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Pléyade (Santiago)

versión impresa ISSN 0718-655Xversión On-line ISSN 0719-3696

Pléyade (Santiago)  no.23 Santiago jun. 2019

http://dx.doi.org/10.4067/S0719-36962019000100219 

Reseña

Hernán G. H. Taboada. Extrañas presencias en nuestra América.

Afshin Irani* 

* Estudiante del Magíster de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Chile (Santiago, Chile) Correo electrónico: afshin.irani@ug.uchile.cl.

Hernán G. H. Taboada. Extrañas presencias en nuestra América. Ciudad de México: Centro de Investigaciones sobre América Latina y el Caribe, Universidad Nacional Autónoma de México, 2017. 232 ppp. ISBN: 9786070295904.

Me parece que la simbiosis entre España y el islam nos proporciona un maravilloso modelo alternativo al crudo reduccionismo de lo que se ha dado en llamar “el choque de civilizaciones”, una simplificación de la realidad originada en el mundo universitario norteamericano que sirve a los propósitos de dominación de Estados Unidos como superpotencia tras el 11 de septiembre, pero que no transmite la verdad de cómo las civilizaciones y culturas se solapan, confluyen y se nutren unas a otras

Es en ese modelo, en el que las culturas “comparten”, en el que deberíamos concentrarnos Edward Said

Extrañas presencias en nuestra América es una obra escrita por el historiador argentino Hernán Taboada, dirigida a todos quienes deseen adentrarse en la vasta y poco conocida historia de las relaciones entre las culturas habitantes de la América precolombina y colonial con las del resto del mundo más allá de Europa.

En el libro, el autor investiga genealogías de intercambios culturales desconocidos por la historiografía eurocriolla, revelando al lector las dinámicas internas de la Europa occidental y su relación con otras culturas, especialmente con el mundo islámico y Medio Oriente, desarrollando así una perspectiva crítica de la escritura sobre América en el imaginario continental que se ha construido a partir de la narración europea de la “conquista”. El libro se compone de un breve prefacio y de cinco ensayos a modo de capítulos que abordan, por un lado, distintos aspectos del relato de una posible empresa cosmopolita que subyace a la conquista y, por otro, las experiencias culturales heterogéneas durante la Colonia.

En el primer capítulo, “Mapas precolombinos, viajes islámicos”, el autor comienza presentándonos las distintas interpretaciones que emergen de los relatos sobre una “tierra desconocida” que se dan en las expediciones árabes e islámicas en la entonces frontera del océano Atlántico, y cómo la ciencia islámica, que fue la más avanzada de su tiempo, fue clave en dar con el camino hacia el Nuevo Mundo. De esta forma -y sin dejar de llamar la atención sobre las importantes y atingentes advertencias en torno a las posiciones fanáticas y escépticas que existen con respecto a este asunto-, se nos adentra en una literatura detallada sobre distintas experiencias de navegantes árabes y persas por los extremos de África (p. 26) y hacia el Atlántico (p. 34), y las repercusiones que estas tuvieron en el mito de “una nueva tierra” y en el desarrollo de la cartografía que permitía su consolidación como ciencia.

En efecto, los cambios en la documentación del territorio y las nociones geográficas del mundo se desarrollan a partir de estas empresas, así como de otras que adoptaban sus métodos de navegación y geolocalización, como la china o mongol, lo que, para el autor, va dando cuenta de cómo el “descubrimiento” del territorio de lo que posteriormente se denominaría América, se configuraba de manera cosmopolita y abierta. Así, afirma Taboada, es posible rastrear dentro de las fuentes hispanas -incluso en el mismo caso de Colón- restos del trabajo de múltiples culturas, nociones científicas de una expansión ecúmene, que pertenecían a sociedades dinámicas y dedicadas a la sistematización “global” del conocimiento coetáneo que recogía recursos y métodos desde Grecia hasta China (p. 48).

El segundo capítulo, “Para el estudio del islam en el mundo virreinal”, comienza con las reflexiones sobre el trato que la historiografía contemporánea dio al estudio de las fuentes que permiten comprender el fenómeno de la hibridación cultural durante el periodo colonial. En este caso, se presenta como un problema inherente a las mismas expresiones de poder existentes en la época, puesto que la herencia común de la historiografía hispoanoamericana se comporta de manera binaria y reduce a un sistema rígido la diferencia entre musulmanes y cristianos. En efecto, durante muchas de las coronas españolas la labor de estadistas, guerreros, teólogos y académicos era producir para sí mismos las representaciones de las fronteras culturales del mundo en el periodo antiguo, medieval e incluso en el moderno (p. 51).

Para dar cuenta de la representación de la diversidad durante la Colonia, el autor se detiene en las leyes y regulaciones de las fronteras y del esclavismo, pues al enfocarse en ellas se vislumbran los intentos de la corona y virreinatos de controlar el componente cultural de la comunidad gobernada. La contradicción entre legalidad y realidad es la que, de acuerdo con Taboada, da cuenta de la situación en la que los europeos entraban en contacto con el continente y la sociedad colonial, que se establecía de una forma absolutamente mestiza.

