviniente, en tanto podemos y debemos explorar el fenómeno social estudiado a nivel más macro o abstracto como expresión de las estructuras sociales que lo determinan o influencian, a la vez que debemos explorarlo desde las instancias particulares de micro prácticas de la memoria para entender cómo operan los posicionamientos ideológicos” (Oteíza, 2018b, p.70). Las instancias particulares construyen efectos retóricos, en consonancia con una teoría funcional que se ocupa de la organización del lenguaje en relación con la vida social, como se grafica en la Figura 4:

Figura 4 Posicionamientos ideológicos y efectos retóricos en el discurso 

De esta manera, el fenómeno estudiado surge desde una pregunta social y, desde allí, se exploran los recursos del lenguaje más productivos y se identifican los patrones de realización de significados que puedan ser sistematizables en estrategias discursivas valorativas, en el entendido de que siempre constituirán un acercamiento parcial y acotado a las realidades sociales investigadas.

A continuación nos referimos a una posibilidad de camino metodológico que considera las decisiones epistémicas y axiológicas planteadas y que, de modo fundamental, responde a un análisis semiótico explícito y sistemático de los recursos de un lenguaje organizados en co-ocurrencia de patrones que construyen singnificados en práctivas discursivas determinadas.

3. Caminos teórico-metodológicos para una investigación social e ideológica del discurso

Con el objeto de explicar y de ilustrar esta propuesta de análisis de los significados experienciales e interpersonales en el discurso, tomamos ejemplos que provienen de la construcción del discurso pedagógico de la historia y transmisión de la memoria de un pasado reciente de dictadura en Chile a las nuevas generaciones de niños y jóvenes en el país (Oteíza & Pinuer, 2013, 2015, 2016b, 2017b, 2018a, en prensa). El corpus lo hemos construido considerando instancias de interacción de práctica pedagógica de aula de historia, discursos emanados por decretos del Estado chileno, discursos especializados, textos escolares oficiales y manuales de historia, junto con posiciones personales y familiares de profesores y estudiantes. Esta selección, que obedece al principio básico de intertextualidad de los estudios del discurso, ha implicado de manera inevitable recortes y silencios que hemos debido justificar en cada una de nuestras publicaciones.

En la Figura 5 a continuación procuramos ilustrar la relación entre la realidad social y la expresión discursiva de los posicionamientos ideológicos que el analista del discurso busca siempre “en” el lenguaje.

Figura 5 Realidad social mediada semióticamente (Oteíza, 2018b) 

Con este objetivo de explorar cómo se legitiman y deslegitiman ideologías dominantes de despolitización del acto de recordar (Lira, 2013; Reyes, Muñoz & Vázquez, 2013), ideologías alternativas, ideologías de resistencia e ideologías de naturaleza emancipatoria, hemos analizado las estrategias de la instanciación de memorias emblemáticas (Stern, 2006, 2013), de posturas hegemónicas de “encapsulamientos de las memoria” y de posiciones en vías de una posible “ideologización” (Oteíza & Pinuer, 2016a, 2018). Al realizar este trabajo de estudio social del discurso, hemos debido expandir el potencial metodológico del sistema de valoración (Martin White, 2005; White, 2010) con el propósito de explorar las construcciones ideológicas de los discursos y lograr una mejor comprensión de las diferentes memorias sobre el pasado reciente que co-existen en el espacio de la pedagogización de la memoria en Chile. Así, si bien hemos privilegiado metodológicamente el análisis de los significados interpersonales, también hemos considerado los significados ideativos y textuales que necesariamente se instancian en todo discurso.

El sistema de la valoración de la LSF en tanto organización sistemática y comprehensiva de los significados interpersonales, ha sido particularmente útil para nuestro estudio social e ideológico del discurso. En el marco de este modelo, el análisis de las prosodias valorativas y su configuración en estrategias discursivas nos ha permitido identificar los posicionamientos ideológicos más o menos consuensuados sobre el pasado reciente chileno de violación a los derechos humanos y tener una mejor comprensión de los procesos de recordar y de olvidar (Halbwachs, 1992; Jelin, 2002, 2007; Lira, 2013; Loveman, 2001; Ricoeur, 2010; Stern, 2006, 2013; Wertsch, 2002).

La noción de ideología la hemos considerado como un “conjunto de valores y creencias que se transmiten de manera crítica mediante prácticas discursivas, las cuales generalmente- si bien no únicamente- toman forma de naturalizaciones que asisten intereses de los grupos más poderosos y hegemónicos de nuestras sociedades con el objetivo de establecer y mantener relaciones de poder no equitativas”. De este modo, “las ideologías constituyen espacios de distribución-desigual- de los recursos semióticos de una comunidad, así como también de reproducción de discursos hegemónicos y contra-hegemónicos” (Oteíza, 2017b, p.146).

En consonancia con los planteamientos sobre el lenguaje y el discurso antes mencionados, hemos diseñado caminos metodológicos que consideran los sistemas de valoración, NEGOCIACIÓN e IDEACIÓN, teniendo presente que nos encontramos en los inicios de la descripción de los recursos de intersubjetividad del español en el marco de la LSF (Oteíza & Pinuer, 2012, 2013, 2017a y b; Lavid, Arúz & Zamorano-Mansilla, 2010; Quiroz, 2018). En la siguiente sección nos referimos de manera específica al sistema de valoración.

