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Acta bioethica

On-line version ISSN 1726-569X

Acta bioeth. vol.15 no.2 Santiago Nov. 2009

http://dx.doi.org/10.4067/S1726-569X2009000200015 

Acta Bioethica 2009; 15(1)

RECENSIONES

Hume, empatía y bipersonalidad
CHRISTIAN, PAUL Y HAAS, RENATE
Esencia y formas de la bipersonalidad. Monografías de Acta Bioethica N°1 - 2009
Santiago de Chile, Programa de Bioética OPS/OMS y CIEB Universidad de Chile, 2009.

Recientemente, Fernando Lolas ha traducido y editado una importante obra de Paul Christian, profesor de Clínica Médica General en la Universidad de Heidelberg, sobre la bipersonalidad1. Su tesis se centra en afirmar que la naturaleza personal no es individual, sino bipersonal. El mundo circundante, para serlo, no es sólo Umwelt sino Mitwelt: ser en medio de otros. El encuentro bipersonal es fundante de la naturaleza dialógica del ser humano. Esta afirmación, centro de la tesis de varios otros autores de la Escuela de Heidelberg, como von Weizsäcker y von Krehl, fue la conclusión también de Hume en su largo periplo por los tres tomos del "Tratado de la Naturaleza Humana".

David Hume fue un empirista británico, menos conocido que Adam Smith, quien está en el panteón de los economistas libremercadistas, o que John Locke, hoy sinónimo de la teoría de la tabula rasa, que sustentó la educación de las clases medias y el comienzo de la formación de la burguesía y su creciente poder, proceso que culminará en la Revolución Francesa. Hume, sin embargo, se ha puesto de moda entre filósofos analíticos, neurocientíficos e incluso entre psicoanalistas. Esto porque en su "Tratado de la Naturaleza Humana", escrito cuando era muy joven y publicado en 16382, esbozó ideas que influyeron progresivamente en el pensamiento de muchos después de su muerte en 1684. En este breve escrito queremos destacar cómo sus ideas, que partieron desde una crítica bien fundada a la posibilidad del conocimiento veraz del sí mismo y del mundo externo, llegan finalmente a afirmar que esta veracidad sólo era posible mediante el acercamiento "empático" a los demás. Esta afirmación ha sido el centro del intersubjetivismo actual y de diversas teorías bipersonales.

Hume transitó desde el escepticismo acerca de la existencia del ser como ente cognoscible hasta la afirmación de la importancia central de las pasiones en la motivación humana. En su metáfora del fascículo, señaló que lo que llamamos "self" no es sino un haz de percepciones que se suceden unas a otras. Llegó posteriormente al rol axial de la empatía, tanto en la esencia intelectual como pasional de la naturaleza humana. Esta centralidad de la empatía posibilita, para Hume, el desarrollo de una filosofía moral. Hume niega la percepción cognitiva del sí mismo, superada por la vivencia inmediata de nuestras emociones, ya sean positivas o negativas, ya calmadas o violentas. Esta vivencia apodíctica es lo que motiva a la acción: la Razón no mueve, como una afirmación anticartesiana de un pensador que bebió del fundador de la Ilustración francesa y de la aproximación subjetiva a comprender lo humano. Sin embargo, Hume llegó a una aporía, que explicitó en el Addendum a su Tratado, en el cual, por una parte, señala la imposibilidad de conocer el escenario de nuestras percepciones y, por otra, se percata de la convicción íntima de que somos el actor de nuestras pasiones. Este "dilema de Hume", como lo llamó Daniel Dennett, ha sido objeto de múltiples intentos de respuesta. La tradición escolástica y la Escuela de Heidelberg, antes y después de Hume, plantearon las suyas. Lo dicho por Hume y lo explicitado por Christian está en la tradición de la filosofía del ser aristotélico-tomista. Dice Leonardo Polo3 que sólo se conoce en acto (el nous en potencia no conoce nada). En esta concepción, conocer en acto es resolver el problema de la relación de la mente con la realidad, o sea resolver el dilema de Hume: el self no puede ser una idea porque, o bien es una idea vacía, sin contenido, o bien es la acción de conocer algo. Esto lo dice Moore muy posteriormente al afirmar que "conocer una elipse no es una elipse". El self no es cognoscible en sí mismo, sino cuando está en el proceso de conocer algo. Volviendo a Christian, la persona no se conoce a sí misma más que en el contacto con otro, sea en la interacción bipersonal real o en la ficción particular de la relación terapéutica. Leonardo Polo lo describe bien: "el problema de la comunicación de la mente y de la verdad en sí se plantea en Platón, suponiendo que la mente es una verdad en sí. Pero dicho supuesto es falso: la mente no es real como una realidad en sí. El acto de conocer es real, pero no como una cosa en sí (si lo fuera, el problema no tiene solución). En el fondo, el problema estaba mal planteado: pues no se puede resolver en términos de inseidad: una inseidad no puede conocer otra inseidad, y por eso hay que acudir a un tertium como lo hace Platón"3. La aporía a la que llega Hume en su Addendum se aclara desde esta perspectiva. Volviendo a Leonardo Polo: "...en el acto de conocer, la mente, en cuanto a que está en acto, no es en sí; si la mente fuese en acto como la cosa, el conocimiento sería imposible. Por tanto, hay que admitir un sentido del acto enteramente peculiar y exclusivo del conocer (...) Si acudimos a otra terminología, la realidad en sí es lo que se llama sustancia (ousía en griego); se puede hablar de sustancia en acto, y eso se llama entelecheia". Si el conocimiento es sustancia, también es entelecheia, acto separado e incomunicado. Por tanto, tiene que haber un sentido del acto que no sea substancia y sólo en ese sentido del acto es el acto de conocer. Polo insiste en que no se puede admitir que el acto de conocer sea incomunicado. Finalicemos la cita de Polo3: "Por una inveterada manía, que preside en gran parte una orientación filosófica correcta que es el realismo, se suele considerar que la realidad por antonomasia es la substancia; es lo que cabe llamar realismo sustancialista. Ahora bien: si se entiende que la substancia es la realidad por antonomasia, se concluye que la plenitud de la noción de acto corresponde a la entelecheia".

