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Cuadernos.info

versión impresa ISSN 0719-3661versión On-line ISSN 0719-367X

Cuad.inf.  no.44 Santiago jun. 2019

http://dx.doi.org/10.7764/cdi.44.1528 

TEMAS GENERALES

Análisis de vídeos sobre cáncer de mama en YouTube

Analysis of breast cancer videos on YouTube

Análise de vídeo sobre cáncer de mama no YouTube

María Isabel Míguez-González1 

Oswaldo García Crespo2 

Diana Ramahí-García3 

1 Universidade de Vigo, Pontevedra, España. E-mail: mabelm@uvigo.es.

2 Universidade de Vigo, Pontevedra, España. E-mail: oswaldogarcia@uvigo.es.

3 Universidade de Vigo, Pontevedra, España. E-mail: dramahi@uvigo.es.

Resumen:

El artículo estudia las características y fiabilidad de 76 vídeos de YouTube sobre cáncer de mama, relacionándolas con su repercusión y valor para los usuarios. El análisis se basa en una plantilla que incluye elementos cuantitativos y cua litativos. Los resultados muestran una gran diversidad de formatos y promo tores, frente a una mayor uniformidad en cuanto al tipo de contenido y el tono. Aunque predominan los vídeos informa tivos de tono neutral, los datos reflejan la preferencia de los usuarios por vídeos más subjetivos y menos fiables.

Palabras clave: YouTube; vídeos; cáncer de mama; repercusión; fiabilidad

Abstract:

This paper studies the characteristics and reliability of 76 YouTube videos about breast cancer, relating them to their repercussion and value for users. The analysis is based on a template that includes quantitative and qualitative elements. The results show a great diversity of formats and promoters, as opposed to a greater uniformity regarding the type of content and tone. Although neutral- tone informative videos predominate, the data reflects users’ preference for more subjective and less reliable videos.

Keywords: YouTube; videos; breast cancer; repercussion; reliability

Resumo:

O artigo estuda as características e a confiabilidade de 76 vídeos do YouTube sobre câncer de mama, relacionando-os à sua repercussáo e valor para os usuários. A análise é baseada em um modelo que inclui elementos quantitativos e qualitativos. Os resultados mostram uma grande diversidade de formatos e promotores, em oposição a uma maior uniformidade em termos de tipo de conteúdo e tom. Embora os vídeos noticiosos de tons neutros predominem, os dados refletem a preferencia dos usuários por vídeos mais subjetivos e menos confiáveis.

Palavras-chave: YouTube; vídeos; câncer de mama; repercussáo; confiabilidade

Introducción

Un 11,6% de los casos de cáncer diagnosticados en el mundo, son casos de cáncer de mama (Bray et al., 2018). De este modo, el cáncer de mama se posiciona como el segundo cáncer más habitual y el más frecuente, con considerable diferencia con respecto al resto, entre las mujeres Bray et al., 2018). Como consecuencia de la alta incidencia de la enfermedad y de las posibilidades de reducir su impacto mediante los mecanismos de pre vención primaria y detección precoz, la visibilización del cáncer de mama ha sido un objetivo fundamental de numerosas asociaciones y entidades públicas desde hace años. De hecho, el cáncer de mama recibe una alta cobertura mediática en comparación con otros tipos de cáncer (Jensen, Moriarty, Hurley, & Stryker, 2010).

Como ocurre con otras enfermedades, las personas interesadas en la enfermedad o afectadas por ella tien den a buscar información a través de los medios a su alcance, entre ellos Internet (Hallyburton & Evarts, 2014; Li, Orrange, Kravitz, & Bell, 2014; Li, Theng, & Foo, 2016). Este artículo pretende analizar, específica mente, los vídeos de YouTube sobre cáncer de mama y valorar su utilidad para las mujeres a las que les ha sido diagnosticada la enfermedad o que sospechan que puedan padecerla y para personas de su entorno, asumiendo que estos son los colectivos que realizarán una mayor búsqueda de información sobre este tema. Se tratará también de valorar la repercusión de estos vídeos y su fiabilidad, comprobando si la tendencia a que los vídeos generados por usuarios sean más popu lares que los profesionales (Welbourne & Grant, 2016) se produce también en este ámbito.

