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Pléyade (Santiago)

versión impresa ISSN 0718-655Xversión On-line ISSN 0719-3696

Pléyade (Santiago)  no.22 Santiago dic. 2018

http://dx.doi.org/10.4067/S0719-36962018000200187 

Reseña

Judith Butler: Notes Toward a Performative Theory of Assembly

Nicolás Ried* 

*Doctorando en Filosofía, Universidad de Chile (Santiago, Chile). Correo electrónico: nicolasried@gmail.com

Judith Butler: Notes Toward a Performative Theory of Assembly. Cambridge MA: Harvard University Press, 2015. 248p. ISBN: 9780674967755.

Judith Butler es una de las pensadoras más influyentes de las recientes décadas, no solo en un sentido exclusivamente académico, sino también desde el punto de vista del activismo político. Ya en sus primeras obras, Butler ha explorado la relación performativa entre la producción académica y la producción de la identidad política como una forma de resistencia ante las diferentes expresiones del poder. Es así como en su obra más destacada, El género en disputa, polemiza con los movimientos feministas y de liberación homosexual, de los cuales formaba parte, a fin de instalar incisivas cuestiones que, a la larga, marcarían las diferentes rutas de dichos movimientos. En esa obra, Butler pone en duda que el gran problema del feminismo sea el patriarcado, entendido como la forma cultural en que se expresa la división de los sexos y la jerarquización de uno por sobre otro, sosteniendo que el problema es el género entendido como un dispositivo de producción, normalización, categorización y reproducción de la identidad1. Argumenta esta tesis en función de la distinción entre las nociones de género, sexo y deseo, dando lugar a una de las más difundidas versiones de lo que conocemos como posfeminismo: el sexo, al igual que el género, sería una producción cultural, y ambas dependerían de discursos organizados políticamente que favorecerían la existencia binaria de las identidades masculina y femenina.

La argumentación butleriana sobre el sexo y el género le valió una serie de críticas que malentendieron sus consecuencias argumentativas, obligándola a realizar una profundización teórica en el libro Cuerpos que importan. En esta obra, Butler responde a sus críticos, provenientes de tradiciones tan disímiles como el liberalismo, el marxismo, el psicoanálisis y el activismo no académico, adentrándose en sus raíces filosóficas más fuertes, como son la obra de Michel Foucault, J. L. Austin, Donna Haraway y sus maestrxs, Gayatri Chakravorty Spivak y Jacques Derrida. Butler argumenta en favor de una noción performativa del género, según la cual hay que comprender que la identidad es un conjunto de repeticiones ritualizadas que producen y reproducen lo que llamamos el género, sin que exista de manera previa adscrita al cuerpo dicha identidad2. Realizando una novedosa lectura de la teoría de los actos performativos del lenguaje, Butler señala de qué modo el género se produce de forma discursiva, por ejemplo, cuando alguien se refiere a otra persona como “una niña linda” o “un hombre fuerte”, haciendo que estos actos no sean solo descriptivos sino formas del lenguaje que producen una determinada realidad social a partir de su repetición, sin que haya un fundamento previo al lenguaje ni un asidero trascendental que haga de esa enunciación algo verdadero.

Sin embargo, esta nueva argumentación de Butler le valió nuevas críticas, cada vez más sofisticadas, que aspiraban a dejarla en la dimensión del conservadurismo político. A comienzos del presente siglo, sus críticos la encasillaban como una filósofa posmoderna, que negaba la existencia de algo tan real como es el género. Dichas críticas fueron respondidas en el compilado de ensayos titulado Deshacer el género. En estos ensayos Butler inaugura algunos de los tópicos que marcarían de manera retrospectiva toda su obra, como el problema mismo de la normatividad y el asunto de la colectividad de la acción política3. En particular, Butler analiza el tema de las alianzas y los conciertos políticos, respondiendo a las críticas que la situaban en el bando de la producción individual de la identidad; al contrario, ella sostiene que la producción de la identidad es parte de una acción concertada con otros cuerpos, lo que da lugar a la acción de la identidad colectiva, sin caer en el activismo militante y obediente de la autoridad. En este punto, Butler logra mirar con una perspectiva más amplia el problema del género y lo sitúa en el campo de la producción política, permitiéndole discutir directamente con las grandes tradiciones de la izquierda militante.

