SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
vol.7 issue20Evaluation of the Sustainability of Lemon Producing Farms in Portoviejo, EcuadorThe Society of the Chichera Apple. Chiloé, 1849-1924 author indexsubject indexarticles search
Home Pagealphabetic serial listing  

Services on Demand

Journal

Article

Indicators

Related links

  • On index processCited by Google
  • Have no similar articlesSimilars in SciELO
  • On index processSimilars in Google

Share


RIVAR (Santiago)

On-line version ISSN 0719-4994

RIVAR (Santiago) vol.7 no.20 Santiago May 2020

http://dx.doi.org/10.35588/rivar.v7i20.4486 

Artículos

La actividad económica del empresario José Bunster en la frontera de la Araucanía, 1857-1903

The Economic Activity of the Businessman José Bunster on the Araucanía Border, 1857-1903

Luis Iván Inostroza Córdova* 
http://orcid.org/0000-0003-3200-2580

Jaime Flores Chávez** 
http://orcid.org/0000-0002-0896-6470

Jorge Pinto Rodríguez*** 
http://orcid.org/0000-0002-6833-6462

*Universidad de La Frontera, Temuco, Chile.luis.inostroza@ufrontera.cl

**Universidad de La Frontera, Temuco, Chile jaime.flores@ufrontera.cl

***Universidad de La Frontera, Temuco, Chile jorge.pinto@ufrontera.cl

Resumen:

El presente artículo analiza la trayectoria empresarial de José Bunster durante la ocupación de los territorios fronterizos de la Araucanía, en el sur de Chile, entre las décadas de 1860 y 1890. Bunster tuvo un destacado papel en el desarrollo de la agroindustria de molinos y de créditos destinados a impulsar la puesta en producción de los predios adquiridos por otros agricultores. Asimismo, aportó mediante diversos factores y mecanismos a dinamizar la conformación de un mercado agrario moderno en la zona interior de la frontera mapuche, conectada con los enclaves mercantiles del puerto de Talcahuano y de la ciudad de Concepción.

Palabras clave: José Bunster; agroindustria; Angol; Araucanía

Abstract:

This article deals with the business career of José Bunster during the occupation of the Araucania’s frontier region in the south of Chile between 1860 and 1890. In particular, it highlights the role played by his agro-industrial complex of windmills and loans to promote the production of plots acquired by other agricultural landlords. This was a successful example of modernization of a dynamic agrarian market in the interior zone of the mapuche frontier, connected to trading enclaves in Talcahuano's port and the city of Concepcion.

Keywords: José Bunster; agroindustry; Angol; Araucanía

Introducción

La destacada trayectoria empresarial de José Bunster comenzó durante la ocupación y colonización del territorio mapuche independiente de la Araucanía, con su llegada a la villa de Nacimiento en 1857 y sus actividades en torno del comercio triguero, la molinería industrial, la concesión de créditos productivos, la adquisición de predios, la fundación de un banco en 1882 y el transporte fluvial y naviero para conectar sus labores en el territorio de colonización desde Angol a Nueva Imperial en 1890, con el puerto de Talcahuano. De este modo, se fue perfilando una gran empresa agroindustrial, que tendría continuidad después del fallecimiento del fundador en 1903.

Bunster seguía las experiencias exitosas de otros empresarios que modernizaron la producción y el comercio triguero en la región de Concepción, instalando molinos industriales en las zonas portuarias para elaborar harinas panificables a gran escala: un producto de creciente consumo en los mercados nacionales e internacionales en el siglo xix (Menadier, 1867; Mazzei, 2004; Cerda, 1996; Inostroza, 2015). Así mismo, sus actividades fabriles en las villas fundadas en la Araucanía, entre 1861 y 1882, tendrían un impacto decisivo en la expansión del cultivo triguero y en la organización de un mercado agrícola moderno en los territorios de la frontera (ver Figura 1). En efecto, la construcción de los molinos de Angol en 1869 y de Collipulli en 1877, equipados con maquinarias mecánicas y motores a vapor, generó una capacidad productiva notablemente superior a la de los molinos artesanales heredados de la época colonial (Lacoste, 2018). La demanda de insumos cerealeros subió desde 40.000 fanegas de trigo en 1869 a 120.000 en 1877, mientras que con la entrada en funcionamiento de los molinos de Nueva Imperial (1883) y Traiguén (1884) y con la introducción de la energía eléctrica en 1889, el consumo de materias primas se elevó a 500.000 fanegas. Dicho volumen se obtenía mediante producción propia, compras directas, créditos productivos y servicio de cuentas corrientes. Las adquisiciones fueron evolucionando desde unos miles de pesos en la década de 1870 a más de un millón hacia 1890, bajo la administración financiera del Banco Bunster.

Desde esta perspectiva, el presente artículo, al concentrase en una zona fuera del eje Santiago-Valparaíso, contribuye a la historia agraria regional desde la óptica de la historia empresarial (Robles, 2003; Ortega 2005; Llorca-Jaña et al., 2017; Muñoz, 2017), estudiando a un empresario poco conocido, que alcanzó la cúspide del poder económico y político nacional, llegando a ser miembro fundador de la Sociedad de Fomento Fabril en 1883, senador por Malleco desde 1889 y uno de los magnates de mayor fortuna a comienzos del siglo xx (Lara, 1889; Jara, 1904; Encina, 1951; Vargas, 1976; Villalobos, 1979; Pinto, 2003).

Así, analizaremos la influencia que tuvo este complejo agroindustrial en la formación y desarrollo de un mercado agrícola moderno que integra a un importante grupo de empresarios que adquirieron tierras en los remates de predios realizados por el gobierno desde 1873 en adelante, para organizar unidades de producción agrícolas. Luego examinaremos el proceso de adquisición de predios y su equipamiento con tecnologías de punta para contar con una base productiva propia, a fin de delinear la actuación de José Bunster en el marco de una red mercantil con sus hermanos Ricardo, Enrique, Martín y Manuel, quienes junto a otros empresarios fueron instalando cervecerías, destilerías, aserraderos, viveros de plantas y fundiciones en la región. Este conjunto de iniciativas perfila el surgimiento de un distrito agroindustrial en la frontera, en un contexto de experiencias generalizadas en esa época que combinó la actuación de grandes empresas con la de talleres artesanales y de productores locales de materias primas (Bagnasco, 2000).

Por último, esbozaremos la transición intergeneracional tras el deceso de José Bunster, mediante la constitución, en 1905, de la Compañía Molinera El Globo por parte de sus herederos y otros miembros de la elite empresarial del país.

Una mirada histórica sobre la molinería industrial quedaría incompleta -o al menos dejaría sin recoger su real sentido económico- si no considerase su impacto en la sociedad regional, porque este rubro fabril dio continuidad a la producción triguera y molinera artesanal desarrollada desde la época colonial (Bauer,1994; Lacoste, 2018).

En el presente artículo las fuentes de información fueron recopiladas en registros públicos de la Compañía Molinera El Globo, conservados en el Archivo Nacional en Santiago de Chile y en el Archivo Regional de La Araucanía en la ciudad de Temuco; en tanto, otros antecedentes fueron compilados en crónicas locales, biografías familiares y obras históricas nacionales.

La industria molinera

La ubicación de molinos industriales por parte de José Bunster en la frontera de la expansión triguera respondía a una estrategia con la que buscaba obtener beneficios tanto para la actividad fabril como para el comercio mayorista de granos a través del puerto de Talcahuano. Con ello conseguiría ganancias adicionales por su capacidad comercial e instalación temprana en una zona de colonización inicial, que otorgaba ventajas monopólicas a la empresa. De esta forma competía con ventaja respecto de la industria molinera desarrollada en las décadas previas en la zona litoral de Tomé, Talcahuano y Concepción (Mazzei, 2004; Cerda, 1996; Inostroza, 2015).

