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Nueva revista del Pacífico

versão impressa ISSN 0716-6346versão On-line ISSN 0719-5176

Nueva rev. Pac.  no.67 Valparaíso  2017

 

Articles

LOS MISIONEROS CAPUCHINOS BÁVAROS Y SUS IDEOLOGÍAS LINGÜÍSTICAS SOBRE LA LENGUA MAPUCHE 1

THE BAVARIAN CAPUCHIN MISSIONARIES AND THEIR LINGUISTIC IDEOLOGIES ABOUT THE MAPUCHE LANGUAGE

Aldo Olate Vinet1 

Cesar Cisternas2 

Fernando Wittig3 

Jaime Flores4 

1Universidad de La Frontera.Chile. Aldo.olate@ufrontera.cl

2Universidad de La Frontera.Chile. c.cisternas02@ufromail.cl

3Universidad Católica de Temuco.Chile. fwittig@uct.cl

4Universidad de La Frontera. Chile. jaime.flores@ufrontera.cl

Resumen:

Este trabajo indaga en las ideologías lingüísticas plasmadas en las obras de los frailes capuchinos alemanes que misionaron en el territorio mapuche desde 1895. A partir de una selección de enunciados expresados en sus obras, damos cuenta de la representación que construyeron de la lengua mapuche y su sociedad durante el período de castellanización formal del territorio y la consolidación del Estado-Nación en la región. Se sostiene que la trayectoria del mapuzugun se ha definido por campañas de estigmatización a través de la exportación y apropiación de dogmas eurocéntricos dominantes propios de la época, los cuales se han proyectado hasta la actualidad. Se concluye que el discurso de los misioneros capuchinos se enmarca en el pensamiento de las lenguas en peligro a través del discurso de la desaparición de la lengua y la cultura.

Palabras clave: misioneros capuchinos; ideologías lingüísticas mapuzugun; castellanización; asimilación

Abstract:

This work investigates the linguistic ideologies embodied in the works of the Capuchin German monks who missioned in the Mapuche territory since 1895. From a selection of statements expressed in their works, we realize the representation that they constructed of the Mapuche language and its Society during the period of formal castellanización of the territory and the consolidation of the Nation-State in the region. It is maintained that the trajectory of the mapudungun has been defined by campaigns of stigmatization through the export and appropriation of dominant Eurocentric dogmas of the time, which have been projected up to the present. It is concluded that the discourse of the Capuchin missionaries is framed in the thinking of languages in danger through the discourse of the disappearance of language and culture.

Keywords: Capuchin missionaries; linguistic ideologies mapuzugun; Castilianization; assimilation.

Presentación

Este trabajo explora las ideologías lingüísticas en las obras de los frailes capuchinos alemanes que misionaron en el territorio mapuche desde 1895, las que encarnan, según nuestro punto de vista, una acción tendiente a complementar la representación sobre la sociedad mapuche del período de la post-ocupación. A través del análisis del contenido de algunas de sus obras, se explicitarán las ideas que dichos actores tuvieron de la lengua y sociedad indígena durante el período de castellanización formal del territorio y de la constitución de la región.

En la actualidad, existen diversos esfuerzos por revitalizar la lengua mapuche; sin embargo creemos que dentro de los elementos que marcaron el derrotero de la lengua, su estatus y su estigmatización, encontramos la exportación y apropiación, por parte de políticos, comerciantes y la iglesia, de ciertos dogmas-activados por ideas liberales e imperialismos europeos- como los tópicos civilización/barbarie, las teorías raciales del evolucionismo científico y la idea de Estado homogéneo (con una mirada monoglósica y monocultural), que producen los trazos idóneos para representar una escena donde predomina la imagen del bárbaro, incivilizado, cuyo modo de vida no se ajusta a las aspiraciones del proyecto nacional.2

Durante este período, y desde antes, diversos actores y organizaciones tuvieron a su cargo el levantamiento de una imagen de decadencia general de lo indígena, y específicamente de la sociedad mapuche, proyectada a partir de la indiferencia hacia lo indígena. Las actitudes y creencias actuales de la sociedad nacional tendrían su origen en el ideario construido durante el siglo XIX, momento clave para la formación de los imaginarios chilenos (Rojas, 2013). En esta misma línea, resulta relevante la configuración de las creencias y actitudes en el plano regional, durante el período de constitución de la sociedad nacional en la Araucanía, pues esta se dio en un contexto multicultural y multilingüe que se homogeneizó por la acción del Estado.

El proceso de construcción de esta imagen o representación tiene varias dimensiones: antropológicas, sociológicas, psicológicas, estéticas, entre otras. Nuestra atención se posiciona en la dimensión de la sociología del lenguaje y de la producción de ideologías sobre la lengua mapuche. Nos interesa conocer estas últimas y su concepción en el grupo de misioneros capuchinos, durante aquel periodo histórico, para discutir las posibles influencias que tuvieron sobre la construcción de la imagen de la sociedad mapuche y su lengua en la sociedad local y nacional.

En este trabajo nos referiremos al contexto histórico en que se desenvolvió la misión de los capuchinos bávaros en la región de la Araucanía, luego se presenta el marco teórico de las ideologías lingüísticas. De forma posterior, presentaremos la investigación y nuestro análisis de las ideologías lingüísticas de los misioneros, su discusión y proyección para concluir con algunas reflexiones de cierre.

1. El contexto histórico de los misioneros capuchinos bávaros en Chile

1.1. Anexión del territorio mapuche y proyecto nacional

El territorio mapuche sufre a partir de mediados del siglo XIX la intervención del Estado de Chile a través de distintas estrategias político-militares que buscaban la derrota y sometimiento de la sociedad mapuche. Este proyecto implicó la acción del ejército, la activación de procesos de colonización de criollos y de extranjeros, la expropiación de tierras y su redistribución, el reductivismo, el desarrollo de las vías de comunicación, la fundación, construcción y desarrollo de centros urbanos y las misiones religiosas (Flores, 2002; Flores y Azócar, 2006).

En diversos trabajos se ha presentado el proceso sociolingüístico e histórico que se activó a partir de la Ocupación de la Araucanía (Olate, 2017; Olate y Wittig, en prensa; Lagos y Espinoza, 2013, entre otros). Baste mostrar aquí una síntesis para comprender mejor la contextualización histórica.