Lo anterior se expresó en un debate preciso que tuvo con Nancy Fraser en la revista New Left Review en 1998, donde Butler sostenía que el marxismo siempre trató a los movimientos antirracistas, feministas, de liberación homosexual y, en general, de defensa de las minorías, como movimientos “meramente culturales”, sometidos a la crítica de la política económica marxiana. Butler indicaba cómo esas estrategias surgían de una comprensión reducida tanto del marxismo como de los movimientos sociales, entendidos como meras cuestiones culturales. Esa reducción no permitiría comprender que “lo meramente cultural” no es más que una estructura de producción de la identidad atravesada tanto por las condiciones económicas de explotación bajo el capitalismo neoliberal, como por las condicionantes de raza, género y sexualidad con que son oprimidas las “minorías”4.

Con este debate Butler se sitúa en las cuestiones relativas a las vidas que valen la pena ser vividas y las formas en que la vida es precarizada, material y éticamente. Butler transita de la crítica del feminismo y los usos del cuerpo a problemas muchos más cercanos a la filosofía de la moral, lo que produce un aparente quiebre en su obra. En libros como Vida precaria (2004), Dar cuenta de sí mismo (2005) y Marcos de guerra (2009), Butler se aleja de los problemas relativos al feminismo y el género a fin de abordar temas atingentes a la ética de la vida. En estas tres obras, Butler piensa los problemas de su tiempo, dando un lugar protagónico a la opresión del pueblo palestino por el Estado de Israel, a problemas teóricos como el duelo, la otredad, la producción de la subjetividad y la guerra. En Marcos de guerra, particularmente, adopta dos conceptos que le servirán de grilla para analizar la guerra en el contexto de producción neoliberal: precariedad (precariousness) y precaridad (precarity). El primero es la condición general de fragilidad que tiene la vida humana, esa cualidad de desaparecer ante mínimas violencias; mientras que el segundo concepto refiere a las formas institucionales en que esa precariedad es distribuida de manera desigual por el Estado y los diferentes dispositivos del poder5. Con “vida precaria” Butler denomina a las formas de vida que el neoliberalismo global no se ocupa de garantizar, y que incluso se esmera en minimizar, empobrecer y vulnerar de modo tal que no aparezcan como modelos de vidas vivibles.

Es en este contexto de producción que Judith Butler publica el conjunto de ensayos titulado Notes Toward a Performative Theory of Assembly. Teniendo en cuenta las manifestaciones públicas de los pueblos que, a lo largo del mundo, ya no toleran las situaciones de abuso, precarización, vulneración y desigualdad, Butler se pregunta por el significado de reunirse multitudinariamente en las plazas y calles. Con esto se evidencia que el proyecto butleriano observa los problemas más tradicionales de las democracias modernas a la luz de una mirada colectiva. No es casual que el primero de los ensayos, “Gender Politics and the Right to Appear”, aborde una de las cuestiones metodológicas más importantes en su obra, a saber, ¿cuál es la relación entre las políticas de la calle, las manifestaciones públicas y las asambleas como forma de lo político, y las teorías del género en su versión performativa? Lo que equivale a preguntarse, ¿cuál es la relación entre la obra temprana de Butler y su obra más reciente, aquella que ha venido escribiendo desde comienzos del nuevo milenio? Es en esta cartografía intelectual que la autora consigue articular de manera elegante un conjunto de nociones y conceptos que, vistos desde muy cerca, parecen no estar tan íntimamente relacionados como lo muestra en esta obra. Nociones como precariedad, asamblea, vulneración, interdependencia, alianza, cohabitación, performatividad, feminismo y resistencia se entrelazan para configurar una potente crítica de la individualidad neoliberal. Y es que Butler no piensa al sujeto de la política, sino las políticas del sujeto de manera colectiva, en relación con encuentros y desconciertos, que la llevan incluso a sostener una determinada noción de pueblo performativo.