Volviendo una vez más a Hume, y aplicando estas reflexiones de Polo, el self no tiene sustancia y sólo existe como acto segundo, como accidente. El self existe en el acto de conocer, en la bipersonalidad de la simpatía.

Christian, en la tradición de la denominada "Escuela de Heidelberg", insiste en un punto central, ya enunciado por los clásicos aristotélico-tomistas y también por los empiristas británicos: si se analiza el self en el plano lógico, como existiendo en una mente individual, no se le encuentra. Hume mostró en el Tomo I de su "Tratado de la Naturaleza Humana" que no existe una vivencia directa del sí mismo: no hay una idea de self, sino una pasión que lo motiva a actuar y lo lleva a relacionarse con otro que le facilita la acción. Las pasiones son las que incitan a la acción y la racionalidad sólo ofrece caminos, pero los fines de la acción son pasionalmente determinados. El mecanismo de la simpatía es lo que posibilita la vivencia.

La bipersonalidad de Christian está en el centro de una recta antropología. Ese encuentro interpersonal es hoy día el centro de los puntos de vista intersubjetivistas. Lo que Hume y Adam Smith denominaron simpatía, fue estudiado por los psicoanalistas kleinianos con el nombre de "identificación proyectiva" y ha sido corroborado por las neurociencias actuales con el descubrimiento de las "neuronas espejo". Éstas aparecen no sólo en primates sino en diversas especies y llevan a reproducir automáticamente los estados emocionales del semejante. En resumen, "Esencia y formas de la bipersonalidad" es una obra que hace accesible al público no germanoparlante los aportes de la escuela antropológica de Heidelberg a través de uno de sus más lúcidos exponentes.

Ramón Florenzano Urzúa

NOTAS

1. Paul Christian y Renate Haas. Esencia y Formas de la Bipersonalidad. Traducción y comentarios de Fernando Lolas Stepke. Monografías de Acta Bioética, Centro Interdisciplinario de Estudios de Bioética-Universidad de Chile. Santiago de Chile, 2009

2. David Hume. A Treatise of Human Nature. Ed. By D F Norton y M J Norton. Oxford University Press, Nueva York, 2000

3. Leonardo Polo. Introducción a la Filosofía. Pamplona: EUNSA; 2002: 70-71.


FRANCISCO JAVIER LEÓN CORREA
Bioética razonada y razonable
Santiago de Chile, Fundación Interamericana Ciencia y Vida, 2009.

El título es ya sugerente, con el cual creo que el autor pretendió expresar una cierta línea directriz en la cual dos aspectos se complementan: primero, el reconocimiento de que la bioética es una disciplina racional que requiere de estudio y reflexión rigurosa. Como una disciplina nueva y en cierto sentido de moda, creo que él acentúa este aspecto, indispensables para evitar las aproximaciones ligeras o la repetición de ciertos principios sin profundizar sus contenidos.