4. Sistema de valoración (nivel discursivo-semántico del lenguaje)

El modelo o sistema de valoración se propone entregar una reorganización sistemática y comprehensiva de los recursos lingüísticos empleados para valorar la experiencia social y así acceder a una comprensión más completa de los patrones de significación interpersonal más allá de la manifestación de emocionalidad en el discurso. Consecuentemente, este modelo plantea que la intersubjetividad es construida por escritores y lectores que tienen ciertos roles sociales y que actúan en ámbitos sociales y culturales determinados, en los cuales se institucionaliza la forma en que las emociones y las opiniones se codifican a través del lenguaje. En otras palabras, el modelo de valoración facilita el estudio de la realización inscrita y evocada de intersubjetividad en el discurso, considerando de manera conjunta la expresión de significados epistémicos e interpersonales.

La valoración constituye un sistema de significados interpersonales situados en el nivel discursivo-semántico, el cual funciona en un nivel más abstracto que la léxico-gramática. Luego, si consideramos la noción clave de metaredundancia (Lemke, 1995), el estrato discursivo-semántico del lenguaje es realizado en el estrato léxico-gramatical a través de una amplia variedad de estructuras gramaticales. La perspectiva prosódica y no discreta de la expresión lingüística de la intersubjetividad es compartida por muchos otros investigadores que han estudiado la evaluación desde diferentes posiciones teóricas, quienes han demostrado, como puntualizan Hunston y Thompson (2000), que la evaluación no está constreñida a una parte específica del texto, sino que se encuentra acumulativamente codificada en toda su extensión. Siguiendo este principio, el sistema de valoración considera la evaluación de una manera conceptual y tiene en cuenta tanto la codificación gramatical como léxica en la construcción de patrones valorativos desplegados en el discurso.

De acuerdo con Martin y White (2005), el propósito de desarrollar un sistema de valoración fue expandir el estudio de los casos tradicionales relacionados con los fenómenos de evaluación entre hablante/lector para considerar también cómo las voces textuales se posicionan con respecto a otras voces y otras posiciones en el discurso. Como resultado, esta orientación teórica conduce a un análisis de “significados en contexto y hacia los efectos retóricos más que a las formas gramaticales” (Martin & White, 2005, p.94), porque la gramática y el discurso son concebidos como conjuntos de recursos para hacer significados más que como reglas para organizar estructuras (Martin & Rose, 2008).

La valoración guarda relación con la negociación de significados entre interlocutores reales o potenciales. De este modo, cada enunciado entra en un proceso de alineación o desalineación entre los autores y sus potenciales lectores/oyentes. Un aspecto importante que ha sido destacado por Martin (2000) es que el sistema de valoración no solo permite al investigador examinar

cómo los hablantes explotan diferentes rangos de valoración para construir una particular presentación de sí mismos, sino también que la expresión de actitud no es, como se afirma comúnmente, simplemente un asunto personal del hablante que ‘comenta’ sobre el mundo, sino un asunto verdaderamente interpersonal, en el que la razón para defender una opinión es elicitar una respuesta de solidaridad en el destinatario (Martin, 2000, p.143)

Esta posición acerca del lenguaje implica tomar una perspectiva dialógica y social, lo cual significa, siguiendo el principio voloshiniano, que cada interacción verbal es dialógica y que el sistema debería ser también analizado desde esta postura epistémica. Este principio recoge la idea de que el signo está socialmente motivado y que, por esta razón, es imposible separarlo de la situación social. A continuación, en la Figura 6 se presenta la red del sistema de valoración propuesta por Martin y White (2005):

Figura 6 Esquema General del Sistema de valoración con términos en español (Martin & White, 2005). 

En los siguientes apartados se presenta cada uno de los sub-sistemas del sistema de valoración, esto es: actitud, compromiso y gradación. Para cada sub-sistema y las categorías propuestas se incorporan ejemplos de corpora que provienen de textos escolares oficiales de historia que son repartidos gratuitamente en los establecimientos educacionales de todo el territorio nacional, interacción en clases de historia y de entrevistas grupales. Todo estos corpora se sitúan en el nivel de tercer año de enseñanza secundaria en Chile y refiere a la enseñanza de la historia nacional reciente en el marco del currículo escolar, el cual contempla los contenidos de “El período de transformaciones estructurales: Chile en los sesenta y setenta” y “El quiebre de la democracia y la dictadura militar” (MINEDUC, 2015).

4.1. Sub-sistema de actitud

El sub-sistema de actitud reúne categorías que dan cuenta de los tipos de valoraciones que se pueden atribuir a las entidades discursivas valoradas (personas y cosas). Estos tipos de valoraciones han sido organizados por Martin y White (2005) en las áreas semánticas de afecto, juicio y apreciación, las cuales pueden tener una carga valorativa positiva (+va) o una carga valorativa negativa (-va). Los significados de actitud de juicio refieren a la valoración del comportamiento de las personas, los de apreciación a la valoración social de objetos, procesos, situaciones, fenómenos u otros y los significados de afecto pueden estar referidos tanto a las personas como a las cosas, tal como se ilustra en la Tabla 1. Además, estas valoraciones pueden ser de naturaleza inscrita (explícita) o evocada (implícita) como se explicará más adelante.

