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Pléyade (Santiago)

versión impresa ISSN 0718-655Xversión On-line ISSN 0719-3696

Pléyade (Santiago)  no.22 Santiago dic. 2018

http://dx.doi.org/10.4067/S0719-36962018000200131 

Artículo

La eclosión del sujeto del feminismo y la crítica de la modernidad capitalista

The eclosion of feminism’s subject and the critique of capitalist modernity.

Márgara Millán* 

*Profesora titular de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (Ciudad de México, México). Doctora en antropología y magíster en sociología por la misma casa de estudios. Correo electrónico: margara.millan@politicas.unam.mx.

Resumen:

Comprendo al feminismo como un movimiento abierto y en curso, tanto teórico como práctico, hacia la emancipación desde el posicionamiento del sujeto denominado “mujer”; un movimiento que afecta y atañe a la sociedad que lo comprende. Creo por ello que es mejor hablar de los feminismos, ya que éstos no pueden comprenderse fuera del contexto en el que emergen: su crítica es siempre relacional y situada. Este ensayo explora la eclosión del “sujeto del feminismo” como parte de esa singularidad e historicidad del movimiento de las mujeres de frente a la crisis contemporánea. La “intencionalidad crítica” que emana desde estos feminismos multisituados es cada vez más una intencionalidad antisistémica frente a la crisis civilizatoria en que la modernidad capitalista nos sitúa.

Palabras clave: Modernidad; Crisis civilizatoria; Feminismos; Transformación social; Sujeto del feminismo

Abstract:

I understand feminism as an open and ongoing movement, both theoretical and practical, towards emancipation and from the position of the subject called “woman”; a movement that affects and concern society as a whole. I rather use “feminisms” to enhance its plurality and historicity, for they cannot be understood without the social context in which they emerge. This essay explores the emergence of the eclosion of the “subject of feminism” as part of such singular, historical women’s movement facing the contemporary crisis. The “critical intentionality” that emanates from the multi-positioned feminist movements is increasingly anti-systemic, challenging the civilizational crisis in which capitalist modernity situates us.

Keywords: Modernity; Civilization Crisis; Feminisms; Social Change; Subject of Feminism

Diagnóstico del presente: modernidad capitalista y crisis civilizatoria

Lo que está en el mundo me pertenece,

en el sentido de responsabilidad

José Saramago

El momento presente parece uno de bifurcación1 frente una crisis civilizatoria que no deja de profundizarse. La caída del “socialismo real” que orientó a la crítica en los pasados dos siglos abrió primero una época de desánimo y aparente rendición de las luchas por la transformación emancipatoria, para después dar paso a una complejización sobre el significado de la revolución, el sentido pluridimensional de la transformación social.2 A fines de siglo XX el discurso crítico es relanzado desde una perspectiva renovada, descolonial y antipatriarcal como dimensiones de la lucha anticapitalista, y con una forma que propongo llamar diseminada, no vertical sino desde y por las bases, desde “abajo y a la izquierda”, como el espacio y territorio “cambiar la vida"3.

El “hecho” capitalista se presenta como totalizador; la globalización y la era neoliberal se presentan como el único mundo posible tanto del mundo material como subjetivo. Sin embargo, la persistencia de formas concretas de vida que se resisten a ser totalmente subsumidas por la lógica del valor abstracto está ahí, interpelándonos continuamente, defendiendo sus formas de vida, sus territorios, sus maneras de relacionarse con su entorno. Y también, los movimientos bien asentados en las lógicas de la modernidad prefiguran un sentido no capitalista de la misma, con propuestas de producción no depredador y de consumo acotado y sustentable. El terreno de la crítica se ha ampliado en ese sentido, acumulando la experiencia de la lucha socialista pero también su crítica, y resistiendo a un capitalismo cada vez más depredador y cínico. Sería impensable una intencionalidad crítica feminista que no enfrentará en términos radicales esa constitución del mundo, que supone la enajenación de nuestra politicidad; mundo que se nos presenta cosificado y donde se nos asigna el lugar de víctima, victimario y/o espectador4.

El feminismo es hoy una llamada para la acción -en el hacer y en el pensar- por cambiar el estado de cosas presente, reconociendo y visibilizando la conexión y el encabalgamiento de capitalismo y “patriarcado”, es decir, del valor abstracto que domina sobre el mundo de la vida concreta a través de la forma de poder en masculino, que domina el orden simbólico y de la Ley, y que subordina y desvaloriza lo femenino y su haceres5. El orden de género de la modernidad capitalista. A contramarcha de la idea generalizada de que el mundo moderno ofreció la liberación de las mujeres, constatamos por el contrario que el reforzamiento del capital y la masculinidad genera una liberalización de los cuerpos (masculinos y femeninos) en tanto cuerpos, y una dominación de las subjetividades en tanto sujetos del consumo, de la competencia y de la sobrevivencia, en el marco de lo que bien podemos considerar una guerra generalizada contra los sujetos autónomos en lo general y contra las mujeres en particular6.

El momento presente es paradoxal. Por un lado, el dominio del capital y su movimiento de valorización del valor va en contra y se enfrenta a los principios básicos que sostuvieron a la modernidad capitalista: justicia, democracia, libertad, estado de derecho. Estos valores que fueron la base de la construcción institucional de la modernidad capitalista son valores insostenibles hoy por la misma dinámica del capitalismo depredador. Las mutaciones del capitalismo lo han vuelto “improductivo” en un doble sentido: cada vez depende menos de la producción y más de las ganancias de la llamada financiarización de la economía y de los negocios ilegales; cada vez puede ofrecer menos soluciones positivas a su propia reproducción: no puede ampliar el empleo, ni mantener una tasa de crecimiento que se refleje en el nivel de vida de las mayorías. Para seguir aumentando la acumulación de las ganancias, el capital ha recurrido al negocio ilegal, a la corrupción, y ha necesitado cada vez más de un estado totalitario, garante de las corporaciones y en contra de la ciudadanía que le ha dado el poder7; cuando esto ha peligrado en un ápice, los regímenes se vuelcan hacia los golpes de estado “blandos”8 que han impuesto un estado de excepción notoriamente en América Latina, como resultado de los llamados gobiernos progresistas.

Saskia Sassen9 documentando tanto hacia la crisis ecológica como la nueva esclavitud de las modernas prisiones, sobre todo en Estados Unidos, habla de “estructuras depredadoras” que son formaciones a través de las cuáles el capitalismo se expande, generando aridez y muerte humana y de la naturaleza a su paso, promovidas por una intencionalidad de ganancia rápida y sin escrúpulos10; las poblaciones somos para esta maquinaria algo renovable, desperdiciable. Quizás justamente por la crudeza del modo de operar del capital hoy tenemos mayor consciencia de la imposibilidad de seguir viviendo como su modelo nos ofrece. La crisis civilizatoria no sólo es una crisis de sentido, sino de los límites de la vida misma a los que estamos llegando. La crisis ecológica silenciosa que día a día extermina vidas, depreda regiones, y que es producto directo del modelo de producción en su diario devenir, es obliterada sólo por el ánimo guerrerista que domina ya nuestra época.