El interés del Estado chileno por anexar el territorio genera las condiciones para el episodio más complejo de la historia de este contacto interétnico. A partir de 1860 tiene lugar la Ocupación Militar de la Araucanía, interrumpida brevemente por la participación chilena en la Guerra del Pacífico. Las campañas militares, la sostenida fundación de fuertes y ciudades arrincona a los mapuches en su propio territorio, generando divisiones internas entre la integración pacífica y la resistencia bélica.

Las consecuencias de esta derrota son devastadoras para la sociedad mapuche. La acción militar se extiende hacia otros ámbitos de la nueva vida pública, como la radicación territorial, un nuevo régimen civil y penal, y la llegada de colonos criollos y extranjeros. Todo ello cambia radicalmente las formas de vida de la sociedad mapuche. Las lenguas reflejan el resultado avasallador de esta campaña militar, lo que se expresa en la masiva disminución de hablantes y la imposición del sistema ideológico del vencedor (Olate y Wittig, en prensa).

La etapa de Reducción se va desplegando a medida que se consolida el proyecto nacional con la ocupación de territorios y la fundación de ciudades. La instalación del Estado y la sociedad nacional en el territorio conquistado significó el despojo del patrimonio cultural material y simbólico del pueblo mapuche, generando un proceso de asimilación que se despliega en buena parte del siglo XX. Distintos acontecimientos concomitantes se acentúan en este período: al ininterrumpido despojo territorial se suman la construcción de vías de comunicación, la producción agroindustrial, el tránsito hacia la industrialización, la transformación del mapuche en campesino, la migración, cuestiones que implican la modificación obligada de los modos de vida mapuches (Comunidad de Historia Mapuche, 2015; Bengoa, 2014). Los procesos descritos implican, en el plano social de la lengua, la reducción de los contextos de uso del mapuzugun y la extensión de los ámbitos del castellano, consolidándose la retracción de la lengua a los espacios intra-étnicos (familiares, comunitarios y rituales) y su exclusión de los nuevos ámbitos interétnicos, entre ellos la escuela (Olate y Wittig, en prensa).

Diversos estudios sociolingüísticos (Duran y Ramos, 1988; Lagos y Espinoza, 2013, entre otros) ven en los procesos de escolarización formal un factor preponderante a la hora de discutir la situación de desplazamiento de la lengua. Lo anterior se complementa con las situaciones de comunicación no formal entendidas como espacios civilizatorios (Nahuelpan, 2012) dados en paralelo al surgimiento de latifundios y el consiguiente intento por transformar la base social mapuche en un componente más del campesinado chileno. El ingreso masivo del español de Chile en la vida cotidiana de las personas, sus grupos familiares y sociales se da en relación a las coordenadas histórico-territoriales específicas de cada comunidad, lo que explica la alta heterogeneidad del bilingüismo en las comunidades mapuche (Olate y Wittig, en prensa).

En este escenario de dramático cambio y contacto sociocultural se tornan relevantes las acciones de diversos agentes con tareas específicas que se vinculan a la integración del mapuche a la sociedad nacional. Se destacan la actividad evangelizadora, la educativa y la política desarrolladas por los misioneros capuchinos bávaros en el período de la post-ocupación. Vistos como inmigrantes, fueron un colectivo de compleja lectura e interpretación, ya que, junto con exportar y promover ideas -y visiones de mundo- basadas en su realidad europea y religiosa, se les encomendó la tarea de civilizar al indígena desde un proyecto de Estado movilizado, principalmente, por intereses económicos y políticos centrales que invisibilizaron la precarización social, económica y cultural en que se encontraba la sociedad subalternada.

1.2. Los Misioneros bávaros

El Estado, en su plan de anexión territorial, promovió una serie de dispositivos de intervención con objetivos claros: dar continuidad al territorio nacional, incorporar nuevas tierras para la producción e integrar a los mapuches. La llegada, a mediados de la década de 1890, de la misión de capuchinos bávaros es una herramienta más que busca satisfacer los propósitos ya explicitados.

La clase política de ese entonces confiaba en que la integración de los mapuches se vería favorecida por la acción de las misiones, pues estas desarrollarían su trabajo en el mismo territorio indígena y su propósito no sería otro que ganar la confianza de caciques para acceder a la posibilidad de educar a los niños y civilizarlos.

Ya desde 1850 el plan de transculturización sobre la sociedad mapuche estaba en marcha, Antonio Varas fue el político que propuso y defendió el funcionamiento de las misiones en los territorios, la instalación de las escuelas y la estrategia de la generación de confianza con los indígenas (Flores, 2002).

Con estas proyecciones, el Estado negoció con la orden capuchina, quienes, a mediados del s. XIX, enviaron a Chile a frailes italianos y luego, a finales del mismo siglo, a los misioneros capuchinos bávaros. Estos últimos arriban en 1895, su llegada resulta significativa para la evangelización, la educación y el conocimiento, entre otros aspectos. El rasgo particular de este grupo de misioneros radicó en su funcionamiento colectivo y cohesionado, aspectos que provocaron que sus obras causaran impacto en niveles locales, nacionales e internacionales. Como grupo de inmigrantes, los capuchinos bávaros se caracterizaron por ser un colectivo con estabilidad temporal, objetivos comunes y una estructura interna altamente organizada en la que las acciones individuales se interpretan como parte del colectivo. La mejor imagen que representa a estos migrantes y su funcionamiento es la de un cuerpo articulado, con estabilidad y proyección temporal, que actúa en un entorno sociocultural. La venida de estos frailes refuerza y da una continuidad al proyecto misional iniciado por los capuchinos italianos y encargado por el Estado (Flores, 2002; Flores y Azócar, 2006).

La acción capuchina en la Araucanía es estratégica, ya que, además de la labor evangelizadora y educativa, con las que pretendían integrar al nativo del territorio, concibieron un plan de desarrollo del conocimiento que cubrió un amplio campo de saberes, entre ellos: medicina, biología, botánica, etnografía, literatura y lingüística. Por otro lado, generaron un legado documental rico en escritos e iconografías y realizaron acciones políticas tendientes a organizar en esta dimensión a los mapuches (Flores, 2002).