Tabla 1 Significados de actitud en relación con las entidades discursivas valoradas 

Es importante tener en cuenta que, dada su naturaleza conceptual y abstracta, las categorías detalladas en la red sistémica de la Figura 6 pueden ser aplicadas, en general, a diferentes contextos de realización y a diferentes lenguajes. Los ejemplos propuestos por los autores no son más que eso, ejemplos ilustrativos que nos pueden guiar en el análisis, puesto que no existe una relación biunívoca entre un recurso lingüístico y la función que desempeñen en un contexto específico.

4.1.1. actitud como juicio: valoración del comportamiento de las personas

La categoría de juicio se divide en juicios de estima social y de sanción social, dependiendo de si las valoraciones refieren a comportamientos admirados o criticados culturalmente (estima social) o comportamientos que son objeto de aprobación o de condena (sanción social). Cada una de estas valoraciones puede tener una carga positiva o negativa de acuerdo siempre con el espacio cultural y social en el que se instancian.

Tal como proponen Martin y White (2005) en la red sistémica de la Figura 6, las valoraciones sobre el comportamiento de las personas pueden clasificarse en tanto estima social como valoraciones de capacidad (cuán capaz es una persona), normalidad (cuán especial es una persona) o tenacidad (cuán independiente o dependiente es una persona); o en tanto sanción social de veracidad (cuán honesto) y de integridad (cuán irreprochable es su conducta).

El ejemplo 1 que se presenta a continuación está tomado de entrevistas grupales a estudiantes de educación secundaria chilena luego de terminada la unidad de clase de historia “Dictadura militar”. El extracto proviene de una interacción en la que los estudiantes de un establecimiento particular subvencionado (parcialmente subsidiado por el Estado) manifiestan su opinión sobre la capacidad del país para enfrentar una memoria dolorosa de violaciones a los derechos humanos:

Ejemplo 1:

Estudiante 1: yo creo que Chile más que olvidar como que [cubre]

Varios estudiantes: [sí cubre]

Estudiante 1: maquilla

(3ro de enseñanza secundaria, 2014)

En este ejemplo, “Chile” es considerado como un actor colectivo que es valorado con un juicio negativo de sanción social de veracidad -(-va) juicio sanción social: veracidad inscrito-, dado que los estudiantes están sancionando que Chile no enfrente de manera sincera las violaciones a los derechos humanos cometidas por civiles y militares durante la dictadura militar del General Augusto Pinochet (1973-1990).

En el ejemplo 2, tomado del texto oficial de historia para estudiantes de tercer año de secundaria chilenos (SM 2017, 2019), el actor colectivo “Estados Unidos” es construido en el discurso con un juicio de estima social de capacidad positiva -(+va) juicio estima social: capacidad evocado-, dado que este actor es representado discursivamente con el poder para impulsar estregias para intervenir política y económicamente América Latina. Más adelante volveremos sobre este mismo ejemplo para ilustrar otras instancias valorativas.

Ejemplo 2:

El triunfo de la revolución cubana (1959) implicó el establecimiento del primer gobierno aliado de la Unión Soviética en América, lo que Estados Unidos consideró una amenaza para sus intereses, impulsando a partir de ese momento, dos estrategias para impedir el triunfo del socialismo en el resto del continente: un pacto regional, la Alianza para el Progreso, y el establecimiento de la Doctrina de Seguridad Nacional.

(SM, 3ro de enseñanza secundaria, 2017, 2019, p.152)

4.1.2. actitud como afecto: valoración afectiva de cosas y personas

Una segunda área de valoración corresponde a la expresión de valoraciones afectivas en el discurso, las cuales pueden ser atribuidas tanto a personas como a procesos, eventos, objetos o fenómenos. Martin y White (2005) identifican las categorías de in/felicidad, in/seguridad y de in/satisfacción para cubrir el área de significados de los sentimientos y de las emociones en el discurso. Las valoraciones de afecto presentan una complejidad mayor para su análisis, por lo que los autores consideran la necesidad de tener en cuenta otras variables relevantes para este ámbito de significación. Para ilustrar el procedimiento del análisis consideremos el Ejemplo 3, tomado de una interacción de clase de historia de tercer año de secundaria en la que se aborda el golpe militar de 1973 en Chile y la brutal violación a los derechos humanos que tomó por sorpresa a la mayoría de la sociedad chilena:

Ejemplo 3: (P.: profesora; números entre paréntesis: pausas en segundos)

P: por lo tanto la gente claro (1) claro (1) decía puede haber un golpe (1) pero lo que sorprendió a todos (1) incluso la gente que apoyaba el golpe fue lo ehh (3) cómo decirlo (1) la intensidad o la cantidad de nivel de violencia que se ejerció a través del Estado (2) o sea (1) se han sabido y está absolutamente comprobado tipos de tortura que yo creo que la gente ni siquiera se imaginaba que podían existir (1)

y un montón de cosas más que vamos a ir viendo más adelante pero ehh lo que ehh más sorprendió a la gente es eso (1) por ejemplo (1) en los primer el primer día del golpe hay un bando militar que llama a una lista de gente que tiene que presentarse a la yo me imagino que a los retenes (2) a la policía (1) y que están siendo requeridas (2) varia gente no se presentó (1) pero mucha de esa otra gente pensó que no tenía absolutamente nada (2) no había hecho nada malo (1) se presentó (2) y mucha de esa gente hoy día está Detenida Desaparecida (2) entonces (1) la gente no se imaginaba lo que podía pasar (1) por eso se presentaron ¿me entienden?