Para apoyar la expansión triguera hacia la Araucanía, el gobierno chileno creó en 1852 la provincia de Arauco, con capital en Los Ángeles, y organizó un nuevo territorio de colonización desde la villa Nacimiento hacia el sur de los ríos Biobío, Vergara y Mulchén, cursos fluviales utilizados como una ruta de cabotaje de 100 km hacia Concepción y el puerto marítimo de Talcahuano (Inostroza, 2015; Videla 2019). De esta manera conectaba sus actividades con los mercados de consumo de alimentos de la minería del carbón de piedra en Lota, Coronel, Lebu y Curanilahue, en la costa de Arauco, vecina de la zona de la expansión triguera (ver Figura 1). La minería del carbón otorgaba sinergia industrial al proceso colonizador, aportando energía para el movimiento de ferrocarriles, navíos a vapor y actividades metalmecánicas (Ortega, 2005: 203-224). Así, el puerto de Talcahuano posibilitaba un intercambio fluido con los mercados nacionales e internacionales de la costa del Pacífico y, por supuesto, con Inglaterra, país de origen de la familia de Bunster y centro internacional del comercio triguero chileno (Ortega, 2005: 107; Mazzei, 2004: 41).

Fuente: elaboración propia. Source: own elaboration

Figura 1.  

Figura 1.
Molinos de José Bunster en la frontera de la Araucanía, 1857-1903 Figure 1. José Bunster’s mills in Araucanía border, 1857-1903 

José Bunster, nacido en Chile en 1838, era hijo de una familia de inmigrantes ingleses arribados al país a comienzos del siglo xix. Llega a Nacimiento con 19 años de edad en 1857, para dedicarse al comercio en la zona fronteriza junto con sus hermanos. La Revolución de 1859, promovida por los liberales en contra del gobierno conservador de Manuel Montt, derivó en la provincia de Concepción y la frontera en ataques indígenas al fuerte de Negrete, que interrumpieron las actividades colonizadoras previas (Cartes, 2019). En 1861, el coronel Cornelio Saavedra fue comisionado por el gobierno para instalar una línea fortificada que defendiera el territorio en disputa mediante la reconstrucción de Negrete y la fundación de Mulchén y Angol en las márgenes de la confluencia del río Vergara y el río Malleco, 50 km al sur de Nacimiento y de la antigua frontera del Biobío (Lara, 1889: 252-253).

Durante la fundación de Angol, en diciembre de 1862, el empresario obtuvo un solar frente a la plaza de la ciudad como residencia y casa comercial, así como un predio para instalar un molino industrial. Según informa un viajero, ya en 1863 Bunster “enviaba harina al Brasil en sacos de cuero en los cuales se prensaba la harina con palas. Estos cueros costaban 7 reales” (Gay, 1863: 82). Probablemente este comercio se verificaba en asociación con sus hermanos, que instalaron un molino en el fuerte de Mulchén (Menadier, 1867). En 1869 José Bunster construyó el primer molino industrial en Angol, con una inversión de $46.000, y una capacidad de molienda de 40.000 fanegas de trigo al año (Lara, 1889: 470). La fanega era una medida de pesos española equivalente a 82,1 kg y producía en promedio un quintal español de 46 kg, relación técnica que utilizamos para calcular la producción fabril, correspondiente en este caso a 40.000 quintales.1

Las instalaciones consistían en un edificio, maquinarias, un canal de agua como motor hidráulico y una bodega de almacenamiento de trigo para 25.000 hectolitros -medida que tomamos como equivalente a una fanega-, además de una fábrica de aguardientes de trigo y otros granos, una casa habitación, un galpón y un predio de cuatro hectáreas.2

De este modo, los establecimientos agroindustriales combinaban la producción de harinas y de aguardiente de cereales, licor denominado brandy en inglés, que organizaba otra demanda de insumos de trigo, maíz y leña para dar calor a los alambiques (Carreño, 2005; Almonacid, 2013: 69).

En una primera fase la salida de cereales y harinas se realizaba mediante cabotaje fluvial por el río Biobío, desde la villa y puerto fluvial de Nacimiento hasta Concepción, cubriendo una ruta de 100 km (Inostroza, 2015). En una segunda etapa, la llegada del ferrocarril desde Talcahuano hasta Angol en 1876 aportó un medio de transporte de mayor escala y rapidez. Bunster aprovecha este evento para construir en 1877 el molino de Collipulli, localizado a solo 30 km al oriente de Angol. Para ello, formó una sociedad en comandita con Eliseo Mac Crea, ciudadano estadounidense, cuñado de su hermano mayor Enrique. José Bunster invirtió $38.000 y su socio, $12.000 más la administración y el manejo tecnológico. Al socio mayorista le correspondía el 55% de las ganancias y al minorista, 45%.3 Esta unidad incluía un edificio con maquinaria, motor a vapor, una destilería y una bodega de 50.000 hectolitros para trigo; también habitaciones para empleados y doce hectáreas. El molino produciría 80.000 quintales anuales de harina, y la fábrica de licores, 50.000 litros de aguardiente al año (Memoria de la Intendencia de Malleco, 1890: 133). De este modo, el establecimiento de los molinos en Angol y Collipulli, a fines de la década de 1870, proyectaba una elaboración de 120.000 quintales de harina y 100.000 litros de licores.

La conexión ferroviaria con el puerto de Talcahuano se vincularía con la expansión comercial de la empresa hacia el comercio marítimo al por mayor, mediante la compra en 1880 de un predio en el sitio de embarque por $16.500, donde se construirían tres bodegas que lo caracterizarían como uno de los grandes comerciantes cerealeros de la región.4

La llegada del ferrocarril también impulsó el desarrollo de la industria cervecera (Couyoumdjian, 2004; Ortega, 2005: 266-267). En 1882, tres importantes empresas se instalaron en la ciudad: la Cervecería de Juan Smitmans, con un capital de $27.432,39 y que tiene como socios a José Mulhlbeyer y Antonio Kind, quienes aportaban conocimientos técnicos. En 1889 falleció Mulhlbeyer, y la sociedad continuó con un haber de $73.518,08, donde Smitmans asumió una inversión por $43.317,43 y su socio por $30.200,75. En 1894 el fundador vendió su parte; la fábrica prosiguió con el nombre de Cervecería Kind y existió hasta las primeras décadas del siglo xx.5 A su vez, Rodolfo Broghammer instala otra cervecería con capitales propios, teniendo a José Agustín Oliva como agente comisionado de comercio.6 Esta última funciona hasta comienzos del siglo xx.7

La industria metalúrgica liviana, crucial para reparar y fabricar maquinarias industriales y tecnologías agrícolas (Ortega, 2005: 326), fue desarrollada por Eduardo Brown. Su taller contenía tres hornos para fundición de fierro y uno para bronce, una maestranza para fabricar motores a vapor de 6 a 12 hp, carros de aserraderos, arados de hierro y madera, y carruajes con ejes de fierro.8

El enclave agroindustrial en Malleco se vio reforzado también con la instalación en el distrito de Collipulli de los aserraderos de los hermanos Bunster, que producían cuatro millones de tablas y un millón de piezas cepilladas; así como de la destilería de Enrique Delinger (Memoria de la Intendencia de Malleco, 1890: 132-133) y de la cervecería de la sociedad Schlotfel-Moller, creada en 1888 con un capital de $12.690,81.9

A modo de síntesis de la estructura agroindustrial que surgió en el territorio de colonización de Malleco, reproducimos en la Tabla 1 la información de las patentes municipales de los departamentos de Angol y Collipulli, registradas en el período 1888-1892.