Es interesante notar, tal como lo señala Molienaux (2016), que la estrategia de generación de confianza de los capuchinos se basó en el interés por el cultivo del idioma y el respeto por las prácticas indígenas, lo que redundó en tener un conocimiento de primera mano sobre la sociedad y cultura mapuche del período y la fecunda producción de obras de distinta naturaleza que indagan en el conocimiento de los hábitos y las costumbres mapuches. A diferencia de las acciones del Estado y de protestantes, cuyo énfasis integracionista radicaba en la negación cultural y el desprestigio asociado a la estigmatización lingüística, los capuchinos bávaros mostraban un interés por la lengua y la cultura mapuche.

Por otro lado, hay que considerar la acción capuchina en el marco de tres dogmas ideológicos imperantes de la época: el imperialismo, el cientificismo evolucionista basado en el racismo y la idea de Estado-nación. Relacionado con lo anterior, la imagen concebida del indígena americano fue la de bárbaro, apelando a la misma diferencia que han establecido, a lo largo de la historia, distintas estructuras de poder en Europa frente a los pueblos que se alejaban del modelo. La noción de bárbaro, en el caso americano, deja de tener la significación de alterno, ampliándose para acuñar bajo su alero representaciones etnocéntricas prejuiciadas y racistas que adoptaron las elites de los Estados nacientes para construir la imagen del indoamericano incivilizado, inferior, despreciable opuesto a un “nosotros” civilizado, hegemónico y superior (Azócar, 2014).

En este contexto puede entenderse la producción escrita de estos frailes, especialmente la elaboración de obras relacionadas con temas lingüísticos y etnográficos. Es aquí donde encontramos los trabajos monumentales de Félix de Augusta3, quien realizó una pormenorizada descripción de la gramática mapuche (Gramática Araucana, 1903), de las expresiones discursivas y hábitos mapuche (Lecturas Araucanas, 1910) y del vocabulario mapuche (Diccionario mapuche/español, 1916). Por otro lado, encontramos la obra de Ernesto de Moesbach con los textos: “Vida y costumbres de los indígenas araucanos en la segunda mitad del siglo XIX” (1930), “Voz de Arauco. Explicación de los nombres indígenas de Chile” (1944) e “Idioma Mapuche” (1962). Finalmente, el padre Sebastián Englert, quien solo realizó una obra llamada Lengua y Literatura Araucanas (1936). En todos estos trabajos se movilizan ideas y representaciones sobre la sociedad mapuche, el destino de su lengua y su pueblo.

Como se observa, la producción de los padres capuchinos tanto en el área lingüística como en la etnográfica es contundente y sistemática, lo que demuestra la cohesión de la misión y su encadenamiento temporal. Por lo anterior, y dado el volumen de publicaciones relacionadas con la lengua y las costumbres mapuches, resulta interesante preguntarnos por las concepciones, ideas y creencias que tenían estos frailes sobre la lengua mapuche y de qué manera las plasmaron en algunas de sus obras

2. Un marco de referencia basado en las ideologías lingüísticas

La indagación de las ideologías lingüísticas de actores importantes durante el proceso de construcción de la sociedad nacional y regional es una tarea necesaria que permite comprender la trayectoria de las creencias y actitudes acuñadas en el seno de la sociedad regional y chilena actual. El arraigo y la consolidación de comportamientos y valoraciones sociolingüísticas y culturales acerca de la diferencia y homogeneidad se nutren de la historicidad de los imaginarios promovidos por estos agentes relevantes, quienes impactan en el pensamiento de una época, posibilitando la génesis o consolidación de ideologías lingüísticas que alimentan los imaginarios y las representaciones de una sociedad a lo largo del tiempo, incluso hasta la actualidad.

Entre los conceptos empleados para aproximarse al estudio de las creencias de los hablantes sobre las lenguas, la noción de ideología lingüística (IL) ha suscitado interés creciente desde la década de los ochenta. El auge se debe, entre otros factores, a su utilidad como herramienta conceptual para revelar las visiones políticas sobre las cuales los hablantes construyen las representaciones de las lenguas del entorno a las que, posteriormente, asignan valores diferenciados (Garrett, 2010).

Diversas definiciones se han propuesto para el concepto, Silverstein (1979), por ejemplo, delimita este nuevo campo de estudio describiendo las ideologías lingüísticas como un conjunto de creencias que los hablantes tienen sobre la lengua, empleado para racionalizar ciertas estructuras y usos percibidos.4 Para Irvine (1989: 255) una IL es “un sistema cultural (o subcultural) de ideas sobre las relaciones sociales y lingüísticas, junto con sus cargas de intereses políticos y morales”. Definición que explicita el trasfondo moral y político en que se configuran las ideologías lingüísticas. Woolard (1998), por su parte, coincide en ciertos puntos con Irvine (1989) y sostiene que las ideologías emergen a partir de relaciones complejas entre la posición social del hablante, sus prácticas lingüísticas y otras variables sociales, lo que activa representaciones que hacen interactuar lengua y mundo social. Las ideologías, en esta propuesta, pueden manifestarse tanto explícita como implícitamente en el discurso de los hablantes.

Una mirada que destaca la valoración sobre las variedades lingüísticas la encontramos en Spolsky (2004), quien entiende la IL en función de un conjunto de creencias que tiene una comunidad de habla sobre las prácticas lingüísticas apropiadas. Otra de las definiciones más populares de este campo de estudio la plantea Kroskrity (2004), su propuesta sostiene que la IL es un conjunto de creencias y sentimientos, implícitos y explícitos, sobre el uso de la lengua en el mundo social. Las creencias y sentimientos las usan todos los hablantes para construir evaluaciones lingüísticas e involucrarse en la actividad comunicativa. El énfasis de esta visión está en que las ideologías lingüísticas, además de poder manifestarse de modo explícito o implícito, presentan un componente afectivo en su génesis.

Estas definiciones revelan, en su conjunto, componentes básicos para comprender la IL, dichos rasgos son transversales y compartidos en las propuestas reseñadas. Se observa, en síntesis, que las ideologías lingüísticas: (1) son un conjunto de ideas o creencias, (2) se refieren a las lenguas y su uso social, (3) tienen un carácter implícito o explícito, (4) conforman un sistema o conjunto interrelacionado, y (5) su contenido se ve influido por el contexto en el que se sitúa el sujeto (Cisternas, 2017).