(3ro de enseñanza secundaria, 2014)

A continuación se examinan las variables que proponen Martin y White (2005) para el análisis de las valoraciones afectivas en el discurso. Algunos de los ejemplos han sido modificados con el objeto de ilustrar las diferentes posibilidades analíticas propuestas en la tipología de afecto de los autores:

Los sentimientos pueden implicar tipos de manifestaciones extralingüísticas dado que refieren a experiencias internas manifestadas como estados emotivos o procesos mentales. La gramática puede codificar esta experiencia interna como:

procesos conductuales: mi mamá lloró al ver los cuerpos lanzados al río Mapocho

procesos mentales: lo que sorprendió a todos fue el nivel de violencia

procesos relacionales + cualidades: incluso la gente que apoyaba el golpe estaba sorprendida

Si bien Bednarek (2008) considera que los significados de sorpresa es necesario considerarlos en el límite de los significados afectivos.

Los sentimientos pueden construirse como dirigidos a algo o a alguien o como reacción a un gatillador (trigger) emocional.

Gatillador (trigger): Situación, ser o persona que desencadena un determinado sentimiento o emoción en un sujeto consciente.

Sintiente (Emoter): Sujeto consciente que siente un sentimiento o emoción.

Esta distinción se codifica en la gramática como la oposición entre los procesos mentales y los estados relacionales como indican Halliday y Matthiessen (2014):

reacción a otro: lo que sorprendió a todos fue el nivel de violencia que se ejerció a través del Estado (proceso mental)

modo indirecto: incluso la gente que apoyaba el golpe estaba asustada (proceso relacional)

Los sentimientos pueden estar graduados en una escala de intensidad, esto es, hacia un valor más alto o bajo:

bajo: a la gente le asustó el nivel de violencia

medio: a la gente le atemorizó el nivel de violencia

afecto a la gente le aterrorizó el nivel de violencia

Distinción entre sentimientos que refieren a estados futuros no realizados (irrealis) y sentimientos que refieren a estados presentes y existentes (realis). Podemos así distinguir valoraciones con carga positiva (+va) y carga negativa (-va) de Inclinación (deseo) o de Desinclinación (temor).

Esta última distinción alude a sentimientos sobre situaciones hipotéticas y no presentes o pasadas. Este tipo de valoraciones son complejas de determinar, dado que con frecuencia los temores son una respuesta a experiencias vividas en el pasado. Este tipo de valoración de temor gatillada por una posible situación futura puede apreciarse en el Ejemplo 4 a continuación, tomado del texto oficial de historia para tercer año de enseñanza secundaria:

Ejemplo 4:

La llegada al gobierno de Salvador Allende, líder de la izquierda chilena, mediante una elección democrática , fue interpretada por Estados Unidos como una amenaza.

(SM, 3ro de enseñanza secundaria, 2017, 2019, p.147)

En este ejemplo podemos apreciar una valoración de afecto de temor por parte de los Estados Unidos (representado como un participante consciente que es capaz de “interpretar”), cuyo gatillador es el triunfo electoral de Salvador Allende, líder de la izquierda chilena en el año 1970. Esta valoración negativa está inscrita en el término “amenaza” y es reforzada en el co-texto por dos valoraciones positivas evocadas que representan al presidente Salvador Allende con poder político, esto es, como un “líder” que ha llegado al poder de manera legítima (“mediante una elección democrática”) y no a través de un proceso revolucionario, como Fidel Castro en Cuba en el año 1959.

4.1.3. actitud como apreciación: valoración social de las cosas

La tercera región semántica identificada por Martin y White (2005) en el subsistema de actitud es la de apreciación, la cual como se ha mencionado, posibilita el análisis valorativo de las cosas concretas o abstractas. Los autores proponen las categorías de reacción, composición y valuación y sus respectivas sub-clasificaciones, tal como se detalla en la Figura 6. Estas categorías son de especial pertinencia si consideramos entidades discursivas valoradas que responden a objetos semióticos o fenómenos naturales (Martin & White, 2005, p.56). Sin embargo, se ha planteado en trabajos previos (Oteíza & Pinuer, 2012, 2018a, en prensa) que, para el análisis de eventos, situaciones y procesos históricos, sociales, culturales, económicos, u otros, es necesario trabajar con categorías más precisas que permitan explorar las maneras en que se legitiman y deslegitiman eventos, procesos y situaciones en el discurso que no responden a objetos semióticos ni a fenómenos naturales. De esta manera, se consideró la ampliación de la región semántica de apreciación para incluir categorías más adecuadas para la valoración de estas entidades:

Dos categorías que pueden considerarse claves en la construcción de los eventos y procesos sociales y políticos guardan relación con los niveles de conflictividadde los mismos y los grados de legitimación que se les asigna. Así, un evento, situación o proceso histórico podría ser evaluado en cuanto al impacto que produce, a la importancia que se le asigna, a cuán legítimo o no legítimo se considera y a los niveles de conflictividad que implica. Asimismo, podría ser evaluado desde la afectividad con temor o alegría, felicidad o infelicidad, desesperanza o esperanza, seguridad o inseguridad, entre otras valoraciones posibles (Oteíza & Pinuer, 2012).