Tabla 1 Industrias en los departamentos de Angol y Collipulli, 1888-1892 Table 1. Industries in Angol and Collipulli, 1888-1892 

Nombre Industria Valor ($) Lugar
José Bunster Molino 60 Angol
José Bunster Destilación 25 Angol
José Bunster Bodega 15 Angol
José Bunster Bodega 10 Los Sauces
José Bunster Molino, destilación y bodega 45 Collipulli
José Bunster Aserradero 50 Collipulli
Ricardo Bunster Curtiduría 10 Collipulli
Enrique Bunster Aserradero 15 Mininco
Simón Moraga Molino 3 Angol
Zenón Reyes Molino 7,5 Angol
Rodolfo Broghammer Cervecería 30 Angol
Juan Smitmans Cervecería 30 Angol
Juan Smitmans Cervecería 12,5 Los Sauces
Schlotfel y Moller Cervecería 20 Collipulli
Enrique Dellinger Destilación 30 Collipulli
Federico Frossino Jabón y Velas 20 Collipulli
Eduardo Brown Fundición 40 Angol
Juan Saint Jeane Herrería 20 Collipulli

Fuente: registro de patentes municipales de Angol, 1888-1892, AN. Archivo Intendencia de Arauco, v. 42. Source: municipal patent registration of Angol, 1888-1892, AN. Archivo Intendencia de Arauco, v. 42.

El valor total de las patentes por $205 refleja la posición dominante que alcanzó la empresa de J. Bunster, en un período de auge de la industria ligera en el territorio de colonización. Las bodegas para almacenar grandes volúmenes de granos eran utilizadas como oficinas comerciales para adquirir bienes primarios.

Con el avance hacia la ocupación definitiva del territorio de la Araucanía se fundan nuevos fuertes en Traiguén (1878); Lautaro, Temuco y Carahue (1881); Cholchol y Nueva Imperial (1882) y Victoria (1883) (Figura 1). En estas localidades el empresario inauguró molinos en Nueva Imperial en 1883 y en Traiguén en 1884; al respecto, el molino de Traiguén utilizaba cilindros y energía hidráulica, elaborando 200 quintales de harina al día (Mansoulet, 1893: 13), es decir, 70.000 quintales anuales. A continuación, la Tabla 2 muestra la importancia relativa de J. Bunster en los distritos de Traiguén y Victoria.

Tabla 2 Industrias en departamentos de Traiguén y Victoria, 1888-1892 Table 2. Industries in Traiguén and Victoria, 1888-1892 

Nombre Industria Valor ($) Lugar
José Bunster Molino 60 Traiguén
José Bunster Bodega 20 Traiguén
José Bunster Bodega 20 Victoria
Arsenio Lavín Molino 15 Traiguén
Pimentel y Roger Molino 15 Traiguén
Simón Linke y Cía. Molino 15 Lumaco
Guillermo Weinetrik Molino 15 Victoria
Feumen y Cía. Molino 30 Quillín
Gustavo Viel Molino 15 Purén
Carlos Radichyke Cervecería 15 Traiguén
Luis Schobapenhe Cervecería 15 Traiguén
Federico Varela Bodega 30 Traiguén
Williamson Balfour Bodega 30 Traiguén
Juan M. Manríquez Bodega 20 Traiguén
Juan Urrutia Bodega 20 Traiguén
Lisandro Anguita Bodega 15 Traiguén
Carlos Hernández Bodega 15 Traiguén
Leoncio Male Bodega 15 Traiguén
Juan Urrutia Bodega 7,5 Quillén

Fuente/source: registro de patentes municipales de Angol, 1888-1892, ANCH. AIA, v. 42. Source: municipal patent registration of Angol, 1888-1892, ANCH. AIA, v. 42.

En 1883 Bunster construyó el molino de Nueva Imperial, que absorbería la producción triguera del distrito del río Cautín e Imperial. La unidad original fue reemplazada luego de un incendio, y en 1893 funcionaba en un edificio de cinco pisos, con maquinarias de la casa belga Goubet y Cía. y una capacidad fabril de 200 fanegas de trigo diarias (Mansoulet, 1893: 97). La Tabla 3 identifica los establecimientos del empresario estudiado en las villas del río Cautín-Imperial y el conjunto de otras empresas locales.

Tabla 3 Empresas del territorio Cautín-Imperial 1881-1900 Table 3. Industries in Cautín-Imperial territory, 1888-1892 

Nombre Empresas Lugar
José Bunster Bodega Lautaro
José Bunster Bodega Temuco
José Bunster Bodega y muelle Chochol
José Bunster Molino, bodega y muelle Nueva Imperial
José Bunster 2 bodegas y muelle Carahue
José Bunster Transporte naviero Talcahuano
Cía. Sudamericana de Vapores Transporte naviero Talcahuano
Armadores de Valdivia Transporte naviero Valdivia
Salvador Bustos Molino Temuco
Julián Voigt Molino Lautaro
Federico Dreves Molino y destilería Temuco
Cía. Krausse, Kind y Urrutia Molino y destilería Temuco
Gregorio Urrutia Molino Nueva Imperial
Cía. Aliaga y Fournet Molino Nueva Imperial
Carlos Thiers Molino, cervecería y destilería Carahue
Valck y Cía. Molino y destilería Carahue
Pablitza Hnos. Aguardentería Carahue
Holzaphel Comercio mayorista Carahue
Ansorena y Cía. Molino y destilería Bajo Imperial

Fuente: elaboración propia a partir de Mansoulet (1893) e Inostroza (2019). Source: own elaboration from Mansoulet (1893) and Inostroza (2019).

De esta manera, la empresa de José Bunster alcanzó una cobertura regional, distribuida desde la zona de Nacimiento al río Imperial, combinando la actividad molinera con bodegas para acopiar granos, e introduciendo mercaderías industriales en los territorios de colonización mediante el transporte naviero conectado al puerto de Talcahuano junto a la Compañía Sudamericana de Vapores, y a la Sociedad de Armadores de Valdivia vinculada a la colonización alemana de esa ciudad (Almonacid, 2013: 197).

A fines de la década de 1880, el empresario aplicó una actualización tecnológica en los molinos, cambiando el sistema de piedras de moler por cilindros de acero y empleando energía eléctrica (Lara, 1889: 468).

El molino de Angol fue reformado y dotado de electricidad incrementando su capacidad de molienda a 200 quintales de harina diarios (Mansoulet, 1893: 12). En Collipulli mantuvo el “molino antiguo” y construyó un molino nuevo automático, movido por electricidad, instalado por la empresa Breymann y Hubener y que molía 750 a 800 quintales en 24 horas (Pérez Canto, 1893: 7-9).

Con estas innovaciones, a comienzos de la década de 1890 los establecimientos de Angol, Collipulli, Traiguén e Imperial proyectaban una producción de 1.400 fanegas diarias y 511.000 quintales al año y, previsiblemente, un volumen similar de litros de licores.

En 1894, el padre fundador vendió el molino y la destilería de Angol a su hijo Manuel Bunster Villagra, en $180.000.10 De este modo, reforzó los mecanismos de transición intergeneracional, que facilitarían la continuidad de la industria después de la muerte del fundador.

En cuanto a los nichos comerciales de harina, la población del territorio de colonización constituía un mercado interior muy importante, que en términos absolutos creció desde 71.899 habitantes en 1865 a 320.139 personas en 1895 (Censo, 1866: 48; Censo, 1904 t. III: 556, t. IV: 106). Para apreciar de mejor manera el aporte demográfico a la formación del mercado interior, la Tabla 4 reproduce una muestra seleccionada de la población económicamente activa de las provincias de Malleco y Cautín en 1895, identificando a los actores productivos que obtienen ingresos y tienen capacidad de compra, o al menos reciben alimentación como forma de pago, como es el caso de los gañanes o peones en la agricultura.