Marco teórico

En el caso del cáncer de mama, existen tres colecti vos que pueden considerarse públicos activos, enten didos estos, en el marco de la teoría situacional de los públicos propuesta por Grunig (sintetizada en Grunig & Hunt, 1984) como un colectivo que está afectado por un determinado tema, reconoce su existencia y desea realizar algo al respecto: 1) las mujeres que sospechan, por la presencia de determinados síntomas, que pue den padecer la enfermedad; 2) las mujeres que han sido diagnosticadas con cáncer de mama, y 3) perso nas del entorno de mujeres diagnosticadas o que sos pechan que pueden padecer la enfermedad. Se trata de colectivos con un alto nivel de involucramiento y con un cierto reconocimiento del problema; estos dos factores, según la teoría de Grunig, incrementan las posibilidades de que los individuos desarrollen tanto conductas pasivas de comunicación (que procesen la información que reciben sobre el tema que les interesa) como conductas activas de búsqueda de información. Así, estas personas no solo procesarán toda aquella información que se les ofrezca desde diferentes fuentes (médicas o no) para resolver sus dudas o complementar su conocimiento sobre la enfermedad, sus síntomas, fases o tratamientos, sino que también realizarán una búsqueda activa de información encaminada a inten tar eliminar sus incertidumbres y obtener diferentes puntos de vista.

Internet, con una penetración de un 53% a nivel mundial (We are social & Hootsuite, 2018) es una de las fuentes en donde estos públicos interesados buscan una mayor cantidad de información de forma rápida, económica y sencilla. De hecho, Hallyburton y Evarts (2014) afirman que tanto hombres como mujeres uti lizan Internet más que ninguna otra fuente cuando están buscando información sobre salud. Li, Theng y Foo (2016) plantean que los tres aspectos sobre los que se centra la búsqueda de información sobre salud en el ámbito online son la búsqueda de información sobre enfermedades específicas, los tratamientos médicos y los comportamientos saludables. Indican también que las mujeres jóvenes y con un alto nivel educativo son, en términos generales, las que más buscan información sobre salud en Internet, al tiempo que destacan que los individuos con un pobre estado de salud tienen más pro babilidades de buscar información online sobre este tema. Li, Orrange, Kravitz y Bell (2014) indican, asimismo, que un 80% de los pacientes de una comunidad online acuden a Internet en busca de información después de una cita médica, fundamentalmente por curiosidad.

Esta búsqueda de información debe dar respuesta a lo que Lee y Hawkins (2010) denominan necesidades insatisfechas. Los autores utilizan este concepto para explicar por qué las mujeres con cáncer de mama recu rren a Internet para buscar información, demostrando que cuantas más necesidades no satisfechas se presen tan, más probable es que la persona busque información online sobre su enfermedad. Asimismo, relacionan el uso de Internet para la búsqueda de información sobre salud con la teoría de usos y gratificaciones, y recal can que los pacientes recién diagnosticados de cáncer desean obtener información sobre los tratamientos, los efectos secundarios y las posibilidades de cura, mien tras que los que están en una fase posterior al trata miento necesitan información sobre cómo prevenir el cáncer y sobre el factor hereditario.

Las posibilidades de búsqueda de información en Internet son muchas, desde los sitios web especializados a las diferentes plataformas de generación de contenido y las redes sociales. En este estudio nos centraremos en YouTube, que con 1500 millones de usuarios en el mundo es la segunda red social en usuarios activos, por detrás de Facebook (We are social & Hootsuite, 2018). Aunque existe abundante literatura centrada en el uso de Facebook para la comunicación sobre salud y sobre cáncer de mama (Abramson, Keefe, & Chou, 2015; Fernández-Gómez & Díaz-Campo, 2016; Corbacho, Dafonte, & Míguez, 2018), según Madathil, Rivera- Rodriguez, Greenstein y Gramopadhye (2015), YouTube se está utilizando cada vez más como un medio para difundir información sobre salud; el hecho de que su formato sea audiovisual puede ser un aliciente para los públicos activos que desean buscar información sobre las dolencias que les preocupan de un modo fácil de consumir y que no exige el esfuerzo de la lectura de textos largos en un sitio web.

Varios estudios recientes tratan de valorar la eficacia de los vídeos de YouTube y la calidad de sus contenidos en relación con diferentes enfermedades. En el caso específico del cáncer, diversas investigaciones anali zan vídeos de YouTube relacionados con el cáncer de próstata (Basch, Menafro, Mongiovi, Hillyer, & Basch, 2017), el cáncer de boca (Hassona, Taimeh, Marahleh, & Scully, 2016), el cáncer de piel (Ruppert et al., 2016; Basch, Basch, Hillyer, & Reeves, 2015; Myrick & Oliver, 2014), el cáncer de cérvix (Adhikari, Sharma, Arjyal, & Uprety, 2016) y el ginecológico (Cooper, Gelb, & Chu, 2016), entre otros.