Las ideologías lingüísticas, por tanto, hay que entenderlas como sistemas de ideas sobre una lengua, y el papel desempeñado -o que debiese desempeñar- en la sociedad, que emergen en un contexto sociopolítico y sociocultural determinado, y que se ve influido -aunque no determinado- por la posición ocupada por el sujeto en el espacio social.

Las investigaciones sobre IL del mapuzugun se han orientado a conocer las creencias y valoraciones sobre la lengua, sus perspectivas teórico-conceptuales han sido diversas, por ejemplo, Wittig (2009) da cuenta de la valoración positiva que los hablantes urbanos tienen hacia la lengua atribuible al fortalecimiento de una ideología lingüística, lo que supone la lengua como un mecanismo que acentúa el sentimiento de pertenencia identitaria. En un trabajo posterior, Wittig (2011) plantea que esta valoración positiva por parte de los hablantes urbanos responde a la tendencia general de revalorización de lo étnico que se ha producido en el último tiempo en el país.

Otro autor que ha desarrollado varios trabajos sobre ideologías del mapuzugun es Lagos (2010, 2012, 2017), quien, desde un marco teórico basado en las representaciones sociales, da cuenta de un reforzamiento del prestigio de la lengua entre los mapuches, lo que no se ha traducido en un uso mayor de esta. Gundermann (2014) llega a conclusiones similares, planteando que entre los mapuches se observa un sentimiento de orgullo hacia su cultura y una valoración positiva del mapuzugun, pero indicando que predomina una actitud acrítica ante la intromisión del castellano en funciones lingüísticas intraétnicas, lo que convierte la lealtad en un fenómeno más bien discursivo que uno que implique la reorientación de las prácticas lingüísticas.

En cuanto al dominio de las creencias sobre la lengua mapuche, hay algunos trabajos realizados desde la perspectiva que discutimos (Lagos, 2017; Rojas et al. 2015; Lagos et al. 2013). En Rojas et al. (2015), las evidencias muestran contrastes relacionados con las prioridades percibidas en el proceso de revitalización de la lengua por parte de intelectuales y/o elite mapuche y por los mapuches no expertos que asumen un compromiso con la recuperación de la lengua. El grupo de los intelectuales/elite se presenta influido por la ideología de la lengua estándar, ellos consideran esencial la unificación del sistema de escritura y la inclusión de la lengua en la educación formal (Rojas et al. 2015; Lagos et al. 2013). Por su parte, los no expertos apuntan a la importancia de aumentar el prestigio de la lengua y ampliar sus ámbitos de uso (Rojas et al. 2015). Por otro lado, Lagos (2017) presenta las ideologías que tienen los hablantes de chedungun respecto de su lengua y la compleja relación que estas visiones tienen con la concepción educativa de la EIB.

Desde el ámbito historiográfico, el fenómeno de las IL se observa como un terreno fértil para el desarrollo de estudios, por ello resulta trascendente observar con un prisma histórico la construcción o exportación de ideologías por parte de actores importantes en la historia regional y nacional. La mirada histórica arroja elementos relevantes sobre la configuración del escenario ideológico actual (Kroskrity, 2010; Rojas, 2013).

En Chile, el trabajo de Rojas (2013) representa un aporte en esta línea, con un marco teórico basado en los planteamientos de Irvine y Gal (2000), quienes proponen tres procesos que están en la base de la conformación de las ideologías: iconización, ocultamiento y recursividad fractal; Rojas da cuenta de que en la elite hispanohablante chilena del siglo XIX predominó una IL que privilegió al español para efectos de la construcción de la identidad nacional. Esta idea se operacionalizó a través de los procesos de iconización y ocultamiento explicitados por el autor. Estos mecanismos trajeron como consecuencia la homogeneización de la variedad vernacular del castellano por medio de la esencialización racial, hecho que produjo que las lenguas indígenas fueran elididas u ocultadas. Un elemento que Rojas no observa en su trabajo es el aporte de actores regionales al proceso de ocultamiento y el forjamiento de la representación

Como corolario de este apartado, se observa que las IL se manifiestan a través de prácticas comunicativas orientadas a la racionalización del uso lingüístico, son sensibles a intereses políticos y económicos de grupos sociales hegemónicos o de la sociedad general (Rojas, 2013; Kroskrity, 2010). Los hablantes, conciben percepciones axiológicas y epistemológicas sobre el lenguaje o la variedad que se practica en su entorno local, regional, nacional o global. De aquí que sea relevante revisar la forma que adoptaron las ideologías lingüísticas traídas por los frailes capuchinos durante el período de la post-ocupación del territorio mapuche.

3. La investigación

3.1. Objetivo

En razón de lo expuesto, esta investigación tiene como objetivos describir las IL presentes en las obras de los frailes capuchinos alemanes que misionaron en el territorio mapuche desde 1895 y observar la influencia de las IL en la construcción del imaginario sobre la sociedad mapuche del período de la post-ocupación.

3.2. Método

El estudio se adscribe al paradigma cualitativo y corresponde, grosso modo, a un análisis interpretativo del discurso explicitado en los prólogos de algunas obras producidas por los misioneros. Específicamente, se trata de la interpretación de enunciados o expresiones que evidencian ciertos elementos susceptibles de ser interpretados de acuerdo con creencias, valores e ideas sobre la lengua y sociedad mapuche.

3.3. Procedimiento

El procedimiento de análisis en el presente estudio se basó en la revisión e interpretación de prólogos de los trabajos de los padres Augusta (1903, 1910) y Moesbach (1930, 1962). El criterio subyacente de esta elección es que son obras que desarrollan temas vinculados con la lengua y la cultura. En total, fueron revisadas 4 obras de las que se seleccionaron citas donde se evidencian las percepciones y creencias en relación con las lenguas (castellano y mapuzugun) y la sociedad mapuche. Con estos elementos se generó: (1) un corpus de expresiones donde se evidencian las creencias lingüísticas y culturales de los misioneros y (2) categorías emergentes del análisis documental que pueden tener un correlato teórico en el campo de las ideologías lingüísticas.