Segundo, interpreto la expresión "razonable" en el sentido de que ésta se aprende y se profundiza en el diálogo, en la capacidad de razonar en conjunto, de escuchar y deliberar desde diversas posiciones y perspectivas. La reflexión racional abstracta se enriquece con lo razonable, entendido al decir del autor "como una forma de pensar y de actuar que toma en cuenta el momento y las circunstancias, el propósito y los medios, la experiencia y los consejos". El diálogo en al menos tres dimensiones: entre los fundamentos y principios racionales con los hechos y dilemas reales, pues es en la aplicación a los problemas particulares donde se pone en tensión la profundidad de la comprensión de los fundamentos racionales y en los que se enriquece su interpretación y comprensión; entre las diversas disciplinas que deben intervenir en los problemas bioéticos -esencialmente la biología y la medicina con la filosofía y el derecho-, y en la apertura al diálogo con otros. Citando a Rawls, expresa: "Recoger asimismo lo razonable presente en la conducta de los ciudadanos y ciudadanas, como expresión de ciertos poderes morales, de la posesión de un sentido de justicia y, al mismo tiempo, del poder de diseñar y revisar nuestros planes de vida".

Diálogo con las diversas teorías y posiciones en bioética lo que no significa perder la propia identidad en los fundamentos, sino enriquecerla. El mismo autor reconoce cómo su visión personalista de la bioética se ha complementado con la ética dialógica de Apel y Habermas, el comunitarismo de José Pérez Adán y la ética de los bienes humanos básicos.

En cuanto al contenido del libro, hay que señalar que no se trata de una exposición sistemática de la bioética. En él se han reunido las reflexiones del autor expuestas en artículos publicados en diversas revistas sobre los aspectos más relevantes de la bioética. Los artículos han sido agrupados en tres secciones: Fundamentos de la bioética; Algunos dilemas éticos al inicio y final de la vida, y Bioética institucional, social y global.

En la primera parte hay un breve recorrido histórico sobre cómo y por qué surge la bioética, acto indispensable para comprenderla. Muestra cómo la tradicional ética médica y los códigos de ética quedaron atrás para el abordaje de nuevos problemas e interrogantes que requerían respuestas urgentes. La rapidez de la aparición de los problemas no fue aparejada con una profundización en los fundamentos éticos para abordarlos. Por eso el profesor León señala el carácter relevante de la fundamentación, de manera que la bioética no corra el peligro de transformarse en una técnica para solucionar dilemas o en un conjunto de principios generales entendidos de forma diversa, y que cuando se llega a situaciones críticas éstos se ven limitados para una argumentación racional y razonable si no han sido profundizados en su trasfondo filosófico.

El autor recorre las teorías y modelos éticos contemporáneos más relevantes, tratando de resaltar sus aportes, sus raíces y su trasfondo filosófico. Destaca las corrientes anglosajonas, expresadas por el principialismo de Childress y Beauchamp, y las europeas, con el personalismo y el aporte de Diego Gracia y su jerarquización de los cuatro principios en una ética de mínimos y máximos. De especial interés es su reflexión sobre la forma como estos principios han influido en la emergencia de la bioética latinoamericana, en la cual la prioridad de los problemas y dilemas tiene perfiles sanitarios y culturales distintos.

Su espíritu de diálogo no eclipsa su claridad fundamental para hacer una bioética racional y razonable: "En el panorama cultural actual, la concepción personalista es la que mantiene el primado y la intangibilidad de la persona humana, considerada como valor supremo, punto de referencia, fin y no medio (…) Según nuestro parecer, esta concepción responde más plenamente al propio ser del hombre, y explica mejor la relación existente entre dignidad de la persona y libertad, no como valores divergentes sino complementarios". Al personalismo lo ha complementado la ética dialógica y de los bienes humanos básicos. En esta perspectiva, León argumenta los que considera principios fundamentales de la bioética: "El respeto a la vida humana, que pertenece al orden de la objetividad y debe servir de finalidad a la actuación ética, y el principio de autodeterminación de la persona, que remite al dominio de la subjetividad y es esencial en la ética".

En la segunda parte aborda algunos dilemas clásicos del inicio y fin de la vida. Expone los valores que ponen en tensión las diversas posiciones antropológicas sobre el ser persona que se encuentran en el trasfondo de estos debates, junto con la necesidad de una rigurosa información científica. Destaca cómo algunas teorías supeditan el respeto por la dignidad de la vida y la libertad de las personas a una priorización de la autonomía, interpretación que se independiza de los datos de la ciencia moderna y de la reflexión antropológica. La autonomía así entendida establece como valor y criterio moral superior el solo hecho de tomar una decisión libremente querida: "en el fondo se defiende la libertad para algunos, para los que pueden hacerla valer".