La mayoría de estos estudios valoran positivamente las posibilidades de YouTube como herramienta para ofrecer información sobre los distintos tipos de cáncer. Sin embargo, varios detectan carencias en los conteni dos, un exceso de vídeos de promotores no cualifica dos o una preferencia de los usuarios por vídeos que no resultan especialmente útiles.

Así, Basch et al. (2017), en su estudio sobre vídeos sobre el cáncer de próstata, detectan un mayor por centaje de vídeos de usuarios que de vídeos de pro fesionales médicos o gubernamentales, aunque estos últimos son los que ofrecen más información. En el mismo sentido, Hassona et al. (2016) concluyen que, para el caso del cáncer de boca, los vídeos de profesio nales de la salud y de organizaciones profesionales son más útiles que los de usuarios; sin embargo, si bien no se puede establecer una correlación significativa entre la utilidad de los vídeos y su tasa de visualización o la interacción, los vídeos más útiles son los que menos visualizaciones alcanzan.

La carencia de vídeos promovidos por organizaciones reputadas también es una de las conclusiones a las que llegan Adhikari et al. (2016) en su estudio sobre cán cer de cérvix; en este, detectan abundancia de vídeos que describen historias personales o que abordan los factores de riesgo de la enfermedad y la importancia de la detección precoz, aunque hay pocos que traten específicamente sobre aspectos concretos de la enfer medad y su desarrollo.

Según el estudio de Basch, Basch, et al. (2015), entre los vídeos sobre cáncer de piel también abundan los que tratan sobre detección precoz, aunque los vídeos de usuarios con descripciones de tratamientos caseros de efectividad no demostrada tienen igualmente una presencia elevada. Por eso, los autores insisten en que se requiere de investigación que identifique las carac terísticas de los vídeos que tienen mayor probabilidad de ser vistos para poder desarrollar productos creíbles que ayuden a los usuarios a tomar decisiones informa das sobre la prevención y el control del cáncer.

En el caso concreto del cáncer de mama, existen estudios relacionados con los vídeos de YouTube sobre aspectos específicos como las mamografías (Basch, Hillyer, MacDonald, Reeves, & Basch, 2015) o la recons trucción mamaria (Tan, Kok, Ganesh, & Thomas, 2014). Basch, Hillyer, et al. (2015) plantean que, pese a que los vídeos generados por profesionales contie nen más información general sobre las mamografías, los vídeos generados por los consumidores suscitan más comentarios y destacan que la investigación futura debería centrarse en analizar la precisión de la informa ción ofrecida. Por su parte, Tan et al. (2014) destacan que, aunque los vídeos de YouTube no ofrecen informa ción exhaustiva sobre la reconstrucción mamaria, son un recurso de utilidad para la educación del paciente.

Sin embargo, los estudios sobre los vídeos más gene rales relativos al cáncer de mama que puedan ser de utilidad para el usuario interesado son escasos y es en este aspecto en el que se centra esta investigación.

Metodología

Los objetivos de este estudio se centran en analizar los vídeos de YouTube sobre cáncer de mama, valo rando su fiabililidad, su utilidad para las mujeres a las que les ha sido diagnosticada la enfermedad o que sospechan que puedan padecerla y para las perso nas de su entorno, y su repercusión en función de sus características. Para ello, se formulan las siguientes preguntas de investigación:

PI1. ¿Cuáles son las características de los vídeos que pueden localizar en YouTube las personas interesadas en buscar información sobre cán cer de mama?

PI2. ¿Sobre qué aspectos de la enfermedad ofre cen información estos vídeos?

PI3. ¿Es fiable y útil la información que ofrecen?

PI4. ¿Existe relación entre sus características, fia bilidad y utilidad y su repercusión?

Para la elaboración de este estudio se llevó a cabo una selección de vídeos de YouTube sobre cáncer de mama, imitando el comportamiento de búsqueda de cualquier usuario habitual. Así, se seleccionaron los siguientes términos de búsqueda en lengua inglesa: breast cancer, como término general de búsqueda más frecuente cuando se quiere localizar información sobre la enfermedad; breast cancer detection, que podría ser utilizado por individuos interesados en informarse sobre los mecanismos de detección precoz; breast cancer symptoms, como término de búsqueda al que pueden recurrir las personas que creen que podrían estar afec tadas por la enfermedad y quieren valorar o descartar sus síntomas; breast cancer treatment, que podría ser utilizado por personas a las que les ha sido diagnosticada la enfermedad.