Para efectos de presentación del análisis, se ha seguido el siguiente orden: (a) Percepciones y creencias en Augusta (1903, 1910), (b) Percepciones y creencias en Moesbach (1930 y 1962).

3.4. Análisis: las ideologías lingüísticas de los misioneros

a) Percepciones y creencias en Augusta (1903, 1910)

La primera gran obra de Augusta (1903) muestra la forma en que comprendían los misioneros su función en el territorio mapuche. Este prólogo representa un testimonio que describe el área en que se desempeñó la misión (Pinto, 1988), a través de él saltan a la luz las ideas que se fueron forjando o consolidando en la Frontera respecto de la sociedad minorizada y su futuro en el contacto con la población regional naciente.

Después del proceso de la Ocupación de la Araucanía, los misioneros llegaron a una zona con una población indígena golpeada social, cultural, económica y territorialmente. Su tarea era clara, debían civilizar al salvaje, convertirlo en chileno y documentar su “sociedad primitiva”, sus hábitos y sistemas de comunicación. Este propósito explicita con claridad la representación general que se tenía en América de las sociedades originarias. Esta idea colonizadora que observa lo indígena como aquello que no se ajusta al prototipo de la sociedad occidental, que se observa profundamente influido por el cientificismo racial europeo (Crow, 2015), es el fundamento de la ideología que tiende a invisibilizar lo mapuche y categorizarlo como parte de una raza de segunda categoría. Por otro lado, la idea que preconiza la desaparición de la lengua se sustenta fuertemente en lo anterior y en el evolucionismo. Finalmente, en la noción de Estado-nación se proyecta la integración de los colonizados al proyecto. Estos elementos están en la base de las ideologías de los capuchinos.

Las características mencionadas operan en la globalidad, de la mano del liberalismo y los imperialismos europeos, e influyen en la instalación de los Estados a nivel americano. Con estas precisiones previas, debe generarse la lectura de las obras de los misioneros y sus apreciaciones de las lenguas nacional y originaria.

En este marco general, con una promoción de la idea de lo civilizado y lo bárbaro basados en los dogmas evolutivo-racista, Estado-nación y civilización-barbarie, Augusta (1903) presenta su visión respecto de (a) la tarea científica de la descripción lingüística de la lengua mapuche, (b) el estatus del castellano y (c) la valoración del mapuzugun y su destino.

En cuanto a su mirada descriptiva de la lengua, deja en claro el error que han cometido sus predecesores a la hora de describir el mapuzugun, Augusta afirma:

“… los gramáticos han basado sus estudios del araucano sobre la construcción latina; lo que no han podido hacer sin violentar la índole de aquel idioma. Por eso hemos abandonado ese método, y ni siquiera hemos adoptado la terminología latina para la denominación de los tiempos y demás formas gramaticales…” (Augusta, Gramática V).

Lo primero que llama la atención de esta cita es la mirada moderna de Augusta en cuanto al ejercicio lingüístico-descriptivo del mapuzugun. Su foco está en generar una descripción de la lengua a partir de cánones distintos a los latinizantes y mediante el levantamiento de categorías explicativas que permitan entender el funcionamiento de la lengua desde un prisma más natural y con acomodo al propio código que describe. Para esta tarea, como sabemos, se valió de la gramática de Bello y propuso sus propias intuiciones para categorías que no podían explicarse desde ese enfoque.

La perspectiva presentada por Augusta puede encontrar su influencia, posiblemente, en figuras como Rodolfo Lenz y Andrés Bello, quienes proponían nuevos marcos explicativos para el estudio lingüístico-descriptivo (el primero) y del castellano de América (el segundo). Es evidente que la ideología imperante en este ejercicio lingüístico es eminentemente científica y se permea del evolucionismo-racismo, se quiere describir el código con herramientas teóricas novedosas que permitan una caracterización basada en el objeto mismo (el mapuzugun), evitando descripciones influenciadas por las gramáticas latinas. Súmese también la necesidad que hubo durante esa época de documentar las lenguas, dada la influencia de ideas evolutivas y progresistas, de sociedades de segunda categoría que se alejaban del canon civilizatorio.

En cuanto a la percepción del castellano o de la variedad de castellano que socializó el Padre Félix, es interesante destacar que muestra, indirectamente, la noción de norma, generando el siguiente juicio:

“…confesamos que hace apenas siete años que hemos venido de Baviera y que durante este tiempo sólo hemos vivido entre la gente sencilla é ignorante de los campos ó en medio de los araucanos, razón por la cual no poseemos el castellano con perfección que sería menester para la elaboración de una obra gramatical…” (Augusta Gramática VI).

La cita evidencia dos elementos relevantes, en primer lugar, y siguiendo la idea de Pinto (1988) -en cuanto a que las misiones y los testimonios de los misioneros muestran la zona o espacio en que actúan- puede notarse que la convivencia de los misioneros se dio en la pobreza tanto con campesinos como con mapuches, ambos sectores etiquetados como “gente sencilla é ignorante”. Por otro lado, se evidencia tanto la conciencia de la norma lingüística como la existencia y adopción de variedades al reconocer la no posesión de un castellano perfecto para escribir la obra gramatical. Claramente, estos pasajes muestran el predominio de la ideología de la lengua estándar respecto del español en ese momento.

Hasta el momento, se han explicitado dos dimensiones de las ideas de Augusta: una en relación con el componente de la descripción lingüística -y la ideología cientificista- y otra donde se releva la idea de norma y estandarización que tenía el misionero capuchino.

En otro plano, relacionado con la representación de lo indígena y su proceso de adecuación al escenario adverso, encontramos la visión que Augusta tiene del estado actual y la proyección futura de la lengua mapuche. Aquí, instala en su discurso varias ideas que dejan ver la influencia de los dogmas ya señalados y que pregonan el desplazamiento del mapuzugun y la desaparición de la “raza araucana”.

“Es fácil prever que el idioma indígena apenas se hablará en Chile de aquí á unos cien años; la interesante y heroica raza araucana está ya por desaparecer. Comerciantes y colonos sin conciencia, a semejanza de los primitivos conquistadores, la han explotado con la crueldad y perfidia de que es capaz la codicia humana. El derecho del más fuerte impera allí sin contrapeso, burlándose de la justicia y de las leyes del País” (Augusta Gramática VIII-IX).

