SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
 número21La compleja relación entre modernidad y capitalismo: una visión descolonial índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos
Home Pagelista alfabética de revistas  

Servicios Personalizados

Revista

Articulo

Indicadores

Links relacionados

  • En proceso de indezaciónCitado por Google
  • No hay articulos similaresSimilares en SciELO
  • En proceso de indezaciónSimilares en Google

Compartir


Pléyade (Santiago)

versión impresa ISSN 0718-655Xversión On-line ISSN 0719-3696

Pléyade (Santiago)  no.21 Santiago jun. 2018

http://dx.doi.org/10.4067/S0719-36962018000100017 

Introducción

Estudios Poscoloniales: Genealogías Latinoamericanas

Damián Gálvez González* 

Verónica López Nájera** 

*Doctorando del Instituto de Estudios Latinoamericanos, Universidad Libre de Berlín (Berlín, Alemania). Correo electrónico: dgalvezfu@zedat.fu-berlin.de.

**Profesora investigadora de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, Universidad Nacional Autónoma de México (Ciudad de México, México). Correo electrónico: veronicarenat@politicas.unam.mx.

En memoria a Aníbal Quijano

Con profundo pesar tuvimos conocimiento del fallecimiento de Aníbal Quijano cuando estábamos cerrando la edición del presente número de Pléyade. Intelectual a quien consideramos pieza central en este extendido rompecabezas que conforma la discusión de lo poscolonial a la descolonización. Su obra se convirtió en referente indiscutible de un proyecto académico-político que se dio a la tarea de repensar la historia universal, desmontando y con ello descolonizando las distintas dimensiones del mundo moderno occidental que se inaugura con el descubrimiento, conquista y colonización del continente americano en 1492. En este ejercicio, la raza, como idea constitutiva de la modernidad, asume el papel de principio organizador de la vida humana en un proyecto que articula progresivamente capitalismo y colonialidad. Un nuevo patrón de poder mundial, nos dice Quijano, que se expresa en cuatro dimensiones analíticamente diferenciables pero íntimamente relacionadas que componen una totalidad compleja y jerárquica de lo social: el trabajo, sus recursos y productos, las formas de organización política, la sexualidad y la subjetividad. Aníbal Quijano, en efecto, exploró incansablemente en las formas en que estas dimensiones se engarzan, generan expresiones socio-históricas y constituyen el entramado simbólico y material del capitalismo contemporáneo, con especial énfasis en sus consecuencias para la construcción de sociedades más justas e igualitarias.

Por ello, en esta breve introducción, queremos ante todo reconocer su obra y particularmente los aportes que, a partir de sus distintos ensayos, contribuyen a la discusión decolonial en el Sur global. Una discusión polémica y heterogénea que algunas veces ha sido vista como un proyecto, otras como un grupo, aunque su actuar es más cercano a la idea de red o nodos, por eso nos interesa en este número dar cuenta de una genealogía posible, entre otras.

Nos propusimos hacer una convocatoria que dialogara con la discusión iniciada en torno de un proyecto de investigación titulado “De lo poscolonial a la descolonización: genealogías, debate, evaluación y crítica en América Latina”, con el objetivo principal conocer el surgimiento y desarrollo de los estudios poscoloniales y su despliegue en América Latina. Quisimos plantearlo en términos de genealogías, ya que esta discusión no tiene un único punto de arranque ni una matriz teórica homogénea. La discusión poscolonial que surge en el mundo del siglo xx tras los procesos de descolonización, específicamente en África, Asía y el Caribe anglófono y francófono, es radicalmente distinta en densidad histórica de la que se produce en América Latina a partir de la conquista y la posterior colonización imperial. De tal modo, coincidimos con quienes plantean que la agenda descolonial arranca el primer día de la colonización en 1492.

Reconocemos por lo menos cuatro genealogías. La primera, la poscolonial, se produce como resultado de los procesos de descolonización en la segunda mitad del siglo pasado en el antes llamado Tercer Mundo, y pone en discusión el tema de la representación, tanto epistémica como política, de los sujetos subalternos; el problema de las ciencias sociales modernas en su raigambre eurocéntrica y colonial; la agencia de los sujetos en la historia, su ausencia o invisibilización como actos del propio proceso colonial; así como la configuración de los nuevos Estados nación, antes colonias. En esta trayectoria consideramos pionero el trabajo de Edward Said, particularmente su texto Orientalismo4, así como los textos de Ranajit Guha, Homi Bhabha y Gayatri Spivak5. En conjunto, la vertiente poscolonial imbrica crítica literaria, estudios culturales, historia y ciencias sociales críticas.