Tabla 4 Profesiones y provincias de Malleco y Cautín, 1895 Table 4. Professions and provinces of Malleco and Cautín, 1895 

Agricultura
Profesión Hombres Mujeres Total
Agricultores 23.231 1.194 24.425
Chancheros 45 18 63
Gañanes 6.762 105 6867
Labradores 1.832 22 1854
Subtotal 31.870 1.139 33.209
Industrias, comercio, talleres, minas y transporte
Profesión Hombres Mujeres Total
Comerciantes 1.998 259 2.257
Abastecedores 231 231
Albañiles 269 269
Artesanos 317 317
Aserradores 13 13
Carpinteros 1.573 1.573
Carroceros 71 71
Cerveceros 37 37
Curtidores 71 71
Ebanistas 95 95 95
Fleteros y lancheros 152 152
Fundidores 11 11
Herreros y cerrajeros 247 247
Hojalateros 45 45
Mecánicos 253 253
Mineros 276 276
Molineros 89 89
Panaderos y galleteros 137 62 199
Relojeros y joyeros 38 1 39
Talabarteros y rienderos 91 91
Toneleros 31 31
Subtotal 6.045 417 6.367
Manufacturas dominadas por mujeres
Profesión Hombres Mujeres Total
Alfareras 13 290 303
Bordadoras 76 76
Canasteros y escoberos 22 117 139
Hilanderos y tejedores 32 4.161 4.193
Lavanderas 2.405 2.405
Modistas 52 52
Sastres y costureras 168 6.260 6.428
Sirvientes y cocineras 1.314 2.638 3.952
Sombrereros 5 4 9
Subtotal 1.554 16.003 17.557
Empleados y profesiones liberales
Profesión Hombres Mujeres Total
Empleados fiscales y municipales 616 12 628
Empleados Particulares 1.086 64 1.150
Matronas 41 41
Médicos 27 27
Militares 702 702
Policiales 202 202
Profesores y preceptores 59 77 136
Telegrafistas 24 15 39
Subtotal 2.716 209 2.925
Total general 42.185 17.968 60.058

Fuente: elaboración propia a partir de Censo (1904). Source: own elaboration based on Censo (1904).

La Tabla 4, basada en las 42 profesiones con mayor número en el registro censal, identifica una sorprendente realidad respecto de la presencia femenina en actividades manufactureras en la economía regional del sur de Chile (Brito Peña, 2015), que continúan desde la época colonial utilizando materias primas locales y mano de obra familiar para generar artículos y servicios de primera necesidad, reportando pequeños ingresos y medios de compra de alimentos y bienes industrializados. En esta muestra seleccionada, las mujeres representan 29,9% en las actividades productivas y de servicios.11

Se percibe, así, que en los distritos agroindustriales de la frontera las empresas se complementaban con la actividad artesanal, delineando un proceso basado en la construcción social de una economía de mercado (Bagnasco, 2000; Polanyi, 2011). Por otro lado, esta complementariedad no solo era económica, también se afincó en el fortalecimiento de la tradición alimentaria basada en el consumo cotidiano del pan como alimento universal en Chile (Bauer, 1994; Lacoste, 2018). De este modo, una mirada solamente técnica en torno al papel de la harina como una mercancía no descubre detrás de esta ficción su representación simbólica de la felicidad, una de las utopías más íntimas que difundía la Revolución Industrial en su proyecto de inundar el mundo de bienes materiales (Polanyi, 2011).

En cuanto al comercio mayorista de harina y licores, la zona de la frontera sin duda fue uno de los nichos más importantes para los negocios de José Bunster, así como la región de Arauco, el norte salitrero y el sur del Perú y Bolivia desde el puerto de Tacna, donde se radicó su hermano Alejandro Noel, casado con una ciudadana boliviana (Jara, 1904: 12). En cuanto al trigo, sus principales compradores de granos fueron los molinos instalados en la ciudad de Concepción y, sobre todo, el comercio hacia Inglaterra, lugar de origen de la familia Bunster.

En términos globales, las remesas por el puerto Talcahuano perfilan el aporte de la colonización de la Araucanía. Los embarques crecen desde 190.366 quintales métricos en 1875, a 1.250.000 en 1895, equivalentes al 90% de las exportaciones nacionales de trigo y harinas (Mazzei, 2004: 41).

Créditos agrícolas y el Banco José Bunster de Angol

Las operaciones de provisión de capital monetario a los agricultores de la región, al modo de un importante “habilitador”, fue un recurso utilizado por el empresario para acomodar la producción regional a sus actividades agroindustriales y mercantiles, promoviendo el pago por adelantado a los empresarios agrícolas por cosechas futuras, mediante créditos y servicios de cuenta corriente, exigibles legalmente por contratos notariales inscritos en el registro de hipotecas de Angol, como indica la Tabla 5.

Tabla 5.  Créditos y cuentas corrientes, empresa y Banco Bunster (1874-1889) Table 5. Credits and checking account, enterprise and Bunster’s Bank (1874-1889) 

Años Mutuos ($) Cuentas corrientes ($) Total anual ($)
1874 6.638 - 6.638
1875 s.d. s.d. s.d.
1876 11.598 - 11.598
1877 600 - 600
1878 2.795 - 2.795
1879 s.d. s.d. s.d.
1880 56.682 18.000 74.682
1881 21.980 74.900 96.880
1882 4.000 73.000 77.000
1883 29.250 23.200 52.450
1884 - 42.000 42.000
1885 39.934 - 39.934
1886 47.128 16.000 63.128
1887 106.600 11.000 117.600
1888 - 10.500 10.500
1889 1.284 6.500 7.784
Total 328.489 275.100 603.589

Fuente: elaboración propia con base en cbra y rhyga, 1874-1889. Source: own elaboration based in cbra and rhyga.

Los valores fragmentarios de 1874-1878 delinean una actividad crediticia anual de $2.000 a $11.000, y en el período 1880-1887 ascienden de $40.000 a $117.000. Dicho crecimiento se vincula con la construcción de bodegas en Talcahuano en 1880 y el inicio de las operaciones del Banco Bunster desde 1882, con sucursales en las ciudades de la Araucanía en sus molinos y bodegas.12 La empresa cumple, así, una relevante función como proveedora de créditos agrícolas, análoga a la de otros bancos provinciales fundados en este período (Encina, 1951: 373; Ross, 2003: 68).

El Banco Bunster, de acuerdo con la ley bancaria de 1860, pudo emitir billetes de circulación legal hasta dos tercios del capital asegurado con reservas propias (Ross, 2003; Ortega, 2005; Salazar, 2009). De este modo, creó papel moneda que aumentaba su capital numerario y sus medios de pago, para reemplazar las antiguas monedas de oro y plata heredadas del sistema económico español. Así se entregaba liquidez a las transacciones agrícolas en el marco de la expansión de una economía de mercado difundida por la Revolución Industrial, que convertía en mercancía la tierra, el trabajo y el dinero (Polanyi, 2011), facilitando la obtención de ganancias y la acumulación monetaria entre un muy amplio abanico de actores productivos.

En esta óptica, indicaremos que el banco comienza con un capital suscrito de $100.000 en 1882, que aumenta a $200.000 en 1885, emitiendo billetes por $299.000 hasta ese mismo año (Encina, 1951: 374-375). De esta forma, hacia 1888 pudo llegar a tener un giro mercantil por “un millón a un millón y medio de pesos” (Lara, 1889: 466-474). Otro mecanismo orientado a promover una gestión más autónoma de los agricultores fue la introducción del servicio de cuentas corrientes para esta elite agraria, como se indica en la Tabla 6.