Desde su marco interpretativo, las palabras de Augusta muestran una sociedad, y su lengua, en proceso de extinción debido al choque con la civilización. Añade otros elementos que permiten configurar el panorama económico y territorial de la época en la zona, pero, además de agregar esta información, la nominación explícita de estos “comerciantes y colonos” debe entenderse en el marco de las IL, pues estos agentes son promotores de sistemas culturales de ideas sobre relaciones sociales y lingüísticas junto con sus cargas de intereses políticos y morales (Irvine, 1989) que difieren claramente de la perspectiva del capuchino. Tomado con esta clave, lo que expresa Augusta da cuenta, en primer lugar, del poder de los grupos económicos y de los grupos de inmigrantes en el territorio anexado. Por otra parte, nos da una prueba de que el sistema cultural imperante en el territorio será conducido por los principios liberales racistas que clasifican al mapuche como incivilizado.

En otro pasaje de este prólogo, Augusta explicita la ideología racista sobre la civilización y barbarie:

“La poligamia, que les está concedida por las leyes, la venta de doncellas, el abigeato, la embriaguez, la indolencia de una gran parte de ellos, han sido el eterno escollo de las empresas llevadas á cabo para civilizarlos. Es verdad que la obra de las Misiones arrebata á la perdición un gran número de ellos; pero mientas se les mire como una raza reprobada, destinada al exterminio, como seres abyectos, indignos de la protección de las leyes, mantendrán siempre un odio latente y siniestro hacia sus conquistadores, y rehusarán cobijarse á la sombra de una civilización que así los hiere y los despoja” (Augusta Gramática IX).

En este extracto queda en evidencia que el interés del Estado era civilizar al indígena para lo cual las herramientas utilizadas fueron el castigo, la desprotección y la desregulación de la justicia. Además, Augusta, al decir “mientras se les mire como una raza reprobada, destinada al exterminio”, proyecta la existencia de una imagen sobre la sociedad mapuche que está propagada en el naciente colectivo regional. También se muestra una actitud generalizada de descalificación e indiferencia de la sociedad chilena hacia la mapuche, a partir de lo cual el capuchino genera el vaticinio de las tensiones en las relaciones inter-étnicas.

En otro momento de este prólogo, Augusta da señales de la indiferencia hacia lo indígena instalada en la conciencia de la elite chilena del siglo XIX (Rojas, 2015):

“¡Ojalá que el modesto trabajo que hemos emprendido logre despertar en el corazón de los hijos de nuestra Patria adoptiva, algún interés por esta raza, próxima a desaparecer para siempre, y encienda en ellos el deseo de ayudar a los misioneros capuchino en la obra apostólica á que vienen consagrando sus mejores energías desde hace más de cincuenta años!” (Augusta Gramática IX).

En cuanto a la obra “Lecturas Araucanas” (1910), el padre Félix complementa los dogmas evolucionismo-racista y civilización/barbarie con la noción de transformación. Se observa que los procesos de chilenización y el establecimiento de los centros urbanos en el transcurso de 15 años, desde la llegada de los capuchinos, tuvieron un desarrollo intenso y acelerado. El proceso de transformación no debe ser aplicado únicamente a la sociedad mapuche, pues se trata de un cambio de características demográficas condicionado a un proyecto político-económico de Estado que cubre a todo grupo social, asentado o migrante -nacional o extranjero- que se encuentra o llega al territorio. Esta idea se ve reflejada en el siguiente pasaje del prólogo de las lecturas:

“La raza araucana pasa hoy por un período de transformación. Lo que nuestra obra refiere acerca de sus costumbres y supersticiones, dentro de poco ya no corresponderá á la realidad, ni se guardará memoria de ello; por eso hemos querido conservar estos detalles para la ciencia etnológica; al mismo tiempo creemos que por la lectura de estas páginas nadie se formará un juicio desfavorable de los indios de hoy día” (Augusta Lecturas VII).

La idea de transformación en el proceso de contacto se entiende en un doble sentido, el de chilenización y el del cambio hacia una forma de vida basada en el campesinado. Se observa que los procesos que estaban en desarrollo eran rápidos, a tal punto que se sostiene la desaparición de la sociedad tradicional.

En cuanto a la utilidad de la lengua, se observa en algunos pasajes la idea de que la lengua no es funcional para el diario quehacer en la urbanización, solo es útil para misioneros y comerciantes. Por otro lado, se muestra el interés de intelectuales y estudiosos de aquella época por el mapuzugun, pues se le califica como una lengua rica en formas verbales, precisa, sencilla y con mucha expresividad. Esto último hay que interpretarlo con el prisma cientificista y lo retomaremos con más detalle en Moesbach:

“Poco hay quienes se toman el trabajo de penetrarse bien en el idioma araucano, y es innegable que su aprendizaje no tiene utilidad práctica sino para los misioneros y para aquellos comerciantes que quieren atraer una gran clientela de indígenas; sin embargo merece su conocimiento en alto grado la propagación entre los círculos científicos, no dejando entonces de conquistarse la admiración de los lingüistas, por su sencilla y lógica estructura, la riqueza de sus formas verbales, la precisión y claridad de dicción y la facilidad con que da expresión a todo modo de pensar y sentir” (Augusta Lecturas V-VI).

Finalmente, en el siguiente pasaje del prólogo aparece la idea de indiferencia y despreocupación evidenciada ya con anterioridad en la gramática:

“Esta nación, hoy día tan depreciada por cierta clase de personas que desean y proponen el secuestro de sus bienes y hasta el exterminio de su raza, esta nación vive, piensa, ama, tienes sus leyes tradicionales, sus ideas religiosas, su culto, poesía, elocuencia, sus canciones, su música, sus artes, sus fiestas y juegos, su vida cívica, sus pasiones y virtudes” (Augusta Lecturas VII).

b) Percepciones y creencias en Moesbach (1930, 1962)

Las obras del padre Moesbach presentan una orientación en cierto grado distintas a la de Augusta; sin embargo, se observa una continuidad en las ideas sobre los objetos lengua y cultura mapuche, el cientificismo-racista y la tarea de chilenizar.