Reconocemos una segunda genealogía que encuentra un hilo de continuidad entre el Grupo de Estudios Subalternos Latinoamericanos, la Red Modernidad/Colonialidad y el Giro Decolonial, así como los Estudios Culturales, los Feminismos Descoloniales y las Historiografías Decoloniales. Sus preocupaciones centrales retoman la propuesta de la colonialidad del poder de Aníbal Quijano6, a través de reconocer la heterarquía de la dominación como totalidad. En esta vertiente encontramos a la vez un interesante diálogo con movimientos sociales y con nuevas subjetividades políticas que cuestionan la relación modernidad-colonialidad-capitalismo. Aquí podemos ubicar a Walter Mignolo, Santiago Castro-Gómez, Aníbal Quijano, Enrique Dussel, Javier Sanjinés y Catherine Walsh, entre otros.

Reconocemos una tercera genealogía que proviene, por un lado, de la presencia constante del problema de la herencia colonial en nuestras historias latinoamericanas y que en el siglo xx se convierte en una reflexión que acompaña al tema de la modernidad y de nuestras formas de inserción en el capitalismo mundial. Si bien no es una discusión sistemática y planteada en términos conceptuales, como en el caso de la Teoría de la Dependencia, el problema o la situación colonial aparece reiteradamente como un obstáculo a los procesos de modernización y como una marca asentada en nuestras formas de pensar y hacer la política. Trabajos pioneros en este sentido son los de José Carlos Mariátegui, Pablo González Casanova, Guillermo Bonfil Batalla, Rodolfo Stavenhagen y Silvia Rivera Cusicanqui. Pero en esta vertiente también observamos la necesidad de seguir profundizando en los cruces o diálogos con la teoría decolonial ya que, si bien comparten inquietudes y problemáticas, cada una lo hace desde su especificidad espacio-temporal y desde la discusión teórico-política del momento.

Quizá podemos diferenciar una cuarta genealogía que surge de las discusiones sobre el problema de la esclavitud, el comercio triangular, el origen del capitalismo, la deshumanización histórica del negro, el racismo colonial y las representaciones exotizantes de la condición subalterna7. Trayectoria que se desarrolla en el Caribe y de la cual Frantz Fanon es considerado uno de sus máximos exponentes, pero no el único. Paul Gilroy, Michel-Rolph Trouillot, Stuart Hall, y por supuesto Aimé Césaire, contribuyeron de manera decisiva en este debate.

Así, estamos frente a una discusión que vertebra distintas miradas y desde diferentes disciplinas y temporalidades históricas. Una discusión teórico-conceptual heterogénea y sobre todo polémica, que abre paso a la configuración de una nueva etapa del pensamiento crítico latinoamericano, a un nuevo modo de aproximarnos a nuestra región; una discusión que, en síntesis, plantea derrumbar ciertos mitos fundantes de la latinoamericanidad entendida como proyecto histórico y político unidimensional: con un solo sujeto, un solo discurso, una sola dimensión de poder y un solo proyecto de sociedad.

Pero, además, se trata de una discusión que emerge en el contexto de la globalización capitalista, lo cual significa que las cuestiones a debatir se enlazan con otras regiones del mundo que pasaron por la experiencia colonial. Es decir, si quisiéramos establecer una diferencia entre pensar el colonialismo y pensar la colonialidad del poder, una diferencia significativa estaría en el reconocimiento de las consecuencias globales de los procesos de colonización, ya sea en el siglo xvi, cuando se inaugura este proceso desde un sistema mundial en ciernes, o en el siglo xx, cuando se descolonizan las colonias aún existentes. Esta nueva fase plantea retos que aún están por ser estudiados en profundidad debido a que, en su inicio, la discusión poscolonial se orienta a estudiar las consecuencias del colonialismo en su dimensión epistemológica, mientras que ahora estamos en condiciones de explorar sus consecuencias en las expresiones concretas de la vida material de las personas. De ahí que hoy sea indispensable observar con atención los procesos de articulación política de los movimientos sociales, particularmente de los movimientos indígenas en sus luchas contra el neo-extractivismo que retoman la agenda de la descolonización, o de expresiones radicales contra la colonialidad del poder en los términos de Aníbal Quijano, es decir, como expresiones de democratización radical del poder social, lo que se puede traducir como luchas por la emancipación.

