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Nueva revista del Pacífico

versión impresa ISSN 0716-6346versión On-line ISSN 0719-5176

Nueva rev. Pac.  no.65 Valparaíso  2016

http://dx.doi.org/10.4067/S0719-51762016000200011 

HERRERA ALARCON, RICARDO. PANOPTIMO, SILENCIO Y OMISION EN LA CRITICA LITERARIA BAJO DICTADURA.1
(Valparaíso: Ediciones Inubicalistas, 2016, 130 pags.)



Braulio Rojas
Centro de Estudios Avanzados
Universidad de Playa Ancha de Valparaíso
braulio.rojas@upla.cl

...lo mato la crítica literaria chilena.

Que bueeeena!

M. Redoles


La discusión en torno a la práctica de la crítica literaria en nuestro pais ha tenido un desarrollo importante en los últimos años. Coloquios y seminarios que no han estado exentos de polemicas, y que han tenido como resultado publicaciónes colectivas dan cuenta de ello. Se pueden mencionar, a modo de ilustración, el coloquio que se realizo en la Universidad de Concepción el ano 1994, que se plasmo en el libro La Crítica Literaria Chilena (1995)2, y últimamente el encuentro que se hizo el año 2006 en la Pontificia Universidad Católica de Chile, publicado por la revista Aisthesis tambien bajo el titulo La Crítica Literaria Chilena (2009)3 sólo para considerar dos hitos. Estos encuentros han tenido como participantes a los cultores del oficio de la crítica, en un país en donde se interrumpió abruptamente el desarrollo de esta disciplina a partir del Golpe de Estado de 1973, y que solo se ha ido recomponiendo poco a poco, ya no luchando en contra de los "vigilantes" (Amaro 2009) uniformados, sino que, más arduo aun, en contra de las operaciones de banalización del mercado totalitario.

En el libro al cual me referire aqui, el autor desarrolla un ejercicio de análisis de las prácticas de la crítica literaria nacional, en un contexto histórico político determinado, el que va desde la dictadura militar en Chile (1973-1989) a la postdictadura (1990 en adelante). El análisis parte de la categoria central de "panoptismo", desde donde elabora una matriz analitica que le permite evaluar el modo de operación de la crítica literaria durante la dictadura y postdictadura, apelando a una matriz conceptual sustentada en investigadores del campo de la filosofia, como Michel Foucault y Gilles Deleuze, del campo de la crítica literaria: Tua Blesa, Lisa Block de Behar, Argildas Greimas, historiadores como José Bengoa y de la crítica cultural, como Nelly Richard, entre los referenciados como centrales.

El libro esta organizado en cinco capítulos, más la "Introducción" y un apartado de "Obras citadas". Sin embargo, siguiendo su lectura, se pueden identificar dos secciónes, que si bien no estan senaladas por el autor, marcan dos tiempos diferenciados de lectura del texto. En una primera parte,4 se aborda la cuestión de la vigilancia panoptica desde la figura del "crítico único", representado por Ignacio Valente, pseudonimo del sacerdote Opus Dei José Miguel Ibañez Langlois, quien marca de forma insoslayable la forma de hacer crítica literaria, desde el ano 1966, en el suplemento de Artes y Letras del diario El Mercurio, teniendo su época dorada durante la dictadura militar. Es importante e ineludible esta referencia, pues, despues del Golpe de Estado, este personaje hegemonizo el campo de la crítica de libros en Chile, constituyendose en el gran pontificador de la producción poética, sancionando a quienes serian reconocidos, y quienes quedarian fuera del circuito, "oficiando el bautismo, sacramentando una escena literaria de marginación, ninguneo y diaspora" (Herrera Alarcón 11). Para ilustrar la forma como operaba el trabajo crítico de Valente, el autor hace referencia al caso de dos poetas que, de forma diferenciada, fueron tratados por los análisis del crítico: Raul Zurita y Enrique Lihn. Del primero destaca la temprana atención (1975) que le brindo Valente a este poeta, a pesar de que este fuese

"el loco, el marginal, el enfermo, un granuja, un outsider que se quema la cara (1975) se arroja amoniaco en los ojos para quedar ciego (1980), se masturbó en público frente a un cuadro de Juan P. Davila, en Purgatorio (1979) 'semiotiza en femenino' [...] con la voz de Raquel, una prostituta, e incorpora distintos elementos que dan cuenta de su estado febril" (27-28)

A pesar de todo eso, Valente reconoce en el joven Zurita una voz poética original, a la cual le augura una proyección sin limites, destacando Herrera Alarcón que Zurita termino posicionandose como el poeta de la transición chilena, acomodandose a los cambios políticos y culturales de la postdictadura (30-31). Como caso contrario, esta la negativa apreciación que tuvo el crítico mercurial de Enrique Lihn, siendo que este poeta era uno de los "intelectuales más relevantes de la segunda mitad del siglo veinte en Chile e Hispanoamerica" (41). Sin embargo, Valente habia ignorado la obra de Lihn desde la publicación de su poemario, La pieza oscura (1963), pero la discrepancia entre el intelectual y el crítico se hace aguda cuando Valente publica el libro Sobre el estructuralismo (1983)5, y Lihn le responde con el incisivo Sobre el antiestructuralismo de José Miguel Ibdnez Langlois (1983)6, donde polemiza teorica y politicamente con el crítico oficial, en un momento en que era, a lo menos, complejo hacerlo.