En esta dinámica, por ejemplo, en su texto de 1930, se presenta la motivación por la cual era necesario aprender el idioma mapuche, Moesbach señala:

“El libro presente ha nacido paulatinamente, por pedazos. Para poder ejercer el ministerio sacerdotal entre los araucanos era indispensable aprender la lengua mapuche y las publicaciones del Dr. Lenz y del P. Félix José de Augusta me mostraban el camino para su adquisición. Pero la convicción de que un idioma tan extraño al sentir europeo como el de los indígenas chilenos, se puede aprender bien solo por el trato oral constante, me indujo a llamar a la Misión del Budi al jefe de reducción Pacual Coña, un indígena legítimo de la antigua raza araucana, pero bastante instruído y dotado de una vida psíquica muy rica” (Moesbach Costumbres 8).

Se aprecian varios elementos en este fragmento, además de la motivación subyacente del aprendizaje de la lengua, pues evidentemente esta se aprendía para la tarea integracionista. Se nota también la coherencia y continuidad del proyecto de la orden capuchina tanto en lo relacionado con la evangelización como en las actividades de desarrollo de conocimiento lingüístico y etnográfico que habían generado. Moesbach continúa la tarea epistemológica de Augusta con la ayuda, nuevamente, de Lenz, lingüista que colaboró intensamente en estos trabajos.

En otro plano, se observa la mirada hacia el otro de parte de este capuchino, que, seguramente, replica el sentir general de la orden sobre el indígena. El otro y su idioma son algo “tan extraño” para la visión europea, lo que refleja la idea cientificista de lo exótico de la cultura inferior. También puede desprenderse la idea de transformación de lo indígena, ya consignada por Augusta, a partir del énfasis puesto en la idea de “indígena legítimo de la antigua raza araucana”, en contraposición al indígena transformado. Estos elementos deben analizarse con más profundidad y no es este el espacio para generar una reflexión mayor.

El mapuzugun fue objeto de descripción científica para intelectuales y para “todo amigo de los estudios lingüísticos”. Llamó la atención la regularidad de sus formas a pesar de ser hablada por “un pueblo de tan baja cultura”. Así lo consigna Moesbach en otro pasaje del prefacio de la obra de 1930:

“… ejerce una atracción irresistible sobre todo amigo de los estudios lingüísticos por la absoluta regularidad de sus elementos morfológicos y sintácticos, por la increíble riqueza de expresión de sus verbos y, particularmente, por la inimitable precisión y concisión de que es capaz por medio de sus transiciones y partículas intercalares (de facto y estado, tiempo, afirmación y duda, movimiento y dirección, etc.). Esto último es lo característico del idioma araucano. Es verdad que carece en alto grado de la cristalización del pensamiento que se expresa por los sustantivos abstractos, pero aún así es incomprensible que la lengua de un pueblo de tan baja cultura haya podido llegar a una perfección técnica completa como se muestra en los capítulos de este libro” (Moesbach Costumbres 9).

El idioma mapuche fue -y es- objeto de descripción y resulta desconcertante para Moesbach la perfección de esta lengua. La ideología expresada en estas líneas es contrastante, tiene dos caras: una referida a la lengua y su riqueza estructural y otra relacionada con el dogma racista cientificista del evolucionismo según el cual la raza mapuche es inferior. La pregunta que queda pendiente es ¿qué ideología se siguió para posicionar la perfección del mapuzugun? Aquí la cuestión es evidente, dado el éxito de las descripciones de la lengua y lo exótico de la misma, prima la idea de que el objeto lingüístico responde al paradigma lingüístico-descriptivo imperante en ese momento.

En su obra de 1962, Moesbach expone:

“A pesar de su notable perfeccionamiento, el idioma araucano no ha logrado el pleno despliegue de su estructura ni alcanzado la meta de su ascenso iniciado. Por circunstancias adversar de los últimos tres siglos, en especial la desesperada lucha por la independencia racial y la paulatina pérdida de ella, la mente del mapuche quedaba como aplastada, incapaz ya para levantar su habla desde el grado de idioma vulgar y coloquial a la categoría suprema de lengua culta y literaria” (Moesbach Idioma 15-16).

Se reitera este ideal de perfección de la lengua, agregando las dificultades históricas por las que ha pasado la sociedad mapuche y que tienen en la lucha por la independencia racial y la pérdida de la raza dos elementos relevantes. El proceso histórico, afirma el padre, caló hondo en la sociedad mapuche y no permitió el desarrollo del idioma, confinándose al registro vernacular, lejos del ideal de lengua culta y literaria. Esto último explicita la ideología de la lengua estándar que muy posiblemente está nutrida de los ideales ya comentados anteriormente.

Para finalizar, en relación con la idea de desaparición de la raza y su lengua, Moesbach enfatiza:

“Nos hemos esforzado en dilucidar a fondo la lengua araucana, en hacer asequible por todos los medios a nuestro alcance su sencilla pero extraña estructura interna y la mutua vinculación de sus partes constitutivas. Nos propusimos dejar de esta maravillosa lengua originaria, condenada ya a una desaparición no muy lejana, una imagen fiel, completa y atrayente para filólogos y estudiosos. Ellos juzgarán si nuestro “Idioma Mapuche” verifica su intento y llena sus esperanzas” (Moesbach Idioma 17).

Se observa una mirada coincidente con Augusta, pero lo que llama la atención es que esta apreciación se realizó cincuenta y nueve años después de la gramática de Augusta.

c). Una síntesis de las ideologías capuchinas

En función de los temas explicitados se puede proponer un esquema con dogmas de base e ideas promovidas que sirven para configurar la visión capuchina sobre la lengua y la sociedad mapuche. Claramente la directriz fundante de esta mirada la encontramos en el eurocentrismo que inspiró el período post-colonial.

Los referentes que alimentan el eurocentrismo y el neocolonialismo provienen del pensamiento filosófico de la época, que nutre las ideas de la política, la economía, la geografía, el concepto de humanidad y la ciencia, entre otras. Por ejemplo, en lo relacionado con lo político-económico, podemos señalar el liberalismo y el imperialismo, en este último se anclan elementos de geopolítica que definen rutas de emancipación territorial de los nuevos Estados americanos. Por otro lado, la idea de progreso estimula la diferenciación entre lo civilizado y lo bárbaro elemento que se traduce en las ideas racistas que predominaron desde mediados el siglo XIX en adelante, pero que también permea ámbitos científicos como, para nuestro caso, la antropología y la lingüística, donde se instalan perspectivas que alimentan ideologías evolutivo-racistas, por un lado y de superioridad de la lengua estándar o lengua de alta cultura.