En abril de 2017 se realizó una búsqueda para cada uno de estos términos y se seleccionaron los veinte vídeos que aparecen en la primera página de resulta dos de YouTube, en el orden en que la plataforma los presenta (por relevancia), dado que son los que con mayor probabilidad consultan los usuarios cuando realizan una búsqueda; de los 80 vídeos resultantes en total para los cuatro términos buscados, se elimi naron las duplicidades. A continuación, se realizó un segundo proceso de búsqueda en el que se emplearon los mismos cuatro criterios; en este caso, se ordena ron los resultados por número de visualizaciones, para poder añadir a la muestra los vídeos más vistos sobre la materia y que probablemente también ocuparon en algún momento posiciones de relevancia en la red. Una vez eliminadas las duplicidades, se procedió a la revisión y limpieza de la base de datos, eliminando resultados que se correspondían con canales (y no con vídeos), vídeos en idiomas imposibles de procesar para los investigadores (árabe e hindi, manteniéndose solo los vídeos en inglés) y vídeos que, pese a aparecer en la búsqueda, no se relacionaban con la temática inves tigada. De este modo, la muestra quedó reducida a un total de 76 vídeos.

Sobre cada vídeo se aplicó una plantilla de análisis en la que se contemplan, en primer lugar, los datos gene rales de emisión de cada vídeo, (año de publicación y duración en minutos y segundos) y de repercusión (visi tas, Me gusta, No me gusta y comentarios) (PI1 y PI4).

Los vídeos también se clasificaron en función del tipo de emisor o fuente (PI1). Para ello, se tomaron como referencia las clasificaciones propuestas por Basch, Hillyer, et al. (2015), que identifican en su estudio cua tro tipos de fuente (individuos, fuentes del Estado o médicas, fuentes de noticias y anuncios), y de Adhikari et al. (2016), que diferencian entre fuentes individua les, personas o centros de salud, instituciones académi cas, nuevos canales o misceláneas. Finalmente, se optó por codificar los resultados para esta variable en seis categorías: individuos, ya sean YouTubers con un gran número de seguidores o particulares; fuentes médicas o especializadas, incluyendo canales médicos, centros médicos, médicos especialistas, universidades y centros de investigación; ONG del ámbito de la salud; canales específicos de salud y/o bienestar que no pueden ser considerados fuentes médicas especializadas; canales de contenidos varios (noticias, educativo, entreteni miento, general...), y miscelánea (famosos, empresas, programas...).

De acuerdo con el formato o tipo de publicación (PI1), se consideró principalmente la clasificación de Tuells et al. (2015), que categoriza los vídeos en noti cias, anuncios, documentales, entrevistas, conferencias y material exclusivo de YouTube de creación propia (elaborado por el suscriptor). Se asumió esta clasifi cación, aunque se optó por cambiar la denominación de documental por reportaje, más ajustada a los pro pósitos del estudio de acuerdo con la clasificación de Nichols (1997), y se añadió la categoría de tutorial por su frecuente uso en YouTube.

Por otra parte, se trató de valorar también el tipo de contenido predominante, la información ofrecida (PI2) y el tono de cada vídeo. Para la categorización de los vídeos en esta parte del análisis de contenido, se uti lizó la codificación inductiva (Andréu, 2002) dado que, por la variedad del material y su especificidad, no se encontraron fuentes con clasificaciones que se ajustasen al contenido analizado y permitiesen una codificación deductiva. Tras una primera codificación individual por parte de cada uno de los tres investigadores, que generó tres conjuntos de categorías distintas para cada una de las variables, se realizó una puesta en común que se plasmó, por consenso, en una categorización final para cada una de ellas. Respecto del tipo de con tenido, se estableció una distinción entre informativo (predomina el contenido destinado a informar sobre un fenómeno), testimonial (predomina la narración de uno o varios testimonios), publicitario (predomina el contenido persuasivo con un fin de venta de un pro ducto o servicio, adhesión a una causa, etc.) u otros (por ejemplo, contenido musical). En cuanto a la infor mación ofrecida, se identificaron varias categorías no excluyentes sobre aspectos que pudiesen ser de inte rés para los usuarios activos que buscan información sobre la enfermedad: qué es, cifras, riesgos, síntomas, prevención, detección precoz, tratamientos y cuida dos. En lo que respecta al tono predominante, se clasificó en neutral, emotivo, humorístico o alarmista; se añadió la categoría de no aplicable para casos como los vídeos musicales.