El giro decolonial en América Latina transcurre por momentos diferenciados que reflexionan desde la crisis de la década de los ochenta, pasando por la aplicación de políticas neoliberales antidistributivas, las discusiones sobre la posmodernidad y la cada vez más radical integración de los mercados económicos, entendida como globalización; paulatinamente, irá incorporando los escenarios de transformaciones sociales posibles inauguradas con el proceso venezolano (en el llamado “ciclo de gobiernos progresistas”). Es durante el siglo xxi que lo descolonial experimenta un crecimiento exponencial en sus producciones y temáticas de discusión. Estas derivas se entrelazan con otros debates que, si bien no se asumen o se reconocen exclusivamente desde la colonialidad del poder, sí se adscriben a una posición crítica desestabilizando o poniendo en tensión los mismos lugares de la discusión. Por ejemplo, si pensamos en el tema del Buen Vivir, este retoma planteamientos de las comunidades originarias de Abya Yala buscando una relación menos asimétrica con la naturaleza, la cual es entendida como parte de un todo en que los seres humanos compartimos de manera horizontal la vida en todas sus manifestaciones. O las luchas feministas que hoy cuestionan el patriarcado desde múltiples lugares, partiendo del reconocimiento del sujeto-mujer como un sujeto histórico que se constituye en tanto a partir del momento de la conquista y colonización de América y que también es resultado de la producción de representaciones sociales universales, como lo plantearan desde la década de los ochenta del siglo xx las feministas poscoloniales8.

Por todo esto, cabe pensar lo decolonial y los procesos de descolonización desde la interseccionalidad entre raza, clase y género, ya que en la coyuntura local-nacional-global las luchas sociales son espacios en que se gestan resistencias que tienen como horizonte histórico la descolonización como forma de emancipación humana en términos anticapitalistas, antipatriarcales y anticoloniales. Traducir estas luchas a los términos de las academias es una tarea que desarrollaron las y los intelectuales que iniciaron estas discusiones, a quienes se han sumado jóvenes generaciones que fueron formados por dichas reflexiones y que hoy traen nuevas aproximaciones teóricas y políticas. Por ello, en este número damos voz a quienes resuenan en lo poscolonial, lo decolonial y la descolonización.

Artículos de este número

Con la particular lucidez que lo caracterizó al momento de pensar la experiencia histórica del imperialismo, en más de una oportunidad Edward W. Said sostuvo que las geografías imaginarias de la alteridad se encontraban en un proceso de construcción permanente expuestas a complejos diagramas de poder-saber. Conforme a esta premisa, y en relación directa a las representaciones esencializadas que se han construido sobre “otras culturas” en Occidente, resulta oportuno seguir meditando tanto el valor como las limitaciones de la teoría pos/decolonial en su tarea por desmantelar un discurso opresivo que procuró reificar prácticas de significación humana en identidades únicas, puras y libres de contaminación mundana. He ahí uno de los objetivos principales de este volumen: narrar y discutir las derivas latinoamericanas y caribeñas de los estudios poscoloniales.

Para llevar a cabo lo anterior, reunimos una constelación de artículos destinados a develar la relación histórica entre capitalismo y modernidad; las contribuciones y dificultades del proyecto Modernidad/Colonialidad a través del llamado giro decolonial; el significado político y conceptual de la categoría de colonialismo interno en la obra de Pablo González-Casanova y Rodolfo Stavenhagen; el despliegue de los feminismos descoloniales mediante el florecimiento de una contra-escritura que imputa toda forma de dominio contra las mujeres; la emergencia de intelectuales indígenas en América Latina y la jerarquización étnica-racial de la población y su herencia colonial, entro otros temas. Sin intentar hacer un resumen acabado de cada uno de los artículos que componen esta edición, en lo que sigue exponemos las ideas principales que estructuran el volumen que las y los lectores tienen en sus manos.