Todos estos elementos los encontramos en los escritos revisados. A partir de ellos, puede generarse una relación entre las ideologías evidenciadas y las formas de expresarlas. Esto lo intentamos en la tabla 1, allí se proponen las categorías en que pueden clasificarse las ideologías de los capuchinos. Las expresiones de las IL en los encabezados de las columnas son equivalentes a proposiciones. Estas emergen del análisis documental y, posiblemente tengan correlatos teóricos en el campo de estudio de las IL, pero generar este vínculo escapa a los objetivos del trabajo.

Es cierto que pueden proyectarse muchos elementos más a partir de lo expresado; sin embargo, el interés de nuestro trabajo está en las ideologías relacionadas con la lengua, lo que se hace patente por medio de las impresiones registradas.

Con estos elementos ya destacados, podemos referirnos a las misiones tal como lo señaló Pinto (1988) como una “fuerza fronteriza” con formas propias de comprensión de los escenarios y apropiación de los espacios. Las misiones aportan, sin duda a la construcción del ideario nacional respecto de la sociedad mapuche.

4. Conclusiones

En este trabajo hemos desarrollado un ejercicio reflexivo e interpretativo que tuvo como objetivo indagar sobre las miradas de capuchinos respecto de la sociedad mapuche y su lengua. Para cumplir este propósito utilizamos el marco de las ideologías lingüísticas, el cual lo situamos históricamente a partir de una reseña general del proceso histórico de anexión territorial que se vivió en la Araucanía y la acción capuchina.

Esto último, enfatizamos, no solo debe observarse como una tarea tendiente a la evangelización, por el contrario, la acción de estos misioneros tiene ramificaciones en distintas direcciones. Precisamente, en una de ellas, que es entendida como un ámbito de producción de conocimiento lingüístico y cultural, es donde expresan sus miradas sobre la lengua y sociedad mapuche.

En la dimensión propiamente ideológica pudo evidenciarse que, subyacentes a estos sistemas de cultura, encontramos lo que circunstancialmente hemos llamado dogmas. Estos se inspiran en apreciaciones filosóficas sobre el mundo y se agencian en los sistemas de creencias de las culturas. El eurocentrismo y la ilustración son elementos que impulsan el conocimiento, la imagen de lo humano, la estructura político-económica y la territorialidad.

En cuanto a la visión que se promovió sobre la lengua y cultura mapuche, coincidimos con Mosonyi (2012), quien plantea que hasta mediados del siglo XX la visión de las lenguas minoritarias condenadas a la extinción fue sostenida por intelectuales. Recién en las décadas de 1950 y 1960 surgen grupos que critican esta posición. Ciertamente ha significado una reacción, pero sabemos que hasta hoy esta idea persiste y en este estudio la observamos promovida por los capuchinos.

En relación al posicionamiento discursivo de los capuchinos, el discurso capuchino puede enmarcarse en lo que se conoce como los discursos de lenguas en peligro. Según estos, cada lengua representa una única visión de mundo y forma de conocimiento, la disminución de sus hablantes es un aspecto que se incorpora a este pensamiento, convirtiéndose en otro rasgo preponderante de estos tipos de discursos. Tal como lo señalan King y Hermes (2014), estos discursos tienen una difusión amplia en los medios, organizaciones no gubernamentales y comunidades donde se tienen estereotipos de desaparición de lo indígena a partir de concepciones esencialistas de la lengua y cultura. Lo anterior instala la creencia de que los indígenas están próximos a desaparecer. Este pensamiento impacta negativamente en procesos de revitalización, pues promueven en la población una mirada desde la indiferencia.

En lo relacionado con las ideologías sobre la lengua mapuche, hay diversos trabajos que se han concentrado en la descripción del estado contemporáneo; sin embargo, la revisión del fenómeno en otros períodos históricos, hasta este trabajo, había sido una tarea pendiente. La mirada histórica de las ideologías es necesaria para (1) la comprensión de los procesos actuales que envuelven tanto a la lengua como la sociedad, (2) la configuración de la progresión del escenario ideológico hasta el estado actual. En razón de estos dos puntos coincidimos con Kroskrity (2010) en el sentido de que el estudio historiográfico de las ideologías lingüísticas es un área rica e inexplorada. Con este trabajo esperamos contribuir al desarrollo de esta área de conocimiento.

El ingreso al campo de las ideologías lingüísticas desde la historiografía nos permite profundizar en los elementos que rodearon la construcción de la identidad nacional y, en el caso específico, regional. Además, pueden verse con cierta claridad los procesos de invisibilización de la lengua indígena y la caricaturización de la sociedad en ese momento.

Sin duda esta área de conocimiento aporta elementos relevantes para configurar una mirada comprensiva de los procesos lingüístico-ideológicos que afectaron al castellano y al mapuzugun durante el siglo XIX y su proyección hacia el S XX. Nos permite notar desde la fuente las creencias que se tenían de las lenguas indígenas en los contextos regionales y locales.

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1El presente trabajo se realiza gracias al apoyo de los proyectos FONDECYT11130712: “Contacto lingüístico y gramatical: el castellano hablado en comunidades mapuches.Un acercamiento desde el contacto y la tipología”; y 11110263:“Representaciones sociales e ideologías en disputa: jóvenes mapuche ante el desplazamiento y minorización del mapudungún”.

2Entendemos por dogmas las apreciaciones filosóficas del mundo que agencian los sistemas de creencias de las culturas.

3Para un detalle de la vida y obra de este capuchino, véase Salas (1985) y Gallardo (1986)

4Los criterios de selección de las definiciones tienen que ver con aquellos estudios en los que existe una definición explícita del concepto de ideología lingüística y, a su vez, los que han tenido mayor impacto en el campo de estudio. Para una discusión más extensa véase Kroskrity (2004), Sallabank (2013), Cisternas (2017).

Recibido: 21 de Agosto de 2017; Aprobado: 07 de Noviembre de 2017

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