Tabla 1 Variables y categorías de análisis. 

Fuente: Elaboración propia.

Tomando como referencia el análisis de Adhikari et al. (2016), los vídeos se clasificaron, además, según la fiabilidad de la información que ofrecen (PI3), cali ficando de fiables a aquellos que proporcionan infor mación considerada correcta desde el punto de vista científico sobre cualquier aspecto de la enfermedad y no fiables a aquellos que ofrecen algún dato o infor mación que puede resultar confusa o engañosa para el usuario; se añadió la categoría de indiferente para clasificar aquellos vídeos que, por sus características, no ofrecen información en el sentido estricto del tér mino (por ejemplo, los vídeos testimoniales de usua rios que se limitan a narrar su experiencia), a pesar de guardar relación con la temática del cáncer de mama.

Esta variable se complementó con otra de identifi cación de vídeos valiosos para los usuarios (PI3). Se tomó como punto de partida la clasificación de utili dad de vídeos propuesta por Hassona el al. (2016) y, a partir de ella, se propuso una categorización propia entendiendo que un vídeo puede ofrecer información fiable pero de escaso valor para el usuario (por resul tar excesivamente compleja o excesivamente simple, por ejemplo) o puede no ofrecer información especí fica sobre la enfermedad pero tener otro tipo de valor (por ejemplo, la narración de una experiencia personal que no aporta información objetiva pero sí puede apor tar un apoyo emocional). Así, los vídeos se dividieron en nada valiosos, algo valiosos y muy valiosos, enten diendo que aquellos vídeos que son algo valiosos o muy valiosos pueden resultar de utilidad para el usuario.

Los tres investigadores efectuaron la codificación de forma independiente entre enero y abril de 2018. El acuerdo fue casi completo y las escasas diferen cias de clasificación en las variables categóricas se resolvieron por acuerdo. Los datos de visitas, Me gusta, No me gusta y comentarios se actualizaron el 30 de mayo de 2018.

El análisis se efectuó mediante Excel y R. Se deta lló el rango y se halló la media, la desviación estándar y la mediana de la duración de los vídeos, la visitas, los Me gusta, los No me gusta y los comentarios; en el caso de la duración, se agrupó en seis tramos para su mejor análisis. Se realizaron distribuciones de frecuen cia para el resto de las variables en función del tipo de promotor, aceptando los datos con p<0,05 como datos significativos estadísticamente. Además, se generaron tablas estadísticas de las medianas de las variables de repercusión (dada la elevada desviación de la media) en relación con otras variables categóricas.

Resultados

Datos generales de emisión y de repercusión

Más de las tres cuartas partes de los vídeos devuel tos por YouTube de acuerdo con los parámetros de búsqueda son de los años 2014 en adelante, con un pico de vídeos en el año 2016. No se registran vídeos anteriores a 2008. La longitud de los vídeos oscila entre los 30 segundos y cerca de una hora y media, con una duración media de ocho minutos y medio y una desviación estándar (DS) de casi quince minutos; la mediana es de tres minutos y medio. La división de los vídeos en seis tramos de duración indica que casi un 80% de los vídeos está por debajo de los diez minutos (Tabla 2).

Tabla 2 Características de emisión de 76 vídeos relevantes de YouTube sobre cáncer de mama. 

*Rango: 0:0:30 -1:25:29. Media (DS): 0:08:30 (0:14:51). Mediana: 0:03:34. Fuente: Elaboración propia.

En cuanto a los datos de repercusión, la mediana de visualizaciones es de 66.760, aunque algún vídeo supera los once millones. En el caso de los Me gusta sucede lo mismo; la mayoría de los vídeos se mueven en un número muy escaso de Me gusta (mediana de 194), aunque algunos superan los 30.000. Los datos de No me gusta y de comentarios son muy inferiores, como es habitual en este tipo de plataformas. La ratio gene ral entre Me gusta y No me gusta es de 6,5 a 1 (Tabla 3).

Tabla 3 Datos de repercusión de 76 vídeos relevantes de YouTube sobre cáncer de mama. 

Fuente: Elaboración propia.