El número abre la discusión con un texto de Ramón Grosfoguel, quien, como es sabido, integró la Red Modernidad/Colonialidad participando con diversas investigaciones centradas en la descolonización de las ciencias sociales. Su artículo, “La compleja relación entre modernidad y capitalismo: una visión descolonial”, procura esbozar la conexión indisoluble entre el proyecto moderno occidental y el modo de producción capitalista, visto en su larga y espesa duración. Junto con lo anterior, y contrario a lo que él denomina la “izquierda occidentalizada”, el autor propone una visión que desarticule esta conjunción estructural en tanto un proyecto civilizatorio posible entre otros. Identifica, a la vez, una serie de cuestionamientos al grupo Modernidad/Colonialidad dado que según Grosfoguel, esta red de investigación tiene un problema ético y político severo al desconocer tradiciones de pensamiento históricamente inferiorizadas. A partir de esta intervención, finalmente, el artículo plantea pensar algunas categorías que permitan describir esta relación compleja entre modernidad y capitalismo en la coyuntura internacional de hoy, tomando para ello el concepto de “transmodernidad” acuñado por el filósofo argentino Enrique Dussel9.

El texto de Claudia Zapata, “El giro decolonial. Consideraciones críticas desde América Latina”, recupera y discute una serie de observaciones que se han hecho desde algunos países latinoamericanos al grupo Modernidad/Colonialidad, la expresión más visible, según esta autora, de una corriente teórica que ha consolidado su influencia en circuitos académicos metropolitanos. En conversación frontal con el artículo primero, sugiere poner especial énfasis en las dudas e interrogantes formuladas por investigadoras como Silvia Rivera Cusicanqui, Ochy Curie y Aura Cumes, quienes desde la perspectiva del llamado giro decolonial cumplirían con ciertos criterios de subalternidad respecto de la modernidad. Las apropiaciones latinoamericanas de los estudios poscoloniales que propone Zapata constituyen, en sus propias palabras, la posibilidad de discrepar con corrientes teóricas que, por omisión o deliberada exclusión, han invisibilizado importantes tradiciones de pensamiento que por más de un siglo han advertido la continuidad colonial en el continente americano. Tal es el caso de los saberes indígenas y afrodescendientes, nidos de conocimiento con los cuales los autores del grupo Modernidad/Colonialidad escasamente dialogan. El artículo concluye enunciando una tesis: los estudios decoloniales, pese al giro que dicen representar, no se han librado de la domesticación y exotización de los pueblos.

El tercer artículo, “A propósito de Frantz Fanon. Cuerpos coloniales y representación”, pertenece a Alejandro de Oto, quien comenta respecto a los puntos de inflexión producidos por la pluma combativa de Frantz Fanon sobre las genealogías críticas del colonialismo, en particular en lo que refiere al cuerpo y la representación. Con un criterio de orden más epistemológico, el artículo recupera la idea fanoniana de “cuerpo colonial”, noción crucial para discutir los fenómenos contemporáneos de racialización, y en particular para entender, de acuerdo con el autor, el modo en que una analítica del cuerpo en las prácticas del colonialismo es al mismo tiempo una crítica temprana de la representación como categoría filosófica y cultural. El texto sugiere que nuestra atención en los escritos de Fanon debería situarse desde la intención de mostrar el modo en que estos procesos coloniales se despliegan, así como ponderar su escritura como un archivo importante de la filosofía política poscolonial. Para concluir, el autor subraya que al interpretar las intervenciones fanonianas como genealógicas se abre la posibilidad de reconstruir los lazos entre modernidad y colonialidad, donde el problema de la representación, como modo de conocimiento del cuerpo y las corporalidades, parece productiva para discutir el alcance general de la categoría de decolonialidad.

En el artículo cuarto, “Espacio colonial y aesthesis soberana. Praxis decolonial desde la experiencia vivida del negro según Fanon”, Christian Soazo examina el concepto teórico de “espacio colonial” desde un punto de vista que el autor denomina aesthesico-epistémico, y que se basa en el binomio interioridad/humanidad construido por el mundo blanco-moderno-occidental. El combate del racismo antinegro propuesto por Frantz Fanon, se expresa, según Soazo, en la “reducción aesthesica” del mundo colonial en torno a la “epidermización” de los cuerpos10. En este segundo punto, tal vez el más relevante, el ensayo propone pensar una “re-existencia poética” dentro del espacio colonial, con el objeto de generar las condiciones para un cambio sensible y material relacionado con la desalienación de la cultura afroamericana. El artículo de Soazo, en resumidas cuentas, pone de manifiesto que la obra de Fanon es un referente ineludible para analizar el emplazamiento explícito de cierto esquema racial del cual emana una configuración histórica del “cuerpo negro”, así como el dispositivo de negrificación de su subjetividad.