Por otro lado, las subjetividades que se han ido creando en los tiempos del neoliberalismo, son subjetividades precarizadas, volcadas hacia el consumo de valores de uso degradados y monstruosos. Esto ocurre en todas las clases sociales, como “modo de vida” basado en el individualismo, el presentismo, y el consumismo y con un modelo exacerbado de género donde la hipermasculinidad violenta domina11. Con todo el aparato mediático dirigido a no problematizar este estado de cosas, sino al contrario, a entronizar la imagen del yo como subsidiario del consumo. Todo ello enrarecido y magnificado en amplios territorios donde los negocios globales implican una guerra de despojo, extermino y mayor precarización de las poblaciones, con su subsecuente desplazamiento. Es en este tiempo histórico donde la bifurcación hacia la barbarie ya está presente: en México se habla de más de treinta mil desaparecidos en un aguerra que no tiene nombre porque no se reconoce.

Pero al mismo tiempo, la crudeza y profundidad de la crisis ha producido una consciencia anticapitalista sin precedente. Hace apenas una veintena de años, nombrar al capitalismo era tildado de ideología12. Terminábamos el siglo XX celebrando el fin de la historia y de las ideologías con la caída del “socialismo realmente existente”. Sin embargo, la década de los noventas marca un retorno de la crítica. Una crítica que se compone de un léxico distinto al anterior. Los movimientos antisistémicos, una revuelta de los tiempos lentos y de las prácticas cotidianas se conjugan con revueltas sin precedentes que muestran el rechazo al estado vigente de cosas, aunque muchas veces no tengan una clara orientación política. Es dentro de este contexto de crisis civilizatoria, de pérdida de sentido, de reorientación básica de la forma de la reproducción social donde los feminismos y los movimientos de mujeres adquieren una singular importancia por su radicalidad. Es en ese contexto, en esa guerra en curso, que el feminismo tiene una responsabilidad y una presencia cada vez mayores.

El sujeto del feminismo y su eclosión

La emergencia del feminismo afroamericano, chicano, indígena, descolonial, trans, todo lo cual arroja también la categoría de “feminismo blanco”, es un síntoma indicativo de la pluralidad, ambigüedad y contradictoriedad del sujeto del feminismo. Un primer registro de estos feminismos es sin duda la visibilización de la cadena de subordinaciones expresada justamente a través del concepto de “interseccionalidad”, que deja ver cadenas de opresiones, de sujeciones y privilegios entre las mujeres por su condición de clase, raza, etnia, religión, edad, preferencia u orientación sexual. Los “feminismos emergentes” o los “nombres del feminismo” indican más una cartografía que una genealogía. No son “olas” que se desenvuelven unas de otras, o caracterizaciones de adscripción política, aunque estas funcionen (feminismo liberal, socialista, radical); las emergencias de los feminismos nos indican la pluralidad y diversidad del sujeto que se enuncia, muchas veces sin siquiera nombrarse feminista. Se trata de cartografiar la agencia, la acción, la reacción frente al estado de cosas vigente, que mujeres de muy diferentes lugares desarrollan.

La eclosión del sujeto del feminismo que refiere a su multiplicidad, también indica que, en toda relación social, económica, política, el feminismo puede hablar, porque hay un componente del ordenamiento de género en y para cada uno de estos vectores. Más allá de la visibilización y desnaturalización de la estructura de poder y dominio que configuran al género (relación entre hombres y mujeres / relación entre lo masculino y femenino), la intencionalidad crítica del feminismo se encuentra abierta a la pluralidad interpretativa que se desprende de lo que algunas hemos llamado su proceso descolonizante: se trata del proceso de “transcrítica”, de la crítica que una cultura ejerce sobre otra en un proceso de comunicación o traducción13. Desde mi punto de vista, el primer acto colonizador es el que el valor hace sobre el valor de uso, el que las relaciones abstractas y homogenizadoras que impone a la vida en general el valor valorizándose, está ahí para ser deconstruido desde las culturas materiales concretas de la diversidad humana. Y, agregaríamos ahora, con una intencionalidad crítica feminista.

Salir del discurso de la modernidad capitalista es ir más allá de los ideales igualitarios y de derechos que el feminismo ha planteado, y que no dejan de ser válidos para visibilizar la desvalorización social de lo femenino. Sin embargo, sigue resultando descriptivo o fenomenológico si no apuntamos hacia la esencia de la forma de la reproducción social moderna capitalista. Por ello, más allá de que el trabajo doméstico y del cuidado de la reproducción de la vida, que continúan siendo una responsabilidad de las mujeres, sea un trabajo no pagado, lo que importa señalar es cómo esa disociación del valor (abstracto/concreto) que fundamenta la reproducción social también necesita o se vehicula con la disociación de lo femenino en lo general. Esto ha sido desarrollado sobre todo por Roswitha Scholz, para quien la crítica a la forma valor conlleva a la crítica de la disociación-valor:

La disociación de lo femenino en general resulta ser una precondición para que el mundo de la vida, lo científicamente intangible, lo contingente, sean despreciados y permanezcan en la oscuridad en los dominios de la connotación masculina de la ciencia, la economía y la política en la modernidad

14

Desde otro registro la historiadora feminista Joan W. Scott plantea dos ideas esenciales para comprender la imbricación del ordenamiento de género y la forma social. Se trata del hecho de que la diferencia de género es una de las primeras significaciones de poder en términos de la cultura humana, es decir, es una forma arcaica donde la diferencia se despliega en relaciones de poder masculino-femenino; y en segundo lugar, la idea de que el género es siempre de naturaleza recíproca a la sociedad15. En tanto significante de relaciones de poder, la disociación sexual (el hecho de la desvalorización de uno de sus polos) da pie a una serie de nuevas disociaciones valorativas, como la que corresponde a la clase y a la raza, siendo un modelo donde la diferencia se traduce y expresa como discriminación y subordinación. Y en tanto su ser de naturaleza recíproca a la sociedad significa que en sociedades complejas y multisocietales como la sociedad moderna, distintos ordenamientos y despliegues relacionales de género y del género con la naturaleza adquieren presencia y son simultáneos.16 Lo femenino se encuentra multisituado, articulado a varios vectores de poder y opresión como bien muestra el análisis interseccional, pero en tanto precondición de la forma social determinada por el valor, lo femenino interpela de manera radical al propio proceso de reproducción social.

Esta crítica se despliega desde lugares distantes pero confluyentes, desde los cuáles los feminismos descolonizan el mundo de la cultura material y simbólica del capital, y su contenido patriarcal o masculino. El ecofeminismo, los feminismos comunitarios, la crítica feminista desde la construcción de lo común, el feminismo marxista, el feminismo zapatista, la defensa del territorio hecha por las mujeres frente al despojo, son algunas de las trayectorias de la “eclosión” del sujeto del feminismo. El feminismo se encuentra entonces en un campo de batalla, donde para hablar de sí, es decir, del lugar de las mujeres y su potencial para “hacer mundo”, debe hablar del todo social, que nos contiene y configura. Y lo hace desde múltiples lugares.

El reto que los feminismos contemporáneos enfrentan hoy día para conseguir tejerse, articularse políticamente, desde la perspectiva expuesta hasta acá, es el de “hablar la lengua de la otra”, sin renunciar a la voz propia. Comprender el sentido de las emancipaciones en contextos situados y contradictorios. Comprender las tensiones y las diferencias dentro de un feminismo que se disemina en la lucha por mantenernos vivas al tiempo que dar otro sentido al mundo. Pongamos un ejemplo de lo que esto significa: el derecho a decidir sobre nuestro propio cuerpo es ya parte del léxico feminista, pero es hablado de múltiples formas según el contexto cultural en que esto se produce. No hay en ese sentido una agenda feminista universal que se imponga a todas las mujeres. Hay agencia feminista situada17. La diseminación del feminismo implica que las mujeres en muy distintas situaciones discuten con el poder -del varón, del estado, del capital, de la norma.