Características de los vídeos en función del tipo de promotor

Entre las fuentes promotoras de los vídeos existe bastante diversidad; los canales específicos de salud o bienestar y los individuos/YouTubers son los que aportan un mayor número de vídeos, seguidos de los canales de promotores especializados y de los canales de contenido variado. En cuanto al formato, un 47,4% de los vídeos podría clasificarse como reportajes; este es el formato preferido por muchos de los promotores, aunque no es el caso de los YouTubers, que generan fundamentalmente contenido propio que no puede englobarse en otros formatos, ni de las ONG de salud, que diversifican más sus formatos (Tabla 4).

Tabla 4 Características de los vídeos según el tipo de promotor. 

a F1 = Canales diversos, F2 = Canales de salud y/o bienestar, F3 = Promotores especializados, F4 = Individuos / YouTubers, F5 = Miscelánea y F6 = ONG salud. * p<0,05 ** p <0,01 ***p<0,001. Fuente: Elaboración propia.

En términos generales, el aspecto sobre el que más información ofrecen los vídeos es la detección precoz, presente en un 42,11% de los vídeos. La prevención y los cuidados durante y después de la enfermedad son los aspectos sobre los que menos se informa. Un 18,42% de los vídeos no ofrecen información sobre nin guno de estos contenidos. En el caso de la información sobre síntomas, prevención y detección precoz, la rela ción con el tipo de promotor que ofrece esta informa ción es estadísticamente significativa (p<0,05) y puede observarse cómo los promotores especializados insis ten especialmente en los aspectos relacionados con la detección precoz, mientras que los canales de salud o bienestar se centran en mayor medida en los síntomas. La mayoría de los vídeos (63,2%) presenta un conte nido fundamentalmente informativo, mientras que un 23,7% es de carácter testimonial; los YouTubers son el único tipo de promotor que opta principalmente por el contenido testimonial (Tabla 4).

La mayoría de los vídeos (71,05%) presenta un tono neutral y solo en un 17,11% de los casos se apela a la emotividad como elemento de atracción. Cerca de un 8% de los vídeos abordan el problema desde la pers pectiva del humor. Los YouTubers son los que optan en mayor medida por la emotividad, mientras que las fuentes especializadas, las ONG del ámbito de la salud y los canales de salud y bienestar la evitan, si bien este último tipo de promotor es el único en el que se han encontrado mensajes alarmistas (Tabla 4).

Algo más de la mitad de los vídeos ofrecen infor mación fiable, pero un 26% proporciona información confusa o sesgada. La mayoría de la información no fiable se localiza en los vídeos de YouTubers, pero tam bién en los de canales de salud o bienestar. En cambio, casi todos los vídeos de promotores especializados y de ONG de salud ofrecen información fiable. En general, tres cuartas partes de los vídeos pueden considerarse valiosos, en mayor o menor medida, para los usuarios. El mayor porcentaje de vídeos valiosos pertenece a pro motores especializados, pese a que su presencia en la muestra es menor que la de otros promotores como los canales de salud o bienestar y los YouTubers (Tabla 4).

Relación entre las características de los vídeos y su repercusión

Los vídeos emitidos por canales de salud y bienes tar alcanzan una mediana de visualizaciones superior al resto, mientras que los vídeos de ONG de salud son los que obtienen peores resultados en términos de visualización. Los vídeos que más gustan y los más comentados son, en cambio, aquellos que proceden de promotores diversos (Tabla 5).

Tabla 5 Mediana de las variables de repercusión en función de las características de los vídeos. 

Fuente: Elaboración propia.

Atendiendo a la duración, se observa que las visualizaciones y reacciones se concentran en los vídeos más largos, aunque en este caso esa categoría contem pla únicamente dos vídeos, por lo que el resultado está probablemente muy sesgado. Si se excluyen estos vídeos, los que obtienen una mayor mediana de visua lizaciones y reacciones son los que duran entre 4 y 10 minutos (Tabla 5).

En relación con el formato, los anuncios o campañas son los que alcanzan, con mucha diferencia, tanto un mayor número de visualizaciones como de reacciones, seguidos de las noticias y de los tutoriales. En cambio, la distribución por tipo de contenido indica que los vídeos en los que no predomina la información, el contenido publicitario o los testimonios (por ejemplo, de conte nido principalmente musical) son los más vistos y los que más reacciones generan, mientras que los informa tivos son los que obtienen peores resultados (Tabla 5).