Tabla 6 Banco Bunster cuentas corrientes, 1882-1888 Table 6. Bunster’s Bank checking accounts, 1882-1888 

Agricultor Cuenta corriente ($) Fecha
Feliciano Ruiz 10.000 20/08/1882
Francisco Fernández 12.500 20/08/1882
Juan Figueroa 15.000 20/08/1882
Tirso Rodríguez 17.000 20/08/1882
Celestino Rivas 7.500 20/08/1882
Juan San Martín 4.000 20/08/1882
Juan Gutiérrez 2.000 14/12/1882
Virginio Mora 2.000 03/01/1883
Federico Onfray 4.000 26/02/1883
Bernardo Concha 7.000 28/02/1883
Andrés Manríquez 3.000 31/03/1883
Paulino Cid 4.200 28/05/1883
Blas Mutel 3.000 10/07/1883
José Cortés 15.000 22/03/1884
Juan Concha 2.500 22/07/1884
Amador Maureira 12.000 08/07/1884
José Fernández 12.500 12/09/1884
Rudecindo Elgueta 6.000 22/03/1886
Juan Contreras 10.000 27/05/1886
José Fuica 5.000 08/08/1887
Rudecindo Elgueta 6.000 24/11/1887
Clodomiro Silva 2.000 10/01/1888
Juan Arriagada 3.000 23/02/1888
Virginio Mora 5.500 06/04/1888

Fuente: elaboración propia con base en cbra y rhyga, 1882-1888. Source: own elaboration based on cbra and rhyga, 1882-1888.

De acuerdo con la forma de adquisición del papel moneda, el Banco Bunster puede calificarse como un banco de circulación, que compra los billetes de otros bancos facultados para realizar la emisión (Covarrubias, 2013: 164-165). Así, en 1887 obtiene $128.400 del Banco Chileno Garantizador de Valores de Concepción,13 “en billetes hipotecarios de su emisión de la cuarta serie que ganan interés anual del 6% anual, a pagar en dividendos semestrales hasta 1909”.14 Mientras las condiciones de aquel préstamo se amortizaban en un plazo de varias décadas, a nivel local el Banco Bunster entregaba créditos con intereses de 10% y 12% por unos pocos años, obteniendo una evidente ganancia en el negocio de la mercancía dinero.

Otra fuente de ganancias provino de las normas que aplicaba en los contratos de cuenta corriente y de mutuos, estipulando el pago del monto en frutos prediales “al precio que pagaban las casas comerciales en Concepción”, imponiendo una “deducción de 36 y medio centavos por cada fanega de trigo y cebada”, y en quintales de lana, con una “deducción de 35 centavos” por coste del transporte ferroviario.15 El descuento implicaba un valor importante en el comercio extrarregional, si se considera que en abril de 1886 remitía 51.685 sacos de trigo por la estación de Angol -una fracción del total de remesas anuales- (El Independiente, 6 de abril de 1886), y significaba un ahorro o beneficio superior a $18.606.

El Banco Bunster se trasladó a la ciudad de Collipulli en 1889.16 Sin embargo, en la década de 1890 no encontramos un registro sistemático de sus operaciones, y solo aparecen algunas transacciones por año que se prolongan hasta 1903.17

Mercado de tierras y explotaciones prediales

El gobierno constituye la propiedad agraria mediante remates de predios rústicos ofreciendo plazos de pago de 10 a 50 años, para atraer inversionistas. En el primer remate realizado por el gobierno en noviembre de 1873 en la ciudad de Santiago, J. Bunster compra 18 hijuelas con 7.155 has por $31.244, recibiendo un mutuo hipotecario del fisco a pagar en diez años.18 Luego, vende la mayor parte de los predios obteniendo $38.006 de ganancia. Después, entre 1874 y 1877, compra a particulares 1.538 has por $15.848,85.19 En remates siguientes adquiere 11.435 has en 1878; 1.019 has en 1879 y 10.572 has en 1881, totalizando 30.181 has en los contornos de Angol, Collipulli, Los Sauces, Purén y Lumaco.20 Tales adquisiciones convierten al empresario en uno de los más grandes propietarios de tierras en la frontera y en todo el país (Llorca-Jaña et al., 2017).

Luego de dos décadas de matrimonio fallece su esposa Lucinda Villagra en 1880, lo que da lugar al reparto de predios y de molinos a sus hijos e hijas, como se registra en la Tabla 7.

Tabla 7 Reparto de predios familia Bunster Villagra, 1882 Table 7. Land distribution in Bunster Villagra’s family, 1882 

Beneficiario(a) Bienes
José Bunster Bunster - Edificios del molino de Angol y maquinarias - Canal de agua que sirve de motor - Bodega de 25.000 hectolitros - Fábrica de destilación y maquinarias - Predio de 4 has - Edificio del molino de Collipulli, maquinaria y motor a vapor - Bodega de 50.000 hectolitros de trigo - Predio de 12 has - Hijuela de 20 has - Fundo Remulhueco de 663 has - Fundo Deuco de 1.075 has - Hijuela del Camino de 43 has - Bodega estación de Roblería - Casa y sitio en Lumaco
Manuel Bunster Villagra - Hijuela del fundo Porvenir de 2.753 has - Hijuela 97 de Itraque de 30 has
José Onofre Bunster Villagra - Hijuela número 2 de Ñipaco de 1.030 has - 49,8 centésima del agua del canal del fundo - Una turbina con ejes de transmisión
Carlos Alfredo Bunster Villagra - Fundo Los Sauces, de 4.783 has - Hijuela 3 del fundo Ñipaco de738 has
Luis Reinaldo Bunster Villagra - La hijuela 3 de Ñipaco de 1.528 has - 18,58 centésima del agua del canal del fundo
Emilia Elvira Bunster Villagra - Fundo Itraque de 822 has - Fundo Los Sauces de 790 has - Fundo Angostura de Curaco de 242 has - Hijuelas 337 y 339 Fundo Porvenir de 900 has
Lucinda Isabel Bunster Villagra - Hijuela 1 de Ñipaco de 959 has - Porcentajes de derechos de agua de riego
María Ester Bunster Villagra - Fundo Purén Viejo de 495 has - Hijuelas de Purén Viejo de 3.288 has - Fundo Tranitrani de 465 has - Fundo Ranquilco de 1.019 has - Fundo Curanilahue de 782 has - Hijuela 415 en Los Sauces de 261 has

Fuente/source: ANCH. CBR, Partición de bienes de la sociedad conyugal de José Bunster con doña Lucinda Villagra. Angol 20/09/1882, v. 28, ff. 32v-39.

Los predios repartidos tienen una cabida de 22.745 has, convirtiendo al núcleo Bunster Villagra en una de las grandes familias agrícolas de la región, con explotaciones descentralizadas pero integradas verticalmente a la industria molinera, que continuará siendo administrada por el padre fundador. Por otro lado, el reparto de propiedades implica la incorporación de los hijos en la propiedad y dirección de una típica empresa capitalista familiar (Nazer et al., 2017).

Los predios de Angol, Collipulli y Traiguén serán equipados con maquinarias industriales en la década de 1880, generando una producción a escala. Al respecto, detalla Lara que el empresario en 1886 sembró 8.000 hectolitros de trigo; en 1887, 7.000, y en 1888, 6.000 hectolitros; utilizando un arado a vapor, 15 máquinas trilladoras, 22 segadoras y 15 motores a vapor; ocupando en estas labores a 90 empleados de administración y a más de 2.000 trabajadores (Lara, 1889: 469).

El número de empleados y maquinarias identifican una organización empresarial muy compleja, que hacia 1889 permitía administrar la producción y compras de más de medio millón de fanegas de trigo “del millón más o menos que se produce en lo que antes era el Departamento de Angol” (Lara, 1889: 471). Todas estas actividades reflejan una exitosa competencia con las casas comerciales de Concepción y Valparaíso que llegaban a la región.

