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Estudios internacionales (Santiago)

versión On-line ISSN 0719-3769

Estud. int. (Santiago, en línea) vol.51 no.193 Santiago ago. 2019

http://dx.doi.org/10.5354/0719-3769.2019.54279 

Reseña

Populismo

Jorge Riquelme Rivera1 

1Universidad Nacional de La Plata. Argentina

Larraín, Jorge. Populismo. Santiago, Chile: Editorial LOM, 96p. 2018.

El Presidencialismo ha tenido resultados dispares en América Latina. Ha sido relativamente exitoso en el caso chileno, pero ha estado marcado por numerosos problemas en otros países, donde ha dado lugar a líderes que se podrían catalogar como populistas o neo-populistas, en medio de contextos políticos determinados por la relación directa entre el líder, con fuertes atributos carismáticos, y la masa, en desmedro de las instituciones tradicionales de la democracia. En el plano económico, las políticas económicas que asumen los líderes populistas usualmente sacrifican la estabilidad macroeconómica por resultados políticos y sociales. A ello han contribuido las profundas desigualdades sociales y económicas que perviven en la región de América Latina, uno de los continentes más desiguales del mundo.

La manera en que se ejerce este tipo de liderazgo ha dado lugar a un tipo de sistema político que Guillermo O’Donnell calificó, en su momento, como democracia delegativa, donde predomina una escasa densidad institucional, desconfianza hacia el aparato público, sistemas de partidos poco institucionalizados —con la presencia de outsiders políticos antipartidos—, así como débiles mecanismos de accountability horizontal 1 . En una línea similar, Steven Levitski y Lucan Way, han acuñado el término autoritarismo competitivo para calificar este tipo de regímenes, que se encuentra a medio camino entre la democracia competitiva y la dictadura 2 .

Actualmente, el concepto Populismo se encuentra en un lugar prioritario de la discusión política y académica. Convertida en una palabra a menudo denigratoria para atacar adversarios políticos, es comentario frecuente en la prensa y la discusión ciudadana. Sin embargo, no existe consenso en su definición y, a menudo, los diversos significados que se le atribuyen, abarcan tantos elementos, que su imprecisión conceptual acaba discerniendo poco sobre el fenómeno en comento. En esta complejidad, el libro de Jorge Larraín viene a ordenar la discusión y a entregar un poco de claridad en un concepto marcado por los claroscuros.

La obra de Larraín aparece en un momento especialmente pertinente, considerando la compleja realidad que vive la democracia en diversas regiones del mundo, tanto en el mundo desarrollado como en desarrollo, como lo demuestran la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, así como la reciente asunción de Jair Bolsonaro a la presidencia de Brasil. En tanto régimen político, la democracia no constituye un proceso lineal y ascendente. América Latina no ha escapado a esta situación. La construcción de la democracia ha sido un proceso particularmente difícil en esta región, así como en la mayoría de las otras democratizaciones de la tercera ola, cuyo desarrollo ha estado marcado por debilidades institucionales, corrupción, inseguridad y altos niveles de desigualdad y marginalidad social y económica.

Ante esta compleja realidad, el libro de Jorge Larraín entrega un enfoque esclarecedor en el plano teórico acerca del Populismo, que no descuida su sentido práctico. El propósito de la obra es contribuir a aclarar las múltiples acepciones existentes sobre el concepto Populismo en el marco de las ciencias sociales, un tema sobre el cual se han agotado toneladas de tinta, pero ante el cual no existe un acuerdo respecto de su significado; así como proponer una conceptualización sobre la materia, que contribuya a despejar las confusiones que han existido al respecto.

El primer capítulo del libro aborda las experiencias de los regímenes nacional-populares latinoamericanos, poniendo énfasis en los gobiernos instalados en Argentina y Brasil en la década de los treinta, en un contexto marcado por la crisis política del tradicional sistema oligárquico; la ampliación del sufragio y la movilización de masas anteriormente excluidas, que llegaban a las ciudades desde el campo; la puesta en marcha de sistemas económicos basados en la Industrialización por Sustitución de Importaciones (ISI), con un activo rol del Estado, y la articulación, pese a las respectivas diferencias, de discursos antioligárquicos y antiimperialistas.