En cuanto al tono, el humor implica más visuali zations, aunque también supone un mayor número de reacciones negativas. Los Me gusta recaen, nueva mente, sobre vídeos en los que no se ha identificado tono (fundamentalmente musicales) y los comenta rios, en los vídeos alarmistas. Los vídeos de tono neu tro generan menos visualizaciones y reacciones que el resto (Tabla 5).

Los vídeos clasificados por los investigadores como no fiables y aquellos que los codificadores consideran nada útiles para los usuarios son más vistos y generan más reacciones (tanto positivas como negativas) que los fia bles y que los considerados muy o algo valiosos (Tabla 5).

Conclusiones y discusión

Los resultados de este estudio reafirman, en térmi nos generales, lo aportado por otras investigaciones desarrolladas en relación con los vídeos de YouTube sobre diferentes tipos de cáncer.

En relación con las características de los vídeos sobre cáncer de mama que una persona interesada puede localizar en YouTube (PI1), una búsqueda estándar devuelve fundamentalmente vídeos de los últimos cinco años y de hasta diez minutos de duración, aunque se pueden encontrar también productos que superan los sesenta minutos. Puede concluirse que el usuario encontrará una diversidad importante en cuanto a for matos y promotores, con muchos vídeos procedentes de fuentes vinculadas de algún modo con la salud (ya sean especializadas, ONG o canales de salud), pero también con abundantes vídeos de YouTubers y cana les diversos. Poco más de un 18% de los vídeos corres ponden específicamente a emisores especializados, que son los que pueden ofrecer información de mayor calidad, lo que resulta consistente con las conclusiones obtenidas por Adhikari et al. (2016) para el cáncer de cérvix o Basch et al. (2017) para el cáncer de próstata.

Se detecta, en cambio, mucha más uniformidad en cuanto al tipo de contenido y el tono, con predo minio de vídeos de tipo informativo que utilizan un tono neutral, de los que puede asumirse, a priori, una mayor capacidad para la transmisión de información rigurosa y útil para una persona afectada o interesada por la enfermedad; los aspectos emotivos reducen su presencia a menos de una quinta parte de los vídeos y el humor, un recurso que podría resultar delicado, se utiliza de forma ocasional.

En relación con el formato, el porcentaje de vídeos en varias de las categorías identificadas es bastante similar al obtenido por Tuells et al. (2015) para el caso del virus del papiloma humano (12,35% de anuncios, 12,35% de entrevistas, 12,35% de contenido propio de YouTube o 10% de conferencias). Habría una notoria diferencia en el porcentaje de noticias (43,52% en el estudio de Tuells et al. frente a 2,63% en el caso que nos ocupa) y de reportajes (9,41% frente a 47,4%), aunque la suma de ambas categorías, añadiendo también el 11,84% de vídeos tipo tutorial detectados y que el estudio de Tuells et al. (2015) no diferencia, sería bastante simi lar (52,93% frente a 61,87). Considerando la diferen cia temática y de alcance (en el estudio de Tuells et al. la búsqueda se hace con términos en español), parece que la distribución de frecuencias de formatos es una tónica más o menos general, al menos para vídeos de temas de salud, y esto refrenda la validez de la muestra.

Respecto de los aspectos sobre los que los vídeos ofrecen información (PI2), se concluye que los meca nismos de detección precoz son un tema prioritario, muy relacionado con la información sobre los sínto mas de la enfermedad. Las cifras generales del cáncer y la información sobre tratamientos tienen también una presencia importante. Los usuarios tendrán más dificultades si pretenden localizar información sobre las posibles medidas de prevención frente al cáncer de mama y sobre los cuidados que requiere una persona afectada por la enfermedad.

Por otra parte, una cuarta parte de los vídeos que localizarán en YouTube las personas interesadas en el cáncer de mama no ofrecen información fiable y no aportan, en términos objetivos, ningún elemento de valor para los usuarios (PI3).

Sobre la relación entre las características de los vídeos y su repercusión (PI4), llama la atención que los vídeos de entre cuatro y diez minutos generen más visualizaciones y reacciones que los vídeos más cortos, cuando lo más habitual en YouTube es encontrar vídeos bre ves, de duración inferior a 4 minutos, porque consi guen retener a los espectadores en mayor medida que los de larga duración (Vidyard, 2017). Se conjetura, en este sentido, que los usuarios prefieren vídeos con una cierta extensión (mayor de la considerada óptima en YouTube) porque los vídeos muy breves difícilmente pueden describir de forma adecuada los aspectos sobre los que las personas interesadas necesitan informarse o narrar las experiencias que desean conocer.