La segunda parte que se destaca en el libro corresponde al capítulo cuarto: "Hacia una crítica literaria interdisciplinaria: Dos aproximaciones a la obra de José A. Cuevas" (48­116), con dos apartados: 4.1: "Nostalgia, identidad y memoria en la poesia de José A. Cuevas"; 4.2: "Semiosis de la ciudad en la poesia de José A. Cuevas". Este constituye el análisis más exhaustivo de Herrera, ocupando la mitad del libro, junto con el capítulo quinto: "Capítulo final". Lo extenso de esta segunda parte genera un cierto desequilibrio en la argumentación textual, ya que podria haber sido un texto independiente dedicado a este poeta, cuya obra no ha sido suficientemente reconocida. Se destaca la obra de Cuevas como una que ha sido obliterada por la crítica, pero que se constituye en un testimonio poetico del fracaso del proyecto político de la Unidad Popular, y como un registro de las miserias de la transición politica chilena: "La poesia de José Angel Cuevas nos permite una mirada a la historia reciente de nuestro pais fisurando los grandes mega-relatos de la poesia politica de mediados del siglo y fisurando tambien los relatos del consenso del Chile postdictatorial" (89). El análisis de Herrera Alarcón finaliza con una conclusión muy breve, acompanada de un poema de su autoria que cierra el libro.

Hecha esta descripción del orden y la forma del libro, pasare a destacar lo que, me parece, son los aportes teoricos más interesantes expuestos. Cada capítulo esta articulado desde un concepto especifico, que remite a uno o dos autores que lo sustentan. Asi es como en la "Introducción" se hace una presentación de la articulación teórica y argumental del texto desde la "pragmatica" del texto, comprendiendola como "registro, contexto, nado sincronizado, competencia, zona achurada, situación, estrategias discursivas" (5), vale decir, como el marco desde donde poder desarrollar un análisis del contexto de recepción crítica de una obra, destacando las relaciones entre la obra, el autor y el lector. Pasa, enseguida, a hacer unas consideraciones generales sobre el sentido en que trabajara la noción de crítica, situando su análisis no solo desde lo que se dice en el campo de la crítica literaria, sino que, desde los silencios y omisiones que se irradian desde su lugar discursivo.

El capítulo primero: "El concepto de panoptico aplicado al diario El Mercurio: el caso Valente/Zurita", se articula a partir de la descripción que hace Foucault de las sociedades disciplinarias, pero destacando que tiene a la vista el desplazamiento crítico que hace Deleuze desde la matriz de la sociedad disciplinaria de la modenidad, hacia las sociedades de control contemporaneas. A partir de este punto, Herrera Alarcón senala que la prensa chilena en dictadura, funcionó como una de las formas de control implementadas: "prensa escrita, radio y televisión constituyen los ejes y los ojos centrales de una sociedad de control que visualiza y entrega la visión unica" (17). Para la forma de control operada desde la crítica literaria promovida desde El Mercurio, el autor hace uso de las categorias de silencio y logofagia acunadas por Tua Blesa, senalando que la crítica literaria "dice y silencia al momento de decir, selecciona y ausculta, y en ese auscultar omite a los posibles objetos de su crítica, de su paradigma posible de mirada" (19). Esta crítica se fija en los elementos formales de las obras, haciendo caso omiso de los contenidos, como ocurrió con el caso de Zurita, haciendo una suerte de blanqueo de aquellos autores que contaban con el beneplacito de los críticos. El concepto que utiliza para tipificar la práctica crítica de Valente es el de "logofagia crítica", entendida como una crítica que "se destruye y devora en su ejercicio de control y poder a traves de la Omisión y la condena al silencio de quienes no son criticados y, por lo tanto, incorporados al canon literario de la época" (33). Lo que para Blesa es silencio, en la práctica de la logofagia, se transforma en omision en la manera como es situada esta categoria por Herrera. A partir de esta categoría de logofagia crítica, se puede comprender como los comentarios de los críticos, en tanto expertos, anulan la posibilidad de otros comentarios posibles, cerrando la circulation de los textos y la visibilizacion de los autores.

El breve capítulo tercero, titulado "El caso Enrique Lihn en la crítica literia de Valente: una retorica del silencio", es el más débil del texto, pero le sirve para ahondar en la categoria de silencio, esta vez desde Lisa Block de Behar. Segun Herrera Alarcón, para esta autora "El crítico omite el silencio del lector y se pronuncia [...] decide, esa es su funcion" (45), pronunciando una palabra que adquiere el estatuto de un juicio. Se postula, por contraparte, la idea de un lector que salga del mutismo, que abre el espacio para la palabra del crítico, planteandose como comentadores que, abandonando toda pretensión de objetividad, hablan desde la arbitrariedad del gusto, develando la imposibilidad de dicha objetividad, y la arbitrariedad de todo comentario crítico. Se evidencia, asi, la práctica de Valente, como un ejercicio de crítica desde el "gusto personal", un modo de operación que se ha venido haciendo desde hace mucho tiempo en la crítica literaria en nuestro pais, a lo menos desde Raul Silva Castro hasta Ignacio Valente.