El segundo capítulo, el más extenso y, tal vez, el más logrado, aborda desde una perspectiva conceptual el tema del Populismo, estructurando el análisis en torno a tres perspectivas o intentos de explicación de este fenómeno: el análisis de clase, asociado al marxismo (Weffort); las Teorías de la Modernización (Germani, Di Tella), que aprecian al fenómeno como manifestación de la transición desde una sociedad tradicional a una sociedad industrial, y la perspectiva postmarxista que, siguiendo con el análisis de clase, adopta una visión no reduccionista, buscando explicar el populismo con la construcción discursiva del sujeto pueblo (Laclau).

El tercer capítulo busca entregar un concepto de Populismo, tomando como base el análisis de Ernesto Laclau. Siguiendo a este autor, Larraín concibe al Populismo como un fenómeno ideológico, de carácter discursivo, que interpela a los ciudadanos a fin de constituirlos en el sujeto pueblo, en una posición antagónica a la ideología del bloque dominante. Sin embargo, para Larraín deben existir tres factores en este proceso de constitución. Primero, es necesaria la existencia de un liderazgo carismático que interpele a las masas; segundo, las organizaciones partidarias deben permitir una relación directa entre el líder y sus seguidores, y tercero, la existencia de una situación política en la cual el Estado y sus instituciones no puedan acomodar ni satisfacer las demandas populares, donde el bloque de poder no pueda o no tenga la capacidad de eliminar los antagonismos, transformándolos en simples diferencias políticas.

El siguiente capítulo aborda la relación entre el Populismo y los movimientos sociales. En esta línea, el autor se refiere a la manera en que el discurso populista articula movimientos relacionados con el feminismo, ecologismo y antirracismo, entre otros (más allá de los tradicionales movimientos campesinos, indígenas, sindicales, obreros, etc.), con el objeto de incorporarlos a las demandas populares, que constituyen al nuevo sujeto pueblo movilizado.

La sección que sigue analiza los usos corrientes del concepto Populismo en la prensa y en la discusión política, señalando que el término Populismo está siendo utilizado de manera cada vez más frecuente en espacios que exceden el campo de las ciencias sociales, como es el caso de los reportajes periodísticos, y en la discusión política, lo que ha acarreado una cada vez mayor imprecisión conceptual y vulgarización del término.

Este capítulo sirve como antecedente para el siguiente acápite, donde se analizan los discursos populistas en Europa y América Latina. En el primer caso, Larraín destaca las experiencias del Ukip en Gran Bretaña; el Frente Nacional en Francia; el Partido de la Libertad en Austria, o el Podemos en España. En el caso de América Latina, el autor se refiere a los casos del Movimiento Bolivariano en Venezuela; el Movimiento Al Socialismo (MAS) en Bolivia, y el Movimiento Alianza País en Ecuador, durante la Presidencia de Rafael Correa.

El último capítulo analiza las razones por las cuales surge y se desarrolla el Populismo actual en América Latina. En esta línea, Larraín enfatiza el papel que ha jugado la crisis de la democracia liberal y de la representación política, así como los altos niveles de desigualdad que exhiben los países de la región. A ello se une un consenso general de las fuerzas políticas, de izquierda y derecha, respecto del sistema económico neoliberal. A juicio del autor, la situación anterior ha generado frustración y descontento social, que no son canalizados por las tradicionales instituciones políticas, por lo que las movilizaciones en la calle son apreciadas como la manera más efectiva para propiciar cambios. Según Larraín, “este es el caldo de cultivo en que surgen los movimientos sociales de carácter populista” (p. 91).

En suma, se trata de un libro de corta extensión, pero que no sacrifica profundidad teórica y claridad en el lenguaje. En consecuencia, se constituye en una obra valiosa para introducirse en la temática del Populismo, de utilidad para investigadores, docentes, tomadores de decisión y, sobre todo, para estudiantes de Ciencia Política, Sociología, Historia, Periodismo y Relaciones Internacionales, entre otros.

1Véase O’Donnell, G. 2004. “Accountability horizontal: la institucionalización legal de la desconfianza política”. Revista Española de Ciencia Política, 11: 11–31.

2Levitski, S. y Way, L. 2004. “Elecciones sin democracia. El surgimiento del autoritarismo competitivo”. Estudios Políticos, 24: 159–176.

Recibido: 01 de Enero de 2019; Aprobado: 01 de Abril de 2019

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