Posteriormente, en “Etnografías feministas posheroicas. La lengua subalterna subversiva de las etnógrafas del Sur”, la pensadora feminista Karina Bidaseca aborda el axioma que funda la universalización del lenguaje etnográfico bajo la noción de “heroicismo androcéntrico”. Tomando como punto de partida la lectura de etnografías realizadas por mujeres feministas del Sur global, Bidaseca explora en una serie de desplazamientos de las voces femeninas consideradas históricamente como lenguas minoritarias. Al mismo tiempo, examina el tratamiento de las “nativas subalternas” cuando ellas se ubican en zonas de fronteras y contextos de guerra. He aquí otro elemento a tomarse en cuenta, pues la autora sostiene que si bien las “etnografías multisituadas” surgidas en las academias anglosajonas demostraron que el centro del análisis etnográfico no se encuentra en reclamar algún estado cultural previo, sino en las nuevas formas culturales que han surgido en las situaciones coloniales, desafiar las hegemonías globales siguen siendo un reto para la desestabilización de las escrituras que han solapado otros saberes anticoloniales y antipatriarcales producidos en el sur. Con todo, lo que Bidaseca denomina “etnografías feministas posheroicas” tiene el valor epistemológico de introducir una diferencia antipatriarcal que toma distancia de aquellas concepciones exotizantes de las otredades subalternas.

En el último artículo, “Notas sobre la construcción de un instrumento intelectivo. El ‘colonialismo interno’ en la obra de Pablo González Casanova”, José Gandarilla medita cómo se desarrolló el concepto de “colonialismo interno” en dos planos: uno institucional, en donde subraya la relación de dos tradiciones sociológicas (la brasileña y la mexicana); y otro intelectual, en donde recupera el itinerario académico de Pablo González Casanova y Rodolfo Stavenhagen. A lo largo del manuscrito, Gandarilla narra cómo el primero de éstos integra la noción de colonialismo interno a su trabajo sociológico posterior, así como las condiciones bajo las cuales se planteó una necesaria redefinición de sus alcances, con la intención de procurar una mejor comprensión de ciertos elementos decisivos para la política y los Estados a escala global. La lectura de Stavenhagen y González Casanova que hace José Gandarilla, en efecto, plantea que la reformulación de ciertos conceptos como el de colonialismo interno coloca exigencias difíciles puesto que siempre habrá un déficit entre teoría y realidad. Sin embargo, dice Gandarilla, no es el caso para los autores reseñados, ya que la agenda política de éstos los llevó a posiciones de responsabilidad en las que fueron constantes respecto a la aplicación de los conceptos, pero con la flexibilidad suficiente para renovar sus contenidos, como en la cuestión de las autonomías de los pueblos indígenas en México.

En la sección de entrevistas, Nicolás del Valle establece un conversatorio distendido con el reconocido intelectual argentino-mexicano Enrique Dussel sobre filosofía, política y modernidad. En términos generales la palabra del profesor Dussel alude a la relación entre crítica y Latinoamérica, nexo que ha estado presente a lo largo de toda su obra. La primera parte de la conversación se centra en sus influencias desde el pensamiento filosófico continental europeo (Aristóteles, Tomás de Aquino, Apel, Levinas, Ricoeur, Habermas y Marx). En un segundo momento aborda ciertas discusiones de la filosofía en América Latina, tomando por una parte el debate entre Salazar Bondy y Leopoldo Zea, y por otra su participación en el grupo Modernidad/Colonialidad, desde el cual emerge el llamado enfoque decolonial. La comunicación concluye con dos planos interconectados: los cruces entre política y crisis ambiental en el capitalismo globalizado, y los últimos derroteros que aluden a esta dimensión en su pensamiento.

Finalmente, se presenta una reseña de Roberto Hernández Almanza del libro “Antología del pensamiento caribeño contemporáneo”, coordinado por Félix Valdés García y publicado en 2017 por el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales. Tal como señala Dussel en la entrevista aquí publicada, el pasaje a lo decolonial proviene del Caribe y no de la parte continental, cuestión que queda confirmada por cierto con las obras macizas de Frantz Fanon y Aimé Césaire. En ese sentido, el libro reseñado por Hernández corresponde a un compendio de textos imprescindibles para cualquiera que desee adentrarse al exuberante corpus del pensamiento crítico del Caribe anglófono, neerlandés y francófono -con la excepción de Haití- de los últimos cincuenta años. En estricto rigor, la reseña resalta la importancia de la memoria social para los intelectuales del Caribe en el siglo pasado con el objeto de descolonizar su historia, poniendo en evidencia el sesgo colonial con el cual fuera edificado.