Los ensayos que Butler nos presenta tienen en vista no solo las formas en que el poder se manifiesta a través de diversos dispositivos, los cuales analiza y critica, sino que además nos ofrece ciertas pistas sobre cómo se articula y produce una resistencia ante tales formas del poder. En el segundo de los ensayos aborda el asunto de los cuerpos que se alían a fin de producir una resistencia pública. Siguiendo siempre las rutas de sus autores recurrentes, como son Theodor Adorno, Hannah Arendt y Emmanuel Lévinas, Butler otorga una lectura de la performatividad del género en relación con la corporización de los actos de habla, argumentando que los cuerpos reunidos en la calle son una manera de decir la resistencia. Es por ello que, más adelante, argumentará a favor del derecho fundamental a aparecer, que sería la forma más propia de la libertad. Es así como en el quinto ensayo, probablemente el más destacado de los seis que nos ofrece, titulado ‘We the people’ -Thoughts on Freedom of Assembly”, la autora argumenta que el derecho fundamental de las democracias modernas es el derecho de asamblea, o derecho de reunión, incluso por sobre el derecho de la libertad de expresión. La argumentación de Butler se funda en la idea de que los humanos, o esa construcción moderna que hemos entendido como “humanidad”, no se da nunca de manera solitaria, sino siempre en función de un conjunto de alianzas, contradicciones y cohabitaciones que permiten el despliegue integral de la vida. Es así como la identidad misma es una construcción en alianza con otros y otras, y no solo otros y otras humanas, sino que otras especies, otras máquinas, otras tecnologías y otros textos, siendo esta una idea que desprende y discute a partir de la producción reciente de Donna Haraway6.

Así, Butler profundiza y observa de manera retrospectiva los asuntos más transversales de su obra, algo que canaliza de manera sistemática en el sexto y último ensayo del libro que aborda la relación entre la reflexión ética y la teoría social. ¿Cómo vivir una vida propia, en un contexto de precarización de la vida, y al mismo tiempo producir una crítica de las estructuras de producción sociales que impiden y restringen la vida misma? Esta pregunta, cuya respuesta no puede sino ser mostrada a destellos a lo largo de toda la producción literaria butleriana, nos muestra que el problema del género y la fórmula de la performatividad son un intento por enlazar la pregunta por lo individual con la pregunta por lo colectivo, es decir, es una forma particular en que la acción política responde tanto a la pregunta ética (¿cómo vivir una vida propia?), como a la pregunta de la teoría social (¿cómo vivir una vida con otros?), teniendo siempre en cuenta el ojo de la crítica, un ojo que no se conforma simplemente con mirar el mundo que el búho de Minerva ya abandonó.

Referencias bibliográficas

Butler, Judith. El género en disputa. El feminismo y la subversión de la identidad. Buenos Aires: Editorial Paidós, 2007. [ Links ]

______. Cuerpos que importan. Sobre los límites materiales y discursivos del ‘sexo’. Buenos Aires: Editorial Paidós, 2008. [ Links ]

______. Deshacer el género. Buenos Aires: Editorial Paidós, 2006. [ Links ]

______. Marcos de guerra. Las vidas lloradas. Buenos Aires: Editorial Paidós, 2010. [ Links ]

______. “El marxismo y lo meramente cultural”. New Left Review 2 (2000): 109-121. [ Links ]

Fraser, Nancy. “Heterosexismo, falta de reconocimiento y capitalismo: una respuesta a Judith Butler”. New Left Review 2 (2000): 123-133. [ Links ]

Haraway, Donna. Manifiesto de las especies de compañía. Buenos Aires: Sans Soleil ediciones, 2016. [ Links ]

1 Judith Butler, El género en disputa. El feminismo y la subversión de la identidad (Buenos Aires: Editorial Paidós, 2007).

2Judith Butler, Cuerpos que importan. Sobre los límites materiales y discursivos del ‘sexo’ (Buenos Aires: Editorial Paidós, 2008).

3Judith Butler, Deshacer el género (Buenos Aires: Editorial Paidós, 2006).

4Judith Butler, “El marxismo y lo meramente cultural”, New Left Review 2 (2000); Nancy Fraser, “Heterosexismo, falta de reconocimiento y capitalismo: una respuesta a Judith Butler”, New Left Review 2 (2000).

5Judith Butler, Marcos de guerra. Las vidas lloradas (Buenos Aires: Editorial Paidós, 2010).

6Donna Haraway. Manifiesto de las especies de compañía (Buenos Aires: Sans Soleil ediciones, 2016).

Sobre el Autor.

Nicolás Ried. Doctorando en Filosofía, Universidad de Chile (Santiago, Chile). Abogado, Universidad de Chile. Activista e investigador en las áreas de filosofía política, la teoría social y la biopolítica. Sus líneas de investigación tienen por problema fundamental la resistencia y la crítica de la individualidad neoliberal. Correo electrónico: nicolasried@gmail.com

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