El re/conocimiento de la otra se va convirtiendo así en una ontología feminista, que descoloniza la mirada imperial y la mirada subimperialista, haciendo posible la interpelación cultural, la traducción de mundos inconmensurables, la dialéctica distópica18 y la transcrítica. Es así como el poder de las mujeres para deconstruir los dispositivos de la modernidad capitalista aparece de múltiples maneras en diversos “casos” o acontecimientos, movilizaciones o pronunciamientos, luchas legales o luchas dentro de prefiguraciones autónomas y de las cuáles daré cuenta a continuación.

Los feminismos emancipatorios de las mujeres en lucha

Los materiales que citaré a continuación conforman distintos posicionamientos de mujeres que luchan contra distintos interlocutores en varios países. Considero que es importante recolectar su palabra, sus declaraciones y manifiestos porque son parte de la actual teoría feminista. Muestran otra forma de teorizar de mujeres indígenas, rurales, urbanas, jóvenes y mayores, fundada en la potencia de la palabra, en la fuerza de la oralidad. Los casos que proponemos son ejemplares en el sentido de mostrar la complejidad de la lucha feminista contemporánea, su carácter procesual y relacional, su manera de abordar la totalidad desde las parcialidades de sus propias alocuciones. A través de estos testimonios / documentos que son palabras en el centro del torbellino de la resistencia y la lucha se va formando un nuevo archivo feminista, un archivo que caracteriza al estado, la violencia, el orden heteronormativo, el capitalismo patriarcal, la codificación del mundo contemporáneo. Es vital conservar estos documentos porque son parte de las subjetividades que al resistir prefiguran otra forma de convivencia. En ellos se establece la experiencia en tanto crítica multisituada. También se establece agenda, guía de lucha, formas de articulación y propuestas para el encuentro. Se regresa el carácter vivo y fluido del pensar y hacer desde la lucha. Son, en ese sentido, mucho más potentes que cualquier teoría.

Hoy nos chingamos al estado

Tras haber sido falsamente acusadas de privar de la libertad a seis elementos de la entonces Agencia Federal de Investigación (AFI) y haber pasado tres años presas por el Estado mexicano con base en pruebas falsificadas, el 21 de febrero del 2017 la Procuraduría General de la República (PGR), dio una disculpa pública a tres mujeres Hñahñus: Jacinta Francisco Marcial, Alberta Alcántara y Teresa Hernández Cornelio. Era la culminación de once años de lucha para que el Estado reconociera la arbitrariedad e ilegalidad con la que sus aparatos de investigación policial y jurídicos habían actuado en este caso, uno más de tantos, donde se culpa y encarcela, como lo dijeron estas mujeres, a los pobres en recursos y en conocimientos legales. Esta es la segunda ocasión que el Estado mexicano es obligado pedir una disculpa pública y reparar el daño del cuál es responsable.19 Las mujeres hablaron fuerte, haciendo del acto un emblemático reclamo por el racismo del Estado y sus aparatos manifiesto en la negligencia y omisión en su proceso. Estas mujeres se transformaron en la lucha a la que su decisión de demandar al estado las condujo.

“La detención injusta nos cambió la vida y también la de nuestras familias… Hoy quisiera darle un mensaje a mujeres víctimas como nosotras: que luchen, que no se queden calladas hasta que las autoridades las escuchen y la sociedad sepa la verdad. Sí se puede. A veces es por miedo que nos quedamos calladas” manifestó en su alocución Teresa González Cornelio20. Alberta Alcántara terminó su intervención diciendo:

Después de salir de la cárcel no fue fácil volver a la sociedad; algunos no te comprenden. No se queden callados. Hablen, busquen apoyo de las organizaciones, siempre hay alguien que nos puede ayudar, siempre hay una pequeña luz en el camino

.

Señor procurador: espero no sea la primera disculpa pública. Hay muchas víctimas como nosotras. Espero que sus colaboradores trabajen bien. Con la disculpa no me devuelven el tiempo perdido

21.

Por su parte, Jacinta Francisco Marcial dijo:

Yo digo que seamos escuchadas y que se respete nuestro derecho como indígenas, nada más. Que nos hablen y que nos digan: ‘‘Tenemos mucho apoyo para los pueblos indígenas”. A mí, aunque no me den apoyo, aunque no me den un peso, con tal de que se haga justicia con todo lo que hay en este momento, porque ahorita yo ya la viví y me duele mucho escuchar a otros y verlo en otras personas (…)

22.

Fue la poderosa intervención de Estela Hernández, hija de Doña Jacinta, la que resume cuál es la politicidad creciente dentro de las mujeres indígenas en México y cómo develan la colonialidad del poder. Su palabra resuena aún. Transcribo in extenso:

Es lamentable, vergonzoso e increíble que a seis meses de cumplirse 11 años del caso 482006, hoy por fin la Procuraduría General de la República (PGR) reconoce de manera forzada, no por voluntad, que el caso citado fue un error. La disculpa es por funcionarios mediocres, ineptos, que fabricaron el delito de secuestro e inventaron que Jacinta era delincuente (…) la investigaron los mismos policías demandantes, la encarcelaron con mentiras, sin decirle que tenía derecho a un abogado de oficio y a un traductor (…). El caso 482006 es un simple ejemplo de tantas de las muchas arbitrariedades ilegales que cometen las autoridades que tienen título, nombramiento, reconocimiento oficial en este nuestro país que es México (…). Este largo proceso de desgaste económico, emocional, físico y psicológico, dejó una gran experiencia de la realidad. Hoy se sabe que en la cárcel no necesariamente están los delincuentes, están los pobres que no tienen dinero, los indefensos de conocimiento, los que los poderosos someten a su voluntad. Los delincuentes de mayor poder, de cuello blanco, no pisan la cárcel. No conocimos en Querétaro a ningún rico que estuviera en la cárcel (…) Preguntarán si es suficiente la disculpa pública y la aclaración de inocencia de Jacinta, pero jamás lo será. No basta la reparación de daños para superar el dolor, la tristeza, la preocupación y las lágrimas ocasionadas. ¿Quién va a devolver la vida de mi hermano José Luis, que no pudo estar tres años con su mamá y que hoy, a seis días de cumplir siete años que falleció, seguimos recordando que sólo estuvo 5 meses con su mamá? A los que sólo piensan en el dinero de reparación de daños, no se preocupen, no nacimos con él ni moriremos con él. Nuestra riqueza no se basa en el dinero, pueden estar tranquilos. Lo destinaremos y lo haremos llegar a donde tiene que llegar en su momento justo (…) En este sentido, nuestra existencia hoy tiene que ver nuestra solidaridad con los 43 estudiantes normalistas que nos faltan, con los miles de muertos, desaparecidos y perseguidos, con nuestros presos políticos, con mis compañeros maestros caídos, con mis compañeros cazados por defender lo que por derecho nos corresponde. Pido por ellos, porque por buscar mejores condiciones de vida y trabajo, es el plato que recibimos (…) A las víctimas actuales, a mis hermanos luchadores sociales, a los maestros que estamos en pie de lucha, a los caídos, los desaparecidos, encarcelados, exiliados, perseguidos, aterrorizados que defienden, luchan a favor de los derechos humanos, quiero decirles que después de vivir este terrorismo de Estado, asumimos el dolor y vencimos el miedo para que la victoria fuera nuestra. Hoy, como dijo una compañera (…) Hoy nos chingamos al Estado. La ignorancia, el miedo no puede estar encima de nadie. (…) Hoy la historia la podemos escribir gracias a las personas que nos atrevemos a levantar la voz, los que nos atrevimos a hacer uso de la palabra, los que todavía tenemos principios humanos. Estamos orgullosos de que esta historia, aun cuando en los tiempos actuales está de moda enaltecer la corrupción, la estupidez y la ignorancia, no se las dejamos (…) Hoy queda demostrado que ser pobre, mujer e indígena, no es motivo de vergüenza. Vergüenza hoy es de quien supuestamente debería garantizar nuestros derechos como etnia, como indígenas y como hermanos (…) Este caso nos cambió la forma de ver la vida. Hoy sabemos que no es necesario cometer un delito para ser desaparecido, perseguido o estar en la cárcel. Por los que seguimos en pie de lucha por la justicia, la libertad, la democracia y la soberanía de México, para nuestra patria, por la vida, para la humanidad, quedamos de ustedes, por siempre y para siempre, la familia Jacinta, hasta que la dignidad se haga costumbre. Gracias”