Los procesos y eventos podrían ser valorados desde las categorías de poder, conflictividad, impacto e integridad (categorías de apreciación), así como de manera afectiva, como toda entidad discursiva. Estas categorías son brevemente definidas en la Tabla 2.

Cada una de las categorías propuestas puede realizarse de manera aislada o en conjunto con todas o algunas de las otras con carácter inscrito o evocado. Así por ejemplo, “La llegada al gobierno de Salvador Allende, líder de la izquierda chilena, mediante una elección democrática ” (Ejemplo 4) constituye un evento histórico que recibe una valoración positiva de legitimación por integridad evocada (“mediante una elección democrática”) que se contrapone en el discurso a la llegada de Fidel Castro en Cuba con el el triunfo de la Revolución Cubana en el año 1959. La llegada al gobierno de Salvador Allende implica también un poder político alto: (+va) apreciación: poder político alto, integridad positiva. De esta manera, es posible construir discursivamente legitimaciones y deslegitimaciones de orden social, político, económico u otro, mediante la combinación de significados valorativos que permiten, como plantea van Leeuwen (2008), explicar por qué existen determinadas prácticas sociales y por qué toman la forma que toman (Oteíza & Pinuer, 2012). En la Figura 7, se presenta la elaboración del área semántica de apreciación.

Tabla 2 Categorías de apreciación para evaluar eventos, procesos y situaciones sociales 

Categoría de APRECIACIÓN Área de significación
Integridad Alude a valoraciones de naturaleza moral o legal. Mantiene, en
líneas generales, la orientación diseñada dentro de sistema de
valoración de Martin y White (2005) para la valoración ética de la
conducta de las personas, solo que en esta elaboración, se considera
como una categoría aplicable a procesos y eventos históricos, sociales,
culturales u otros.
Impacto Refiere a su vez a una dimensión considerada en el sistema de
APRECIACIÓN de Martin y White (2005). Esta categoría captura
en el análisis la importancia o significación que la voz autoral o voz
externa atribuye explícita o implicitamente a eventos o procesos
históricos, sociales, culturales en el discurso. Puede graduarse como
alto, medio o bajo.
Conflictividad Construcción discursiva de relaciones de poder en un momento
histórico más o menos definido temporalmente al interior de una
sociedad o entre comunidades sociales en las que se manifiesta
tensión, oposición o contradicción de valores, relaciones sociales,
sobre liderazgos poíticos y económicos u otros, expresados con
diferentes grados de radicalidad y/o de violencia. Puede graduarse
como alto, medio o bajo.
Poder Dimensión sumamente amplia e imbricada a la de Conflictividad y
asociada principa,ente -pero no únicamente- a los grupos o élites
dominantes. Refiere a la representación de eventos o procesos en los
que se muestra el ejercicio del poder desde posiciones dominantes o
de resistencia en contextos de desigualdad social. Como dimensión de
acción de los seres humanos, puede manifestarse en todas las esferas
de la vida social (económica, política, psicológica, cultural, etc.).

Figura 7 Elaboración de la red de apreciación para la evaluación de eventos, situaciones y procesos culturales, sociales, políticos u otros (Oteíza & Pinuer, 2012, 2018a) 

4.1.4. Pasos a seguir para el análisis de actitud

Para realizar el análisis del sistema de actitud, se deben tener en cuenta dos aspectos que operan de manera transversal en el sistema:

Las instancias valorativas pueden tener carga positiva (+va) o carga negativa (-va).

Las instancias valorativas pueden estar inscritas (explícitas) o evocadas (implícitas) en el discurso. Si están evocadas, lo más probable es que se codifiquen en toda una frase o cláusula y que el lenguaje empleado sea indirecto o metafórico (desde un punto de vista léxico). Este aspecto debe ser complementado con la posibilidad de gradación de las valoraciones o de la gradación de significados experienciales que permita por acumulación evocar una determinada valoración en el discurso como se señala en la sección siguiente. Asimismo, y tal como plantean Martin y White (2005), no es sencillo diferenciar los significados evocados en su mayor delicadeza. De este modo, puede ser más evidente si un significado evocado provoca o invita una determinada valoración, pero no así la diferenciación más fina de si es un invita: señaliza o un invita: posibilita. Las estrategias para inscribir y evocar actitud se presentan a continuación en las Figura 8 y 9:

Figura 8 Estrategias para inscribir y evocar actitud (Martin & White, 2005), con ejemplos del corpus 