Más allá de los cuestionamientos que merecen tanto los estudios poscoloniales como sus apropiaciones latinoamericanas y caribeñas, el presente volumen nos lleva a la sensata conclusión de que esta corriente teórica sigue en condiciones de proponer preguntas e interpretaciones respecto a la vinculación profunda que subyace entre cultura y poder en la política del capitalismo contemporáneo. Con registros heterogéneos y complementarios, los puntos de vistas aquí ensamblados también nos advierten algo que puede ser indispensable en términos políticos: la posibilidad de llevar a cabo una teoría del discurso colonial favorece el desmantelamiento de las representaciones exotizantes del colonialismo, que, en tanto realidad generalizada que no se puede ignorar, dicotomizó la otredad cultural en una incuestionable distinción ontológica “nosotros-ellos”, en la falsa antítesis de “Occidente y el Resto”11.

Volvamos al comienzo. Traigamos aquí, una vez más, los rastros de Aníbal Quijano; el compromiso político de una figura que abrazó decididamente las luchas de los movimientos sociales; la imaginación teórica de un pensador que reformuló la idea de raza como categoría mental de la modernidad12; la rigurosidad de un investigador que nunca dejó de aplicar ese principio metodológico que enseñara Edward Said con el nombre de localización estratégica, y que posteriormente Stuart Hall llamara contextualismo radical, o sea, una manera de caracterizar la posición que mantiene un investigador o investigadora en relación a las condiciones materiales de producción y circulación de un texto. En fin, el trabajo de un intelectual público que seguirá ejerciendo una influencia imperecedera en nuestros agitados tiempos.

Referencias bibliográficas

Bhabha, Homi. El lugar de la cultura [1994]. Buenos Aires: Editorial Manantial, 2002. [ Links ]

Césaire, Aimé. Discurso sobre el colonialismo [1950]. Madrid: Editorial Akal, 2006. [ Links ]

Dussel, Enrique. Posmodernidad y transmodernidad. Puebla: Universidad Iberoamericana-Lupus In-quisitor, 2000. [ Links ]

Fanon, Frantz. Piel negra, máscaras blancas [1952]. Madrid: Editorial Akal , 2009. [ Links ]

Guha, Ranajit. Las voces de la historia y otros estudios subalternos [1983]. Barcelona: Editorial Crítica, 2002. [ Links ]

Hall, Stuart. “The West and the Rest: Discourse and Power”. En Formations of Modernity, coordinado por Stuart Hall y Bram Gieben, 49-111. Londres: Polity Press, 1992. [ Links ]

Hall, Stuart. “El espectáculo del Otro”. En Sin garantías: Trayectorias y problemáticas en estudios culturales, editado por Eduardo Restrepo, Catherine Walsh y Víctor Vich, 419-447. Bogotá: Instituto de Estudios Sociales y Culturales Pensar-Universidad Javeriana, 2010. [ Links ]

Mohanty, Chandra Talpade. Feminism Without Borders. Decolonizing Theory, Practicing Solidarity. Londres: Duke University Press, 2003. [ Links ]

Quijano, Aníbal. “Colonialidad del poder, eurocentrismo y América Latina”. En La colonialidad del saber, eurocentrismo y ciencias sociales: perspectivas latinoamericanas, compilado por Edgardo Lander, 123-155. Buenos Aires: Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales-UNESCO, 2000. [ Links ]

Said, Edward. Orientalismo [1978]. Barcelona: Random House Mondadori, 2002. [ Links ]

Spivak, Gayatri Ch. Crítica de la razón poscolonial. Hacia una historia del presente evanescente [1999]. Madrid: Editorial Akal , 2015. [ Links ]

4 Edward Said, Orientalismo [1978] (Barcelona: Random House Mondadori, 2002).

5Ranajit Guha, Las voces de la historia y otros estudios subalternos [1983] (Barcelona: Editorial Crítica, 2002); Homi Bhabha, El lugar de la cultura [1994] (Buenos Aires: Editorial Manantial, 2002); Gayatri Chakravorty Spivak [1999] Crítica de la razón poscolonial. Hacia una historia del presente evanescente (Madrid: Editorial Akal, 2015).