23.

La teorización de Esthela Hernández sobre lo aprendido en el caso de su madre apunta hacia una caracterización del papel del estado y sus personeros dejando ver su mezquindad e ignorancia, su ceguera y sumisión al dinero. La frase “hoy nos chingamos al estado” muestra con claridad la nueva certidumbre del poder que hoy saben que tienen las mujeres pobres e indígenas, un poder que no dejarán de ejercer hasta que la dignidad se haga costumbre.

Para que nada siga como está: tomar las calles, llenar las plazas, reinventar los discursos

#Ni una menos y #Nos queremos vivas son llamados hermanos, en Argentina el primero, España y muchos otros países después. A partir del 2015, estamos presenciando el #Ya basta! de las mujeres del mundo. Indignación ante el asesinato de mujeres, la violación y escarnio del cuál somos víctimas, y sobre todo, de la impunidad que circunda esta guerra soterrada. El 3 de junio del 2015 abre un parteaguas por el éxito de la movilización en muchas ciudades en la Argentina, y la diseminación que a partir de ahí vivimos. En México, el 24 de abril del 2016, #24A, se producen manifestaciones en más de 40 ciudades; mujeres jóvenes, de mediana edad y adultas mayores, acompañadas de miles de hombres protestaban y dejaban ver su rabia y hartazgo. Parte de su manifiesto declara:

Hoy, 24 de abril de 2016, nosotras, mujeres feministas, mujeres sin partido, mujeres de todas las diversidades, estamos aquí frente a la historia reciente de México para gritar, exigir, denunciar que estamos hartas de todos los tipos de violencia machista a los que sobrevivimos día a día, desde la más directa hasta la que proviene de las partes más obscuras de este sistema económico, político y cultural heteropatriarcal capitalista; de este Estado fallido e indolentemente feminicida, que nos reconoce como sujetas fiscales, como mano de obra, como capital intelectual y manual para acrecentar su riqueza, pero nos desconoce como personas, que nos quita la identidad en todos los sentidos, condenándonos a una fosa común en la historia

.

Hoy mujeres obreras, campesinas, indígenas, mestizas, estudiantas, militantes, maestras, activistas, trabajadoras sexuales y trabajadoras del hogar, artistas, cocineras, lesbianas, bisexuales, heterosexuales, mujeres trans, disidentas sexogenéricas, mujeres de todas las corporalidades, mujeres con discapacidades, mujeres de todas las clases, profesionistas, analfabetas, encarceladas, guerrilleras, presas políticas, parteras, chamanas, mujeres en situación de calle…, tenemos un propósito común: manifestar nuestro absoluto hartazgo, nuestra rabia acumulada en contra de la violencia estructural, cultural e institucional que crecientemente provoca cifras alarmantes de feminicidios, el extremo más grave de estas violencias, que convierte las desapariciones forzadas y asesinatos de mujeres en manifestaciones brutales de odio y amarillismo

.

Hoy nos manifestamos multitudinariamente para visibilizar estas violencias machistas, pero no queremos dejar esta movilización como un mero acto de rechazo y condena, sino que es nuestra vía para DENUNCIAR Y EXIGIR

.

En esta movilización contra las violencias machistas, buscamos que la denuncia y la exigencia se conviertan en un inmenso, hondo y duradero grito colectivo que haga temblar las instituciones gubernamentales y privadas, económicas, culturales, de medios de comunicación. Un grito que fracture las columnas sobre las que descansa el heteropatriarcado capitalista que nos domina, oprime, explota y violenta

.

Lo que en este pronunciamiento exigimos no debe ni puede quedarse en el archivo de lo postergable, de lo que pueda olvidarse. Cada exigencia a la que aquí llamamos es también una vía de solución que ya incorporamos en nuestras luchas y propósitos

24.

Recuperar el 8 de marzo

El llamado a #Nosotras Paramos le da un nuevo y beligerante contenido al 8 de marzo. Inicia en el 2017, para el 2018 su convocatoria es internacional y las respuestas son al menos en 54 países del mundo25.

Entonces, el 8 de marzo haremos huelga por el encarcelamiento masivo, la violencia policial y los controles fronterizos, contra la supremacía blanca y las guerras imperialistas estadounidenses, contra la pobreza y la violencia estructural en nuestras escuelas y hospitales, que envenena nuestras aguas y alimentos y nos niega una justicia reproductiva.

Y vamos a parar por los derechos laborales, la igualdad de derechos para todxs lxs migrantes, por un salario digno y equitativo, porque la violencia sexual en el lugar de trabajo puede agravarse cuando no tenemos una protección colectiva

.

El 8 de marzo de 2018 será un día de feminismo para el 99%: un día de movilización de las mujeres negras y morenas, de las cis y bi, de las lesbianas y las mujeres trans, de las pobres y las de bajos salarios, de las que hacen trabajos de cuidado no remunerados, de las trabajadoras sexuales y de las migrantes.

26

Estas movilizaciones tienen en común formarse en “nodos”, a través de grupos y colectivas que se van vinculando en red, construyendo un llamado, una declaratoria, que hace sentido a muchas más que ellas mismas, y finalmente llenando la calle de protesta. La convocatoria transita por varios estratos sociales y generacionales. Vincula distintas luchas, por ejemplo, en Latinoamérica las madres de las desparecidas. Impresiona la fuerza, belicosidad, de estas mujeres aguerridas, que se forman en defensa personal, y transitan por un feminismo hetero/homo/trans, así como comparten con las feministas “históricas” y con las académicas, espacios de interlocución.

Se trata de un nuevo movimiento de mujeres, translocal, transnacional, popular y callejero, afincado en una pluralidad de comunidades diversas basadas en la afinidad que a su vez están en red con otros tantos movimientos sociales: por la defensa de los territorios, contra la desaparición, Black Lives Matter, contra el neoliberalismo, por la despenalización del aborto, contra la precarización de la vida, y por la vida.