Por lo que respecta a las reacciones, en consonan cia con la tendencia apuntada por Welbourne y Grant (2016), los vídeos emitidos por promotores especiali zados (y, por lo tanto, a priori más fiables) se ven poco y generan pocas reacciones, mientras que los vídeos generados por YouTubers tienen más visualizaciones y más repercusión. Estos resultados son consistentes con los obtenidos por Basch, Hillyer, et al. (2015) para los vídeos sobre mamografías, quienes detectan un por centaje mucho menor de comentarios para los vídeos profesionales que para los creados por usuarios, o por Hassona et al. (2016), que detectan que los vídeos más fiables sobre cáncer de boca son los que tienen una peor posición en cuanto a visualizaciones.

La preferencia por vídeos generados por YouTubers frente a los de emisores especializados, unida a la escasa repercusión de los vídeos informativos (pese a su abundancia) frente a los testimoniales, o de los vídeos considerados fiables y valiosos por los investi gadores frente a los que no lo son, hace que se ponga en duda que la finalidad con la que los usuarios bus can vídeos sobre enfermedades en YouTube sea obtener información detallada y objetiva sobre la dolencia. Más bien, los patrones de repercusión -con mayor éxito de los vídeos humorísticos, emotivos o alarmistas frente a los neutrales- apuntan a una búsqueda de materia les de carácter variado en los que se aborde la enfer medad desde un punto de vista menos objetivo y más emocional.

Por lo tanto, podría conjeturarse que, si bien los emisores especializados en temas de salud parecen esforzarse en ofrecer vídeos rigurosos, con informa ción fiable y de calidad, el usuario prioriza la búsqueda de apoyo y acompañamiento frente a la solución de las dudas sobre la enfermedad.

Este estudio se limita al caso específico de una enfer medad, el cáncer de mama, y a las búsquedas en len gua inglesa, por ser una lengua vehicular fundamental en Internet. La réplica de este estudio en lengua espa ñola u otras lenguas podría ser de utilidad para com probar si los patrones de características de los vídeos se repiten en un contexto lingüístico (y, por lo tanto, social y cultural) diferente y si las conclusiones obte nidas con respecto a la relación entre estas caracterís ticas y la repercusión de los vídeos son universales en el caso del cáncer de mama. Asimismo, sería de interés la comprobación de estos mismos aspectos en vídeos sobre otros tipos de cáncer y sobre otras dolencias, para poder determinar tendencias generales relativas a la utilización de YouTube en el ámbito de la salud.

Anexo: URL de los vídeos de la muestra

Referencias:

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Recibido: 10 de Septiembre de 2018; Aprobado: 29 de Marzo de 2019

María Isabel Míguez-González, doctora en Comunicación, Publicidad y Relaciones Públicas, es profesora titular de Teoría y Práctica de las Relaciones Públicas y de Dirección de Comunicación en la Facultad de Ciencias Sociales y de la Comunicación de la Universidad de Vigo. Coordinadora del grupo SEPCOM, de investigación en comunicación para el servicio público, sus líneas de trabajo se centran en comunicación y salud, comunicación y turismo, teoría de las relaciones públicas y dirección de comunicación.

Oswaldo García Crespo, doctor en Comunicación Audiovisual por la Universidad de Santiago de Compostela, ha realizado estancias de investigación en la Universidad Lusofona de Lisboa (Portugal), Universidad Federal de Santa Catarina (Brasil) y Universidad de Costa Rica. Como realizador ha participado en la realización de programas de televisión, videoinstalaciones y diseño de espacios visuales y sonoros. Sus líneas de investigación están asociadas a la creación audiovisual en nuevos medios y el análisis de contenidos audiovisuales para la divulgación del conocimiento.

Diana Ramahí-García, profesora del Departamento de Comunicación Audiovisual de la Universidad de Vigo. Doctora en Comunicación Audiovisual y licenciada en Publicidad y Relaciones Públicas, en Periodismo y en Comunicación Audiovisual con premio extraordinario fin de carrera, ha sido investigadora de la Xunta de Galicia y del Ministerio de Ciencia e Innovación, e investigadora visitante en la Cinematheque Française y el British Film Institute. Sus áreas prioritarias de investigación son la crítica cinematográfica y el análisis fílmico.

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