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Acta bioethica

versión On-line ISSN 1726-569X

Acta bioeth. vol.25 no.2 Santiago dic. 2019

http://dx.doi.org/10.4067/S1726-569X2019000200288 

Reseñas de Libros

RINCIC, I., MUZUR, A. Fritz Jahr and the emergence of European bioethics

Fernando Lolas Stepke1 

1Centro Interdisciplinario de Estudios en Bioética, Universidad de Chile, Chile

Rincic, I.; Muzur, A.. 2019. Fritz Jahr and the emergence of European bioethics. Zürich: LIT Verlag, 150p.

Puede atribuirse a Rolf Löther, Hans-Martin Sass y Annemarie Engels el mérito de haber llamado la atención hacia la obra de Fritz Jahr. Su nombre empieza a ser conocido en relación con el vocablo “Bio-Ethik”, en 1997. La recepción de su obra, apenas una veintena de artículos, fue promovida por el énfasis en un origen europeo de la bioética, según atestiguan trabajos en muchas partes del mundo. Rincic y Muzur promovieron no solamente la fundación de una revista especializada bajo el título “JAHR. European Journal of Bioethics” sino la creación de un premio que lleva el nombre de este pionero. Este galardón se otorga en la ciudad de Rijeka, Croacia, y va ligado a una distinción en la universidad de esa ciudad.

Fritz Jahr nació en 1895, el 18 de enero. Este año es un annus mirabilis de la medicina, porque vio la publicación de los estudios sobre la histeria, de Sigmund Freud, y del descubrimiento de los rayos X por Konrad Röntgen, entre otros sucesos notables. Aunque fue un pastor luterano, al nacer fue bautizado en el rito católico por sus padres, Gustav Maximilian Jahr y Auguste Marie Langrock. Su ciudad de nacimiento fu Halle, en la provincia de Sachsen-Anhalt, junto al río Saale. En un radio no mayor a 150 kilómetros se encuentran Berlin, Leipzig, Magdeburg, Wittenberg (hoy Lutherstadt Wittenberg), Weimar, Jena, Dresden, entre otras ciudades alemanas. Murió el 1 de octubre de 1953 en la misma ciudad de Halle, la cual hoy no supera los 250.000 habitantes.

La condición de pionero de Fritz Jahr se restringe a su invención de la palabra “Bio-Ethik” (1926, y la noción de imperativo bioético en 1927) y a su insistencia en ampliar el imperativo categórico de Kant más allá de su antropocentrismo a todos los seres vivos, si bien con un carácter condicional (“en la medida de lo posible”). Por cierto, tuvo inspiraciones muy diversas, por ejemplo, Rudolf Eisler y la idea de Bio-Psychik, e Ignaz Bregenzer con su Thier-Ethik (ética animal), ninguno de los cuales ha tenido influencia directa en los estudios que luego se llamaron etología o estudio comparado del comportamiento. Sin embargo, independientemente de la recepción, puede considerarse a Jahr también como un precursor en estos campos 1 .

Quizá lo más relevante sea la influencia del pietismo, aquella rama del luteranismo que conoció como estudiante en su ciudad natal y a la cual estuvo ligado como docente en la fundación que estableciera August Hermann Francke (1663-1727). Es probable que los escritos de Jahr, reestudiados con ojo crítico, puedan ser muy relevantes en el campo de la educación. Interesante fue su pregunta sobre la armonización de la libertad de pensamiento con las directrices generales de una sociedad autoritaria, como aquella en que sin duda le tocó vivir.

La vida en las postrimerías del Segundo Reich, la República de Weimar, el Tercer Reich y finalmente la República Democrática Alemana no debe haber sido fácil. Jahr jubiló por razones de salud, a edad muy temprana; siempre estuvo con recursos limitados, debió atender a su esposa enferma y hay pruebas, en su correspondencia, de sus numerosas peticiones de ayuda. La obra escrita hasta ahora descubierta se reduce a artículos de género moralizante, a veces con tonalidades de sermón.

No está demás destacar que la palabra central en el discurso bioético de Jahr podría ser “compasión”. No en el sentido de conmiseración sino en el más amplio de solidaridad interespecífica, de ligazón con el mundo de la vida a través de un deber universal. Muy diferente es la nota diferencial de Potter, en quien la palabra clave es sobrevivencia (survival), con un claro acento utilitarista y consecuencialista. En este caso, la protección de lo viviente no emana de un deber sino de un cálculo utilitario. Potter hablaba de la bioética como de una “ciencia de la supervivencia”. Esto significa que debemos proteger el ambiente y a todo ser vivo porque así conviene a la especie humana. Al pasar, debe dejarse constancia que el propio Potter lamentó luego haber utilizado la palabra “ciencia” al proponer la bioética. Era, dijo, la palabra que conocía, pero ha tenido el negativo impacto de generar toda una caterva de personas que creen cultivar una “disciplina científica” y ha contribuido, junto con la medicalización de la palabra en manos de Hellegers y Georgetown, a hacer de ella una tecnología para la toma de decisiones morales. A este “giro tecnocrático” puede deberse el anclaje de la bioética en el discurso médico y su institucionalización predominante.

Fritz Jahr murió en 1953, el 1 de octubre.

1Lolas F. Fritz Jahr bioethical imperative: an anticipation of ethology and bioethics. En Muzur M. & Sass HM. (eds). 1926-2016 Fritz Jahr´s Bioethics. A global discourse. LIT Verlag, Zürich, 2017.

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