Un feminismo desbordado que contagia el gesto insumiso al tiempo que acuerpa las demandas de un cambio de época. Sin dejar las demandas “sectoriales” centrales que han definido a la lucha feminista en los últimos 30 años, su posicionamiento se abre a la crítica del sistema global, usando un nuevo lenguaje27. Producto de una mayor politización de la sociedad, este feminismo callejero contribuye a profundizar esa misma politización de la vida cotidiana, y en las movilizaciones autoconvocadas lo que sucede es el ejercicio de producción discursiva que impacta al sentido común. ¿Se trata de un movimiento de masas, como sugieren algunas de las participantes?28 Precarización de la vida, contra los proyectos neoliberales, son enunciados que no pueden ya separarse de la lucha contra la violencia hacia las mujeres. Una alianza multiidentitaria da mayor contenido a un feminismo que ya no puede definirse a través de una agenda estrecha. Se trata del feminismo lanzado al proyecto societal totalizante, desde la experiencia y los deseos de las mujeres.

Dicen en el Manifiesto del #8M 2018:El nuestro es un grito global, transfronterizo y transcultural. Somos un movimiento internacional diverso que planta cara al orden patriarcal, racista, capitalista y depredador con el medio ambiente, y que propone otras vidas y otro mundo radicalmente distinto. Formamos parte de las luchas contra las violencias machistas, por el derecho a decidir sobre nuestro cuerpo y nuestra vida, por la justicia social, la vivienda, la salud, la educación, la soberanía alimentaria, y la laicidad, contra el extractivismo y los tratados de libre comercio, la explotación y muchas otras luchas colectivas. Unidas por otra forma de entender y organizar la vida, la economía y las relaciones. Porque somos antimilitaristas y estamos contra las guerras, y las fronteras, contra los Estados autoritarios y represores que imponen leyes mordaza y criminalizan la protesta y la resistencia feminista. Unidas a las mujeres que defienden los derechos humanos y la tierra, arriesgando sus vidas

.

Formamos parte de un proceso de transformación radical de la sociedad, de la cultura, de la economía, de las relaciones. Queremos ocupar el espacio público, reapropiarnos de la decisión sobre nuestro cuerpo y nuestra vida, reafirmar la fuerza política de las mujeres, lesbianas y trans y preservar el planeta en el que vivimos. Y por eso el 8M pararemos nuestro consumo, el trabajo doméstico y los cuidados, el trabajo remunerado y nuestros estudios, para demostrar que sin nosotras no se produce, y sin nosotras no se reproduce

29.

Los movimientos de mujeres que se han autoconvocado protestan desde el núcleo del feminismo histórico hacia un feminismo transfronterizo en el sentido literal y metafórico. No dejar nada fuera, ir construyendo a manera de un gran tejido, que fluya de forma horizontal, que aprenda de la lengua de “la otra”, que movilice el sentido en sus tres órdenes: el sentir, el significado y la dirección. El sentido general de la vida en común. Es en estos gestos del feminismo contemporáneo donde podemos encontrar inspiración y prefiguración de un “otro mundo posible”.

La fuerza discursiva que encontramos en estos últimos manifiestos dejan ver las marcas de distintas experiencias, sin duda se reconoce el zapatismo y su impacto en la reconfiguración de la crítica, y todo lo que las luchas feministas ya llevan en su propio proceso de deconstrucción: transcultural, transclasista, y muy importantemente, callejero; y por callejero entiendo el que la teoría recorra la calle, se anude en las pintas y grafitis, se posicione en la palabra de todas.

No necesitamos permiso para ser libres

El movimiento insurgente zapatista es, sin duda, un referente en el fin de siglo que marca el derrotero de la comprensión y la práctica de la lucha anticapitalista, desde las nociones del Ya Basta!, de la dignidad, de la fuerza de los más pequeño, y dentro de ellos, de las mujeres. El primer encuentro internacional político, deportivo, artístico y cultural de mujeres que luchan, convocado por el EZLN del 8 al 11 de marzo del 2018, continúa con mucha más fuerza lo que me parece ha sido una la política cultural que en torno al género que ha mantenido este movimiento desde su inicio en el año 1994. La convocatoria llega sin duda en un tiempo distinto. Si bien el zapatismo siempre ha tenido redes y vínculos internacionales, esta vez la convocatoria con exclusividad para y hacia las mujeres fue muy bienvenida. Se mostró la organización de cientos de mujeres zapatistas, de cinco distintas etnias e idiomas, abriendo el espacio del encuentro bajo un mensaje certero contra el sistema capitalista patriarcal. Acababa de terminar la campaña de María de Jesús Patricio, Vocera del Concejo Indígena de Gobierno. De este encuentro sólo quisiera relevar el mensaje final, que tras de agradecer el que miles de mujeres de muchos lugares del mundo hallan ido a un lugar retirado y sin comodidades, agradecer también a los hombres que se quedaron cuidando a los niños y los hogares, y disculparse por los errores de organización que un evento de esa magnitud pudo tener, despiden a las participantes con un regalo que acá transcribo:

Porque pensamos que lo más importante es, primero, que estén un poco bien aquí y que se sientan a gusto. Pero también es importante que miramos y escuchamos a todas, porque si no de balde hicieron la chinga de venir hasta acá y pues lo justo es que escuchemos y miremos a todas. Aunque estemos o no estemos de acuerdo con lo que dicen

.

Entonces pues no basta un colectivo para organizar todo eso. Por eso llegamos aquí más de 2 mil mujeres zapatistas de los cinco caracoles. Y tal vez no bastó, porque ustedes son como cinco mil, aunque algunas dicen que 8 mil y otras dicen que 9 mil (…). Viera que sabemos que son tanto así, pues tal vez llegamos más mujeres zapatistas y así podríamos abrazarlas a todas y cada una y poder decirles en personal lo que ahora les decimos en colectivo. Vendríamos seis mujeres zapatistas para cada una de ustedes: una pichita (que así les decimos a las que acaban de nacer), una niña, una jóvena, una adulta, una anciana y una finada. Todas mujeres, todas indígenas, todas pobres, todas zapatistas que te abracen fuerte, porque es el único regalo que podemos darte de vuelta (…). Hermanas y compañeras: Este día 8 de marzo, al final de nuestra participación, encendimos una pequeña luz cada una de nosotras. La encendimos con una vela para que tarda, porque con cerillo rápido se acaba y con encendedor pues qué tal que se descompone

.

Llévala y, tal vez, luego llegue en tu pensamiento que no habrá ni verdad, ni justicia, ni libertad en el sistema capitalista patriarcal. Entonces tal vez nos vamos a volver a ver para prenderle fuego al sistema. Y tal vez vas a estar junto a nosotras cuidando que nadie apague ese fuego hasta que no queden más que cenizas. Y entonces, hermana y compañera, ese día que será noche, tal vez podremos decir contigo: “bueno, pues ahora sí vamos a empezar a construir el mundo que merecemos y necesitamos”

.

Y entonces sí, tal vez, entenderemos que empieza la verdadera chinga y que ahorita como quien dice que estamos practicando, entrenando pues, para ya estar sabedoras de lo más importante que se necesita

.

Y eso que se necesita es que nunca más ninguna mujer, del mundo que sea, del color que sea, del tamaño que sea, de la edad que sea, de la lengua que sea, de la cultura que sea, tenga miedo

.

Porque acá sabemos bien que cuando se dice “¡ya basta!” Es que apenas empieza el camino y que siempre falta lo que falta. Hermanas y compañeras: Aquí, delante de todas las que somos aquí y las que no están pero están con el corazón y el pensamiento, les proponemos que acordemos seguir vivas y seguir luchando, cada quien según su modo, su tiempo y su mundo (…) Como ya lo vimos y escuchamos que no todas están contra el sistema capitalista patriarcal, pues respetamos eso y entonces proponemos que lo estudiemos y lo discutamos en nuestros colectivos si es que es cierto que el sistema que nos imponen es el responsable de nuestros dolores

.

