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Acta bioethica

versión On-line ISSN 1726-569X

Acta bioeth. vol.25 no.2 Santiago dic. 2019

http://dx.doi.org/10.4067/S1726-569X2019000200290 

Reseñas de Libros

CHRISTIAN-WIDMAIER, P. Einführung in die psychoanalytische Betrachtung bildender Kunst

Fernando Lolas Stepke1 

1Centro Interdisciplinario de Estudios en Bioética, Universidad de Chile, Chile

Christian-Widmaier, P.. 2017. Einführung in die psychoanalytische Betrachtung bildender Kunst. Giessen: Psychosozial-Verlag, 132p.

La connotada psicoterapeuta y docente Petra Christian-Widmaier, cuyas contribuciones en la interfaz entre diversas ciencias humanas han sido inspiradoras, presenta en este libro una perspectiva sobre las artes figurativas, especialmente la pintura, que aunque denomine “psicoanalítica” no deja de extenderse a otras disciplinas y discursos.

Sea permitido destacar que las consideraciones sobre la génesis de la obra de arte visual tienen diversas relaciones con la historia cultural. Por de pronto, la vista es el sentido humano que ya los antiguos consideraban el más noble y, por ende, el superior, contrastando así con los otros, el tacto, el olfato y el gusto, que nos recuerdan la carnal materialidad de los sentidos corporales. Así, también la audición —porque permite la percepción lejana— entraría dentro del ámbito de lo elevado, sin embargo con menos prominencia que la vista. Recuérdese que Kant hablaba de la música como un puro lenguaje de sensaciones, que no permite la abstracción conceptual.

En este libro se contrastan y diferencian distintas perspectivas sobre la relación entre la obra de arte y el observador. Por una parte, el análisis puede centrarse en la obra. Pero también es posible indagar por el artista, por el observador y, esencialmente, por la relación entre estos componentes y agentes de la experiencia estética. De algún modo, el psicoanálisis, como ciencia de palabras, trasmuta la sensación estética visual en algo que ya no es ella misma. La pregunta es, entonces, qué queda de la original experiencia, intraducible a palabras, y que hace del arte esa zona intermedia entre la corporalidad de los sentidos inferiores y la distancia de la vista y del oído, que percibe objetos y representaciones de objetos en una forma más espiritual y, por ende, con mayores posibilidades de abstracciones y generalizaciones.

Desde el punto de vista de una perspectiva ético-estética, sin duda las observaciones sobre la relación entre el observador y la obra son de interés. Un proceso activo de intercambios ocurre que bien puede tener implicaciones en la esfera moral. No debe olvidarse que se puede educar tanto con imágenes como con discursos, y que las artes plásticas fueron durante mucho tiempo la “Biblia” en que el pueblo iletrado podía absorber y hasta entender las leyendas religiosas. Aquí bien se puede abrir el fructífero capítulo de lo que la literatura especializada conoce como “transferencia” y “contratransferencia”, aludiendo a los afectos que se generan en las interacciones entre subjetividades. Solo que, en el caso de la obra de arte, se trata de un subjetividad petrificada en una obra, lo que permite visitar y revisitar sensaciones, ideas, sueños. Como el texto escrito, pero con la diferencia de su simultaneidad atemporal en tanto que objeto concluso, también la obra de arte entra en diálogos. Y mediatamente, se trata de una interlocución polifónica con muchos partícipes. Sociológicamente hablando, están el artista, el galerista que expone la obra, el potencial observador, el comprador del cuadro. Las relaciones son infinitas, los placeres múltiples, las transferencias diversas.

Para quienes busquen inspiración en ese fundamento de las ciencias humanas que ha sido el psicoanálisis, para sus ramificaciones hacia la esfera de la experiencia moral y para quienes se interesen por el arte, conceptual y estéticamente, este libro será una valiosa ayuda. Una traducción a la lengua española sería de todo punto deseable.

Tiene este libro, además de permitir reflexionar sobre las relaciones entre ética y estética, un gran valor documental. Dedica un amplio espacio a la obra de Niki de Saint Phalle, cuya biografía impactante permite entender algo de la violencia que algunas de sus obras exhiben. También hay comentarios extensos sobre el “concept art”, el cual no refleja objetos sino ideas y conceptos de elevada abstracción.

En resumen, una obra que bien merecería traducción a la lengua española, por los horizontes que abre a las relaciones entre lo estético y lo ético, considerando que éste —lo ético— siempre nada “desde dentro” de las personas y lo estético es aquello que se nos impone “desde fuera”, a través de los sentidos.

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