La propuesta de Taboada es una superación del problema de la representación que impide una lectura profunda de las distintas culturas que se entremezclan y entran en conflicto con la española, y esto lo hace a partir de la revisión de expresiones erguidas durante el período de conflicto entre musulmanes y las coronas ibéricas, puesto que, tras el uso de categorías como los moros/moriscos, se esconden ejercicios de apropiación y subordinación cultural y lingüística que, si bien ya gozaban de un uso bastante equívoco en la forma en que se daban en Europa -utilizadas para referirse a judíos, musulmanes o incluso a cristianos herejes-, se perpetuaron y entraron en crisis luego de la expansión a América.

A partir de la diversidad y la ambigüedad en los límites geográficos y sociales, Taboada sostiene la tesis de una frontera borrosa, cuya porosidad se jugaba en tanto espacio de convivencia y negociaciones y, por ello, en la realidad social de quienes la cruzaban -y que poco se identificaba con las fuentes originadas entre élites religiosas y políticas de entonces (p. 53)-, por lo que desecha la idea de una frontera sangrienta asociada más a la tesis de un “choque de civilizaciones”. De esta forma, el autor se permite reflexionar que era esta una realidad distinta, eran estos “individuos teóricamente prohibidos, pero realmente existentes los que llenaban con su carne y sus huesos los espacios de la vida real” (p. 87).

El tercer capítulo titulado “Odiseos y Tersiters: griegos en las Indias”, alude justamente a la abundante presencia griega en América, principalmente en los siglos xvi y xvii, presencia que incluso se sostuvo en algunos casos hasta el siglo xx. La razón principal para este arribo es identificada por el autor en su estudio de la marina española, pues por falta de marineros y flotas adecuadas la corona admitía “levantinos” -nombre designado para una variedad de “presencias”, entre ellas, los helénicos. Muchos de ellos participaron al servicio de España y se encontraban en las expediciones de exploración, saqueo y conquista de las nuevas tierras, incluso en uno de los viajes de Colón al Caribe (p. 101). A través del ordenamiento de las fuentes y testimonios, el autor demuestra contundentemente cómo se colaban otras culturas en la migración española e italiana a partir de oficios requeridos como barqueros, marinos, empleados e incluso piratas. Y no solo eso, inmigrantes con identidades falsas, fundadores de ciudades y pobladores de urbes como Quito, Lima, Trujillo y también Buenos Aires. El comercio también es un área central del estudio, en tanto se constituye como un espacio en el que se encontraban griegos, árabes, turcos, albaneses, entre otros, quienes veían en las empresas de los españoles en las Indias fuentes de enriquecimiento, tanto para sus órdenes religiosas, a través de la limosna, como para sus mercados, a través de la expansión comercial.

En el cuarto capítulo “Cautivos de los moros y rescates americanos”, Taboada analiza los relatos y cifras del corsarismo y cautiverio en el Atlántico y el Pacífico. Tal como muestra, luego del acomodo y relativa pacificación del mar Mediterráneo y de los conflictos existentes entre las coronas europeas en general, muchos corsarios quedaron a la deriva y la empresa de la piratería islámica fue un fenómeno que se expandió a lo largo de América, especialmente en las posesiones españolas y portuguesas. Para Taboada, el saqueo naval al Imperio español deja un registro importante de relatos que le permiten construir una genealogía de los distintos encuentros entre las empresas coloniales, saqueos y guerras comerciales, e incluso de órdenes religiosas y sectas entre sí, y con quienes “navegaban metafóricamente entre los dos mundos, que no eran ni cristianos ni muslimes, o lo eran según el lugar y la ocasión” (p. 156). Además, se abordan los cautiverios, secuestros y las formas de representación que tenían en América los ecos de esta “práctica de moros” (p. 172) en su uso disciplinador (esclavismo) y alegórico (rescate del alma); en efecto, el empleo de la descripción concreta de los cautiverios registraba usos tanto para advertir sobre la amenaza de los moros como para legitimar el cautiverio de los indios.

El quinto y último capítulo “Algunas aventuras del camello en las américas”, es un breve y curioso ensayo en donde se estudian las menciones del camello, así como los intentos de su aclimatación en Perú, Bolivia, Brasil y México. Dadas las características de los camélidos, existía un interés militar y comercial por ellos en todo el mundo. Como muestra Taboada, en el siglo xix particularmente fueron bastantes los recursos, jinetes y cuidadores empleados en la búsqueda por introducir este animal al continente, sin embargo, el intento fracasó en la gran mayoría de los casos, los cuales son abordados por el autor.

En suma, este libro es un ejercicio responsable y valioso en sí mismo, un ejemplo de cómo expandir nuestro entendimiento de diversas dimensiones del pasado americano y europeo. Su objeto es la experiencia de América definida a pulso por un crisol de prácticas e instituciones dependientes de una trama de lugares bastante disímiles y remotos. Esto es posible dado que es un trabajo que se nutre de fuentes y relatos que sobrepasan el marco canónico de la colonia y dirige la relación entre ambas culturas con otras del “viejo mundo”, que constituyeron elementos relevantes en el devenir americano y que se encuentran aún ignoradas y maltratadas por la historiografía colonial e, incluso, aún más, por la republicana.

Sobre el autor:

Afshin Irani. Licenciado en Filosofía por la Universidad de Chile. Correo electrónico: afshin.irani@ug.uchile.cl

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