Si es que sale que sí es cierto, pues entonces, hermanas y compañeras, saldrá otro día el acuerdo de que luchamos contra el patriarcado capitalista y contra cualquier patriarcado

.

Y claro decimos que contra cualquier patriarcado, no importa qué idea tenga, no importa cuál sea su color o su bandera. Porque nosotras pensamos que no hay patriarcado bueno y patriarcado malo, sino que son lo mismo contra nosotras como mujeres que somos

.

Si sale que no es cierto, bueno, como quiera nos vamos a estar viendo para luchar por la vida de todas las mujeres y por su libertad y que ya cada quien, según su pensamiento y lo que mira, pues va construyendo su mundo como vea mejor

.

¿Están de acuerdo de, en sus mundos y según sus modos y tiempos, estudiar, analizar, discutir y, si se puede, acordar nombrar quién o quiénes son los responsables de nuestros dolores que tenemos? (…) Les proponemos el acuerdo de volver a reunirnos en un segundo encuentro el próximo año, pero no nada más aquí en tierras zapatistas, sino que también en sus mundos de cada quien, de acuerdo a sus tiempos y modos. O sea que cada quien organice encuentros de mujer es que luchan o como le quieran llamar…

30

(In) conclusiones

Quisiera poner en contrapunto dos temas centrales que sin duda sostienen la praxis feminista en lo últimos tiempos: el tema de la violencia contra las mujeres y el tema de la revolución, la transformación social. Rita Segato, una de las voces que con más precisión establece las raíces que vuelven inteligible el feminicidio y la violación, plantea la masculinidad como algo que no está dado, sino que ocurre como potencia, siempre con relación a un eje horizontal o de pares. La masculinidad se forma, y se exige, en la cofradía. Es un mandato de la manada, un mandato de crueldad, de formarse para la crueldad, de tener el poder de ser cruel. La masculinidad comprendida así, conlleva el contenido de poder y de guerra que hasta el día de hoy se le atribuye y que se le exige socialmente. En contextos de exacerbación de la violencia, en contextos de guerra entre comunidades, en la guerra actual del Estado y el Capital contra la vida, Segato plantea que se instituye una violencia expresiva, es decir, una violencia que ocurre para expresar algo más que el acto mismo de violencia. En ese contexto, los cuerpos femeninos son medios para la violencia expresiva. Es en el cuerpo de la mujer donde se actúa la violación del territorio, la destitución del poder del otro.

Hay acá dos claves de comprensión del vínculo entre capitalismo, masculinidad y violencia. En primer lugar, la constatación de que la estructura de la masculinidad es análoga a la estructura del pacto mafioso, el pacto entre pares que exige “no tener escrúpulos”. Y, en segundo lugar, el que en el cuerpo de las mujeres se inscribe el poder jurisdiccional31. Se le viola y mata por ser mujer, porque se puede y porque se busca mostrar y demostrar ese poder. Una vez que el “lenguaje expresivo de la violencia” se instituye es muy difícil desmontarlo, cambiarlo: se vuelve paisaje, dirá Segato, se estabiliza. Esto la lleva a iluminar la paradoja de que nunca antes ha habido tantas leyes y regulaciones contra la violencia hacia las mujeres, y esta violencia no deja de aumentar. Segato tiene muy presente al género como relacional, y su naturaleza recíproca a la sociedad. Plantea que hay un tributo que fluye de lo femenino a lo masculino, que construye la masculinidad. Cuando esto no ocurre en la paz, se hace mediante la guerra.

¿Podríamos sugerir que quizá el aumento de la violencia hacia las mujeres es la violencia expresiva de un mandato amenazado? ¿Qué la hegemonía del capitalismo empieza a ser desestabilizada, y que uno de los efectos de este desmontaje de capital-masculinidad-violencia es la exacerbación de la violencia exprevia? ¿Podemos leer en la guerra actual contra las mujeres un síntoma del derrumbe de la alianza masculinidad-violencia-heteronormatividad-capitalismo?

La otra deriva que quisiera señalar es la de la transformación social. Entendida bajo la estela de la revolución, el imaginario moderno de la transformación social tuvo su auge con las grandes revoluciones sociales del siglo XX. El derrumbe del “socialismo realmente existente”, no inauguró el mundo sin ideologías a la Fukuyama, sino el inicio del derrumbe de la narrativa de la modernidad en tanto industrialización y progreso, a la Susan Buck-Morss. Es así como se abre un período, de apenas una treintena de años, de radicalización profunda de la crítica. Esa radicalización de la crítica se ha recorrido hacia abajo y se ha expandido horizontalmente. Su figura es muy otra al imaginario del cambio social que emana de la revolución, pensada esta desde arriba, por las dirigencias, a través de las vanguardias ilustradas, a través de cortes con el pasado. La revolución hoy está en búsqueda de imágenes otras, a ras de tierra, con discontinuidades, que recupera la noción de lo pequeño y lo cercano, en un mundo donde lo distante es próximo, y lo pequeño contiene el todo. Fernández-Savater lo propone así:

Imágenes adecuadas para ver y pensar un cambio social complejo, no lineal, con sus mareas altas y bajas, procesos y eventos, continuidades y discontinuidades. Capaces de dar valor y visibilidad a las transformaciones invisibles y silenciosas, intersticiales e informales, imprevisibles e involuntarias, micropolíticas y afectivas, bastardas e impuras. Imágenes en las que encontremos compañía, valor y potencia”

32.

Desde su punto de vista, ocurre hoy lo que denomina una revolución cultural de las mujeres Señala tres fuentes generadoras de imágenes de esa otra forma de la revolución: la guerra de posiciones en Gramsci, la “revolución social” de la filosofía anarquista, y la praxis feminista del siglo XX, y agregamos, del siglo XXI.

La tercera fuente de inspiración posible son los movimientos de mujeres durante el siglo XX (como movimientos y como pensamiento: el feminismo). Sin organización única o centralizada, sin toma alguna del Palacio de Invierno, los movimientos de mujeres han desencadenado transformaciones político-antropológicas de una magnitud inaudita, redefiniendo radicalmente las relaciones hombre-mujer y, con ello, el orden masculino de lugares, funciones y cuerpos: lo público y lo privado, lo personal y lo político, la producción y la reproducción (…)

33.

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1Raúl Ornelas coord, Crisis civilizatoria y superación del capitalismo (Ciudad de México: Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Económicas, 2013). La idea de bifurcación es tomada aquí en el sentido en que se anuncia en esta compilación: estamos frente a un cambio civilizatorio donde la superación del capitalismo puede llevar tanto a la barbarie como a una forma societal más complementaria con su entorno. La idea de crisis civilizatoria se refiere, en este texto, a la crisis de la civilización material capitalista, sus límites en tanto forma de reproducción social que pone en riesgo al planeta, que es tratado como arsenal de recursos, y a la vida de seres humanos y no humanos, frente a quienes se comporta como seres dispensables.