El capítulo cuarto, el más largo del texto, es un estudio de la poesia de José Angel Cuevas, a partir del análisis semiótico de las categorías de nostalgia, identidad y memoria, consideradas por Herrera Alarcón como las que articularian su poética. En los textos de Cuevas, se instala una crítica a la postdictadura desde la textualidad poética, "insistiendo en la poesia social o politica cuando se creia esta cancelada con el fin de la dictadura" (51). La categoria de nostalgia es la que articula al análisis, la que es trabajada a partir de las teorizaciones de Algirdas Greimas.

A partir de esta lectura, Herrera Alarcón hace una genealogia de la poesia social y politica chilena, estableciendo un ordenamiento cronologico interesante. Una primera etapa que va desde fines del siglo XIX y principios del XX, denominada Poesia Social y Acrata, haciendo una genealogia de la construcción del campo popular a partir de la hegemonia de los movimientos anarquistas, y su impacto en el desarrollo cultural del proletariado. La segunda etapa, es aquella que esta "asentada en los grandes mega-relatos de mediados de siglo" (63), siendo Pablo Neruda el mayor exponente de este tipo de poética, y que incluye a De Rokha y Huidobro, entre otros. El tercer periodo es el que se configura desde "el quiebre que ocurre en los relatos epicos del realismo socialista en la decada del sesenta" (71), teniendo su mayor exponente en la figura de Enrique Lihn, y que se define por una poética esceptica y desencantada. El cuarto periodo es el del autoritarismo, marcada por una "perspectiva transdisciplinaria" (73), en donde se cruzan lo visual y lo escrito, teniendo su expresión en la Escena de Avanzada aparecida el ano 1977. Se produce aqui una poesia social y politica como resistencia a la brutalidad de la dictadura, y a la pobreza cultural e intelectual instaurada desde el regimen. Es aqui donde se situa la obra de José Angel Cuevas, considerando su escritura como "uno de los intentos más desesperados por establecer un discurso que, desde la poesia, se niega al silenciamiento que parte de nuestra sociedad ha querido imponer" (77).

Me parece que el libro de Ricardo Herrera Alarcón es un aporte serio y documentado, que asume el desafío de pensar politicamente la poesia, de establecer cruces desde la dimensión poética de la literatura con la dimensión politica de la cultura. A patir de una documentación solida, el autor ofrece una mirada, que si bien flaquea en algunos puntos de su argumentación, logra instalar una mirada crítica sobre la crítica literaria, abogando por la constitución de un campo en donde la relación entre los críticos, ya sean academicos o de prensa especializada, y los escritores, no sea determinada por el silencio o la omisión. Además, en el análisis se hace mención a los y las investigadores que hoy en dia estan trabajando sobre la crítica de la crítica literaria, como Lorena Amaro, Carlos Labbe, Felipe Moncada, entre otros.

Se aboga en la propuesta de Herrera Alarcón, por una crítica que no limite ni bloquee el trabajo creativo de los escritores.

Notas.
1 Esta reseña esta vinculada al proyecto CONICYT + FONDECYT/Postdoctorado 2016 + 3160779, titulado "Narrativas marginales de/sobre Valparaíso: una mirada analítico-crítica a los imaginarios de resistencias a la modernización 1925-1980".
2 La crítica literaria chilena (1995). María Nieves Alonso, Mario Rodríguez, Gilberto Trivinos (editores), Concepción, Editora Anibal Pinto.
3 La crítica literaria chilena (2009). Patricia Espinosa Hernandez (editora), Santiago de Chile, Colección Aisthesis N° 26.
4 Capítulo 1: "El concepto de panoptico aplicado al diario El Mercurio", pp.13-32; Capítulo 2: "La omisión como forma de silencio en la crítica literaria de Valente: Logofagia crítica", pp. 33-40; Capítulo 3: "El caso Enrique Lihn en la crítica literaria de Valente: Una retorica del silencio", pp. 41-47
5 Ibañez Langlois, José Miguel (1983). Sobre el estructuralismo, Santiago de Chile, Ediciones Universidad Católica de Chile.
6 Lihn, Enrique (1983), Sobre el antiestructuralismo de José Miguel Ibañez Langlois, Santiago de Chile, Eds. del Camaleón.

Bibliografía.

Amaro, Lorena. "¿Quién vigila a los vigilantes? Algunas ideas sobre la crítica literaria reciente en Chile". La crítica literaria chilena. Ed. Patricia Espinoza. Santiago de Chile: Instituto de Estética UC, 2009. 7-19
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