Transición intergeneracional

El inventario de bienes elaborado por el empresario en 1901 como parte de su testamento, reproducido en la Tabla 8, posibilita un análisis de la estructura de las inversiones en un momento de máxima expansión empresarial.22

Para que se comprenda mejor esta información, debemos señalar que José Bunster contrajo segundas nupcias con María Ester de la Maza en 1882, coincidiendo con el momento en que iniciaba una nueva fase de inversiones. En la Tabla 8, aparece el fundo Las Lajas y una bodega en la provincia argentina de Neuquén, limítrofe con la Araucanía, área de negocios donde las importaciones desde Chile ascendían a más de un millón de pesos y tenían como contrapartida un activo tráfico de ganados (Flores, 2016: 382-385). Las nuevas inversiones incluyeron adquisiciones de predios y construcción de bodegas en los distritos de Traiguén, Collipulli, Victoria, Temuco y Nueva Imperial, y compra de propiedades urbanas en Santiago, vinculadas con su elección como senador por la provincia de Malleco desde 1889.23

Tabla 8 Inventario de bienes de J. Bunster, 1901 Table 8. Inventario de bienes de J. Bunster, 1901 

A María Ester de la Maza y sus hijos José Tomás, Francisco Federico, Olimpia Isabel y Guillermo Florencio Bunster de la Maza, en común
Bienes Has Precio $
Molino viejo de Traiguén con maquinarias para su reforma y colocación, canal, terrenos anexos y bodegas 110.000
Bodega llamada Néstor Anguita 2.000
Casa habitación y casa de empleados de Traiguén 2.000
Un sitio y media manzana en Traiguén 200
Fundos San José, Remeco, Trigal y Desengaño 16.000 1.040.390
A Reinaldo y Lucinda Isabel en común
Molino de Collipulli, terrenos anexos, casa, canal, fábrica de sacos y casa de empleados Fundo Mariluán Bodegas de Victoria y Lautaro 700 265.000
A María Ester y Carlos Alfredo en común
Molino nuevo de Nueva Imperial, lanchas y útiles 180.000
Bodega de Cholchol 8.000
Quinta y bodegas de tejas en Carahue 3.000
Fundo Pastales, motor, máquina de trillar y útiles 800 40.000
Fundo la Esperanza herramientas, útiles de labranza, casas y cierros 927 70.000
A José Onofre Bunster Villagra, para enterar haber con el valor del fundo California que aún paga al fisco, con rebaja de 20.000. A su hija Emilia Eloísa haber en dinero
A Manuel Bunster Villagra
Fundo La Compañía 3.000 85.000
Fundo Santa María 1.600 12.000
Fundo Recoba 224 13.000
Fundo San Andresito 1.000 15.000
A remate por los precios indicados
3 bodegas en Talcahuano y casa habitación 50.000
1 bodega y casa habitación en Talcahuano construida durante matrimonio con Ma. Ester de la Maza 16.000
1 casita en el cerro de Talcahuano con estanque de agua potable 2.700
Casa y bodegas en Temuco 6.000
Una manzana de terreno en Victoria y 60 has 60 6.000
Fundo Santa Ester en el cerro Ñielol de Temuco 2.650 36.000
Fundo Las Lajas en República Argentina 6.000
Casa y bodegas en Las Lajas 2.500
Bienes en Santiago y en Las Lajas cuyo 50% beneficia a su esposa
Casa en Calle de Las Delicias, esquina Nataniel 130.000
Menaje completo 16.000
Alhajas 10.000
Casas y cocheras calle Duarte 10.000
Hijuela 1 anexa del fundo La Palma 750 52.000
Coches, aperos y caballos de La Palma 3.500
Total 27.711 2.192.990

Fuente: elaboración propia con base en Testamento de José Bunster, 1901. Source: own elaboration based on José Bunster’s will, 1901.

El propietario aprecia los establecimientos molineros de Collipulli, Nueva Imperial y Traiguén en $550.000, mientras Manuel Bunster en una fecha cercana valúa el molino de Angol en $200.000.25 De esta forma los activos del complejo industrial representaban a comienzos del siglo xx un valor de $750.000.

La extensión de los predios administrados en 1901 suma 27.711 has con un valor de $1.445.390, correspondiendo un millón de pesos a cuatro fundos situados en Traiguén, que serán adjudicados a los hijos de su segundo matrimonio. De este modo, los descendientes del empresario manejan cerca de 60.000 has con el reparto de 1882 y los nuevos predios reunidos hasta 1901.

El valor de los activos por $2.192.990 tiene relación con el capital total manejado por José Bunster, estimado por sus contemporáneos en $10.000.000 (Jara, 1904: 48). Dicho nivel de riqueza lo sitúa entre los grandes empresarios chilenos de fines del siglo xix.

En 1905, Manuel Bunster V. y sus hermanos, junto con Ester de La Maza, organizan la Sociedad Bunster y Cía. para administrar en forma conjunta los molinos, valuados en $1.300.00026 y para facilitar la constitución de una sociedad anónima con otros empresarios de la elite mercantil nacional. Esta recibe el nombre de Compañía Molinera El Globo, domiciliada en la ciudad de Valparaíso y cuya duración fue de cincuenta años, es decir, hasta 1955.27

La transferencia de los activos industriales por $1.250.000 consideraba una producción de 600 quintales diarios de harina por 4 molinos, y más de un millón de quintales españoles anuales. El precio de llaves del negocio y gastos en la formación de la compañía se estipulo en $650.000 en capital efectivo del giro comercial, existencias de granos, productos, mercaderías, anticipos y cuentas corrientes (El Colono, 1905).

El capital social de la Compañía ascendió a $2.500.000 divididos entre inversionistas mayoritarios representados por la empresa inglesa Duncan Fox y Cía. con 6.650 acciones, la Compañía Chilena de Inversiones con 2.000, Ester de la Maza con 6.000 y Manuel Bunster Villagra con 4.000, quienes reúnen 18.650 acciones. En tanto, los accionistas minoritarios alcanzan 6.200 acciones, entre ellos los empresarios mineros y los banqueros Gustavo Ross y Agustín Edwards.28

Los porcentajes accionarios definen la continuidad exitosa de la empresa agroindustrial y el ingreso de la empresa familiar Bunster al selecto grupo de las sociedades anónimas, así como a los nichos de negocios de los primeros grupos empresariales que surgen en Chile y Latinoamérica a fines del siglo xix y comienzos del xx.

Conclusiones

El desempeño empresarial de José Bunster en la frontera de la Araucanía, a diferencia de la perspectiva basada en el esfuerzo de un sujeto individual que transmiten sus cronistas e historiadores, se comprende de mejor manera si consideramos su educación mercantil inglesa, sus vínculos familiares y el apoyo comercial con sus hermanos y otros inmigrantes europeos y estadounidenses que se radican en Angol y la Araucanía.

José Bunster basó su éxito empresarial desarrollando una estrategia comercial que combinó la actividad agroindustrial y el crédito agrícola, con la fundación de un banco, el manejo de transportes propios fluviales y marítimos y la instalación de bodegas en el puerto de Talcahuano, utilizadas no solo para el despacho de granos y otros bienes primarios, sino también para la recepción de mercaderías y maquinarias destinadas al comercio en los distritos colonizados. Por su parte, la producción y el comercio de harinas y aguardiente fue una combinación fabril que otorgó beneficios adicionales a los molineros industriales de la frontera.