2Coincido con Susan Buck-Morss, quien plantea que la caída de mundo socialista -del socialismo realmente existente- en realidad fue el inicio del fin de la narrativa de la modernidad capitalista en tanto modernización e industrialización masiva. Socialismo y capitalismo compartían una misma forma de comprender la riqueza social como productivismo, desarrollo sin fin de las fuerzas productivas. La producción y el consumo masivo no conducen a ningún bienestar de las mayorías, sino al enriquecimiento del 1%. Susan Buck-Morss, Mundo soñado y catástrofe. La desaparición de la utopía de masas en el Este y el Oeste (Madrid: A. Machado Libros, 2004).

3El zapatismo mexicano es sin duda un elemento central en este relanzamiento global de la crítica desde el mundo indígena y con una clara agenda de género, un anticapitalismo de “abajo y a la izquierda” que fue inspiración para una rearticulación de movimientos de resistencia al mundo neoliberal.

4Rita Canto, “El deseo, un semblante de lo político”, en Prefiguraciones de lo político, comp. Margara Millán (Ciudad de México: Universidad Nacional Autónoma de México, 2018), en prensa.

5Sobre esta clave de configuración de la modernidad capitalista se pueden revisar varios registros: la crítica al valor, sobre todo los trabajos de Roswitha Scholz acerca de la disociación del valor y la disociación sexual; los trabajos de Silvia Federici sobre las mujeres y lo femenino en el proceso de acumulación originaria; y, desde la antropología, los trabajos de Françoise Heritièr sobre los masculino y lo femenino en el orden simbólico occidental. Ver Roswitha Scholz, “A teoria da dissociação sexual e a teoria crítica de Adorno”, 2004, consultado en julio de 2018, disponible en http://obeco.planetaclix.pt/roswitha-scholz9.htm, Silvia Federici, Calibán y la bruja. Mujeres, cuerpo y acumulación originaria (Buenos Aires: Editorial Tinta Limón, 2010), y Françoise Heritièr, Masculino/ Femenino (Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica, 2007).

6Sobre la violencia estructural de género en la modernidad capitalista y sus formas revisar el trabajo de Rita Segato, Las nuevas formas de la guerra y el cuerpo de las mujeres (Buenos Aires y México: Editorial Tinta Limón / Pez en el árbol, 2013) y Las estructuras elementales de la violencia (Buenos Aires: Editorial Prometeo, 2010).

7El resultado del Tribunal Permanente de los Pueblos realizado al estado mexicano en el año 2014 habla de “desvió de poder”, en tanto el poder del estado es un poder que debe usar para proteger a sus ciudadanos; se reconoce un desvío de poder cuando por acción directa y omisión, el estado deja de proteger a la ciudadanía que le ha dado el poder que tiene para gobernar. Ver “Libre Comercio, Violencia, Impunidad y Derechos de los Pueblos en México (2011-2014)”. Audiencia final. Ciudad de México, 12-15 de noviembre de 2014. Sentencia.

8Es el caso del retorno al poder de las facciones más racistas e intolerantes en Brasil y en Argentina. Pero este límite en la transformación por la vía institucional también se vivió en Grecia en el 2015, con el golpe de estado de los bancos que impidieron la transición pacífica que Siryza proponía en su negociación de la deuda y en el plan económico con objetivos sociales.

9Saskia Sassen, Expulsiones. Brutalidad y complejidad en la economía global (Buenos Aires-Madrid: Katz Editores, 2015).

10Es en este sentido también en que la economista Loretta Napoleoni ha caracterizado como “economía canalla” a esta fase del capitalismo global, donde ocurre un avasallamiento total de la dimensión de la política por la racionalidad económica. El término “economía canalla” da cuenta del control absoluto de la economía sobre la política a nivel global tras la incorporación del bloque exsocialista al Mercado: tráfico de mujeres, de órganos, piratería, lavado de dinero, industria de estupefacientes y psicotrópicos, tráfico de niños, industria de la extorsión, todo lo offshore, comercio snuff, turismo sexual, y más, acompañado de nuevas formas de esclavitud en la producción de todo lo que consumimos. Ver Loretta Napoleoni, Economía canalla. La nueva realidad del capitalismo (Madrid: Editorial Planeta, 2008).

11Ver el trabajo de Sayak Valencia, Capitalismo gore (Madrid: Editorial Melusina, 2010). La autora usa la palabra “endriago” para referirse a identidades monstruosas, mitad humanas y mitad fieras, para hacer referencia a los géneros hipermasculinizados y sobre cosificados que son puestos a andar en el dispositivo de la distopía social de la cultura del narco, por ejemplo en México.

12Hoy, la economía misma, la gran ciencia del capitalismo, tiene a dos premios nobel indicando la insostenibilidad del modelo -Joseph Stiglitz y Paul Krugman-, y a autores como Thomas Piketty indicando que dentro del sistema no hay solución posible.

13Tomo el concepto transcrítica de la lectura que propone Luis Tapia del trabajo del filósofo japonés Kojin Karatani. Tapia propone la trascrítica como procesos de conocimiento de otras matrices culturales donde se propicia un proceso que permite generar un mundo en común, sin que una cultura domine sobre la otra. Él lo dirige a una normativa de derechos que permitan un núcleo común de vida política; Karatani a su vez usa el concepto como una crítica interteórica que él establece entre Kant y Marx. Me parece que el procedimiento es fértil para pensar procesos de descolonización culturales hechos a partir del conocimiento y la interpelación de unas culturas a otras. Podemos pensar que los feminismos emergentes o adjetivados son esas culturas que al conocerse y dialogar se transforman entre sí. Ver Luis Tapia, La invención del núcleo común (La Paz: Muela del Diablo editores, 2006) y Kojin Karatani, Transcritique. On Kant and Marx (Londres: MIT Press, 2005)

14Roswitha Scholz, A teoria da dissociação sexual e a teoria crítica de Adorno, consultado en http://obeco.planetaclix.pt/roswitha-scholz9.htm. Traducción mía del texto en portugués que dice: “A dissociação do feminino em general torna-se uma pré-condição para que o mundo da vida, o cientificamente inapreensível, o contingente sejam desprezados e permaneçam na obscuridade nos domínios de conotação masculina da ciência, da economia e da política na modernidade.”. Presentación en el Seminario sobre la obra de Roberto Schwarz en la Universidad de São Paulo en Agosto de 2004.

15Joan W. Scott, “El género, una categoría útil para el análisis histórico” en El género: la construcción cultural de la diferencia sexual, comp Marta Lamas (Ciudad de México: Universidad Nacional Autónoma de México, Programa Universitario de Estudios de Género, 1996).

16Es decir, el significado del género en la modernidad capitalista contemporánea no es unívoco ni homogéneo, ya que la misma modernidad capitalista no totaliza y domina la multitud societal contemporánea, por ejemplo, el género en las comunidades y pueblos indígenas en América Latina, en las culturas de África o Asia pueden ser no sólo dispares sino contrarias al género como se articula en el capitalismo tardío en las grandes ciudades. El género se corresponde a las cosmovisiones que lo sostienen. Utilizo el concepto de multisocietal como lo señala el boliviano Luis Tapia en su lectura de René Zavaleta, planteando que las sociedades latinoamericanas son sociedades donde conviven distintas formas civilizatorias refiriendose a la presencia y actualización indígena. Ver Luis Tapia, La condición multisocietal. Multiculturalidad, pluralismo, modernidad. (La Paz: Muela del Diablo editores, 2002).