Figura 9 Gradación de las evaluaciones de actitud 

4.2. Sub-sistema de gradación

El sub-sistema de gradación da cuenta, como lo dice su nombre, de la posibilidad de graduar las valoraciones en el discurso. Este sistema puede desplegarse en una amplia cantidad de recursos del White (2005) proponen una red de categorías que luego han sido elaboradas en más detalle para el inglés y el discurso académico por Hood (2010) y por Vian (2009) y Oteíza & Pinuer (2013) para el portugués y el español en otros campos de la vida social. En este artículo no se dispone del espacio necesario para presentar todas estas elaboraciones, por lo que nos limitaremos a la presentación general del funcionamiento y relevancia de este sub-sistema para el análisis del discurso. Ilustraremos cómo proceder en el análisis según los modos en que puede codificarse la gradación incorporando instancias de los ejemplos previamente presentados en este artículo.

4.2.1. Modos de codificación de la gradación

Los modos de instanciación de gradación pueden agruparse grosso modo en tres grupos:

Aislado: por modificación de un término o frase que expresa una valoración de actitud como juicio, afecto u apreciación (valoraciones en negrita, gradación con subrayado):

…lo que ehh más sorprendió a la gente

…mucha de esa otra gente pensó que no tenía absolutamente nada (2) no había hecho nada malo …se han sabido y está absolutamente comprobado tipos de tortura que yo creo que la gente ni siquiera se imaginaba que podían existir

Fusión en un término: el mismo término contiene un significado de gradación aparte de su significado experiencial o valorativo, lo cual permite, por ejemplo, diferenciar grados en palabras que pertenecen a un mismo campo semántico:

la gente sintió asustada; la gente se sintió atemorizada; la gente se sintió aterrorizada.

Asimismo, el significado experiencial puede estar cargado de una gradación:

se produjo una avalancha de protestas

o también por la presencia de morfemas que producen un efecto de gradación de los significados experienciales y valorativos:

la escalada de violencia

La situación política se tornó complicadísima

Este aspecto de la morfología del español (prefijos y sufijos) es muy productivo y puede contribuir a realizar significados positivos y negativos de actitud ensamblados (coupled) con significados de gradación de intensificación o disminución.

Por repetición en el discurso: se refiere a fenómenos en los que, por la frecuencia de aparición de los términos, se produce un efecto de gradación por acumulación de instancias en el co-texto:

por lo tanto la gente claro (1) claro (1) decía puede haber un golpe (1) pero lo que sorprendió a todos… la gente ni siquiera se imaginaba que podían existir (1)…lo que ehh más sorprendió a la gente es eso…pero mucha de esa otra gente pensó que no tenía absolutamente nada (2) no había hecho nada malo (1)…entonces (1) la gente no se imaginaba lo que podía pasar (1) por eso se presentaron ¿me entienden?

Como se aprecia en el extracto de las palabras de la profesora, la reiteración de los procesos mentales (“sorprender”, “(no) imaginar”, “pensar”), enfatizan lo inesperado de la violencia del Estado durante el golpe militar de 1973, por parte de la sociedad chilena. El texto ciertamente inscribe valoración, pero también la evoca a través de la iteración de estos procesos para construir la contraexpectativa y la sorpresa en los chilenos. De esta manera, estos procesos no sólo construyen actitud en términos de afecto, sino que esa valoración es intensificada en el discurso. Así, como han planteado varios autores (Martin & White, 2005; Hood, 2010; White, 2010), los recursos de gradación juegan un rol fundamental en la construcción de significados valorativos evocados en ítems léxicos que de lo contrario podrían no tener un significado valorativo, sino sólo experiencial y, por lo mismo, es importante la consideración del co-texto en el análisis.

Una red que reúne las categorías de gradación propuestas de Martin y White (2005) y complementadas por Hood (2010), es presentada en la Figura 10 a continuación:

Figura 10 Red sistémica de gradación: Fuerza y Foco (Hood, 2010

4.3. Sub-sistema de compromiso

El sub-sistema de compromiso completa la propuesta analítica del sistema de valoración de Martin y White (2005). Este sistema procura reunir un aspecto clave de este modelo, esto es, la construcción intersubjetiva de la valoración en el discurso. Con las nociones de monoglosia y heteroglosia, los autores proponen la distinción de si la voz autorial reconoce o no otras posiciones o voces en el discurso. De este modo, si bien se parte de la base de que todo discurso es necesariamente dialógico (White, 2010), cada texto construye diferentes niveles de comunalidad (estrecha o amplia) y alineación axiológica para incluir o no a otros en el discurso (White, 2010). Este sub-sistema nos permite reconocer la fuente u origen de las instancias valorativas y analizar en delicadeza las contracciones y expansiones dialógicas de los textos o, en otras palabras, las manifestaciones más abiertas o cerradas de intertextualidad construida en ellos.