La gestión crediticia organizó una red de proveedores con empresarios agrícolas que obtienen capitales para habilitar la producción predial accediendo por adelantado a retornos monetarios por su gestión productiva. Estos mecanismos reflejan el afianzamiento del concepto de mercados de futuro en el mediano y largo plazo, para mantener una posición dominante a nivel regional y extrarregional y sortear el riesgo inminente de ser desplazados en el comercio de alimentos por otros agentes de muy diversas latitudes integrados al mercado global.

Además, la actividad de otros empresarios en cervecerías y fundiciones redundó en el desarrollo de distritos agroindustriales que otorgaban mayor dinamismo a la producción rural. En este mismo sentido la especialización agroindustrial facilitó la continuidad de las actividades artesanales en el ámbito de la producción de vestuario, utensilios y herramientas, promoviendo el desarrollo de un sector de productores manufactureros que actuaron como consumidores complementarios de bienes industrializados. De este modo, se organizó un mercado interior basado en una economía mercantil, tal vez la modernización más imperceptible de las innovaciones industriales en las periferias de la expansión del capitalismo; en particular, en la fase inicial de la colonización de la Araucanía.

Así, el ingreso de sus hijos a la propiedad y dirección de los negocios proveyó de una ayuda auxiliar basada en la confianza y la práctica comercial de sus descendientes, que de esta manera tuvieron la experiencia necesaria para proyectarse hacia nuevas formas de organización mercantil.

Desde el punto de vista del impacto de la actividad molinera industrial en la sociedad regional, estas innovaciones dieron continuidad a la antigua cultura triguera a través de una reciprocidad que otorgaba mayor bienestar a las familias de agricultores, campesinos y obreros, afianzando la integración de la memoria de José Bunster en la historia y en la identidad local gracias a su legado difundido en los cuatro confines de la frontera hasta el presente, mediante la Compañía Molinera El Globo y sus harinas de calidad suprema que adornaron la mesa de los hogares del sur de Chile.

Bibliografía

Almonacid, F. (2013). La industria valdiviana en su apogeo (1870-1914). Valdivia, Universidad Austral de Chile. DOI https://doi.org/10.4206/rev.austral.cienc.soc.2014.n26-09Links ]

Bagnasco, A. (2000). “Nacimiento y transformación de distritos industriales. Un examen de la investigación en Italia con observaciones de método para la teoría del desarrollo”. En Carmagnani, M. y Gordillo, G. Desarrollo social y cambios en el mundo rural europeo contemporáneo. México D.F.: Fondo de Cultura Económica: 59-91. [ Links ]

Bauer, A. (1994). La sociedad rural chilena desde la colonia a nuestros días. Santiago de Chile, Andrés Bello. [ Links ]

Brito Peña, A. (2015). Autonomía y subordinación. Mujeres en Concepción, 1840-1920. Santiago de Chile, Lom. [ Links ]

Carreño, L. (2005). “El alcohol de grano de Valdivia en Araucanía y las Pampas”. Universum 20(2): 172-181. DOI https://doi.org/10.4067/s0718-23762005000200009Links ]

Cartes, A. (2019). Región y nación. La construcción provincial de Chile. Siglo XIX. Santiago de Chile, Universitaria. [ Links ]

Censo Jeneral de la República de Chile. (1866). Censo Jeneral de la República de Chile levantado el 19 de abril de 1865. Santiago de Chile, Imprenta Nacional. [ Links ]

____. (1904). Séptimo censo general de la población de Chile levantado el 28 de noviembre de 1895 y compilado por la Oficina central de Estadística. Tomo III y IV. Santiago de Chile, Imprenta Universitaria de S.A. García Valenzuela. [ Links ]

Cerda Hegel, P. (1996). Fronteras del Sur. La región del Biobío y la Araucanía chilena 1604-1883. Temuco, Instituto Latinoamericano de la Universidad Libre de Berlín y Ediciones de la Universidad de La Frontera. [ Links ]

Couyoumdjian, J.R. (2004). “Una bebida moderna: la cerveza en Chile en el siglo xix”. Historia 37(II): 311-336. [ Links ]

Covarrubias, J.E. (2013). “La traducción del libro de Ferrier en México (1843-1844): un vuelco en la doctrina monetaria gubernamental”. En José Enrique Covarrubias, J.E. e Ibarra, A. (eds.). Ensayo sobre los orígenes de los sistemas monetarios latinoamericanos, siglo xviii a xx. México D.F., Universidad Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora: 175-236. [ Links ]

Encina, F.A. (1951). Historia de Chile. Desde la prehistoria a la revolución de 1891. Tomo XVIII. Santiago de Chile, Nascimento. [ Links ]

El Colono. (1905). El Colono. Angol, año 1904. [ Links ]

El Independiente. (1886). El Independiente. Angol, año 1886. [ Links ]

Flores, J. (2016). “La construcción del Estado-Nación al sur del mundo. La Araucanía y la Patagonia hacia finales del siglo xix y principios del xx”. En De Jong, I. y Escobar, A. Las poblaciones indígenas en la conformación de las naciones y los Estados en la América Latina decimonónica. México, D.F., El Colegio de México, Centro de investigaciones y estudios Superiores en Antropología Social, El Colegio de Michoacán: 379-413. [ Links ]

Gay, C. (1863). Agricultura Chilena. Tomo II. Santiago de Chile, Museo de Historia Natural. [ Links ]

Inostroza, L.I. (2019). “Colonización triguera, agroindustrias y transporte fluvial en el Departamento de Nueva Imperial, 1882-1902”. Inédito. [ Links ]

____. (2015). “Economía agroindustrial de Concepción y expansión triguera fronteriza: campesinos y mapuches en Biobío-Malleco, 1820-1850”. América Latina en la historia económica 22(1): 59-84. DOI https://doi.org/10.18232/alhe.v22i1.599Links ]

Jara, M.E. (1904). Homenaje a don Manuel Bunster Villagra i a la distinguida señora Ester de la Maza v. de Bunster. Angol, Imprenta El Colono. [ Links ]

Lacoste, P. (2018). “Molinos harineros en Chile (1700-1845): implicancias sociales y culturales”. América Latina en la historia económica 25(3): 103-132. DOI https://doi.org/10.18232/alhe.907Links ]

Lara, H. (1889). Crónica de la Araucanía. Tomo II. Santiago de Chile, Imprenta de El Progreso. [ Links ]

Llorca-Jaña, M.; Robles, C.; Navarrete, J. y Araya, R. (2017). “La agricultura y la élite agraria chilena a través de los catastros agrícolas, c. 1830-1855”. Historia 50(II): 597-639. DOI https://doi.org/10.4067/s0717-71942017000200597Links ]

Mansoulet, J. (1893). Guía-crónica de la frontera araucana de Chile años 1892-1893. Santiago de Chile, Imprenta y Encuadernación Barcelona. [ Links ]

Mazzei, L. (2004). Historia económica regional de Concepción. Concepción, Archivo Histórico de Concepción. [ Links ]

Memoria de la Intendencia de Malleco. (1890). En Memoria del Ministro del interior al Congreso Nacional. Tomo I. Santiago de Chile, Imprenta Nacional. [ Links ]

Menadier, J. (1867). La cosecha de trigo en Chile. Santiago de Chile, Imprenta del Mercurio. [ Links ]

Muñoz, J. (2017) “Las relaciones políticas de las empresas exportadoras y su impacto en la gestación de políticas públicas en Chile: el ejemplo de la sociedad Hube y Achelis (1896-1906)”. América Latina en la Historia Económica 24(3): 105-129. DOI https://doi.org/10.18232/alhe.811Links ]

Nazer, J.R., Llorca-Jaña, M. y Navarrete, J.M. (2017) “La familia Cousiño-Goyenechea, 1810-1940: auge y caída de un negocio familiar chileno”. Atenea 516(II): 49-67. DOI https://doi.org/10.4067/s0718-04622017000200049Links ]