17Ver Chandra Talpade Mohanty, “Bajo los ojos de Occidente.: academia feminista y discursos coloniales” y Saba Mahmood, “Teoría feminista y el agente dócil: algunas reflexiones sobre el renacimiento islámico en Egipto”, ambos en Liliana Suárez Navaz y Rosalva Aída Hernández comps., Descolonizando el feminismo. Teorías y prácticas desde los márgenes (Valencia: Ediciones Cátedra, 2008).

18Raimon Panikar, Mito, fe y hermenéutica (Barcelona: Editorial Herder, 2007) y Boaventura de Sousa Santos, “Universalismo, contextualización cultural y cosmopolitismo”, en ed. Héctor Silveira Gorski, Identidades comunitarias y democracia (Madrid: Editorial Trotta, 2000).

19El primer caso fue el de Inés Fernández Ortega, indígena me’phaa, violada por tres militares frente a sus hijos en la Costa Grande del Estado de Guerrero, México. Ella interpuso demanda ante el Ministerio Público el 24 de marzo de 2002, sin resultado alguno más que el maltrato y la burla; acompañada por la Organización Indígena de Pueblos Tlapanecos (OPIT) y el Centro de Derechos Humanos de la Montaña “Tlachinollan” (CDHT), y por la Organización de los Pueblos Indígenas Me´phaas (OPIM), presentó denuncia en junio de 2004 ante la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos, (CIDH) y ganó. Este caso que referimos acá fue acompañado por el Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez, PRODH.

20La Jornada, “La detención injusta cambió mi vida y también la de nuestras familias”, miércoles 22 de febrero de 2017, p. 5, consultado en abril del 2017, disponible en http://www.jornada.unam.mx/2017/02/22/politica/005n2pol.

21“La disculpa no devuelve el tiempo perdido” Periódico La Jornada, miércoles 22 de febrero de 2017, p. 4, consultado el 04 de abril del 2017, http://www.jornada.unam.mx/2017/02/22/politica/004n2pol

22“Que ya termine la injusticia”, Periódico La Jornada, Miércoles 22 de febrero de 2017, p. 4, consultado el 04 de abril del 2017, http://www.jornada.unam.mx/2017/02/22/politica/004n1pol.

23El texto íntegro de se puede encontrar en el sitio web Desinformémonos, consultado en abril del 2017, disponible en https://desinformemonos.org/hoy-nos-chingamos-al-estado-dicen-indigenas-agraviadas-ante-la-solicitud-de-perdon-de-la-pgr/. También pueden consultarse los siguientes videos: https://www.youtube.com/watch?v=qsZaGf9L2oA, https://www.youtube.com/watch?v=rNb8PKHcCJE

24“Pronunciamiento de la Movilización #24A #VivasNosQueremos EDOMEX-CDMX”, en sitio web Centro de Medios Libres, consultado en septiembre de 2018, disponible en https://www.centrodemedioslibres.org/2016/04/27/pronunciamiento-de-la-movilizacion-24a-vivasnosqueremos-edomex-cdmx/. Cursivas mías.

25Mariel Martínez, “Paro internacional de mujeres: que nada siga como está”, sitio web Notas Periodismo Popular, consultado en septiembre de 2018, disponible en https://notasperiodismopopular.com.ar/2017/03/07/paro-internacional-mujeres-nada-siga-como-esta/.

26Parte del manifiesto firmado por Linda Alcoff, Cinzia Arruzza, Tithi Bhattacharya, Rosa Clemente, Angela Davis, Zillah Eisenstein, Liza Featherstone, Nancy Fraser, Barbara Smith y Keeanga-Yamahtta Taylor, “Un feminismo para el 99%: por eso las mujeres haremos huelga este año”, en CTXT Revista Contexto, 31 de enero de 2018. Consultado en septiembre de 2018, disponible en https://ctxt.es/es/20180124/Politica/17499/angela-davis-nancy-fraser-linda-alcoff-cinzia-arruzza-Tithi-Bhattacharya-Rosa-Clemente-Zillah-Eisenstein-Liza-Featherstone-Barbara-Smith-Keeanga-Yamahtta-Taylor-feminismo-strike-huelga-8-de-marzo-lucha-machismo-metoo-timesup.htm.

27Consultar el sitio español Hacia la huelga feminista, consultado en septiembre de 2018, disponible en http://hacialahuelgafeminista.org/?page_id=10.

28En el sitio argentino Notas Periodismo Popular de febrero 22, 2017, Julia de Tito escribe: “Florencia Alcaraz, del colectivo Ni Una Menos, asegura con contundencia que ‘estamos asistiendo a una cuarta ola dentro del feminismo’. ‘Uno del 99%’, agrega, en referencia a un artículo escrito por Nancy Fraser, Angela Davis y otras académicas y activistas estadounidenses. Manuela Castañeira, de Las Rojas, prefiere hablar de un ‘nuevo momento del movimiento de mujeres’, incluyendo también a aquellas que participan de acciones y debates pero no se reivindican feministas”. Julia del Tito, “¿Una nueva ola de feminismo?”, consultado en septiembre de 2018, disponible en https://notasperiodismopopular.com.ar/2017/02/22/nueva-ola-feminismo/.

29“Manifiesto 8M”, en sitio web La huelga feminista, consultado en septiembre de 2018, disponible en http://hacialahuelgafeminista.org/?page_id=10.

30“Palabras de las mujeres zapatistas en la clausura del primer encuentro internacional, político, artístico, deportivo y cultural de mujeres que luchan en el caracol zapatista de la zona tzotz choj”, 10 de marzo del 2018. Consultado en marzo de 2018, disponible en http://enlacezapatista.ezln.org.mx/2018/03/10/palabras-de-las-mujeres-zapatistas-en-la-clausura-del-primer-encuentro-internacional/.

31Segato realiza una larga investigación entrevistando a violadores presos, de donde concluye su hipótesis del mandato de violación, que es un mandato social; y la tesis de la violencia expresiva y su soporte en el cuerpo de la mujer, viene tras el análisis del feminicidio en Ciudad Juárez, México. Ver Segato, Las estructuras elementales de la violencia y Las nuevas formas de la guerra y el cuerpo de las mujeres.

32Amador Fernández Savater, “Reimaginar la revolución”, Lobo Suelto! Consultado en septiembre de 2018, disponible en http://lobosuelto.com/?p=13117.

33Ibídem.

Recibido: 03 de Enero de 2018; Aprobado: 15 de Diciembre de 2018

Sobre la autora:

Márgara Millán. Profesora titular de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (Ciudad de México, México). Doctora en antropología y magíster en sociología por la misma casa de estudios. Sus áreas de investigación se enfocan en los estudios culturales y de género, la teoría feminista, los movimientos sociales y la crítica a la modernidad. Ha dirigido desde el 2011 el proyecto de investigación “Modernidades alternativas y nuevo sentido común: anclajes prefigurativos de una modernidad no capitalista”. Ha publicado el libro Derivas de un Cine en Femenino (Ciudad de México: Miguel A. Porrúa editor, 1999), Des-ordenando el género, ¿des-centrando la nación? El zapatismo de las mujeres indígenas y sus consecuencias (Ciudad de México: Editorial del Lirio / Universidad Nacional Autónoma de México, 2014). Coordinadora del libro Más allá del feminismo, caminos para andar (Ciudad de México: Editorial pez en el árbol, 2014), Modernidades alternativas (Ciudad de México: Universidad Nacional Autónoma de México, 2017), y del libro en prensa Prefiguraciones de lo político (Ciudad de México: Universidad Nacional Autónoma de México, 2018). Correo electrónico: margara.millan@politicas.unam.mx.

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