Así como el sub-sistema de gradación, este sub-sistema de compromiso puede desplegarse en una amplia posibilidad de recursos léxico-gramaticales de una lengua en particular. De esta manera, y siguiendo el principio sistémico funcional de la mirada trinocular del análisis y de la prominencia de la función por sobre la forma, habrá que ser muy cuidadosos y cuidadosas como analistas en asignar un significado monoglósico o heteroglósico a un determinado recurso. En este aspecto queda mucho trabajo por hacer desde el español y en diferentes áreas de significación (campo). Sin embargo, podemos iniciar nuestro análisis prestando especial atención a ciertos recursos del español que tienen el potencial de construir orientaciones más monoglósicas o más heteroglósicas en el discurso, como se muestra en el siguiente ejemplo 1 que retomamos para ilustrar en esta oportunidad los significados de compromiso que codifica:

Estudiante 1: yo creo que Chile más que olvidar como que [cubre]

Varios estudiantes: [ cubre]

En este caso tanto el estudiante 1 como los compañeros que apoyan su valoración negativa sobre la sociedad chilena, toman una posición heteroglósica en sus intervenciones. Sin embargo, el primer estudiante presenta su posición desde una orientación de expansión dialógica de consideración (“yo creo”); mientras que sus compañeros, al sumarse de manera más categórica a la aseveración graduada por foco de prototipidad del primero (“como que cubre”), expresan su postura desde una posición de contracción dialógica de proclamación por acuerdo (“sí cubre”). Si consideramos ahora un fragmento del Ejemplo 3 de las palabras de la profesora en clases:

yo creo que la gente ni siquiera se imaginaba que podían existir [niveles de tortura]

Vemos que la profesora comienza presentando su planteamiento desde una orientación heteroglósica de expansión dialógica de consideración, pero cuando incluye la voz de “la gente” (sociedad chilena que apoya y que no apoya el golpe de estado), introduce la posición de la sociedad chilena desde una heteroglosia de expansión dialógica por atribución de reconocimiento (“(no) se imaginaba…podían existir”), enfatizando el desconcierto, el temor y la sorpresa, que marca lo impensado de la violencia de Estado durante el golpe civil militar en Chile el año 1973.

Los recursos que podrían construir una orientación más monoglósica pueden ser cláusulas declarativas relacionales, existenciales y materiales; las nominalizaciones, construcciones impersonales y pasivas. Las orientaciones heteroglósicas de contracción dialógica podrían realizarse a través de recursos de polaridad, de oposición, de contraexpectativa, de modulación y de procesos mentales (cognitivos, de percepción y afectivos) y procesos verbales. La orientación heteroglósica de expansión dialógica puede realizarse a través de recursos de modalización, proyecciones mentales y verbales, así como a través de la inserción directa o indirecta de otras voces en el discurso:

El triunfo de la revolución cubana (1959) implicó el establecimiento del primer gobierno aliado de la Unión Soviética en América, lo que Estados Unidos consideró una amenaza para sus intereses.

Así, en el ejemplo previo del texto escolar de historia, la primera cláusula es presentada desde una orientación monoglósica (cláusula declarativa organizada en torno a un proceso relacional con función de causalidad “implicó” con dos nominalizaciones: “el triunfo de la revolución cubana (1959)” y “el establecimiento del primer gobierno aliado de la Unión Soviética en América”. Sin embargo, esta orientación cambia a una de carácter heteroglósico de expansión dialógica por consideración en la segunda cláusula hipotáctica, al presentar a Estados Unidos con la capacidad para pensar y “considerar” que este triunfo de la revolución en Cuba perjudicaba sus intereses de control político y económico en América Latina. En la Figura 11 a continuación se presenta la red sistémica del sub-sistema de compromiso con ejemplos tomados del corpus con algunas modificaciones:

Figura 11 Red sistémica del sistema de compromiso (Martin & White, 2005, p.92-134) con ejemplos del corpus 

4.4. Propuesta de matriz y nomenclatura de análisis del sistema de valoración

En la Tabla 3 se presenta una propuesta de matriz de análisis basada en Martin y White (2005) que permite consignar la exploración simultánea de los tres subsistemas, seguida de la nomenclatura para etiquetar el análisis:

Tabla 3 Matriz de análisis del sistema de valoración y nomenclatura del análisis 

- Valoración de actitud inscrita: negrita - Valoración de actitud evocada : negrita cursiva - Foco: cursiva y subrayado - Fuerza: letra normal y subrayado - Carga valorativa: (+va) valoración positiva; (-va) valoración negativa - Las sub-clasificaciones se señalan con dos puntos: (+va) juicio, estima social: capacidad

(inscrita/evocada). - Si la valoración es evocada insertar una breve explicación de la misma en la matriz de análisis

5. Reflexiones finales: Prosodias valorativas o ‘lectura’ acumulativa de co-ocurrencia de patrones

La noción de prosodia es tomada por Halliday de la fonología (utilizada por Firth para referirse a los rasgos no segmentales de la fonética). Esta noción se ha extendido en la teoría LSF a los estratos lexicogramatical y discursivo-semántico. El concepto de prosodia es utilizado por Martin y White (2005) para explicar cómo los significados interpersonales se resisten al confinamiento categorial asociado más bien a los significados experienciales y, en cambio, se esparcen a través de las cláusulas o a través de las fases de un discurso. De este modo, los significados interpersonales se despliegan en un proceso de “propagación” (Lemke, 1995), esto es, se construyen por acumulación en el discurso construyendo determinadas valoraciones. Como plantea Martin, “para capturar esas generalizaciones tenemos que movernos hacia un nivel de abstracción más arriba, esto es, al nivel discusivo-semántico y dar espacio para la valoración (appraisal). Nos movemos, en otras palabras, desde el sueño del gramático a la pesadilla del analista del discurso” (Martin, 2017, p.30).