El capítulo sobre voluntades anticipadas es ejemplo de una posición ética racional y razonable. León señala que la discusión se ha complicado y ha sido llevada a extremos por una confusión de las situaciones clínicas en que estas voluntades se pueden dar, de manera que esto "lleva a algunos a rechazarlas sin más, por ver en ellas el peligro de que puedan llevar a acciones de eutanasia por omisión, y a otros a impulsarlas, por ver en ellas un paso previo a una posible legalización de la eutanasia" (...) "Ambas posiciones están erradas a mi juicio, y hay que entender la declaración anticipada de voluntades como un paso más en la profundización del proceso de consentimiento informado", agregando luego, que estas no deben perder su función primaria, cual es "servir a la mejor relación médico o equipo de salud y paciente, ahondando en la confianza mutua que debe existir y en la interrelación basada en el respeto ético por la dignidad de la persona del paciente".

La sección referida a la bioética institucional, social y global tiene especial interés por ser un tema poco prevalente entre los bioeticistas, quienes se han concentrado más en la bioética clínica y de la investigación. El autor destaca que, frecuentemente, los problemas ético-clínicos están condicionados por factores sociales de los países y, en forma transversal, por factores institucionales y de políticas y sistemas de salud. Se debe buscar cómo aplicar las normas de justicia y de solidaridad y, además, incluir la dimensión ética del uso eficiente y racional de los recursos, aspecto muchas veces olvidado. Expresa que no es posible abordar los problemas sociales sólo con derechos: es necesario no descuidar los deberes y la necesidad de enfatizar una ética de la responsabilidad. Haciendo referencia a Hans Jonas, muestra la relevancia de considerar en la ética no sólo una responsabilidad por el hoy sino también por las generaciones futuras.

Un mundo cada vez más globalizado e interrelacionado contrasta con una cultura cada vez más despersonalizada. Hay una tensión entre globalización e identidad cultural que incide en la bioética. Citando a Beji, señala: "El fanatismo, por un lado, y el desarraigo, por otro; ahí están de alguna manera las dos figuras inmorales que un contrato humano entre culturas debe evitar si no quiere eludir la cuestión ética entre las pasiones culturales y el suplicio uniforme de la despersonalización". El tema penetra la complejidad de la cultura contemporánea, con sus luces y sombras, con sus expectativas y contradicciones; una cultura en que el sentido de la vida se hace crítico, una civilización en que, como nunca, los seres humanos hemos estado más cercanos, física y mediáticamente. Empero, la soledad se ha transformado en un signo doloroso y un creciente individualismo e incomunicación entre las personas condiciona muchos de los problemas de la bioética clínica y social.

Patricio Ventura-Juncá


GARBI NOVAES, MARÍA RITA; LOLAS, FERNANDO; QUEZADA, ÁLVARO (Eds.)
Ética y Farmacia. Una perspectiva latinoamericana. Monografías de Acta Bioethica Nº 2 - 2009.
Santiago de Chile, Programa de Bioética OPS/OMS, CIEB Universidad de Chile, 2009, 359 pp.

Este libro, publicado simultáneamente en portugués y castellano, es fruto de una colaboración entre el Programa de Bioética de la OPS/OMS y el Centro Interdisciplinario de Estudios en Bioética de la Universidad de Chile. Se originó en el marco del programa avanzado de ética de la investigación biomédica y psicosocial que realiza este Centro.

"La farmacoterapia de los enfermos debe considerar las características individuales y específicas de cada población -comenta María Rita Garbi Novaes en la presentación- y los aspectos que afectan la farmacocinética y la farmacodinámica del medicamento. Hay enfermos más susceptibles de ser afectados por estos factores. Entre ellos cabe destacar a los enfermos geriátricos, pediátricos, recién nacidos y embarazadas, quienes, en comparación con un adulto normal, presentan variaciones importantes relacionadas con el volumen corporal, distribución de grasa, proteínas, alteración de las enzimas hepáticas y de función renal. Por esta razón, merecen una acuciosa investigación antes de la decisión terapéutica y un seguimiento clínico continuo en el uso de medicamentos".