Ortega, L. (2005). Chile en ruta al capitalismo. Cambio, euforia y depresión, 1850-1880. Santiago de Chile, DIBAM. [ Links ]

Pérez Canto, J. (1893). “Molino automático de cilindros de don José Bunster, en Collipulli, en 1891-1893”. En Pérez Canto, J. La industria nacional. Estudios i descripciones de algunas fábricas de Chile publicadas en el Boletín de la Sociedad de Fomento Fabril. Cuaderno 2. Santiago de Chile, Imprenta Nacional: 7-9. [ Links ]

Pinto, R.J. (2003). La formación del Estado y la nación y el pueblo mapuche. Santiago de Chile, DIBAM. [ Links ]

Polanyi, K. (2011). La gran transformación. Los orígenes políticos y económicos de nuestro tiempo. México D.F., Fondo de Cultura Económica. [ Links ]

Robles, C. (2003). “La transición al capitalismo agrario en Chile (1850-1930)”. Historia Agraria, Revista de Agricultura e Historia Rural 29: 45-80. [ Links ]

Ross, C. (2003). Poder, mercado y estado: los bancos de Chile en el siglo xix. Santiago de Chile, Lom. [ Links ]

Salazar, G. (2009). Mercaderes, empresarios y capitalistas (Chile, siglo xix). Santiago de Chile, Sudamericana. [ Links ]

Vargas, J.E. (1976). “La sociedad de Fomento Fabril 1883-1928”. Historia 13: 5-53. [ Links ]

Videla L.M. (2019). “Mujeres mapuche vendiendo tierras ancestrales: Nacimiento, Los Angeles y Arauco (Chile), 1840-1866”. Revista RIVAR 5(15): 82-110. [ Links ]

Villalobos, S. (1979). Origen y ascenso de la burguesía chilena. Santiago de Chile, Universitaria. [ Links ]

* Artículo elaborado en el marco del Proyecto de Desarrollo Agroindustrial y Fruticultura en las haciendas de la comuna de Angol, 1862-1942 (UNT15-0041). Universidad de La Frontera, Temuco, 2016-2018 .

1 En las medidas de peso del trigo, en los documentos, aparecen los conceptos de fanegas, hectolitros y sacos, que consideramos análogos entre sí. El quintal español corresponde a una medida de 46 kilos. En el caso de tratarse de quintales métricos, hacemos una referencia explícita a ello.

2Escritura de juez compromisario con fecha 24/05, última en la participación de bienes de José Bunster con doña Lucinda Villagra y de los menores hijos de ambos, Angol 20/09/1882, en Archivo Nacional de Chile, Archivo Nacional de la Administración (AN.ARNAD), Conservador de Bienes Raíces de Angol (CBRA) Vol. 28, f. 37-39.

3Escritura de constitución de sociedad mercantil Molino de Collipulli de José Bunster y Eliseo Mac Crea, 29-10-1877, en AN.ARNAD Notarios de Angol (NA.) Vol. 9, f. 529-531.

4Compra de J. Bunster a H. Zerrano, 17/12/1880, AN.ARNAD CBR de Talcahuano Vol. 1, f. 17-17v.

5Sociedad colectiva Juan Smitmans con Antonio Kind, 28/10/1882, AN.ARNAD Registro de Comercio de Angol (RCA) Vol. 29, f. 4-5v. Sociedad colectiva Smitmans y Kind, 23/11/1889, AN RCA. Vol. 42, f. 3-3v. Transferencia Juan Smitmans a Antonio Kind, 12/12/1894, AN.ARNAD Conservador de Bienes Raíces de Angol (CBRA) Vol. 54, f. 45-46 vta.

6Mandato de R. Broghammer a Agustín Oliva, 26/11/1883, AN.ARNAD RCA Vol. 31, f. 8.

7Inventario de los bienes quedados al fallecimiento de Rodolfo Broghammer, 28/12/1917, Archivo Regional de la Araucanía (ARA), Temuco, CBRA Vol. 98, f. 156.

8Inventario de bienes de Eduardo Brown, 05-10-1925, ARA CBRA Vol. 108, f. 160-166.

9Sociedad de Enrique Schlotfel con Francisco Moller, 27/10/1888, ARA RC de Collipulli, Vol. 2, nº 2.

10Venta J. Bunster a M. Bunster 04/03/1893, AN.ARNAD CBRA, Vol. 51, f. 8v-10 y Testamento de Manuel Bunster Villagra, Valparaíso 03/03/1934, AN.ARNAD CBR de Nacimiento, Vol. 55, f. 51vta-60.

11En el registro censal de 74 profesiones, los hombres suman 44.965 y las mujeres 18.503, representando el 29,1%, una tendencia análoga.

12Con el nombramiento de su hijo mayor José Onofre Bunster como gerente de la institución. Ver Mandato José Bunster a José Onofre Bunster, 01/09/1882, AN.ARNAD RCA Vol. 29, f. 3 vta.

13Banco fundado en Concepción en 1870, con un capital de $500.000 para proporcionar “a las provincias de Chile y del interior la adquisición de billetes”, AN.ARNAD RC de Concepción, Vol.7, f. 26-27 vta.

14Angol 21/05/1887, RHG de Angol, Vol. 38, f. 25-26vta.

15Cuenta corriente Banco Bunster a Bernardo Concha por $7.000, 30/12/1882, AN.ARNAD NA Vol. 14, f. 552-554vta.

16Decreto Ministerio de Hacienda, Santiago 20/07/1887, ARA RC de Collipulli Vol. 2, f. 1-2v.

17ARA Registro de Hipotecas y Gravámenes (RHG) de Collipulli. Vol. 1 a 14, 1887-1901.

18Todas estas hijuelas inscritas el 11/03/1875, AN.ARNAD CBRA, Vol.13 f. 56-58. Excepto hijuela n° 29 de 174 ha AN.ARNAD CBRA 11-02-1874, Vol. 11, f. 9v-10.

19AN CBRA años 1873-1877.

20AN CBRA años 1878-1881.

22Testamento José Bunster Bunster, 17/10/1901, registrado ante el notario Marques de la Plata 12/04/1903, AN.ARNAD. Notarios de Santiago, Vol. 2014, Documentos agregados. También AN CBR de Santiago, Vol.186 f. 432-436.

23Compraventa J. Bunster a Leopoldo Migueles, 11/08/1893, AN.ARNAD CBR de Santiago, Vol. 112, f. 1013 vta.

25Sociedad colectiva Bunster y Cía., 15/03/1904, AN. RC de Concepción. Vol. 42, f. 100v-102v.

2615/03/1904, AN. RC de Concepción. Vol. 42, f. 100 vta.102 vta. Prórroga de la sociedad, f. 157v-158.

27Sociedad anónima Compañía Molinera El Globo, 15/04/1905, AN.ARNAD RC de Valparaíso, Vol. 102, f. 245-246vta.

28AN.ARNAD. RC de Valparaíso Vol. 102, f. 245-246vta.

21Facilitada a préstamo por su suegro Domingo de la Maza.

24Esta indicación alude a deudas de José Onofre por $93.780,8. Ver Venta de J.O. Bunster a F. Laroche, ARA CBR de Victoria 30/11/1894, Vol.1, f. 167; Embargo J. Bunster a J.O. Bunster ARA RHG de Victoria, 21/10/1896, Vol. 3, f. 10 vta-11; Cancelación Hipoteca Banco de Santiago a J. Bunster ARA RHG de Traiguén, 04/11/1900, Vol. 18, f. 74-75. No hemos encontrado el valor de la parte de Emilia Eloísa.

Recibido: 27 de Noviembre de 2019; Aprobado: 14 de Abril de 2020

Creative Commons License Este es un artículo publicado en acceso abierto bajo una licencia Creative Commons