Martin y White (2005) postulan que es posible identificar tipos de prosodias en el nivel de la cláusula y del complejo clausular. Así, los autores clasifican estas estructuras en prosodia dominante, prosodia por intensificación y prosodia por saturación u oportunista (2005, p.19). No obstante lo anterior, insisten en la necesidad de considerar los significados interpersonales de manera acumulativa en los textos. Consecuentemente y, siguiendo el principio de la clina de instanciación, en cada texto es posible identificar un sub-potencial del sistema y, en este caso, del sistema de valoración que se actualiza en los textos particulares. La identificación de la co-ocurrencia de patrones valorativos nos permite identificar las claves valorativas de los mismos.

Martin y White (2005) proponen que esta sub-selección de opciones valorativas, en un conjunto de textos o al interior de un texto, posibilita la identificación de un posicionamiento (stance) o voz que valora, de la firma (signature) o los patrones de recursos valorativos que distinguen unos de otros a los individuos dentro de una comunidad y, finalmente, si avanzamos en la clina de instanciación, tendríamos que poder dar cuenta del nivel de reacción (reaction), o de la manera en que los lectores son construidos en el discurso, ya sea como lectores complacientes, resistentes, tácticos y otros (Certeau, 1984, en Martin & White, 2005, p.206). Esta última dimensión de la valoración es particularmente relevante dada la orientación dialógica del modelo, esto es, la consideración de cómo los autores se ubican a sí mismos con respecto a las comunidades que comparten sentimientos, gustos y valores, y cómo se presentan a sí mismos como respondiendo o anticipándose a las respuestas de los miembros de tales comunidades actitudinales (Martin & White, 2005, p.208).

Así, la identificación de los patrones de significados permite precisar las claves valorativas o el funcionamiento retórico de las voces autoriales en los discursos. Estos patrones también nos ayudan a identificar los cambios de dirección o interrupciones de determinadas prosodias o cambios en el flujo de la actitud en un discurso que pueden funcionar como una estrategia para realinear a los lectores en torno a una posición valorativa diferente.

De esta manera, al ‘leer’ el análisis que se etiqueta en una matriz como la presentada en al Tabla 3, es fundamental que prestemos atención a cómo se van construyendo los patrones de significado en el discurso, lo que permite identificar las voces autoriales y cómo estas funcionan retóricamente. En cada discurso y, de manera más amplia, en cada género, habrá un potencial de construcción de significados que es más productivo que otro. Este análisis de prosodias valorativas se puede realizar mediante la identificación de la co-ocurrencia de patrones valorativos en los textos, lo que a su vez nos permitirá identificar las claves valorativas de los mismos. Así, se entenderá por clave valorativa el tipo de generalización de opciones valorativas. Esta co-ocurrencia de patrones nos ayudará a visualizar la construcción de estilos valorativos de las distintas voces instanciadas en un discurso (Martin & White, 2005).

A continuación en la Figura 12, se presenta a modo de ejemplo una sistematización topológica (de áreas de significación) de algunas de las elecciones actitudinales de los participantes históricos del texto escolar de historia oficial para tercero de enseñanza secundaria de Editorial SM (2017, 2019):

Figura 12. Ejemplo de representación topológica de claves valorativas en el discurso desde la co-ocurrencia de significados actitudinales (Oteíza & Castro, en prensa)  

El diálogo entre teorías lingüísticas y teorías sociales permiten abordar de manera más compleja los fenómenos sociales que deseamos estudiar. Esta interconexión seguirá siendo un desafío frente a toda nueva investigación que enfrentemos, si bien cada estudio nos va ayudando a entender de manera más clara la compleja relación entre el lenguaje y la realidad social en el marco del planteamiento basal de Halliday (2003) de concebir el lenguaje como una teoría de la experiencia humana. Esperamos haber demostrado el potencial y la riqueza analítica del sistema de valoración y que se comprenda que su análisis necesariamente debe ser complementado con los otros sistemas que dan cuenta de la realización en el estrato discursivo semántico de los significados ideacionales y textuales.

Agradecimientos y financiamiento

Quisiéramos agradecer a todos los estudiantes de posgrado y de pre-grado que han sido parte de los seminarios de estudios del discurso y de los seminarios sobre el sistema de valoración en los últimos años. Ellos han sido la motivación principal de este trabajo, con ellos se gestó y en la discusión conjunta durante las clases hemos podido desarrollar el artículo que ahora presentamos. Un agradecimiento especial a Consuelo Gajardo, Claudia Castro, Germán Varas, Natalia Leiva y Yesenia Ramírez que nos entregaron valiosos comentarios a versiones preliminares de este artículo. Este artículo se ha desarrollado en el marco del Proyecto Fondecyt Regular 1170331, “El lenguaje de la valoración en español: descripción y sistematización de recursos para construir intersubjetividad”.

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Received: May 2019; Accepted: September 2019

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