6Aníbal Quijano, “Colonialidad del poder, eurocentrismo y América Latina”, en La colonialidad del saber, eurocentrismo y ciencias sociales: perspectivas latinoamericanas, comp. Edgardo Lander (Buenos Aires: Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales-UNESCO, 2000).

7Ver Frantz Fanon, Piel negra, máscaras blancas [1952] (Madrid: Editorial Akal, 2009); Aimé Césaire, Discurso sobre el colonialismo [1950] (Madrid: Akal, 2006); y Stuart Hall, “El espectáculo del Otro”, en Sin garantías: Trayectorias y problemáticas en estudios culturales, ed. Eduardo Restrepo, Catherine Walsh y Víctor Vich (Bogotá: Instituto de Estudios Sociales y Culturales Pensar-Universidad Javeriana, 2010).

8Ver Chandra Talpade Mohanty, Feminism Without Borders. Decolonizing Theory, Practicing Solidarity (Londres: Duke University Press, 2003).

9Enrique Dussel, Posmodernidad y transmodernidad (Puebla: Universidad Iberoamericana-Lupus In-quisitor, 2000).

10Fanon, Piel negra…

11Stuart Hall, “The West and the Rest: Discourse and Power”, en Formations of Modernity, coord. Stuart Hall y Bram Gieben, 49-111 (Londres: Polity Press, 1992).

12Aníbal Quijano, “Colonialidad del poder…”.

Este proyecto de investigación (PAPITT IN305316) contó con recursos aprobados por la Universidad Nacional Autónoma de México a través de la Dirección General de Asuntos del Personal Académico, entre los años 2016 y 2017.

Damián Gálvez González. Doctorando en Antropología Social y Cultural por el Instituto de Estudios Latinoamericanos de la Universidad Libre de Berlín (Berlín, Alemania). Antropólogo social de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano y maestro en Antropología por la Universidad Nacional Autónoma de México. Es becario de la Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica (CONICYT) y el Servicio Alemán de Intercambio Académico (DAAD). Es miembro del International Institute for Philosophy and Social Studies y del Grupo de Investigación en Ciencias Sociales y Economía. Sus principales líneas de investigación son los estudios étnicos en América Latina, la teoría poscolonial y los conflictos por la memoria en Chile. Entre sus últimas publicaciones destacan: “Antropología y Política en Edward Said y Stuart Hall”, en el volumen De lo poscolonial a la descolonización. Genealogías Latinoamericanas (en prensa) y, coautoría con Natividad Gutiérrez “La cultura política en el pueblo mapuche: el caso Wallmapuwen”, en la Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales (2017). Correo electrónico: dgalvezfu@zedat.fu-berlin.de.

Verónica López Nájera. Profesora investigadora de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (Ciudad de México, México). Doctora en Estudios Latinoamericanos por la Universidad Nacional Autónoma de México. Es docente y miembro del padrón de tutores del Programa de Posgrado en Estudios Latinoamericanos y miembro del Comité Académico del mismo. Medalla “Alfonso Caso”, nivel I en el Sistema Nacional de Investigadores. Fue coordinadora del proyecto PAPIIT De lo poscolonial a la descolonización: genealogías, debate, evaluación y crítica en América Latina. También, pertenece a la Red de Investigación Interdisciplinaria sobre Identidades, Racismo y Xenofobia en América Latina (Red Integra) y a la Red de Feminismos Descoloniales. Sus líneas de investigación son el pensamiento social latinoamericano, el pensamiento poscolonial y sus genealogías latinoamericanas, y los feminismos descoloniales. Entre sus últimas publicaciones se encuentran: Derrota política, crisis teórica y transición epistémica. Los estudios pos/de/descoloniales en América Latina (Ciudad de México: Universidad Nacional Autónoma de México, 2018) y la coordinación del libro De lo Poscolonial a la descolonización. Genealogías Latinoamericanas (Ciudad de México: Universidad Nacional Autónoma de México, 2017). Correo electrónico: veronicarenat@politicas.unam.mx

Creative Commons License Este es un artículo publicado en acceso abierto bajo una licencia Creative Commons