En la discusión sobre los principales aspectos éticos relacionados con el medicamento, este libro aborda diversas cuestiones que interesarán no sólo a los profesionales farmacéuticos, sino también a médicos, farmacólogos, enfermeros, investigadores y especialistas en "terapéutica" y bioética.

Participan en este volumen diecinueve profesionales de seis nacionalidades, quienes abordan aspectos éticos en distintas situaciones relacionadas con los medicamentos: la investigación científica con nuevos fármacos, la conducción de los ensayos clínicos, buenas prácticas en la investigación, genómica, ética en la logística farmacéutica, manipulación de medicamentos estériles y no estériles, terapia de reposición hormonal, relación del consumidor con la industria farmacéutica, ética le mercado, acceso a los medicamentos en los países en desarrollo, equidad en la distribución de los beneficios, equilibrio apropiado entre lucro y servicio, garantías en la obtención de los medicamentos, aspectos éticos en la comunicación científica. Además se discuten importantes aspectos de la educación profesional, cada día más exigentes, y los conflictos bioéticos en un mundo globalizado.

Como comenta el doctor Fernando Lolas en el prefacio: "La agenda para un análisis ético de la relación entre profesionales que incluya la farmacia y los farmacéuticos en el contexto de la investigación y la asistencia sanitarias está aún abierta. Hay cambios en el perfil de las profesiones, en su poder relativo y en su base cognoscitiva que obligan a una permanente revisión de sus competencias y límites". Y una muy buena contribución a este propósito es esta obra, pionera en esta materia en Latinoamérica.

Francisco León Correa


COORDINACIÓN ACADÉMICA DE BIOÉTICA
Salud e interculturalidad: desafíos y proyecciones. Primer Curso Internacional y III Jornadas de Bioética en La Frontera
Temuco, Facultad de Medicina, Universidad de La Frontera, 2009, 213 pp.

Tuvieron lugar en Temuco, a comienzos del mes de septiembre, el I Curso Internacional de Bioética sobre Salud e Interculturalidad, y las IIII Jornadas de Bioética en La Frontera, ambos organizados por la Unidad de Coordinación de Bioética de la Facultad de Medicina de la Universidad de La Frontera. Fueron días de reflexión, debate y profundización en variados temas de bioética, que ahora tenemos a disposición en este libro de actas: qué fundamentos debe tener la búsqueda de normativas éticas en nuestra sociedad tecnológica y en la atención de salud; qué problemas éticos se nos plantean al inicio y al final de la vida humana; cómo conseguir la unión entre una propuesta de derechos y deberes éticos universales y el máximo respeto a las singularidades, a las identidades culturales y morales diferentes que conviven en una región como la Araucanía chilena, por ejemplo. En este Curso Internacional se han expuesto las posibles respuestas -no definitivas, por supuesto- que se han ofrecido desde la filosofía actual y también desde la bioética.

La bioética es diálogo y, en tal sentido, una herramienta para salvar el conflicto y construir ese diálogo intercultural. Nos ayuda a practicar la ética como esfuerzo y componente de una cultura humana de la convivencia. La formación en bioética tiene precisamente entre sus finalidades la aptitud para establecer consensos y evitar disensos. La interculturalidad también debe guiarnos en el momento decisivo de establecer, desde la cooperación y el diálogo, las prioridades en salud de nuestros países.

Han intervenido también un importante grupo de especialistas de Estados Unidos, Holanda, Italia y Chile en la revisión de los problemas de fundamentación de la bioética y del inicio y final de la vida humana, con visiones diferentes -como se recoge en los textos- pero siempre dentro de un diálogo enriquecedor.

Además, se recogen en este libro algunas de las comunicaciones presentadas en las III Jornadas de Bioética en La Frontera, un buen exponente del creciente interés que despierta este ámbito relativamente nuevo de la investigación en bioética abordada en bastantes ocasiones desde la metodología cualitativa. Ésta puede acercarnos a la realidad concreta de las situaciones clínicas y de atención en salud, de forma que planteemos después, de modo positivo, las posibles soluciones éticas que ayuden a los distintos involucrados -políticos, gerentes de instituciones, profesionales de la salud- a tomar decisiones más correctas y más prudentes, ya sean técnicas, organizativas, políticas o legislativas.

Finalmente, es preciso agradecer la colaboración ofrecida para este Curso por la European Society for Philosophy of Medicine and Health Care, la organización de estos encuentros por parte de la Unidad de Coordinación de Bioética y de la Facultad de Medicina de la Universidad de La Frontera, y también la decisión de editar el presente libro, que pone a disposición de la comunidad académica gran parte de lo expuesto.

Francisco León Correa

 

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